:r«¿ .'Jé ^^^ .fH l3^¿ ^ 1 y/? A^^ ANALES DEL MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES Serie III. Tomo IV. (Co7i 1 lámina y 269 figuras en el texto) BUENOS AIRES Imprenta de Juan A. Alsina, calle México, 1422. 1905 DIRECTOR DEL MUSEO NACIONAL DOCTOR FLORENTINO AMEGHINO SECRETARIO Y BIBLIOTECARIO AGUSTÍN J. PÉNDOLA A N A L K S MISKO NATIONAL HUENOS All'iKS DIHECTOR DEL MU«K() NACIONAL DOCTOR FLORENTINO AMEGHINO SECRETARIO Y BIBLIOTECARIO AGUSTÍN J. PÉNDOLA ANALES MKL MUSEO NAnONAL DE BUENOS AIHKS Serie III. Tomo IV. (Con I láiniua y 2(¡:i fif/iinix > de Hucal es el re- presentado en la figura 1. Se trata de -un instrumento de cuarcita perfectamente caracterizado ^ La cara inferior es lisa, ligeramente cóncava debido á la rotura conchoidal de la piedra; la superior presenta una arista longitudi- nal próxima á uno de los bordes. Una de las extremidades es puntiaguda; en cuanto á la otra, se halla rota. De sección triangu- lar, tiene un largo de 25 mm. y un ancho máximo de 6 mm. 1 G. Y A. BE MdUTiLLET, Le Préliistoriqtie (edición l'JOO), 16(i. OUTES: arqueología DE HUCAL. 3 Este tipo de instnimeuto no ofrece nada de particulai", es la for- ma usual hallada en la generalidad de las estaciones prehistóricas. Tanto el doctor Ameghino como yo, los hemos eiicoutrado con re- lativa abundancia en la provincia de Buenos Aires-" y el doctor Pelegrino Strobel menciona ejemplares procedentes de los « para- deros » de ambas márgenes del Río Negro ^. Últi- mamente el doctor Roberto Lehmann Nitsche, en- cargado de la sección antropológica del Museo de La Plata, describía como « pedazo triangular de cuarcita » y « punta de flecha incompleta y erra- da», dos láminas del tipo de que me ocupo y que j.u'ovienen de la caverna Markatsh Aiken, gober- nación de Santa Cruzi en plena Patagonia Aus- tral'. También en la República Oriental del Uruguay las hay, aunque no en abun- dancia; sin embargo, el distinguido pa- leoetnólogo uruguayo José H. Figueira, posee hermosos ejemplares*. En cuanto á los cuchillos, el único ejem- plar que me ha sido facilitado ofrece de- talles en la técnica de trabajo que me obligan á suponer no pertenece á la mis- ma época del resto de los objetos de pie- dra descriptos en esta monografía. Es de silex blanco con ligeras ramificaciones negruzcas, perfec- tamente tallado en ambas caras y cuya forma es nueva en esta parte de la república — excepción hecha de Patagonia — y on la del Uruguay (figura 2). La forma es asimétrica, presenta la base ta- Fi". 1' Fig. 2 l Florentino Ameghino. La antiyüedad del homhre en el Piala, I, 231, plancha II, fig. (i9. FÉLIX F. Odtes, Los Querandies, 87. í Pelegrino Strobel, Materiali di paletnologia comparala raccoUi in Sudameri- co, 20 y 21, plancha iv, figuras 28, 29 y 30. S Roberto Lehsiann Nitsche, Hallazgos anlropológicoíi en la caverna Markatsh Aiken, 5, figuras 3 a, 3 b, 4 a y 4 b. Debo de referirme á la tirada aparte de este trabajo, pues aun no ha aparecido el tomo XI de la Revista del Museo de la Pla- ta, en el que va incluido. * José H. Figueira, Los primitivos habitantes del Uruguay en El Uruguay en la exposición histórico americana de Madrid, 168, 169, figuras 3, 4, 5 y 6. MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. liada en bisel, uno de los bordes ligeramente cóncavo, mientras que el otro ofrece una curva saliente muy pronunciada. Ha sido traba- jado por percusión primeramente y luego retocado con finura por presión. Advertiré que es imposible confundirlo con un raspador, ni aun siquiera con una punta de lanza mal concluida. El largo es de 60 mm., el ancho máximo '25 mm. y un espesor de 3 mm. / ', El conde de la Vaulx ha encontrado instrumentos parecidos en las inmediacio- nes del lago Colhné Huajii (Gobernación del Chubut ), aunque no de un trabajo tan esmerado ^ Es una forma poco comiín tanto en América como en Europa. Co- rresponde al tipo llamado por AVilson Fig. 3 - I unilateral Tinife, del que publicó dos ejem- plares parecidos al que describo y que pro- ceden de Groveport (Ohio) y de un moiind de Etowah River (Georgia)^. En las obras clásicas de los paleoetnólogos franceses no hallo ejemplares similares y sólo Evans hace referencia á cuchillos asimétricos iguales á los de Hucal y que han sido encontrados en Inglaterra en un túmulo de Wykeham Moor ( Yorkshire) '. Puntas de mano. El ejemplar que tengo á la vista (figura 3) se encuentra bien caracterizado, la cara inferior lisa, formada por el Fi» 1 R. Vernau y H. de la Vaulx, Les aneiens habilanls des r! i-es da CoUiiié-Hiiají! en Concjres infernational des améñcanistes (XII" session), 132, figura 1. 2 Thomas Wilson, Arrowpoints. spearheads and knives of prehistoric times en Smühsonian Institution, Report of the United States National Miiseiim, lSd7, 1, plan- cha .54, figuras 4 y 5. 3 JonN Evans, The ancient sfone implemenls, weapons and ornaments of Greal Bri- tain (edición 1897), 331, figura 242. ouTES: arqueología de hucal. plano de fractura; la superior retocada finamente en uno de los bordes. La base no presenta trabajo alguno, ofreciendo intacto el plano de percusión. Ha sido tallada en silex blanco, sus dimen- siones son 35 mm. de la base á la parte superior, pues la punta se halla rota, y 30 mm. de ancho máximo. La punta de mano es bas- tante común en la provincia de Buenos Aires y la encontrada en Hucal recuerda por su forma y trabajo, á una de las representadas por los señores Mortillet en su clásico Musée préhistorique '. Raspadores. Los raspadores usados por los primitivos habitan- tes de Hucal son numerosos y de formas muy variadas. Los ejemplares de que dis- pongo me permiten establecer cuatro tipos principales. 1° a). El primer tipo lo cons- tituyen instrumentos de forma elipsoidal, tallados muy gro- seramente en la cara superior y presentando el plano de fractura sin trabajo alguno. El filo ha sido retocado con ma- yor esmero y sólo se presen- ta en uno de los arcos, y en cuanto al material utilizado ha sido indistintamente el silex y la cuarcita. La figura 4 representa un ejemplar tíj^ico en silex, de 45 mm. de largo, 25 mm. de ancho y un espesor máximo de 6 mm. Sin embargo, tengo á la vista ejemplares de mayor tamaño; 60 mm. de largo, 35 mm. de ancho y 7 á 8 mm. de espesor. h) El tipo anterior tiene una variante; el mismo instrumento de forma elíptica pero con doble filo, es decir, en los dos arcos que forman la elipse. En cuanto á la técnica de trabajo ofrece también algunas particularidades, así el tallado grosero en la cara supeiior sólo se ha verificado en los bordes, dejando intacta la parte cen- tral del fragmento utilizado. El ejemplar que reproduzco (figura 5) tiene 40 mm. de largo, 23 mm. de ancho y 5 mm. de espesor y ha sido trabajado en cuarcita. Es una forma usual en la provincia de Buenos Aires-, Río Negro' y Uruguay*. Fis 1 G. Y A. DK MoRTiLLKT, Miinée préliülorique (edición 1903), plancha xii, figura 88. 2 OuTES, Ibid, 91, figura 4. 3 Stroekl, Ihid, 27, ¡^lancha v, figuras 39 y 40. ■* FiGUEiRA, Ibid, 180, figuras 34 y 85. MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. c) La forma de que me ocupo ofrece una segunda variedad. Una de las extremidades aguzadas de la elipse ha sido substituida por un corte vertical con respecto á la longitud, de modo que el ins- trumento ha quedado transformado en un raspador-escoplo, tipo poco común (figura 6), y sólo he encontrado algo parecido en el material lítico recogi- do por Udden en las ruinas de un intere- sante villorio indígena situado al sur del río Smoky Hill, distrito de Me Pherson (Kan- sas)'. El ejemplar de la figura 6 tiene 55 Fifí, tí - I mm. de largo, 25 mm. de ancho y 10 mm. de espesor máximo. 11° El segundo tipo de raspador lo fundo, sobre un ejemplar único, por demás interesante. De forma de triángulo isósceles ha sido des- Fig. 7 - 1 prendido por un solo golpe de percutor. La cara inferior ó de fractu- ra es lisa, la superior sólo tallada cuidadosamente en los bordes que forman dos de los lados del triángulo. Tiene 55 mm. de base y l JOHAS A. ÜDDEN, An old inilimí villar/e, in Avyuntann Lihrnri/ jmliJirafions, n° 2, 33. OUTES: arqueología DE HUCAL. 40 mm. los otros dos lados. De cuarcita roja, el espesor máxirao es deSmm. (figura 7). No he podido hallar piezas semejantes en la bi- bliografía de que dispongo. 111° Formado por el clá- sico raspador musteriense eu toda su pureza ', por lo general de pequeño tama- ño, varían sus dimensiones entre 18 á 30 mm. de largo Fig. 8 ■ por 10 á 20 mm. de ancho, y espesores variables entre 2 y 5 mm. El ejemplar de la figu- ra 8 tiene 20 mm. de largo, 15 mm. de ancho y 5 mm. de espe- sor. El señalado por el nú- mero 9,20 mm. de largo, 19 mm. de ancho y 3 mm. de espesor. Los hay en Patago- nia, pues Strobel recogió al- gunos en los « paraderos » del Rio Negro -. IV° Por último, el cuarto tipo se halla fundado sobre ejemplares de formas varias, polígonos irregulares, trapezoides, cuadrados, etc. Son simples láminas pe- Fiar. 9 ■ Fig. 10- FiK. 11 quenas talladas en la cara superior á grandes golpes y luego con un filo retocado en uno, dos, tres y hasta cuatro de sus lados. Las figuras 10 y 11 representan dos ejemplares del tipo en cuestión, 1 G. Y A. DE MoBTiLLET, Le préhisloñque, 170, y Musée préldstoriqve, plancha XIII, figuras 94, 95 y 98. 2 Strobel, Ibid, 31, plancha vi, figura 43. 8 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. en jaspe y cuarcita respectivamente. Figueira menciona muchos ejemplares encontrados en los «paraderos» de la república del Uruguay'. Puntas de flecha. Las piezas de que dispongo puedo agrupar- las en dos series principales, la una con pedúnculo y la otra for- mada por ejemplares sin el mencionado detalle. Debo describir primero las pertenecientes á la segunda serie, pues es una forma más primitiva y que, indudablemente, debe de haber precedido á la otra en la evolución industrial indígena. Está constituida por tres variedades principales. aj La primera de forma triangular con la cara inferior lisa, la superior convexa, trabajada sólo en los lados y la base que es rec- tilínea. De peijueñas dimensiones va representad?^ en la figura 12. Fis 12-1 Fig. 13 - } ejemplar que tiene '25 mm. de largo, 15 mm. de ancho y 5 mm. de espesor máximo. h) De la misma forma, pero con las dos caras planas. Idéntico trabajo en los lados y en la base, aunque esta última es convexa. Las dimensiones de los ejemplares que tengo varían entre 25 mm. á 40 mm. de largo, 20 mm. á 25 mm. de ancho en la base y con es- pesores casi constantes de -i á 5 mm. c) La última variedad es también de forma triangular, pero ta- llada regularmente en sus dos caras, lo que me hace suponer que pertenece á la misma industria del cuchillo unilateral que he des- cripto más arriba. El ejemplar de la figura Vd ha sido tallado por presión en silex » Figueira, Ihid, 174, 175, 17S, figuras 17, 20 v 28. OUTES: ARQUEOLOGÍA DE HUCAL. 9 blanco. Los lados del triángulo sou un tanto convexos y la base cóncava. Tiene 35 mm. de altura, 25 mm. en la base actualmente pues hay una rotura, siendo el espesor de 3 mm. Tanto en la cara exterior como en la interior presenta en la parte central la corteza natural de la piedra. En cuanto á las flechas pedunculadas, los ejemplares que me han sido facilitados son muy pocos y sumamente destruidos. Uno de ellos, de cuarcita roja, figura 14, es de un trabajo muy primi- tivo. La cara inferior lisa, la superior tiene en el centro del pe- Fig. 14 - í Fig. ir. - • dúnculo una cresta formada por dos golpes dados para delinear las lengüetas. Esa cresta, 5 mm. antes de llegar á la base se bifurca, dando lugar á un chanfle de forma triangular cuya base es rectilí- nea. El limbo se halla roto. Otro ejemplar es de tijío distinto. Tallado en silex blanco por ambas caras. El pedúnculo tiene la base muy cóncava, por lo cual se halla formado por dos aletas. El limbo asimétrico, con las len- güetas bien definidas (figura 15). Puntas de lanza. También parece que las hubiera con y sin pedúnculo. Del segundo tipo sólo dispongo de un ejemplar incon- cluso, triangular, de base rectilínea, tallado en cuarcita en una sola cara. Tiene 60 mm. de largo y 35 mm. de ancho. Respecto de la otra forma sólo me han sido entregados dos pedúnculos bien talla- dos en sus dos caras, con la base cóncava y sumamente espesos, 10 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES. 8 mm. (figura 16). Mucho me liaceu recordar á los tipos patagó- nicos. Como se notará, es deficiente el material en este grupo. Material. Respecto al material empleado en la fabricación de los útiles y armas de piedra que he descrip- to, observo una proporción igual entre la cuarcita y el silex, quizá una pequeña canti- dad favorable á este líltimo. La cuarcita es por lo general muy compacta y de grano, por lo tanto fino. Entre los numerosos des- pojos de fabricación que me fueron entrega- dos he notado, además de las rocas indica- das, fragmentos de granito, traquita y gneiss. Numéricamente se podría expresar la pro- porción del silex en 50 "/o y la de cuarcita en 40 %, quedando el resto para las otras rocas. Fig. 16- Alfai'ería. Las alfarerías procedentes de Hucal se hallan de tal modo frag- mentadas que hacen imposible toda reconstrucción completa. Pre- sentan el mismo carácter que las de la Provincia de Buenos Aires, en lo que se refiere al sistema de fabricación. La materia prima que ha servido para la masa, ha sido la arcilla y en ciertos casos arena mezclada á una pequeña cantidad de la primera. En muchos ejemplares se ha agregado fragmentos de silex, OUTES: AEQUEOLOGIA DE HUCAL. 11 cuarcita, granito, etc., de diversos tamaños, para dar mayor con- sistencia á la masa. Todos los tiestos son de aspecto grosero, modelados á mano, presentando en las su- perficies externa é in- /^¿ág'^ terna, estrías causadas seguramente con el ob- jeto utilizado en el modelaje. La cocción es, lo más de las veces, imperfec- ta. En unos ejempla- res se lia expuesto el cacharro simplemente al sol, en otros ha in- tervenido el fuego, pe- ro sólo se ha dejado actuar en vina de las superficies, por lo ge- neral la interna. En Fis. 18- niny pocos ejemplares el foco de calor ha ac- tuado por dentro y por fuera. De ahí que las alfarerías ofrezcan un color bermejo y también negruzco. El espesor dado á las paredes de los va- sos presenta constan- tes de 4 y 8 mm. Sin embargo, he medido fragmentos de 10 mm., manteniéndose igual tanto en los bordes como en la parte infe- rior de las paredes. Parece que la for- ma que predomina en los tiestos de barro es la hemisférica. Los bordes de que dispongo son perpendiculares al plano de la Fig. 19-1 12 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. boca y cuando van plegados al exterior presentan una curva muy suave. Greneralmente terminan con una superficie plana ó con un chanfle dirigido al lado interno ó al externo (figura 17). No me ha sido entregado ejemplar alguno con asas ni agujeros de suspensión. Algunos fragmentos me permiten afirmar que los cacharros eran pintados, ya en la superficie externa, ya en la interna ó en ambas. La pintura, en los ras- tros que aun se conservan, ofrece un color rojo sucio ó un bermejo pálido. Fuera de las alfarerías lisas, figuran algunos ejemplares adornados con dibujos cuya concepción es bastante perfec- ta. Los elementos que compo- nen tales adornos son el pun- to y la línea, ])ero en ningún caso se representa al hombre ó animal alguno. La mayoría de los fragmen- tos de bordes de alfarería gra- bada, tienen escotaduras trian- gulares ó simples tajos hechos con tina lámina afilada. Los otros adornos han sido confeccionados, en primer término, con lá- minas cortantes ó fragmentos de madera cuya jíunta fué aguzada, cuadrada ó redondeada. Describiré algunos ejemplares de los más característicos. La figura 18 representa un dibujo sencillo. El borde, con un chanfle hacia el inteiñor, tiene pequeñas escotaduras triangulares en la. arista que presenta plegada al exterior. A 5 mm. del borde, han trazado una guarda formada por pequeñas cavidades rectangu- lares para lo que han utilizado un fragmento de madera con el que han ejercido presiones un tanto inclinadas de izquierda á derecha. El adorno del ejemplar que reproduzco en la figura 19 es más complicado. Primeramente, en el borde, tajaduras hechas con una lámina cortante. Después una línea de pequeñas presiones hechas con un instrumento puntiagudo, probablemente de madera. Luego una serie de incisiones con la uña del dedo pulgar izquierdo. Se reproduce dos veces el primer elemento alternado con el segundo. Fig. 20- 1 OUTES: ARQUEOLOGÍA DE HUCAL. 13 Sobre las incisiones se han trazado tres líneas paralelas que se en- cuentran semiborradas. a& 353 Figs. 21 á 26 El mismo tipo de dibujo se ofrece en la figura 20, las mismas es- cotaduras en el borde, luego tres líneas paralelas de presiones hechas de derecha á izquierda, alternadas por dos zonas for- madas cada niia por seis pequeñas presio- nes de izquierda á derecha. En otros fragmentos muy pequeños, los adornos son más complejos, líneas curvas, etc., como puede verse en la figu- ras 21 á 26. Pero el ejemplar, á mi enterder más in- teresante, es el representado en la figura 27, ornado en toda su superficie por una sucesión de líneas para- lelas de profundos puntos de 2 mm. de diámetro. Es de un tipo su- mamente raro, aunque hace recordar á dos fragmentos que publicó hace ya tiempo el doctor Ameghino '. Fig. 27 — 1 1 Ameghino, Ihid., I, 279, plancha vi, figuras 240 y 241. 14 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. CONCLUSIONES, No debo de terminar sin llamar la atención sobre algunos he- chos importantes. En el kultur lager de Hucal se presentan bien delimitadas dos industrias que no pueden haber sido contemporáneas; la una re- presentada por los primitivos instrumentos tallados groseramente en una sola cara, y la otra, por el cuchillo y puntas de flecha que presentan un trabajo cuidado tanto en la cara interna como en la externa. En la primera predominan los instrumentos genuinamen- te musterienses, salvo algunas formas que llamaré «locales»; y en la segunda se trata de objetos, algunos de ellos comjjarables á las hermosas puntas feítiUe de Jaurier de la industria solu- trense. No pretendo establecer — pues fuera atrevido en esta breve no- ticia, — sincronismo alguno entre las viejas épocas eurojjeas y las similares, por sus manifestaciones industriales, de esta repúblií;a; pero sí debo declarar que de las numerosas observaciones que he realizado, deduzco que en la Argentina, hay un atraso marcadí- simo en la evolución industrial de las primitivas sociedades que la habitaron. Creo que en su vasto territorio, salvo raras excepciones, no existe una época que pueda llamarse paleolítica en el concepto científico que encierra tal denominación. La técnica industrial del paleolítico europeo recién comienza en la extremidad austral de América en una época relativamente reciente, de modo, pues, que los tipos antiguos hallados en el « paradero » de Hucal, no prueban en manera alguna una alta antigüedad. Lo que acabo de manifestar no impide que reconozca en el estu- dio de la arqueología del territorio de la Pamjja más de un aliciente, pues, como lo he dicho, reserva agradables sorpresas. A pesar de lo poco numeroso del material de que he dispuesto, observo que presenta formas tan raras — el raspador triangular, para no citar sino uno solo — que constituye un grupo arqueoló- gico distinto del patagónico, del que caracteriza el sudeste de la provincia de Buenos Aires y el del centro de la misma provincia. OUTES: ARQUEOLOGÍA DE HUCAL. 15 Es de desear se realicen en la Pampa exploraciones sistemáticas, en las que se observe un severo criterio científico y, de ese modo, quizá me sea dado afirmar definitivamente estas conclusiones que, hoy por hoy, no son sino hipotéticas '. Buenos Aires, 24, xii, 1903. 1 El material que he utilizado para preparar la presente monografía, se halla depositado actualmente en el Museo Nacional de Buenos Aires, y ha sido in- ventariado bajo los números 4097 y 4098. HYMRNOPTEROS NUEVOS Ú POCO CONOCIDOS PARÁSITOS ÜlíL BICHO DE CESTO (OECETICUS PLATENSIS Beko) ,1. BEETHES. Debo á la amabilidad del Sr. D. Carlos Bruch la comunicación de algunos himenópteros de su colección encontrados como pará- sitos del Bicho de Cesto con el objeto de ser determinados. Será de algiín interés, me parece, reunir en un trabajo la lista de esos hu- mildes benefactores de la agricultura á la vez que, desde el punto de vista científico, agregaré algunas observaciones sobre la Smi- cra (?) Bergi Kirby y la Pimpla hrasiliensis Schrottky que ya han sido señaladas como parásitos de este Psíquido. Fam. ICHNEÜMONIDAE. 1. Allocota Briicliü n. sp. 9 Ferrugmea, abdomine sulmigro, femoribus posücis (qñce suhnigris, tibiis posticis basi albo-flavis, alis anticis hyalinis, píceo -bifaxciatU (fascia pontica magis ampia), alis posficis apicem rerxus píceo- fasciatis. — Long. corp. 9- 10 mm.; alae: 7 Va mm.; antennae: 7 1/2 mm.; actdeu.^: vix 4 mm. Rep. Argentina: Buenos Aires, La Plata; Rep. Or. del Uruguay. Las antenas de unos 33 artejos son setáceas, los artejos 4-6 los más largos; tienen un color ferrugíneo que va oscureciéndose hacia la extremidad. El clipeo es semi-circular anteriormente, liso y convexo. La frente lleva un pequeño tubérculo entre el clipeo y las antenas; las mandíbulas bidentadas son negruzcas en el ápice.- Los ojos son salientes, situados en los ángulos supero-laterales de la cabeza y contribuyen á dar áésta, vista de frente, una forma trígo- na. Las mejillas son lisas, con algunos puntos pilíferos esparcidos, mientras que en lo demás de la cabeza los puntos son bastante Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3% t. iv. Mavo 17, lí)04. 2 18 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. apretados. El tórax, un tanto más angosto que la cabeza, es dos veces más largo que ancho. El mesonoto tiene sus tres divisiones li- sas en el medio, las impresiones parapsidales con estrías perpendi- culares, pero dichas impresiones no llegan sino hacia la mitad del mesonoto y, en la mitad posterior, las estrías son longitudinales; el ápice del mesonoto es liso y muy hundido delante del escudete. Los bordes del mesonoto tienen una carena aguda que sigue hasta la extremidad del escudete y que se dobla después por encima de la escama alar j)Osterior. El escudete es punteado, convexo, y en el mismo plano que el mesonoto. El metatórax tiene su primera parte horizontal convexa y la segunda ó la posterior es casi vertical. En cada ángulo lateral hay una espina aguda. Varias carenas divi- den el metatórax en : una célula superior mediana y de cada lado de ésta hay dos células laterales, una anterior 3' la otra jjosterior. En la parte ¡Josterior hay una célula postero-mediana, y de cada lado de ésta una latero -mediana á la que sigue una lateral. En las meta- pleuras hay una célula superior, donde se encuentra el jíoro estig- mático redondo, y otra célula inferior. Las células posteriores y las supero -laterales anteriores son estriadas. Las demás tienen una puntuación apretada como las mesoplenras : éstas tienen lisa la re- gión del poro estigmático. Primer segmento del abdomen espatuli- forme, con dos carenas laterales y el espacio comprendido entre ellas un tanto hundido, llevando el poro redondo cerca de la carena superior poco más atrás del medio del segmento. Los tres primeros segmentos son finamente «chagrines», excepto sus extremidades y la base del primero. Los demás segmentos son lisos con su extremi- dad finamente orlada de amarillo. Las alas son hialinas ; las supe- riores tienen dos fajas negruzcas, la jjrimera angosta hacia el medio del ala y la otra, dos veces más ancha que aquélla, abarca desde el princijDio del estigma hasta los ^/4 de la radial. Hay algunos puntos hialinos en medio de esta faja ancha. El primer nérvulo recurrente es arqueado y converge con el nérvulo cubital debajo de la célula radial. Xo hay célula areolar. El segundo recurrente es recto. Frente á la faja negruzca mayor de las alas anteriores, las alas posteriores tienen también una faja menos negruzca y que palidece hacia la extremidad del ala. El Museo Nacional posee algunos ejemplares O procedentes de Buenos Aires y de la E.. O. del Uruguay; tengo uno, también 9) que obtuve del Bicho de Cesto, el 20. vii. de 1902, en Flores. Me es gustoso dedicar esta linda especie á mi amigo Carlos Brucli, á cuyo celo se deben ya varios nuevos hallazgos de la Re- pública Aí-gentina. BRETHES: PARÁSITOS DEL BICHO DE CESTO. 19 2. Pimpla Tomyris Scheottky. Pimpla tornijris Schrottky, Aii. Mus. Nac. Buenos Aires, viii (ser. III, tom.i) (1902) p. 95, n° 10 cf 9.— Ejusd., An. Soc. Cient. Arg. Lv (1903) p. 32; sep.: p. 5. Rep. Arg.: Buenos Aires, La Plata, etc. La Pimpla Toiiii/ris puede también variar mucho en cuanto al tamaño: tengo ejemplares que miden sólo 11 mm. de largo, y otros que llegan á 20 mm. El Sr. Bruch ha obtenido este Ichneumónido de Bichos de Ca- nasto; por mi parte, lo he obtenido abundantemente de Ama.sht'! fi(s- cipennis (Burm.) Kirby. o. Pimpla oeceticola n. sp. * Pimpla brasiliensis Schrottky, An. Mus. Nac. Buenos Aires, viii (ser. 111, t. i), p. 96, n° 12 r^ 9 (nec D. T.). — Ejusd., An. Soc. Cient. Arg., lv (1903), p. 82; sep.: p. 5. Rej). Argentina: Buenos Aires. Esta especie que Schrottky identifica con P. brasiliensis D. T. ( P. tricolor Br.j me parece sin embargo bastante distinta para permitir la confusión: las escamas alares y el borde lateral del me- sonoto son blanquizcos; el borde posterior de los escudetes es ama- rillento, dilatándose ese color en el medio de ellos. Esa diferencia con P. tricolor Br. podría muy bien atribuirse á meras variacio- nes locales de colores; pero se agregan también diferencias en la estructura: el mesonoto, en lugar de ser « lisse sur les cotes v y «finement ponctué sur le dos», como pasa en la especie de Brullé, es al contrario finamente puntuado en toda su extensión aunque un poco menos en el medio. Brullé dice de su especie que « la surface du métathorax et de l'abdomen est f ortement ponc- tuée», lo que hace pensar que el metatórax y el abdomen tienen la puntuación igual: en la especie de Buenos Aires, la puntuación del metatórax es mucho menos fuerte que la del abdomen aunque más que la del mesotórax. Agregra Brullé que su especie tiene el «métathorax marqué au milieu d'un sillón longitudinal complet», mientras que en la especie de Buenos Aires, tanto en el ¡f (y no «dascf eiue deutliche Vertiefuug in der Mitte des Mittelsegmen- 20 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. tes», según Sclirottky) como en la Q , el metatórax presenta nna impresión longitudinal en el medio anterior, y en el medio poste- rior se produce una elevación que hacen más visible dos fuertes impresiones situadas á su lado. Por fin, el aguijón de P. tricolor tiene 2 mm. de largo y todo el insecto 10 mm., mientras que en la especie de Buenos Aires, el aguijón mide '2, 5 mm. contra un largo total de unos 8 mm. que mide el insecto, y no 10 como lo escribe Sclirottky (tengo ala vista 3 o* y 1 9 clasificados por este autor y que me lian sido proporcionados por los Sres. E. Autran y C. Bruch). Quizás haya todavía otras diferencias entre P. hrasiliensis y P. oeceticola, pero la corta descripción de Brullé no permite hacer otras comparaciones '. Sea lo que fuere, lo dicho basta para diagnosticar la especie bonaerense. 4. Pimpla Holniberfji n. sp. 9 Ferriig/nea, palpis alhidis atque pcdihus bcisi, pedibus tenta- ceis; capite, ápice segmentis ábdominis, mesonoti disco, scutello postice, prosterno, mesosterno, fenioribus ápice, tibiis posticis hasi apiceque, articuUs tarsorum po.tticorum ápice qiioque ar- ticidiii tarsorum mediortim summo ápice nigris, alis iiifmnati¡<, iridescentibus, venidis fusco -piceis. (^ A femina differt: clypeo albidulo. 9 cf Long. corp.: 8 mm.; antennae ((S ): ij imii.;'^ : 6,omm.; alae: 7 mm.; aculen.s ( 9 )• -5 mm. Rep. Argentina: La Plata. rf 9 Ojos salientes; las mejillas poco pronunciadas, las ocelas más altas que los ojos. La frente tiene una fuerte impresión lisa arriba de las antenas y un tubérculo obsoleto delante de ellas. Tórax liso, con pelillos fuscos. Las ini))resiones parapsidales no 1 A las correcciones que ya se tienen hechas á las determinaciones de Schrottky (ver: An. Mus. Nac. Buenos Aires, t. viii (ser. iii, t. ii), (1902, 1903) pp. 23, 24, 299, 400), siento deber agregar: 1" Alastoi- chri/KOcephalus (in: Zeitsch. H3'raen. u. Dipt. (1903) p. 44) ni es un Eu.mknidaií; 2" Brarlústes albipes (in: An. Mus. Nac. Bs. As., VIII (ser. iii, t. i) (1902) p. 108, n. 32 í ^í ) no es Brarhistes (Biíaconidae), ni Braddsla (chalcididae); los tarsos no son por ejemplo ■ dreigliederig >, sino cuadriarticulados en las proporciones siguientes: los anteriores, 3, 3, 3, (i y los posteriores, 7, 8, 5, 6. Ese hiraenóptero debe llamarse Evlophus albipes (Schrottky) Bréthes. BRETHES: PARÁSITOS DEL BICHO DE CESTO. 21 llegan á la mitad del inesonoto y detrás, éste está separado del es- cudete por una ft;erte impresión transversal. El escudete es con- vexo, giboso. El metatórax es globuloso, sus partes superior y pos- terior poco distintas: ésta bastante oblicua; el poro estigmatice es redondo y está situado lateralmente en una impresión metapléuri- ca. Las mesopleuras tienen también una fuerte impresión poste- rior. Abdomen deprimido, como dos veces más largo que el tórax, uniformemente puntuado y con pelillos no apretados. El primer segmento es sésil, con una im]5resión basal longitudi- nal y dos posteriores apicales; lateralmente hay otra línea impresa longitudinal. Los segmentos 2-6 tienen una impresión transversal anterior y otra anteapical, pero ésta se desvanece hacia el medie de modo que cada uno de los segmentos parece tener por enci- ma una cruz en relieve. El segmento séptimo tiene la impresión anterior más fuerte que la anteapical. Las patas son normales y las uñas simples. Las alas son ahumadas y con reflejos irisados, los nérvulos negruzcos; la célula areolar es triangular, apenas pediee- lada, el primer recurrente forma un arco muy abierto con un prin- cipio (apenas visible) de nérvulo intersticial. El 2° recurrente sale del nérvulo cubital en la extremidad de la célula areolar. Las alas posteriores tienen el nérvulo medio -discoidal anguloso. Obs. La $ tiene el abdomen con una puntuación bastante es- parcida, y casi nula en las elevaciones que forman las ramas late- rales de la cruz en cada segmento, y los espacios entre los puntos son lisos, mientras que en el cT los puntos están más apretados, aun en las elevaciones medianas de cada segmento. Me hago un placer de dedicar esta linda especie al Dr. E. L. Holmberg, quien, más que nadie, ha hecho conocer la fauna hime- nopterológica de la Eep. Argentina. 5. Phobeles lípuchü n. sp. cf Nigei; nitidus; aidominis segmentis 2 primis pedibusque ferrugineis, tibiis tarsisqite jjosficis ohucurioribus, tihiis meta- tar.iisqi(e 2}osticis basi albidi)¡, al is puré hyalinis, nérvulo co- stali tantum .itcpra stigmatem cellidamque radialem obscurio- re. Long. corp.: 8 mm.; mitennae: 5 V2 ""'*/ alae: 6 nvm. Eep. Argentina: La Plata. cf Cabeza transversa, un tanto más ancha que el tórax ; éste más ancho que el abdomen pero dos veces más corto. Antenas ne- 22 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. gruzcas, setáceas, de 30 artejos. La cara es finamente puntuada y lleva un tuberculillo delante de las antenas y una impresión lisa y lustrosa detrás de ellas. Las ocelas son apenas más altas que la línea superior de los ojos; éstos salientes. La cabeza es lisa por detrás y lustrosa con pocos puntos hundidos que vienen. un poco más apre- tados en las mejillas donde se notan pelillos blancos así como en la cara. El tórax es lustroso ó imjDuntuado por arriba; las impresio- nes parapsidales están bien pronunciadas hasta la mitad del mesono- to habiendo además en la división media otra línea impresa pero obsoleta. Los bordes del mesonoto tienen una carena levantada que sigue casi hasta detrás del escudete para volver después por enci- ma de las alas posteriores. El mesonoto está separado del escudete por una fuerte impresión transversa. Las escamas alares son peque- ñas y de color blanco como los nérvulos de las alas en su base. Un punto blanco en el ángulo del pronoto donde éste toca las escamas alares. El metatórax es casi tan largo como el mesotórax siguiendo al postescudete horizontalmente; varias carenas dividen su super- ficie en algunas aréolas: dos longitudinales, y de cada lado tres adyacentes á éstas, luego tres otras, y por fin (en las pleuras) una sola. El poro estigmatice es redondo y pequeño. El metatórax tiene pelillos blanquizcos esparcidos en su superficie. Las pro- y mesopleuras son lucientes con una muy fina y rara puntuación. El primer segmento del abdomen es un poco más largo que el me- tatórax, largamente triangular, con dos carenas longitudinales su- periores que se desvanecen antes de la extremidad y dos otras de cada lado con el espacio entre éstas impreso; el poro estigmatice toca la carena supero-lateral y está situado como en el medio del largo del segmento. La puntuación de los dos primeros segmentos es muy fina, y nula hacia su extremidad. Hay pelillos blanquizcos no tan largos como en el metatórax. El segundo segmento es un poco más largó que ancho, los gastrocelos son pequeños y transver- sales. Los 4-8 segmentos son enteramente lisos y el líltimo sólo lleva pelillos. Las alas son enteramente hialinas así como los nér- vulos, excepto el costal que es negruzco desde el principio del es- tigma hasta un poco después de la radial. No hay célula areolar. El nérvulo cubital es muy corto pues pasa apenas del 2" recurrente, señalando su continuación una muy fina opacidad del ala. El l^"" recurrente es arqueado y sale del nérvulo cubital poco después de la radial; el 2° recurrente sale del nérvulo cubital á una poca ma- yor distancia del primer recurrente que la que hay entre éste y la radial. El estigma es transparente. Las patas tienen 1, 2 y 2 espo- lones. BRBTHES: PARÁSITOS DEL BICHO DE CESTO. 23 Fam. CHALCIDIDAE. (). Spilochalois Bei'gi (Kirby) Brethes. *Sm¿cra (?) Bergi Kirby, An. & Mag. Nat. History (5) sv (1885), p. 244, cf 9. — D. T., Cat. Hymen. v (Chale. &Proctotr.) (1898), p. 373. *SiHÍcra Bergi Schrottky, An. Mus. Nae. Buenos Aires, viii, (ser. III, t. i) (1902), pp. 45, 46. — Ibid., An. Soc. Cieut. Arg. Lv(1903)p. 84;sep.: p. 7. Rep. Ai-gentiiia: Buenos Aires. Como Kirby clasificó con duda en el género Smicra el insecto que me ocujja, he revisado las características de todos los géneros de esta familia de los Ghalcididae. Las antenas de 13 artejos eu los dos sexos, la espina en las tibias intermedias, las tibias posteriores sin espinas pero terminando en forma de púa aguda y las numero- sas espinitas (al rededor de 20) en los muslos jiosteriores, hacen entrar este insecto en el género Spilochalcis, concordando perfec- tamente con los dibujos característicos del género dados por el mismo Kirby en The Journ. Linn. Soc, xvii(1884), t. 3, ffs. 4 & 5. Kirby compara este insecto con Comira, agregando que deberá quizás entrar en este género, pero las antenas tienen 13 y no 12 artejos. 9 : 9 mm.; (f: 6 mm. 7. Tetrastieluis plalen.s¡s n. sp. Nigro suhi-iridi-nitens, alis hi/alinis, trochantefíbas, femovíhns ápice, tibiis tarMuque (Jiis, ultimo articulo excepto ) alhido - testaceis. Long. corp. 1 ^¡.¡-2 ^¡., mm. República Argentina: Buenos Aires, La Plata. 9 Antenas del largo del tórax, el I""" artículo cilindrico, tan largo como los 5 y 6 juntos, el 2° obcónico, de la mitad del largo del primero, los 3 y 4 diminutos, los 5-7 casi del ancho del prime- ro, sub- iguales entre sí, y los 8-10 formando una maza cónica re- dondeada eu la base donde está un tanto más ancha que los ar- tículos precedentes. Hay un 11° artículo muy fino en forma de es- 24 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. pinita recta que sigue á la maza. Los 1-2 ai-ticulos son casi glabros y los 5-10 muy pubescentes. La cabeza es muy transversa, con una fuerte impresión que ocupa toda la cara y en cuyo medio se encuen- tran insertas las antenas. El mesonoto y el escudete tienen una fina estriación longitudinal, aquél con una linea longitudinal impresa y éste, que es sub-cuadrado, con las dos ordinarias y el punto lateral al lado de ellas. El metanoto, de un color negro azulado, tiene una carena longitudinal y una fuerte reticulación igual á la de la parte anterior de las mesopleuras, mientras que las propleuras tienen la reticulación más ancha y no tan profunda; la parte mediana de las mesopleuras tiene la reticulación más fina aunque no tan profunda, y en la parte posterior de las mesopleuras esa misma reticulación es casi nula como en el abdomen. El abdomen es deprimido, óvalo- cónico y agudo hacia la extremidad, con una fuerte impresión ba- sal triangular y con pelos blanquizcos esparcidos. Alas hialinas, el ramal humeral no tan largo como el marginal, y con cuatro cerdas (en otra ala hay cinco) dirigidas hacia afuera y unas 6 á 8 dirigi- das hacia adentro, el ramal post-marginal casi nulo y el estigma- tical un poco arqueado. Hay dos hileras de cerditas hacia el lugar que ocuparía el uérvulo anal, la hilera interior mucho más larga que la exterior. Las patas tienen los tarsos de cuatro artejos sub- iguales entre sí en la proporción siguiente: las anteriores, 3, 4, 4, 4; las medianas, 5, 5, 5, 5, y las posteriores, 7, 5, 4, 5. Las espue- las son O?, 1 y 1. cf Las antenas no forman clava tan fuerte como en la 9 aunque los tres últimos artejos estén juntos: los artejos 4-8 son iguales entre sí en cuanto al esjDesor. arqueología argentina. INSIGNIA LÍTICA DE MANDO DE TIFO riIILENO roB JUAN B. AMBROSETTI. El objeto que acaba de incorporarse á las colecciones del Museo Nacional y que hoy me toca describir, me fué enviado por mi ami- go y hermano político el Sr. Eduardo A. Holmberg (hijo), con los siguientes datos: «Este objeto ¡Droviene del Sur de Mendoza, sin que puedan pre- cisar la localidad exacta donde fué hallado; lo poseía un amigo, á quien se lo pedí para enviártelo, empleándolo como apretador de papel sobre su escritorio. » Es de piedra pulida muy pesada, cubierta por una patina, de co- lor chocolate obscuro, lustrosa, que impide poder darse cuenta de su calidad sin exponerse á destruir este objeto, cuya conservación es excelente (fig. 1). Esta insignia puede definirse, como lo dice el profesor Giglioli ', como un cetro ó una clava ó maza corta; de uso probablemente ce- remonial, insignia de mando ó de sacerdocio ó ambas cosas á la vez; lo que no impide que, en caso necesario, pudiera servir de arma contundente muy eficaz. Para facilitar su descripción, puede dividirse en dos ¡sartes: la cabeza ovalada, comjDrimida ó chata, presenta ima fuerte escotadu- ra profunda en su borde anterior; y el mango, casi cilindrico; con una estrechez linear antes de su terminación, la que da un aspecto f álico á esta parte inferior, que es redondeada cou una depresión pe- queña j en parte mutilada, lo que refuerza más aún dicho aspecto. l Intorno a due singolari oggetti ceremoniali litici dall' America Australe. Cioé una grossa accetta votiva (Filian toki) dalla Patagonia ed uno scettro dall'Arau- cania conservati nella mia Collezione. Arcli. per l'Antr. e la Etnol. vol. xxx paj. 226, Firenze. 26 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Un agujero perfora transversalmeute el mango antes de llegar al extrechamiento, con el objeto de colocarle una manija de cuero ó un cordón de lana que debió servir para llevarlo colgado de la m- í Fig. 1. Museo Nacional de Buenos Aires. Donación Eduardo A. Holmberg (hijo). Fis;. 1 A. Visto de frente. mano. Objetos parecidos á éste han sido hallados en el Neuquen; uno de ellos pertenece á la colección del Museo de La Plata y en breve será descrito y publicado junto con varios otros objetos in- teresantes por mi amigo y colega el Dr. Roberto Lehmann Nitsche. AMBROSETTI: INSIGNIA LITIGA DE MANDO. 27 Los otros son todos de Chile; el Si". José Toribio Medina f ¡gurcD y describió el que rejjroduzco en la fig. 2 con los siguientes datos: « La fig. 103 representada en el tercio del tamaño natural, fué encontrada en Quintero, y es de la piedra llamada vulgarmente del Tabón. El mango de que está provista demuestra claramente que Fig. 2. 'A tam. nat. estaba destinada á llevarse en la mano, y también colgada por el agujero que en su extremidad posee. La parte superior, que es casi completamente redonda, tiene en uno de sus lados una entrada que en su parte exterior figura, al parecer, un pico de loro, y en el centro una pequeña protuberancia también redonda, destinada, á nuestro juicio, á representar el ojo del ave. «De este ojo parten hacia los bordes varias líneas ligeramente excavadas que sirven de adorno al conjunto. Conocemos también 28 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. otros dos objetos semejantes hallados en la provincia de Colcha- gua, de piedra porfídica, mucho más dura que la de la figura des- crita y sumamente bien pulida y alisada, pero en muj' mal estado de conservación. Probablemente ha sido una insignia de mando destinada á usarse en la guerra '. » Fig. 3. Colección Giglioli, (Florencia). El Otro ejemplar chileno es el que el profesor Enrico H. Giglioli acaba de publicar á pedido mío y cuyo dibujo reproduzco en la fíg.3. Fué hallado en las faldas del volcán Chillan en la provincia del mismo nombre y le fué enviado por el Sr. profesor Ernesto Mazzei. He aquí cómo lo describe : «II manico e cilindrico ingrossato e tondo in basso in modo da formare un pomo irregolare; sopra si allarga repentinamente in l José Toribio Medina. Los aborigénes de Chile, pág. 363, Santiago 1882. La lej'enda de la figura dice: < 103 Quintero. Probablemente una insignia de mando que representa una ca- beza de loro. Tercera parte de su tamaño. Falta en el dibujo una horadación que tiene el original en el mango. Mármol del Tabón. > AMBKOSETTI : IXSIGKIA IÍTICA DE MANDO. 29 una testa piatta, spessa, quasi circolare, a contorno uuito dietro, con una larga intaccatura sul davaiiti; le due faccie sonó alquanto convesse. Essa rappresenta la testa di un animale mitico con gran- di occhi circolari alquanto in rilievo, muso acuto, alto e curvo so- pra, e sotto con dieci grossi denti triangolari. Questa testa, che ri- tengo essere di un animale immaginario, ha pero qualque rassomi- glianza con quella di un Delfino. Esso é di un bel marmo duro, ros30 macchiettato di chiaro, e, sul lato sinistro, di giallo e dibigio; e ben levigato, e, s'intende tutto di un pezzo. » Mide 250 mm. de largo, 102 mm. de ancho á través de la cabeza, tiene un espesor medio de 35 mm. y pesa 910 gramos. Nuestro ejemplar mide 240 mm. de largo, 110 mm. de ancho á través de la cabeza, un espesor medio de 21 mm. y pesa 1005 gramos. Los tres objetos, el de Quintero, el de Chillan y el de Mendoza tienen de común la forma general, que si bien no es estrictamente igual, es bastante parecida; la escotadura ha querido representar la boca abierta de un animal mítico cuya cabeza la forma la parte superior y ensanchada del objeto. En el ejemplar de Mendoza falta el ojo de relieve que existe en los otros dos, pero en cambio están indicados alrededor de la esco- tadura los dientes triangulares, que se encuentran en el de Chillan. Estos triángulos se hallan dispuestos como adorno con sus bases sobre el borde de la escotadura y su interior rellenado por líneas que se entrecruzan. El interior de la escotadura presenta también una serie de líneas grabadas profundamente en todas direcciones, de manera que se- meja vagamente el interior del pico de un loro con las rugosidades del paladar. A ambos lados de la escotadura é inmediatamente después de los triángulos corren dos líneas paralelas de cada lado del objeto, circunscribiendo el espacio que queda del perfil anterior el que está ocupado jDor una linea en zig-zag; igual cosa pasa con el borde superior, pero las líneas son allí triples y el zig-zag doble. Esta línea triple á ambos costados posteriores de la cabeza se transforma en una zig-zag triple que baja hasta juntarse con una línea horizontal también triple que cierra por debajo esta figura á cada lado. Sobre esta horizontal se elevan una serie de seis triángulos de un lado y siete de otro con su interior ocupado por líneas inclina- das, dos ó tres. 30 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Dentro de toda esta figura y bajaudo verticalmente otras dos lí- neas zig-zag con el espacio entre ellas lleno de pequeñas rectas inclinadas, como si fuera el símbolo de un rayo, ocupa la mitad de la cabeza á cada lado y parece que hubiera sustituido así la indi- cación del ojo que se halla en los otros objetos semejantes. En el cetro del profesor Griglioli se encuentran también grafitos, pero en vez de hallarse en la cabeza, han sido grabados en el man- go. La serie de ellos se pueden ver en la fig. 4. Hago notar que las líneas verticales en zig-zag se hallan, no sólo '^\s s Ñ m Fiír. 4. Grafito del cetro fig. 3. en el cetro de Chillan y el de Mendoza, sino que también en este último y en los dos Pillan Tokis de la Pampa Central y Choele- choel que describí anteriormente*. En ellos se hallan también dis- puestas verticalmente ¡jara encerrar una figura general como puede verse por la serie adjunta (fig. 6, 6 y 7). También vemos aquí que el triángulo interviene en dos de es- tas figuras, aunque no en igual posición. En el ejemplar que nos ocupa, debajo de los grabados descritos. 1 Hachas votivas de piedra (Pillan Toki), en Anales del Museo Nacional de Buenos Aires, tomo vii, pág. 93 á 107. 1901.— Un nuevo Pillan Toki, en Revista del Museo de la Plata, tomo x, pág. 265. y sig. 1902. AMBROSETTI: INSIGNIA LITIGA DE MANDO. 31 pero sólo do un lado y en el centro, hallamos otro símbolo com- puesto por un arco con dos pequeños ángulos en sus extremos (fi- gura 9). Este nuevo signo me parece digno de llamar la atención, y qui- zá ¡Dudiera referirse á la representación de una nube buscándole analogías con los grafitos del Pillan Toki de la Pampa Central, parte central y superior, la que aun cuando esté hecha con puras líneas rectas, también da la idea c^ zs^íST de una bóveda ó portada (fig. 8). <--^5LJSZ_2_SZ_SZ Fip;. U. Ai'tía c_-iicunr- que hay al pie de los médanos, mezclados con el pedregal de can- tos rodados y asociadas á otros restos arqueológicos y aun antro- pológicos. Lo mismo sucede en la península de Valdez, Colliué- Huapi y el curso medio del río Senguerr. En la zona montañosa que se prolonga al sur del Río Deseado los «paraderos» ya no se hallan al pie de los médanos, sino en jiequeños valleeitos en cuyas depresiones se han formado lagunas temporarias, las que han sido aprovechadas por los indígenas. También en algunos fcheníc.s se I Carlos M. Movako, Exploración th los riov Gaílegos. Coile^ Santa Cruz ij rana- les del Pacifico, 21, 20 y siguientes. 36 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. suele hallar fragmentos de vasijas, que han formado parte del ajuar funerario'. En cuanto al tipo general de la alfarería patagónica presenta algunos caracteres distintivos que me permiten agruparla. La procedente de Colhué-Huapi, Musters, Senguerr y Valdez es indudablemente mucho más perfecta en su técnica de fabricación y adornos que la recogida hasta ahora en Cabo Blanco, Mazaredo y región al sur del Eío Deseado. Los «paraderos» de Cabo Blanco y Mazaredo ofrecen los tipos más primitivos de la alfarería patagónica. Los ejemplares han sido formados con una jiasta arcillo-arenosa cargada de fragmen- tos de silex, cuarzo, etc., de todos tamaños. Los muchos años que ha estado á la intemperie han sido causa de que se hallen cubier- tos de pequeños liqúenes. La superficie interna está surcada jior profundas estrías hechas al modelar el vaso. La cocción es deficiente, á veces casi nula, si bien los fragmen- tos presentan un color rosa ó bermejo pálido debido al material terroso que forma la masa. En cuanto á los adornos son sumamen- te simples, y advertiré que se hallan semi-borrados. Lioficioso me parece decir que la alfarería de todos los « para- deros » de Patagonia se encuentra fragmentada, como sucede tam- bién con la procedente de la provincia de Buenos Aires, Pampa Central, etc. Los mismos indígenas seguramente las destrozaban antes de cambiar de « paradero », como actualmente lo hacen otros pueblos cazadores; los Matacos del Chaco argentino, por ejeni]iIo. En el grupo más adelantado, la jjasta es mucho más homogé- nea, auiiqiie con la mezcla infaltable de fragmentos líticos, aun en los tiestos adornados, lo que no deja de ser una excepción, pues en la provincia de Buenos Aires aquella clase de alfarería es de masa perfectamente homogénea^. La cocción es mucho más cuidada y por lo general, los fragmentos muestran en la rotura dos zonas exteriores bien quemadas. El espesor de las paredes de los vasos en ambos grupos oscila desde 4 mm. á 11 mm., aunque en la alfarería del norte predomi- nan las paredes delgadas. l Pedro Lozano, Diario de un viaje a la costa de la mar viaijallúnieu^ etc., for- mado sohre las observaciones de los P. P. Cardiel y Qiiiroi/a, 5 y siguiente, en PuDüO DE Angelis, Colección de obras y documerdos relativos d la historia antiyita y moderna de las provincias del Mío de la Plata, I. •■i Florentino Ameguixo, La antiyücdad del hombre en el Plato, I, 28;i. OUTES: LA alfarería INDÍGENA DE PATAGONIA. 37 Las formas que han afectado los vasos son varias y algunos fragmentos suficientemente grandes me permiten señalar tipos he- misféricos, ventricosos y de paredes un tanto verticales (figuras 1, 2,3). Los cálculos del diámetro de la boca de los vasos me lian dado, 225 mm. de máximo y 170 mm. de mínimo para la procedente de Colhué-Huapi, etc., y 155 mm. y 145 mm. p&va, la del sur del De- seado. Es común hallar ejemplares con agujeros de suspensión, los que se hallan á 20 y 30 mm. del borde, á veces uno solo y oti-as dos juntos. El diámetro exterior de tales agujeros es, término medio, de 5 mm, siendo su sección cónica. Los bordes, cuando no son verticales al plano de la boca, están plegados hacia el exterior, terminando, ya en una superficie curva Fis. 4. ó ya plana ó también en una arista hecha por un chanfle más ó menos suave hacia el lado interno ó externo (figura 4). No he visto ejemplar alguno pintado, pero se me ocurre que los debe de haber dada la referencia de Wood y Narborough citada más arriba, y el uso entre los Patagones antiguos y modernos de pintura roja, blanca y negra. Los ejemplares adornados con dibujos son numerosos. En la composición de aquéllos entra la línea recta, la quebrada y curva en mil combinaciones. Pero lo curioso en el adorno de los vasos patagónicos es el elemento circular perfecto, detalle hasta ahora no conocido en la alfarería de la provincia de Buenos Aires', Río 1 Ameguino, Ihid, I, 274. FÉLIX F. OuTKS, Los Querandiea, fig. 23 á 33. 38 MUSEO NACIOXAL DE BUENOS AIRES. TJjí'PS'W-líflS'l't'^'*^ P _ 12'." 8 ^i^paff^ifir#^ffffiwi7?^tfir ^^^Íf0'-' ^#F- '^ te (7^ee=^^(sg,^g^^^^(?rf^ 10 X -N /X/^ =%/ N/X ^^^?^í^ ..^-^^ u o o 000 «^ 33333-j^ ^J>J3333'? yV del tamaño natural. OUTES: LA ALFARERÍA lííDÍGENA DE PATAGOOTA. 39 Negro' gobernación de la Pampa ^ y que el mismo D'Orbigny afirma no conocían los Patagones^. Los dibujos han sido hechos lo más de las veces con un pedazo de madera puntiagudo, aunque en otros casos es evidente la inter- vención de iin instrumento de piedra sumamente aguzado. En ningún ejemplar los bordes presentan escotaduras, adorno tan comiín en la alfarería bonaerense. De los muchos ejemplares con adornos he entresacado algunos con los que he formado la serie que describiré brevemente y que he dispuesto de modo de restaurar en lo posible la evolución que, á mi entender, ha seguido el dibujo. Las figuras 5y 6 muestran el elemento más simple, la línea recta; en la primera hecha ejerciendo una igual presión en todo su recorri- do, y en la segunda en que se ha apoyado más fuerte el instrumento cada 5 ó 6 mm., de modo que está formada por una serie de depre- siones cuadrangulares. Ambos ejemplares proceden de Mazaredo *. En la figura 7 el ejemplar ya muestra combinados ambos ele- mentos. Proviene de un «paradero» próximo á Kaprik-Haiken (río Senguerr) ^. Luego viene un avance más, la línea quebrada combi- nada con la recta (figuras 8, 9 y 10), ejemplares que han sido reco- gidos en Colhué-Huapi, Mazaredo y sur del Deseado, lo mismo que el de la figura 11, en el que se ve además el punto alargado ". Las figuras 12, 13 y 1-4 muestran diversas combinaciones de la línea curva en ejemplares do Mazaredo, región al sur del Deseado y Colhué-Huapi '. Como los primitivos Patagones también usaron en su instrumental para hacer los adornos de vasos, pequeños fragmentos de caña, éstos han impreso en el barro su contorno cir- cular con una parte libre en el centro (figura 15, sur del Deseado), y fué quizá por esta razón que se atrevieron á estampar en las pa- redes de los cacharros círculos perfectos, á que me he referido an- teriormente. 1 Francisco P. Morexo, Cementerios tj paraderos jirehislóricos de la Palayonia, en Anales Científicos Arr/enlinos, I, 8. Peleguino Strodel, Materiali di paletnolorjia comjJarafta raccolíi in Sndanierica, plancha viii, figuras 61 á 67. Ameghinq, Ihid, I, 495. 2 Péli.x F. Oütes, Arqueología de Hiica!, en Anales del Museo nacional de Sue- ños Aires, XI, 10 y siguientes, figuras 18 á 27. 3 D'Orbigny, Iljid, II, 102. i Números 4058 y 40.59 del inventario del Museo Nacional de Buenos Aires. 5 Niimero 22.3C2 del inventario de la colección particular del doctor Florentino Ameghino. 6 Número 4058, inv. M. N., y 1006 y 1007, colee. Ameghino. ' Número 4056, inv. M. N. y 22.339 y 1007 colee. Ameghino. 40 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. leyvvvw X9 v ^vNyyww^vvfwwvvwvw "00000< 18 jr 22 " #" tí del tamaño natural. cutes: la alfarería indígena de patagonia. 41 Dos son los ejemplares de esa clase, el uno (fig. 16) ofrece una faja paralela al borde formada, primero, poruña línea quebrada, y á continuación de ésta otra faja de círculos que tienen 30 mm. de diámetro y un punto en el centro; el otro ejemplar (fig. 17), se halla adornado por líneas quebradas y rectas, y además, poruña zona de círculos concéntricos, no tan perfectos como los anteriores y que tienen sólo 15 mm. de diámetro los mayores y 5 mm. los menores. Estas curiosas piezas proceden, la primera de los bajos que existen al norte de Cerro Colorado, región situada al sur del Eío Deseado, y el segundo de Colhué-Huapi ^ Tan solo como una referencia ilustrativa haré notar la similitud de estos adornos con las pictografías indígenas de la quebrada de Yaten-huajen (Gobernación de Santa Cruz), en las que figuran tam- bién círculos con un punto central y círculos concéntricos ^. Continuando con la descripción de los adornos, las figuras 18 y 19 muestran ya combinaciones mucho más complicadas, pues son de Colhué-Huapi '. Pero la evolución del dibujo no se detiene allí sino que llega á alcanzar un grado de verdadero adelanto con la representación de la guarda griega, aunque seguramente esto suce- dió en una época muy moderna, dado el carácter general de las al- farerías (figuras 20, 21 y 22, Colhué-Huapi). Como se habrá notado, la alfarería en Patagonia ha evoluciona- do de una manera rápida, pues es indudable que cuando comenzó la conquista española, no hacía mucho tiempo que los indígenas habían debutado en la fabricación de aquélla. No puede ocultar tampoco un marcado airde fanriUe con la que hacían los Puelches, por los que han de haber sido influenciados los alfareros Patagones, dado los continuos intercambios y activo comercio que en todas las épocas han mantenido los indígenas bo- naerenses con sus vecinos. Buenos Aires, 17, ii. 1904. 1 Números 22.346 y 1007 colee. Ameghino. 2 Cáelos V. BuRMEisTER, A'iiCi-'OS datos sobre el territorio patagónico de Sania Cruz, en Revista del Museo de La Plata, IV, 238, figura 1. 3 Número 1007, colee. Ameghino. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO GRAMINÁCEAS ARGENTINAS TEODORO STUCKEET. Como dije en una de mis publicaciones anteriores, para uu hom- bre aislado y con escasos recui'sos literarios y financieros es muy difícil, por más preparación que tenga, por más viajes que haga y más relaciones que frecuente, procurarse el material amplio de es- tudio de una sola familia de plantas siquiera, y de conocer los nom- bres científicos de sus miembros ó sea la determinación exacta de sus diferentes especies. Recién una vez esclarecido este punto, está ó puede estar, en posición de hacer comparaciones y de deducir consecuencias, vahéndose de lo encontrado anteriormente por otros, no sólo limitándose al país mismo, sino pasando á los veci- nos y aun á los del orbe entero buscando así de obtener conclusio- nes más ó menos válidas ó exactas tocante á la coexistencia y gra- do de afinidad de las especies encontradas en la Argentina en comparación con las enumeradas de otros países. Los componentes de la familia de las gramináceas ocupan in- dudablemente la mayor extensión de la superficie del territorio argentino y se encuentran en una inmensa cantidad de individuos iguales, es decir, son plantas eminentemente' sociales. Bien que á ningún botánico haya llamado preferentemente la atención la familia de las gramináceas, pero desde 30 años atrás casi no ha habido ningano en el país que no haya coleccionado pastos, sea en viaje de exploración temporaria, sea estacionado en el territorio, y cada cual ha contribuido con su grano de arena al conocimiento de esta familia. Pero el caso es, que por la enorme extensión de la superficie de la República Argentina, la dificultad de locomoción de un punto á otro, etc., la compilación medianamente completa de los miembros 44 MUSEO XACIONAL DE BUENOS AIHES. argentinos de esta familia tro})ieza con muchas dificultades. Ella exige una atención pei'manente, necesita la tarea personal de ir á visitar cuanto punto sea posible en todas las alturas y temperatu- ras, en toda clase de suelos, llevando las observaciones aún á las capas geológicas y extrayendo ejemplares hasta de dentro el barro y el agua. Su estudio requiere una paciencia incalculable sobre todo cuando se trata do cotejos y apreciaciones. El botánico que se dedica exclusivamente á esta familia (tarea que no es en sentido extricto la mía), es menester abra el ojo en todas partes para encontrar, no sólo lo más resaltante, ejemplares de metros de altura, sino también ejemplares minúsculos apenas perceptibles, eligiendo también el tiempo más apropiado de flo- rescencia ó fructificación de esta categoría de vegetales. Ya años atrás hice una voluminosa colección de individuos de esta familia, la mandé para su clasificación á mi amigo el Dr. Car- los Spegazzini, á La Plata, pero por falta de tiempo aquélla quedó indeterminada, salvo las estipéas, que fueron publicadas en los anales del Museo Nacional de Montevideo. Es de mis hallazgos posteriores que resaltan las determinaciones que voy á publicar en las siguientes líneas; su recolección data recién de tres á cuatro años á esta parte; en su niaj'oría todos los ejemplares han sido recogidos por mí mismo en las numerosas excursiones que he efec- tuado en la Provincia de Córdoba. Los representantes de las gramináceas argentinas, en su casi totalidad de modesta apariencia y sin ningún atractivo particular, aun cuando sin fácil distintivo de color ó forma, son, sin embargo, las plantas que prestan al país mayor utilidad por el beneficio que ofrecen al hombre en calidad do alimentos directos para su consu- mo propio, como ser: el trigo, arroz, maíz, cebada, etc. (bien que e-ítos sean introducidos, pero cultivados aquí en gran escala y acli- matados en el país), y por el beneficio indirecto que brindan, pro- duciendo forrajes alimenticios para el sostén de millones de ani- males vacunos, caballares y lanares. Por esta razón es de suma importancia é interés conocer en primera línea las denominaciones científicas 3' populares de los pastos cjue se desarrollan espontá- neamente en la Eepi'iblica Argentina; para luego jDroceder, por medio de ensayos prácticos ó análisis químicos, á la averiguación y constatación del valor alimenticio ú otra aplicación que cada es- pecie puede presentar. No es mi mente exponer aquí una detallada enumeración, ni menos descripción, de las gramináceas argentinas, sino sólo agregar stückert: gbamináceas argentinas. 45 á la lista de las ya publicadas algunas nuevas, y otras, jiara las que pude indicar un área geográfica más ensanchada. Entre las citadas hay que son de nuevas ó de mejor precisadas localidades; otras que son nuevas para la Provincia de Córdoba; otras que son nuevas para la Argentina: otras más, nuevas para la ciencia; y en fin, para otro grupo tuve que anotar cierto cambio en su nomenclatura científi- ca, debido á veces á errores anteriores. Ya quo mi propósito no ha sido entrar en pormenores detallados, á lo menos me ha j)arecido útil agregar, además de algunos nombres vulgares, indicaciones ge- nerales respecto á la altura y aspecto de cada especie, lo mismo que algo sobre la utilidad que aquélla es susceptible de prestar. Echando una mirada retrospectiva relativa al conjunto numéri- co de las graraináeeas argentinas, inchn^endo en ellas las más co- munmente cultivadas, he podido calcular que el número de sus es- pecies y variedades, sin contar las diferentes formas que algunas de ellas ostentan, alcanza hoy, según mi cómputo, á BüO especies con 160 variedades, repartidas en 110 géneros y la indicación de muchas indeterminadas. Resultado sorprendente, si se tiene en cuenta que en 1876 el Dr. P. Gr. Lorentz, después de sus viajes de años pudo reunir entre es- pecies y variedades sólo la cantidad de 63. Reitero lo quo dije, que mi colección mayor de esta familia aun queda sin haber podido aprovechar su contenido parala anotación antecedente y de mis últimos hallazgos conservo en mi herbario cierta cantidad de ejemplares que, siendo únicos, no juzgué pru- dente remitirlos á Europa. Para indicar el área geográfica me he permitido á veces las mis- mas abreviaciones para las provincias y países vecinos que otros autores. Cada especie, variedad ó forma, lleva un número, bajo el cual anoté primero la denominación científica válida á la fecha, luego algunos sinónimos, en seguida la cita del número de mi her- bario, continuando por las citas de otros autores que enumeraron la misma planta como existente en el país. No menciono estas citas antes del número de mi herbario, porque las determinaciones ex- puestas, se fxmdan sobre las muestras de mi herbario y (en muchos casos), ni el Dr. Hackel, ni menos yo, hemos visto las muestras de- terminadas en otras obras botánicas. En el agrupamiento de las tribus y géneros he seguido el orden de Bentham y Hooker en su «Genera Plantarum», mientras que las especies entre si fueron arregladas por orden alfabético. Eu vista de la importancia que ha tomado la «Revisión de Gene- 46 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ros de plantas» del Dr. Otto Kuutze, 1891-98, proseguido, ampliado y superado por la nueva obra del « Lexicón Generum Phanero- gamarum» de Tom von Posty O. Kuntze (1903), libro que formará sin duda, en el próximo Congreso Internacional botánico de Yiena, el fundamento para el arreglo más apropiado de la cuestión de la nomenclatura botánica; he juzgado á propósito agregar en nota separada los nombres que, según este sistema, debieran ser en ade- lante los válidos. Las determinaciones que en seguida menciono y las diagnosis de las especies y variedades nuevas son concebidas por el eminente agrostólogo austríaco Prof. Dr. D. Eduardo Hackel, quien me las ha facilitado galantemente para su publicación. Expresóle aquí mi agradecimiento por su benevolencia y nueva muestra de sabiduría, en beneficio de la ciencia y de la Eejniblica Argentina. Córdoba, Suburbios General Paz, Calle G N" 96, Mayo 31 de 1904. Tribus ANDROPOGONEAE 1. Rotlljocllia ' compi-essa Lin. fil. Lin. fil. Suppl. p. 114. Vai*. fasciciilala (Lam.) Hack. Hackel Monogr. Phan. vi ( 1889). ]>. 286. Sj'n: E. fasciculata Lam. iii. gen. 1 p. 204. Syn: Hemarthria fasciculata Kth. Eev. Grani. 1, p. 453. Hackel in Mart. Fl. bras. 2 pars. 3 p. 314 tab. 72 f. 2. Syn: Stenotaphrum americanum Gris, (non Schrauk) in Gris. Symb. n» 1981 et Hieron. Plant. diaph. p. 291. Syn: Manisuris compressa (L. f.) OK. var. fasciculata Hack. iu OK. Eev. III. 2 356. N. V. Busca (Córdoba). 1 OK. Eev. II. y T. v. Po.st. & OK. Lex. p. Olfi n. 18. afirman correspondió- j.or pi-ioridad al género Eottboellia el nombre de Manisuris L. (1771). stuckert: gramináceas argentinas. 47 Stuckert:Herb.arg.n°12.561(8.i. 1903)yn° 12.681(27. i. 1903) de los alrededores de Córdoba. Arech. Clram. nriig. p. 20.5. Plantita acuática estolonífera muy abundante en las orillas de ríos y lagunas. El cocimiento de sus rizomas es considerado como refrigerante, disolvente, diurético y antisifilitico. Forraje blando y alimenticio para las haciendas. Creo ser el primero que la cita para la Provincia de Córdoba, habiendo sido indicado por Gri.s. y Hieron. para E. y Tuc. y de otros autores para Uruguay, Brasil, etc. 2. Elionorus^ candidus (Trin.) Hackel. Hackel. Flor. bras. ii. pars 3 p. 306; et in D. C. Monogr. Phan. VI. p. 338. Syn: Andropogon candidus Trin. in Mem. Act. PetrojD. ser. 6. Syn: Elionurus ciliaris Nees. Agrost. bras. p. 356 (non HBK.). Syn: Lycurus muticus Spreng. Cur. post. p. 32 ex Trin. Syn: Elyonurus muticus (Spreng.) OK. Eev. iir p. 358. N. V. Colita peluda (Córdoba). Stuckert: Herb. arg. n" 12,028 & n° 12,036. Campos abiertos de la Colonia Euíz Videla, por Villa del Rosario, Dep. Eio II. Prov. de Córdoba. Spegazzini, Nov. add. Fl. pat. ia An. Mus. Nac. B. A. vii. p. 184, n° 61:4. — Arech. Gram. urug. p. 212. Peckolt. Plant. med. bras. (1891) p. 632. Graminácea de tallo recto, cuya altura alcanza de 50-70 cm., inflorescencia en espigas solitarias cubiertas de una peluza blanca. Estas espiguillas son aromáticas y díeese que poniéndolas den- tro de la ropa plegada, la perfuma y la preserva de la pohlla. Su infusión (6: 100) en agua hirviendo, tomándola por copas, varias veces al día es preconizada contra la gonorrea y catarro de vejiga. El jarabe hecho con las espiguillas de esta planta, suministrán- dolo á los niños por cucharaditas en intervalos cortos; se emplea contra la bronquitis crónica. 2 OK. Rev. }' T. V. Post. & OK. Lex 616 n" 31 afirman que el nombre genérico debe escribirse Eíyomirus y la especie como indicado. 48 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Es pasto blando, pero poco buscado por la hacienda vaciina, la que generalmente se contenta con cortar las inflorescencias, las que á su vez hacen comunicar á la leche un olor y gusto desagra- dable. La planta prefiere terrenos algo secos y arenosos, forman- do á veces densas matas. En la E. A. fué observada en E.-N., B-A., C. (por l'"^ vez en el DejJ. Rio II) Sf., T., O., y fuera del país en el Urug. Bras. mer. hasta México. 3. Andropofjon' condensatus Kunth. Kunth in Hnmb. et Bonpl. Nov. Gen. i, p. 188 ampl. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi, p. 387. var. genuinus Hackel. Mart. Fl. bras. ii ps. 3, p. 297, suhrar. fij2) ¿cus ü&ckel ibidem. Syn: A. condensatus Kunth. s. str. Sjni: A. benthamianus Steud. Syn. 1, p. 382. • Syn: Cymbopogon condensatus Spreng. Syst. i. Syn: Sorgnm condensatum (Kth.) OK. Rev. iii''' 3G8. N. V. Pasto colorado. s Mientras que OK. Eev. n. & iii- aplica por prioridad al género Androporjon Eoyen el nombre de Sor/jnm Kram. (= Sorghum Moench.) en la nueva obra T. V. Post & OK. Lex. p. GIG n° 33, se reduce de nuevo por prioridad el g. Sorgiivi al de ílolrus L., de modo que para estos autores los nombres válidos de las especies que cito serían: Holcus condensatus (HBK. ) OK. (incluyendo en la especie var. genuinus Hack. las especies A. consanguineus Kth. y A. paniculatus Kth.). contortus (L. ) OK. var. secundus Hack. > macrothrix (Trin.) OK. nutans (L. ) OK. var. avenaceus Hack. var. pellitus Hack. var. stipodes Hack. » sacccharodes (Sw.) OK. var. barbinodis (Lag. ) Hack. var. imperatodes Hack. var. lagurodes (D.C.) ílack. var. pcrforatus (Trin. ) Hack. > Salzmannü (Steud.) OK. • selloanus (Hack.) OK. > Sorgum (Brot.) OK. > zizaniodes (L.) OK. stuckert: gramináceas argentinas. 49 Stuckert: Herb. arg. n° 10,280. (26. xi, 1901). Municipio de Cór- doba, Altos Noi-te en los alrededores de la ciudad y de varios otros niímeros, fechas y procedencias de la provincia. Gris. Pl. Lor. n" 818; Symb. n". 1,991; Hieron. Plant. diaph. p. 316; Morong. En Pl. Parag., p. 269; Niederlein y otros. Arech. Gram. urug. 220. Pasto de 30-40 cm. de alto, cañas con pocas hojas de color roji- zo, bastante duro, muy divulgado y social. Crece en cualquier te- rreno, es de calidad secundaria y algo amargo; citado para E. y C. (Urug. Bras. Ecuador). 4. Andpopogon consanguiíious Kunth. Kunth. En. 1, p. 494. ; Hack. in D. C. Monogr. Phan. vi p. .886. vai", (jenuiíuis Hack. Hackel in Mart. Flor. bras. ii, ps. 2, p. 298. Syn: A. condensatus cordobensis Gris. Pl. Lor. n° 818. Syn: Schizachyrium intermedium Nees Agrost. bras. p. 334. Syn: Sorgum condensatum (Kth.) OK. Rev. iii^ 368. N. V. Té pampa. — Pasto colorado. Stuckert: Herb. arg. n° 12,416 (31. xii. 1902). Calera, Dep. Colón, Provincia de Córdoba y de varias otras procedencias y fe- chas, principalmente de las Sierras de Córdoba. Gris. Symb. n° 1,992; Hieron. Plant. diaph. p. 316. Speg. Flor. Vent. p. 61, n° 300; Nov. add.Flor. Pat. in An.Mus. Nac. B-A. vil, 184, n" 645. Grama dura y amarga, de escaso valor alimenticio, parecida ala especie anterior, crece en R-N., B-A.,. E., S-L., C, R., (Urug., Bras. austral etc.). 5. Andropogon contorlus Lin. Lin. Spec. pl. Ed. i, 1,045. (1753). Syn: Heteropogon contortus Roem. & Schult. Syst. ii. 836. Syn: Sorgum contortum (L.) OK. Rev. iii''' 368. Stuckert: Herb. arg. n° 12,827 (25. ii. 1903) Quebrada de Ochoa, Dep. Punilla, Prov. de Córdoba. Pasto de aspecto de trigo, de 30-50 cm. de alto, espigas enro- lladas y aristas largas rojizo -obscuras. Anal. Mds. Nac. Bs. As., Serie 3", t. iv. Junio 22, 1904. i 50 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES. Filé citado por OK. de la sierra de Córdoba, pero conocido antes de varios países sudamericanos basta del México. La Provincia de Córdoba es la línica en la E.. A. en donde fué observado hasta ahora. 6. Andropogon contortiis Lin. var. socmuhis Hackel. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi. p. 587. Syn: Andropogon secuudus Willd. (non Kth.) ap. Nees. Agrost. bras. p. 364. Stuckert: Herb. arg. n° 12,413 (31. xii. 1902). Sierra alta al Po- niente de la Calera, Dep. Punilla, Prov. de Córdoba á 1,200 m. de elevación y de otros puntos de la Sierra chica de Córdoba. Graminácea semejante á la especie madre, algo dura jjara forra- je, es indicada por primera vez de la R. A., pero conocida de otros países de la América meridional. 7. Andropofjon ¡mberl)is Hackel. Hackel Flora ix, v, iii, 1885, 119, et in D.C. Monogr. Phan. vi. 375. Syii: Sorgum Salzmannii (Steud. «Trin.») OK. Eev. ii. 790. Sjni: Rottboellia Salzmannii Steud. «Trin.», Steud. Synops. i. p. 361. Syn: Apogonia glabrata Fourn. Pl. Mex. 2, p. 63. Stuckert: Herb. arg. n« 10,618 (10. xii. 1901). Mina Clavero, Dep. San Alberto, n" 12,417 (31. xii. 1902), Calera, Dep. Punilla y de otros varios números y fechas procedentes de ambas Sierras de Córdoba. Arech. Gram. urug. p. 216. Paja rala de unos 30 á 60 cm. de alto, de parajes áridos y pedre- gosos, citado según sujDongo por vez primera como habitante de la R. A. ; habiendo sido descrita como del Paraguay y hallada tam- bién en el Uruguay y Brasil. stuckert: gramináceas argentinas. 51 8. Andi'opogon maorolhi'ix Trin. Trin. in Mém. Acad. Petersb. ser. vi, iii. (1833) 275. Syn: A. ternatns Nees, subspecies macrofchrix (Trin.)Hackel. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi. p. 979. Stuckert: Herb. arg. n° 11,204 (ii. 1902) Municipio de Córdoba, abundante en los Altos Norte de las cercanías de la ciudad. La especie A. teruatus Nees, indicada por Gris. Symb. n° 1,988 es de un parentesco cercano. Grama parecida al A. laguroides D.C., descrita originariamente como del Brasil y por primera vez referida como habitante de la República Argentina. 9. Andropogon nutans Lin. Lin. Spec. Ed. i, p. 1045 (1753), (non Mart.) var. avenaceus Hack. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi, p. 530. (1889). Syn: Andropogon avenaceus Michx. Fl. bor. am. 1. p. 68 (1803). Syn: A. ciliatus Elliot, Sketch. 1. p. 144 (1821). Syn: Sorghum nutans As. Gray. Man. p. 617 (1848). Syn: S. avenaceum Chapm. Fl. U. S. p. 583 (1865). Syn: Chrysopopogon avenaceus Benth. Journ. Linn. Soc. 19. p. 73 (1882). Stuckert: Herb. arg. n° 12,412 (31. xii. 1902) en las lomas al Poniente de Calera, Dep. Punilla, Prov. de Córdoba. Speg. Fl. Vent. p. 61, n" 301. Graminácea de una altura de 40 cm., forraje regular, observada por primera vez en la Provincia de Córdoba, existiendo también en la Sierra de la Ventana, Provincia Buenos Aires y divulgada ¡Dor casi toda la América meridional hasta la América septentrional. 10. Andropogon nutans Lin. var. pellitus Hack. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi, p. 532 (1889). Syn : A. saccharoides Sw. var. polytrichus Gris. Symb. n° 1987. Stuckert: Herí. arg. n» 10,626(16. xii. 1901). Mina Clavero, Dep. S. Alberto, Prov. de Córdoba. 52 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. F. Kurtz, Sert. Córd. (1893) p. 19. n" 40. Arech. Gram. urug. p. 232. Esta variedad fué indicada de Mendoza como también de la Provincia de Córdoba, pero no mencionada para el dejjartamento que indico. 11. Aiidropofjon nulans Lin. var. stipoides (H. B. K.) Hackei,. Hackel in DC. Monogr. Phan. VI. p. 530. Syn: Andropogon stipoides H. B. K. Nov. Gen. et Spec. 189 (non Trin. ) Stuckert:Herb. arg. n° 12,034(10. xi. 1902) Colonia Ruíz Vidala, Dep. Rio II, Prov. de Córdoba. Esta variedad del A. nutans es paja de 30-40 cm. de altura, de consistencia algo dura, en el porte más bien parecida á una estipa. La provincia de Córdoba es el único punto en la repiíblica de donde fué citada; su lugar originario es la Colombia; crece aun en el Brasil, Cuba, las Antillas y en México. 12. Andropogon paniciilatus Kunth. Kuntli, En. i. p. 494. Syn: A. scoparius Presl. Reliq. Haenli. i. p. 338 (non Mich.). Syn: A. densus Desv. in Hamilt. Prodr. p. 8 ex Journ. Plant. mex. 2. Gl. Syn: A. Lechleri Steud. in Leclil. Pl. peruv. n° 18G0. Syn: A. bicornis Btnth. Pl. Hartw. p. 263 (non Lin.). Syn: Sorgum condensatum (H. B. Iv. ) OK. Rev. iii"^ 368. Syn: A. condensatus H. B. K. var. paniculatus Hack. subvar. typicus Hackel in Mart. Flor. bras. ii. pars. 3, p. 297. et in D. C. Monogr. Plian. vi. p. 388. N. V. Cola de zorro, Barba de bode (Bras.), Pasto Colorado, Té pampa. Stuckert: Herb. arg. n° 7,358 (5. x. 1899) Municipio de Córdoba, inmediaciones de la ciudad, y n° 11,728 (30. v. 1902) Dique de San Roque, Dep. Punilla, Prov. de Córdoba, etc. Arech. Gram. urug. p. 221 (1896), Kneucker, Allg. bot. Zeitscli. Gram. exsicc. (1902) n» 362. stuckert: geamináceas argentinas. 53 Planta muy divulgada, crece aun eu terrenos pobres y salitro- sos; la altara de sus cañas alcanza de 50-80 cm.; tiene un aspecto rojizo y es muy social. La raíz es considerada como excelente diurético, empleando un cocimiento de 30,0 por 500,0 de agua, hasta reducirlo á la mitad, para ser tomado varias copas diariamente. Su valor alimenticio como forraje es secundario por ser bastante duro y poco apetecido por la hacienda; en cambio se conserva hasta la primavera. La paja seca se usa para techar ranchos y las hojas para llenar almohadones y colchones. tía distribución geográfica es muy vasta en la E,. A. y abarca E. C. Ct. T. S. Corr; en el exterior se produce en Urug., Parag., Bras., Colombia hasta México. 13. Androponon saccharoidos Swartz. Swartz Prodr. Flor. Ind. occ. p. 26 (1788). var. bai'binodis (Lag. ) Hackel. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi. p. 494 (1889). Syn: Andropogon barbinodis Lag. Gen. et spec. p. 3 (1816). Stuckert: Herb. arg. n" 10,280 (26. xi. 1901), n" 11,201 (ii, 1901); n° 12,665 (22. i. 90). Municipio de Córdoba, en los bajos de la ciudad; y n° 13,849 (6. ii. 1904) Est. S. Teodoro, ped.Villamonte Dep. Río I, Prov. Córdoba. Kneucker, AUg. bot. Zeitsch. (1903)-Gram. exsicc. n» 361. Grraminácea robusta de unos 60-80 cm. de altura, algo dura y probablemente de inferior calidad como alimenticia para hacien- das. Fué descrita como originaria de México, y estimo sea por pri- mera vez que es citada como argentina, donde su distribución debe ser muy limitada. 14. Andropogon saecharoides Sw. va I', imperatoides Hackel. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi. p. 495 et iu Mart. Flor. bras. vol. 2, pars 3, p. 293. Stuckert: Herb. arg. n° 12,447 (30. xii 1902). Altos del Obser- vatorio, y n° 12,668 (24. 1. 1903) de los alrededores Este de Córdo- 54 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ba; N" 12,732(10. ii. 1903) igaalmente en el Municipio de Córdoba, Altos Sur, cerca de la ciudad; n° 12,767 (13. ii. 1903), Alta Gracia, Dep. Río II, Prov. de Córdoba. Arech. Gram. urug. p. 230. Graminácea de 40-60 cm. de alto, de cañas delgadas, hojas finas, semejante á la especie típica. Espiga de pelos blancos relum- brosos. Por primera vez observada en la República Argentina; pero co- rañn en el Uruguay y Brasil meridional. lo. Andropofjon saccliai'oides Sw. vai*. lacjiíroides (D.C. ) Hackel. Hackel in Mart. Flor. bras. ii. pars ni, p. 292. Syn: A. lagurií'ormis Gris. Symb. n° 1,993 }' Hieroii. Plant. diapli. p. 316. Syn: Andi'opogou laguroides D.C. Cat. hort. monsp. p. (1893), p. 79. Syn: Sorgum saccharodes (Sw. ) OK. subspec. lagurodes (DC. ) Hack. in OK. Rev. iii, ^ 368. Variedad que figuraría mejor como especie propia. Stuckert: Herb. arg. n° 9,836 (20. vi. 1901), Municipio de Cór- doba de las cercanías de la ciudad y de muchos otros números y fechas; de variadas procedencias de la Provincia de Córdoba (Dep. Punilla, San Alberto, Rio I, Rio II, etc.). Arech. Gram. urug. p. 229. Morong. En. Pl. Parag. p. 270. Grama hasta de 50 cm. de altura, de consistencia algo dura y de escaso valor forrajero, pero mejor que la especie A. condensatus. Se halla esparcida en gran cantidad, siendo su distribución geo- gráfica bastante vasta en la Provincia de C()rdoba, produciéndose también en el territorio de Formosa y probablemente en otras provincias más. Se la encuentra asimismo en Uruguay, Paraguay, Chile, Solivia, Brasil y México. stuckeb,t: graminaceas argentinas. OO 16. Andropofjon saccharoides Sw. subspec. leucopogon (Nees) Hackel. Hackel in D. C. Monogr. Phan. vi. p. Í9Q (1889). subvar. lypicus Hack. Syn: A. leucopogou Nees in Linnaeaea 19, p. 69-1. (1845). Stnckert: Herb. arg. n° 14,038, (iii. 1904). Sierra Chica de Cór- doba y n° 14,072 (iii. 1904) Est. San Teodoro, Dep. Rio I. Prov. Córdoba. Subespecie bastante bonita, cañas de unos 50 á 60 cm. de altura generalmente robustas, panojas de 10-15 cm. de largo, espiguillas con aristas flexibles y sedosas, que florece algo tarde, de Febrero á Marzo. Es un buen forraje. En la R. A. fué referida del E.-N. y ahora por vez primera de C. Su área geográfica general es: E. A., Urug., Perú, Venezuela, Cuba, México, Texas y gran parte de la América septentrional. 17. Andi'opofjon saccliaroides Sw. subspec. leiicopoíjoii (Nees) Hackel. subvar. pei'foratus (Trin.) Hackel. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi. p. 496, (1889). Syn: Andropogon perfoi-atus Trin. ap. Fourn. Plant. mex. ii, p.59. Syn: Sorgum saccharodes (Sw.) OK. var. perforatum (Trin.) Hackel. N. V. Copete. (Tal vez mejor como especie propia). Stuckert: Herb. arg. n" 11,049 (2. i. 1902) de los alrededores de Córdoba y otros números y fechas de diferentes procedencias de la Provincia de Córdoba. Arech. Gram. urug. p. 231. Grama bastante vistosa de unos 50-60 cm. de altura, cañas más blandas y de más valor nutritivo para el ganado que la mayor par- te de las otras andropogóneas; parece de poca divulgación; fué citada antes por OK. para la Provincia de Santa Fe y creo ser el primero que la indique para la Provincia de Córdoba. Esparcida por el Uruguay, Brasil, Perú, México, Texas. 56 MUSEO NACIOXAL DE BUEXOS AIRES. 18. Andi'opofjon selloamis Hackel. Hackel in Chodat & Hassler, Plaiit. hassl. p. 362. Sj'ii: A. leucostachyus Kuntli. Kunth in Humb. & Bonpl. Nov. Gen. p. 187. subspec. selloanus Hackei. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi. p. -402. Stuckert: Herb. arg. n° 10,007 á n° 10,631 (16. xii. 1901). Mina Cla,vero, Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba. Grama algo parecida en porte y altura al A. saccharoides S\v. var. barbiuodis (Lag.) Hackel. Como forraje es algo duro y amargo, fué originariamente descrita como del Brasil y, por lo que conozco, la primera vez indicada para la Argentina. 19. Andropofjoii Sorgluini Brot. Brot. Fl. lus. 1, p.88. viU'. vulgaris Hack. Hackel in D.C. Monogr. Phan. vi. p. 515. Syn: Holcus sorglium Lin. Spec. Pl. Ed. i, p. 1047. Syn: Sorgkum vulgare Pers. Host. Gram. iv, s. 2. Hieron. Plant.diaph. p. 317; Peckolt.Pl. med. bras. ( 1890),p.611. N. V. Maíz de Guinea, Panizo negro, Alcandía, Saina (Esp.) Milho de Angola, etc. (Brasil). Stuckert: Herb. arg. n° 9,721 (iii. 29. 1901). Municipio de Cór- doba, al lado de chacras viejas al Sur de la ciudad. Planta muy robusta de hasta 3 metros de altura, profusamente cultivada, pero también subespontánea en muchos puntos. Las se- millas son comestibles, y en Arabia se fabrica con ellas una espe- cie de pan; la gente baja del Brasil las hace fermentar con agua, preparando así una bebida, á la manera de la aloja, que la llaman «Merisa». Los italianos fabrican con la harina de esta graminácea, la po- lenta, macaroni, tortas, etc. El cocimiento de las semillas es sumi- nistrado en algunas dolencias del pecho. Con las inflorescencias despojadas de las flores ó semillas fabrí- canse escobas, bruzas, etc. La planta verde es un forraje superior. Ella es originaria de las stuckeet: gramináceas argentinas. 57 Indias Orientales, pero se la halla en Sf., C, Sgo., T., (Paraguay, América meridional). 20. Andpopogon squapposus Lix. ñl. Lin. fil. Suppl. p. 433 (1781). Syn: Phalaris zizanioides Lin. (1771). Syn: Sorgnm zizaniodes (Lin.) OK. Rev. iii^ 791. Syn: A. niuricatus E,etz in Obs. iii, p. 43; v, p. 20. N. V. Grama de olor, Capim Vetiver, Grama cheirosa, Kus. (Brasil). Stackert: Herb. arg. n° 12,968 (11. iii. 1903).— Córdoba cult. Esta planta la recibí viva de Goya, Provincia de Corrientes, (en donde, en ciertas partes, es muy esparcida, llamada «Yetiver») y conservóla viva en mi jardín. No he visto flores de ella, pero la altura, hojas, raíces, olor de ellas, etc., corresponden muy bien al verdadero A. squarrosus L. f. Esta planta es, según dicen, oriunda de las Indias, pero, sea como fuera, se ha hecho espontánea en el Brasil y en las provincias sub- tropicales de nuestra República. Ella es bastante robusta, de 60-200 cm. de altura, hojas lar- gas, raíces fuertes intrincadas. Sus raíces son usadas en la perfumería y de ellas puede extraer- se un aceite volátil muy fragante y estimado, llamado Esencia ó Aceite de ]'etÍL-ei-. 21. Andropocjon tener Kukth. Kunth. Revis. Gram. 2, p. 565. Hackel in D. C. Monogr. Phan. vi, 379. Syn: A. Preslii Kunth. Enenn. i, p. 489. Syn: A. leplophyllus Trin. in Mem. Ac. Petersb. ser. 6, vol. 2. p. 264. Syn: Schizachyrium tenerum Nees Agrost. bras. p. 3.36. Stuckert: Herb. arg. n° 14,163 (6. iv. 1904) Ochoa, Dep. Punillo Prov. Córdoba. Gris. Symb. n° 1,990; Hieron. Plant. diaph. p. 316. 58 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Parodi, Plant. us. p. 119, n° 58; Niederl. Result. bot. Xis. p. 71. Arech. Gram. iirug. 215, n° 1. Pajita delgada, derecha, rolliza, de 30-60 cm. de altura, en cier- tos puntos muy social. La estimo de poco valor nutritivo para la hacienda. En la E. A., fué citada para E., C, Corr. y Mis,, mientras que su dispersión general es mucho mayor, abarcando Urug., Parag., Bra- sil anstr., hasta parte de la América boreal. Tribus ZOYSIEAE. 22. Tra(|us^ raceinosus (Lin.) Hall. ex Cenchrus racemosus Lin. Sp. Pl. 1049 (1753). Hall. Stirp. Helv. n" 1,413 (1768). vap. berlcponianiis (Schult.) Hackel. Hackel in Oestr. bot. Zeitschr. (1902) p. 195. Syn: Tragus berteronianus Schult. Mant. ii, 205 (1824). Syn: Lappago aliena SjDreng. Neue Entd. 3, 15. Gris. Pl. Lor. n° 816; Symb. n" 1984; Hieron. Plant. diaph. p. 292. Syn: Nazia racemosa ( Hall. ) OK. Rev. ii, 780. Stuckert: Herb. arg. n" 12,928 (ii. 1903) en las orillas de los ca- minos en suelo arenoso, Altos Norte, suburbios de Córdoba y de muchos otros puntos de la provincia; n° 12,793 (6. ii. 1903) Alto Alegre, Dep. Burruyacu, Prov. de Tucuraán, remitido por D. Se- gundo González. Graminácea insignificante de unos 15-30 cm. de alto, muy so- cial y frecuente, creciendo con predilección en terrenos áridos, á lo largo de los caminos ó ríos, suministrando un buen forraje para las haciendas, especialmente para ovejas. Su área geográfica es C. Ct. T. S. (Am. trop. et ultra ejus fines). * OK. 1. c. y T. V. Post. & OK. Lex. 536, afirman corresponder por prioridad al g. Tragus Hall, el nombre de Nazia Ad. (ITIS), de modo que según estos autores, el nombre válido de la planta debía ser, Nnzia racemosa ( Hall. ,1 OK. var. berteronianus ( Sch. ) Hackel. stuckert: geamináceas argentestas. 59 Tribus PANICEAE. 23. Paspalum ^ dilalaliiin Poik. Poir. Encycl. v. 35. Syn: Paspalum platense Spreng. Syst. v, 247, n" 51. tíyu:Paspalus ovatus Nees ab Es. Agrost. bras. p. 43. Syn: Panicum platense (Spr.) OK. Rev. iii^ 363. N. V. Pasto miel. Stuckert: Herb. arg. n° 10,58(3 (14. xii. 1901) Nono, Dep. San Alberto, Pro V. de Córdoba y de varios otros números, fechas y procedencias de la provincia. Gris. Pl. Lor. n" 8ul; Symb. n" 1,950; Hieron. Plant. diaph. p. 287; Arech. Gram. urug. p. 4G n° 10; Kneucker, Allg. bot. Zeitsch. (1903) Gram. exsicc. n° 365. Graminácea de terrenos húmedos y palustres, cafias bastante ro- bustas de 60-80 cm. de altura. Suministra un buen forraje. Su existencia queda constatada en K-N., B-A., M., E., C, T., Con-., Mis. (Uruguay, Chile, Bras.). 24. Paspalum dílatatiini Poir. var. parvifloriiru Doell. Doell, in Mart. & Eichl. El. bras. ii, 2, 64. Stuckert: Herb. arg. n° 9,261, (iv. 1900), en los Altos Sur, cerca de Córdoba, y n° 10,793 (20, vii, 1901). Lagiiua de Mina Clavero, 3 OK. Eev. iiiS 3G3 (incl. T. v. Post. & OK. Lex. 411 & 415) afirman que no hay diferencia genérica suficiente, para poder sostener el género Paspalum L. existiendo transiciones tan poco expresadas entre los caracteres de Paspalum y Panicum, que es necesario unir ambos géneros bajo la denominación única de Panicum L. y éstos bajo el párrafo (sección) 2. Las especies citadas de «Paspalum' deberían llamarse entonces: Panicum platense (Spreng.) OK. (non dilatatum Poir.). • distichum (L.) OK. > Lorraríaí/«í (Arech. ) OK. > malacoplujUum (Trin.) OK. var langipílum Hack. car. elongatum (Gris.) OK. = Pasp. elong. Gris. » pUcal ni um (yiich.) OK. litorale (Spr.) OK. (non Panic. notat. CFlueg.) OK.) Lagascae {R. & S. ) OK. (non Panic. quadrifarium Lam.) Stuckerlii (Hack.) OK. GO MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Dep. San Alberto, Prov. Córdoba, n° 2,969(13. ni. 1903). Muiiic-i- pio de Córdoba, camino á la chacra de la Merced á 5 kilómetros de la ciudad. 25. Paspiílnm dilalaliiin Pom. forma paiicispica Hack. uov. forma Stuckert: Herb. arg. n" 11,206 (i. 1902), camino á la chacra de la Merced, cerca de Córdoba. La variedad y la forma que parecen ser puramente locales, son nuevas para la Argentina. 26. Paspalum distiohiini Li.v. Lin. xlmoen Acad. v. 391 (1759). N. V. Gramilla dulce, Chepina dulce, Pastillo de verano. Stuckert: Herb. arg. n° 12,879 (28. ii. 1903). Municipio de Cór- doba, Puesto del Paraíso á 5 km. de la ciudad y de otros númerosi fechas y procedencias de la provincia; K° 13,323(19. ix. 1903). Bu- rruyacu, Prov. Tucumán, remitido por D. Segundo González. Gris. Symb. n" 1,947; Lorentz & Niederl. Exped. Río Negro n° 297, Hieron. Plant. diaph. p. 286. Páspalo de poca diferencia de los otros, hojas de color verde- mar, cañas de una altura de 30-50 cm., planta en lo general bas- tante social. El cocimiento de sus rizomas, ó sea su tisana, es pre- conizado para enfermedades del hígado y vías urinarias. Buen forraje. Fué observada en B-A., C, Ct., T., Corr., Form., Paraguay y en la zona templada y tropical. 27. Paspalum Larrañaíjai Aiíech.4valeta. Arechavaleta, Gram. urug. p. 48 (1896). Determinado por D. José Arechavaleta, Montevideo. Stuckert: Herb. arg. n» 8,879 U. (8. i. 1896). Municipio de Córdoba, bordes de la acequia municipal cerca de los filtros de agua corriente al Poniente de la ciudad y de otros números y fe- chas de localidades, más ó menos idénticas. stuckert: gramináceas argentinas. 61 Especie bastante alta, buen forraje, citado poi- primera vez como habitante de la República Argentina, siendo planta uruguaya. Nota: Es seguramente sólo una variedad del P. dilatatum Poir. — Hackel. 28. Paspaluní malacopliylliini Thin. Tria. Ic. gram. tab. 271. v.ir. loiiíjipiliiin Hackel nov. var. Differt a typo rhacJii racemoruní margine jnlis longí!^ basi ttiberculatin deyísius laxiuítve obsita, spiculi.i majoribus, 2 mm. longis dense imhricatis exacte qiíadrifañis. In typorJia- chis plerumque glabra, spiadae 1,5 mm. lougae, inordinate quadrifariae, ciim exteriores non imbricatae sint, sed con- tiguae. Syn:?Panicum malacophylum (Tr.) OK. var. cordobense OK. Rev. in' 362. (non Paspalum cordobense Fourn. En. Pl. mex. ii, 9.) Stuckert: Herb. arg. n" 11,716 (iii. 1902) y n° 12,671 (24. 1. 1902). Municipio de Córdoba, cercanías de la ciudad. N° 12,746 (13. ii. 1903). Alta Gracia, Bep. Río ii, y n" 12,829 (25. ii. 1903). Ochoa, Dep. Puuilla, Prov. de Córdoba y de otras procedencias. Grama de lindo porte de unos 60-80 cm. de altura, de regular dispersión en la provincia, pero con distinción poco acentuada de los otros páspalos. Como forrajera es de rinde. Hasta ahora sólo observada en la Provincia de Córdoba, siendo la especie tíf)ica indi- cada como del Brasil y de otros países sudamericanos. 29. Paspalum uolalum Fluegge. Fluegge, Monogr. p. 106 (1810). Syn: Panicum litorale (Spr.) OK. Rev. iii'^ 362. Syn: Paspalum litorale Spr. Syst. Veg. i. 244. N. V. Gramilla blanca. Negrillo, Paja mansa, Pasto cebollín. Stuckert: Herb. arg. n° 4,048 (2. i. 1902). Municipio de Córdo- ba en las inmediaciones de la ciudad; n° 12.664, (22. i. 1903), cerca de la laguna de Peiteados y de varios otros ni'imeros, fechas y pro- cedencias de- la provincia. Gris. Pl. Lor. n° 800; Symb. n° 1,946; Hieron. Plant. diaph. p. 286. 62 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Grali. Kerr., Pileomayo p. 77; Arech. Gram. urug. p. 36, ii° 2. Kneucker. AUg. bofc. Zeitsch. 1903, Crram. exsicc: n° 364, Grama de unos 50 cm. de altura, muy social y abundante, exce- lente forraje para toda clase de hacienda. El cocimiento de sus ri- zomas es ])ropalado como medicamento eficaz contra la gonorrea, sea bebiéndolo, sea empleándolo en forma de inyecciones uretrales. Su área geográfica es bastante extensa: Buenos Aires, Entre- Ríos, Córdoba, Rioja, Catamarca, Santiago, Formosa, Corrientes, Misiones. (Urug. Am. temj)!. y cal.). 30. Paspalum plioaluluin Michaux. Micliaux, Flor. bor. Am. i. 45. S_yu: P. undulatum Poir. Encycl. v. 29. Syn: Pauicum plicatulum (Mich. ) OK. Rev. iii^ 363. Stuckert; Herb. arg. n° 10,461 (10. xii. 1901). Mina Clavero, Dep. San Alberto y de otros departamentos de la Prov. Córdoba. Gris. Pl. Lor. n° 802; Symb. n° 1,951; Hieron. Plant. diaph. p. 287. Speg. Fl. Tandil p. 51 n" 302; Arech. Gram. urug. 44. Graminácea robusta jugosa, de 40-80 cm. de altura, suminis- trando buen forraje. Su existencia queda constatada en Buenos Aires, Entre-Ríos, Corrientes, Misiones (Uruguay, Paraguay, América meridional y septentrional). 31. l'aspalum i»l¡caluliini Michaux. forma iiiacra Hackel. nov. forma. Stuckert: Herb. arg. n° 12,884 (28. ii. 1903). Municipio de Cór- doba, Puesto del Paraíso á 5 kilóm. de la ciudad. Forma muy parecida á la típica, pero especialmente cordobesa. 32. Paspalum (juadi'il'ariuní Lam. Lamark, lUustr. 176, n° 934. Syn: Paspalum pubescens Lagasca. Nov. Gen. & spec. diagn. 2. Sj-n: Paspalum Lagascae R. & S., Syst. ii, 817, n° 21 (non R. Br. ñeque PresL). stückert: gramináceas argentinas. 63 Syn: P. ferrugineum Trin. Ic. v. xii, t. 136. Syn: Panicum Lagascae (E. & S.) OK. Eev. m- 362. N. V. Paja colorada, Pasto colorado. Stückert: Herb. arg. n" 10627 (16. xii. 1901) Mina Clavero, Dep. San Alberto, Prov. Córdoba, n° 12,290 (12. xii. 1902) y Municipio de Córdoba, Altos Norte de la ciudad 3' de otros números, fechas j procedencias de la provincia. Gris. S3'mb. n" 1,958, Hieron Plant. diuph. p. 287. Grah. íverr, Pileomayo 77; Speg. Flor. Vent. p. 60, n° 296; Flor. Tandil p. 51 n° 301. Arecli. Gram. urug. p. 53 et alior. Grama de cañas robustas de 60-100 cm. de altura que dan un ex- celente forraje para las haciendas. Su distribución geográfica es Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes, Entre-Ríos, Formosa, Misio- nes, Brasil meridional. 33. Paspalum quadrifariuin Lam. vai'. elongatum (Gris.) Hack. nov. nom. Syn: Paspalum elongatum Gris. Pl.Lor. n" 803; Symb. n° 1,9.52. Hieron. Pl. diaph. p. 287; Ltz. et Niederl. Exped. Río N. n° 298. Syn: Panicum malacophyllum OK. Rev. iii-, 362. (ex. Paspalum malacophyll. Trin.) var. elongatum (Gris.) OK. Stückert: Herb. arg. n° 44 k. (i. 1902), Municipio de Córdoba, bordes de la acequia Ducasse. Hermosa gramiuácea de hojas largas verde -claras cuyas cañas con sus inflorescencias alcanzan hasta 3 metros de altura. Como alimento para la hacienda, la creo buena, pero algo dura, y más á propósito para yeguarizos. Tanto la especie típica como la variedad suministran un mate- rial sujierior y durable para techar ranchos. Suelen emplearse estas mismas especies para rellenar los ajDarejos de los arrieros. El área geográfica de esta variedad es Río Negro, Buenos Aires, Entre-Ríos, Santa Fe, Corrientes, Catamarca, Santiago (Paraguay). 34. Paspalum Stuckoi'lii Hackel nov. spc. Perenne. Ctdmi evecti, teretes, glaherrimi, multinodi, hasi ramo- si, vaginae teretes, laxiusculae, interuodia superantes, super- ne versus margines tiiberculato-pilosae ceterum glaberrimae. 64 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ligulae ovato-rotundatae, obtusae, circ. S nim. long., teniii- acuminatae, ad 16 cm. long., 7 imn. lat., erectae, rigidulae, pallide virides e ttiberculis remóte ciliatae, hinc hule ejusmo- di pUif! per paginam siqjeriorem adspersae, laeves, femdner- ves. Jiacemi 2, internodio circ. 2 cm. longo separati, siiberec- ti, cra.ssi, circ. 8 cm. long., 6 mm. lat., rliachi xpiculam lati- ttidine aequante v. sid^superante, piraeter hasin havhatum glaberrima. Spiculae secus nervum meditim xuhtu.< prominen- tem binae, brevis.sime pedicellatae (pedicellis glahris) inde quadrifarieae, dense imbricatae lanceolato- ellipticae, acutae, 4 mm. long., 1,8 mm. lat., sordide viridulae. Gluma I. respec- ta rhachi postica spiculnm aequans, elliptico-luuceolata, breviter acuminata, membranácea, S-mrvis, nervis lateral i- btis inflexuris marginum sitis, dor^o puhescens, marglnihus ciliis albis rigididis pate7itissÍ7nis aequalibus 2 mm. longis pectinatis basi tuberculatis obsita; II. I»»> aequans ei similis sed glaberrima, 3- nervis, nervis lateralíbus ínter médium et margines sitis, III, (fertilis) I'""- subaequans, elliptico-lanceo- lata, acutivscula, chartacea, glaberrima, tenuissima ó-nervis, anthed pallide viridula: palea ei similis, 2-nerris. Stigmafa purpurea. • Affine P. blepharoplioro R. <£■ Sch., qiiod differt a uostro race- mis plcrumque 5--/'"«, rhachi ciliata et vtrinque pubescente, spiculis minoribus (2,5 mm. longis), obovato -lanceolatis, gluma I. ciliis inaequalibus obsita, quarum longiores spicu- lam longittuline superant, hreviores ea duplo minores sunt, gluma III. ciliolata, IV. lanceolata, breviter acuminata, api- ce barbatnla. Stuckert: Herb. arg. n» 13,023 (3. iv. 1903) en la punta de la Quebrada del Salto, del arroyo de Ochoa, Dep. Punilla, Sierra Chica de Córdoba á 1000 metros de altura. El Dr. Hackel tuvo á bien dedicarme este nuevo é interesante páspalo, que no se parece á ninguno de los congéneres encontra- dos en el país; le agradezco. Es grama de bastante robustez hasta de 80 cm. de altura, se distingue de los otros páspalos (visto á grandes rasgos), por el empizarramiento particular de sus espigas y por las pestañas lar- gas blancas de sus flores. Es buen forraje y fué encontrado en abundancia en un solo punto de la Sierra Chica de Córdoba. stuckert: graminaceas argentinas. 65 35. Eriochloa niontevkleiisis Gris. Gris. Symb. p. 306, n» 1,958. Syn: Helopus animlatns montevidensis Nees ab Eseiib. Agrost. bras. 17. Syn: ? Eriochloa aimulata Kiiiitb. Rev. Gram. i. 30. in Arech. Gram. urng. p. 80, zi" 1. Stuckert. Herb. arg. n° 12,908 y 12,937 (28. ii. 1903) Municipio de Córdoba al Este do la ciudad, á lo largo de las acequias, n° 13,321 (19. IX. 1903) ; Burruyacu, Prov. de Tucumán, remitido por D. Segundo González. Hieron. Plant. diaph. p. 288; Niederl. Result. bot. Mis. p. 72. Según opinión del Dr. Hackel esta especie apenas merece men- cionarse como propia, es más bien variedad de la E. annulata Kth., pero en este caso sería una variedad, que se distingue muy bien de la especie típica. Graminácea de unos 50-80 cm. de altura, cuyo desarrollo es tardío, floreciendo recién en Febrero y Marzo. Es blanda, alimen- ticia y muy adecuada para forraje. Su existencia queda constatada en Entre-Ríos, Córdoba y Tucu- mán (en estas últimas provincias por primera vez). Corrientes y Misiones, como también en el Uruguay. 36. Eriochloa montevidensis Gkis. forma subeolorata Hackel nov. forma. CkJiuhs infloreiicenfiaque colorationem rubro - ferrugineam prae- bennt. Stuckert: Herb. arg. n" 13,920 (22. ii. 1904). Estancia San Teo- doro, ped. A^illamoiite, Dep. Río I. Prov. Córdoba. Forma nueva de una coloración algo obscura, bastante escasa en los bordes del rio. 37. Panicum anceps Michaux. Michaux, Flor. bor. Am. i, 48. Stuckert. Herb. arg. n" 10,605 (16. xii. 1901) en las lomas al rede- dor de Mina Clavero, Dep. San Alberto, y n° 14,050 (iii. 1904). Est. S. Teodoro, Dep. Río I, Prov. de Córdoba. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3% t. iv. .Tü.sio 23 1904. 5 66 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Graminácea de unos 50 cm. de altura, hojas relativamente an- chas, amarillentas y buen pasto forrajero. Especie encontrada por primera vez en la República Argentina, siendo referida como originaria de la América septentrional. 38. Panicuní Bergü Arechavaleta. Areehavaleta, Gram. urug. p. 127. N. V. Paja voladora. Stuckert. Herb. arg. n° 12,931 (ii. 1903). Municipio de Córdoba, camino á la Chacra de la Merced á 5 kilóm. de la ciudad. Speg. Flor. Vent. Gl, n° 297. Graminácea cespitosa, crece preferentemente eu terreno húmedo: tiene cañas de 30-50 cm. de altura y panojas ramosas de color ro- jizo-violáceo. Buen pasto forrajero. Fué descrita como originaria del Uruguay, jjero también encontrada en Buenos Aires, como asimismo ahora en Córdoba. 39. Paniciim ColoiiuinLix. Lin. Spec. pl. Ed. ii, 85, & Syst. nat. Ed. x, 870 (1759). Syn: Panicum crus galli L. var. colouum Moench. Metli. 202 (179-i). Stuckert. Herb. arg. n» 10,275 (20. xi. 1901); n" 11,076 (28. ii. 1902); n" 11,193 (ii. 1902); de las inmediaciones de la ciudad de Córdoba y de muchas otras procedencias de la provincia. Especie citada por casi todos los autores de Botánica para la República Argentina, produciéndose en todas las provincias y te- rritorios de ella y también en muchos otros países sudamericanos. Especie muy común, social y esparcida, preferentemente eu terrenos húmedos y sombríos, suministrando un buen forraje; sien- do su semilla comestible. stuckert: geamináceas argentinas. 67 40. Paniciim colonjim Lin. foruiti macúlala Abechavaleta. Areolun aleta, Gram. nrug. p. 99. N. V. Pasto manchado. Stuckert. Herb. arg. n" 12,726 (10. ii. 1903) en las chacras de los alrededores de la ciudad de Córdoba. Esta forma se distingue de la típica por sus cañas más acosta- das y sus hojas con manchas rojizo-negruzcas transversales como también por sus espiguillas rojo-violáceas. En la República Argentina se ha observado esta forma en Bue- nos Aires, Santa Fe y Córdoba, y fuera del país en el Uruguay y Brasil. 4i. Panicum crus galH Lm. Lin. Sp. pl. Ed. I, p. 5(5 (1753). Syn: Echinochloa crus galli P. de Beauv. 53, t. xi, fig. ii. Syn: OjDlismenus crus galli Kth. N. V. Pierna de gallo, Guizago de Cuba. Stuckert: Herb. arg. n° 11,038 (10. i. 1902). Municipio de Cór- doba sobre los bordes de las acec^uias en las cercanías de la ciudad y de otras procedencias de la provincia; n" 10,77<3 (20. xii. 1901). Mina Clavera Dep. San Alberto. Hieron. Plant. diaph. p. 228; Arech. Gram. urug. p. 99. Morong. En. Pl. Parag. p. 2(30; Phil. Sert. Mend. ii, p. 202 n" 232. Glumácea cosmopolita de 60- ICO cm. de altura, de panojas ro- jizas, creciendo con predilección á lo largo de las acequias. Sus se- millas son comestibles. Suministra buen forraje para las haciendas. Su área geográfica es M., E., C, T., S., Formosa, Misiones (Paraguay, América meri- dional et ultra ejus fijiesj. 68 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 42. Paiiicum crus (jalli Lin. var. lírevisetuní Doell. Doell, Fl. V. Badea p. 232. Stiu-kert: Herb. arg. n" 13,720 (28. i. 1904). n° 13,845 (6. ii. 1904) n" 13,866 (11. ii. 1904), ii" 14,059 (ni. 1904) Estancia San Teodoro, ped. Villamonte,Dep.Eío I. Prov. Córdoba. El n" 13,908 (16. II. 1904), pertenece á la misma variedad y es de idéntica lo- calidad, y aunque es ejemplar de dos metros de alto, no es forma diferente, sino solo exuberante. Esta variedad fué ya citada de Córdoba por OK. Eev. ni- 360. Planta muy variable, cuyas cañas alcanzan de 80-200 cm., bas- tante robusta, prefiriendo terreno húmedo y anegadizo. Excelente pasto forrajero. Su distribución geográfica es vasta. En la R. A., solo se conoce esta variedad de C. ; pero crece también en Urug., Parag., Bras., Europa, África, etc. 43. Panicum crus fjalli Lix. vai". sal)ulíeolum Doell. Doell in Mart. & Eichl. Fl. bras. ii. 2. p. 142. Syn: Panicum sabulicolum Nees ab Es. Agr. bras. 258. Syn: Oplismenus sabulicolum Kth. Enum. i. 145. N. V. Pata de gallo, Capim puba, C. arroz, Pé de gallo (Bras.) Stuckert: Herb. arg. n" 13,713, (28. i. 1904) Estancia San Teo- doro, ped. Villamonte, Dep. Río 1. Prov. Córdoba. Ciris. Symb. n" 1,962; Xiederl. Resnlt. bot. Mis. p. 72. Peckolt,Pl. útil. bras. (1890) p. 433; Arecli. (iram. urug. p. 101. Graminácea más bien, más robusta que la típica, produciendo cañas de una altura de 80-150 cm. Sus panojas son gruesas y de es- pigas compuestas. Como la progeuitora, es superior pasto forrajero. Se presenta con predilección en terrenos húmedos, á lo largo de los ríos y arroj'os. En la R. A. se conoce esta variedad de E., C, (por 1"^ vez), T., Corr. y Mis., siendo también muy frecuente en Urug. y Bras. STUCKERT: C4RAMINÁCEAS ARGENTINAS. G9 44. Paniciiin cimis (}n\\i Lin. v.ii*. vulfjai'e DoELL. Doell iii Mart. & Eichl. Fl. bras. ii. 2. p. 1-41. Stuckert: Herb. arg. iio 13,872 (II. ii. 1904) Estancia San Teo- doro, 23ed. Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba. Variedad del mismo porte qne la especie típica. La menciono por primera vez de la R. A., pero en la localidad que la encontré, es muy común y abundante; lo que hace suponer tenga un área geográfica más extensa, con mayor razón siendo conocida del Uru- guay y del Brasil. Arech. Gram. urug. p. 100, también la cita. 45. Panicuin dobile Desf. Desf. var. aequiylumae Hack. nov. nom. Syn: P. aequiglumae Hack. & Arech. in Arech. Gram. ui'ug. p. 93 n° 3. Stuckert: Herb. arg. n" 13,862 (8. ii. 1904) y 14,045 (iii. 1904) Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba. Pasto muy social y divulgado á lo largo del Río I. Sus cañas son débiles y casi siempre recostadas, alcanzando una altura de 30 á 60 cm. Proporciona al ganado un buen sustento. La especie típica es originaria de Numidia, Norte de África é Italia, la variedad la cito por primera vez de la R. A., habiendo sido descrita como especie propia del Uruguay. 46. Paiiieiim fuscuai Swartz. S\v. Prodr. 23 et Fl. Ind. occ. i, 156; (1788). Trin. Spec. Gram. xvm. Tab. 206. vapietas Syn:Panicum fasciculatum Nees ab Esenb. Agr. bras. 151, var. fuscum. Arech. Gram. urug. p. 119. Syn: Panicum ramosum Lin. Mant. p. 29, 30. (non Arech.). Stuckert: Herb. arg. n° 12,792 (6. ii. 1902). Cañada alegre, Dep. Burruyacu, Prov. de Tucumán (recibido del Sr. Segundo González). 70 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Graminácea erguida de 40-60 cm. de altura, panoja contraída, poco densa, ramas subsolitarias, pedúnculos separados. Suministra, como todas las paníceas, un buen forraje para lia- cienda vacuna. Es la p)rimera vez (jue indico esta especie para la República Ar- gentina, habiendo sido conocida antes del Uruguay y Brasil meri- dional. 47. Paniciini ¡nsulare i Lin.) Meyer. G. F. W. Meyer, Flor. Esseq. 60. \nv. lypicum. Syn: Andropogon insularis Lin. Sp. pl. Ed. ii. 1480. 3yn: Milium hirsutum P. de Beauv. t. v, fig. v. Syn: Ti-ichachne insularis Nees ab Es. Agrost. bras. 86. Syn: Panicum leucopliaeum H. B. K. Gen. & Spec. i. 97. Syn: Panicum insulare (L.) Meyer a) leucophaeum (H. B. K.) OKEev. iii'^361. N. V. Pasto salado (Pat.). Stuckert: Herb. arg. n« 10,979 (20. xii. 1901). Falda del Rodado, Sierra de Achala, Prov. de Córdoba, á 2,000 ra. alt. y n" 12,670 (21. I. 1903); Laguna de Yofre, cerca de Córdoba; n" 12,790 (6. II. 1903). Burruyacu, Prov. deTucumán. Mcrong. En. Pl. Parag. p. 260. Según investigaciones recientes correspondería por prioridad á esta especie el nombre de: Panicum Janatutn Rottb. Act. Lit. Univ. Hafn. I. 269 (1778). Niederl. Result. bot. Mis. p. 72; Speg. Fl. A^ent. p. 61, n° 298, et in Nov. addend. Flor. Pat. in An. Mus. Nac. B. A., vii. 183, n° 638; Arech. Gram. nrug. p. 96 n" 5. Grama con cañas de 50-60 cm. de altura, buen forraje. Área geogr. : C. T. Mis. (Urug., Bras. mer.) 48. Panicum insulare (Lix.) Meyer. var. penieillifjcruin (Speg.). Hackel, nov. nom. Syn: Trichachne Sellowii C. MüU. in Bot. Zeit. p. 315 (1S61), (non Panicum Sellowii Nees). Syn: Panicum peuicilligerum (Speg.). Hack- nom. ined. in Kneucker, Allg. bot. Zeitsch. (1902). Gram. exsicc. n° 243. stuckert: gramináceas argentinas. 71 Syn: Leptocoi-yphium penicilHgerum Speg. Pl. nov. Am. austr. Dec. 2, p. 15(1883). Sfcuckert: Herb. arg. n° 10,210 (10. xii. 1901 ). San Pedro, Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba; n" 10,27-1 (10. xi, 1901), de los alrededores de la Ciudad de Córdoba y N° 10,518 (20. xi. 1901) de idéntica localidad : N» 12,788 ((3. ii. 1903). Burruyacu, Prov. de Tucumán, y con diferentes otros números de variadas procedencias de las Provincias de Córdoba y Tucumán. Grama de 80 á 60 cm. de altura de bonito aspecto por sus pe- luzas blancas ; muy nutritivo para las haciendas. Se produce en la República Argentina en Córdoba (por primera vez citada), Tucu- mán, Chaco y Misiones. 49. Panicuní insiilare TLix.) Meter. var. sacohariflorum (Raddi) Hackel, nov. nom. Syn: Acicarpa sacchariflora Raddi Agrost. bras. p. 31. tab. 1, fig. 4(1823). Syn : Panicum sacchariflorum Steud. Synop. i, p. 97 ( 1855 ). Syn: Trichachne saccliariflora Nees. Agrost. bras. 87 (1829). Stuckert: Herb. arg. n° 54 K. (iii. 1902), apoca distancia de la ciudad de Córdoba y de otros números de diversas localidades por ejemplo : de Alta Gracia, Dep. Rio 11 de la Prov. de Córdoba. Kneucker. Allg. bot. Zeitsch. (1903) Gram. exsicc. png. 1. p. 2. Planta parecida á la típica, pero más elegante. Parece ser indicada por primera vez como habitante de la Re- pública Argentina, siendo originariamente descrita como indígena del Brasil. 50. Panicum insulape (Lin.) Meyee. var. tenei'iMinuin (Kth. ). Hack. nov. nom. Syn : Panicum tenerrimum Kunth. Rev. Gram, i, p. 39, n'- 274, et Eu. I, p. 124. Arech. Gram. urug. p. 97, n° 6. Syn: Trichachne tennis Nees Agrost. bras. 89. Stuckert: Herb. arg. n" 13,125(1. v. 1903), Estancia San Teo- doro, Pedanía Villamonte, Río I, Prov. de Córdoba. Glumácea en alto y aspecto muy semejante á la variedad jje?i¿- cilligeva (Speg.) Hack., pero sus espiguillas son más delgadas y tenues. 72 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Variedad por primera vez citada para la Argentina, siendo ori- ginaria del Brasil é indicada también del Uruguaj'. 51. Panicum nionostachyuín H. B. K. H. B. K. Xov. Cien, et Spec. i, p. 96. (1815). Syn : Panicum cultratum Trin. Gram. panic. 45. Sj^n : Thrasya cultrata Nees. Agrost. bras. 9.5. Stuckert: Herb. arg. n° 11,190 y n° 11,716 (n. iii. 1902), de las cercanías de Córdoba y de otros números y procedencias, como por ejemplo: de Alta Gracia, Dep. Río II, y de Villamonte, Dep. Río I, de la Provincia de Córdoba. Glumácea bastante común y dispersada, de fácil distinción por sus flores unisériales. Es de 40-50 cm. de altura y de buen provecho para la alimentación de las liaciendas. Gustosamente la menciono como nuevo habitante de la Repú- blica Argentina, siendo descrita como indígena de Venezuela, y muy común en el Brasil y otros países sudamericanos. 52. Panicum sancjuinaleLiN. Lin. Si^ec. Pl. Ed. i, 57, n" 8 ( 1753). Syn: Dactylum sanguinale Víllers, Delph. II. 50. Sj-n: Paspalum sanguinale Lam. iv. 176. n» 938. N. V. Pata de gallina, Pasto colchón, Pasto de la cuaresma, (Bras.). Stuckert: Herb. arg. n° 11,073 (20. ii. 1902). Municipio de Cór- doba, Puesto del Paraíso, á 5 km. de la ciudad j de otros puntos de la provincia. OK. Rev. iii' 364; Speg. Flor. Tandil, p. 51, n° 308. Pastillo de verano de una elevación de 25-40 cm., más bien ras- trero, sumamente común, especialmente en los terrenos cultivados. Es apto parala alimentación de haciendas de todo género. Se con- sidera introducido de Europa, pero es profusamente dispersado en Buenos Aires, Corrientes, Tucumán, Misiones. (Uruguaj-, Para- guay, Europa). STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 73 53. Paniouin saiirjuinale Lm. var. ciliare (Eetz.) Vasey. Yasey U. S. Dep. Arg. Div. Bot. Bul. viii 23 (18S9). Syn: Panicum ciliare Retz. Obs. iv. 16, n" 42; et alior. Syn: Digitaria ciliaris Koeler. Descr. Gram. 27. Arech. Ciram. urug. p. 88. Stuckei't: Herb. arg. n° 8,642 (24. ii. 1900) encontrada mezclada con la típica en las inmediaciones de Córdoba. Pastito insignificante. Tanto la especie típica como la variedad crecen con profusión en las orillas de los senderos hasta en las ca- lles de los arrabales de la ciudad. Pasan por ser introducidos de Europa, pero están seguramente, hace muchos años, aclimatados en el país. Creo ser el primero en indicar esta variedad para la Repir blica Argentina, habiendo sido, sin embargo, citado como habitante del Uruguay y del Brasil. 54. Panicum saiuiuinale Lm. var. dirjitntiiin (Sw.) Hackel. Hack. in Urban, Symb. Autill. i. 86 (1903). Syn: Milium digitatum Sw. Fl. Ind. occ. i, 181 (1797). Syn: Pan. sang. L. var. B. longiglurae i. marginatum, in Arech. Gram. urug. p. 88. Syn: Digitaria marginata Link. En. i. 229 (1821); Gris. Pl. Lor. n° 804. Symb. n" 1,956; Hieron. Pl. diaph. p. 288; Peckolt. Plant. med. bras. (1890) p. 432. N. V. Garanchuela (España). Stuckert: Herb. arg. n» 12,658 (22. i. 1903) y n" 13,024 (6. iv, 1903) de las cercanías de la ciudad de Córdoba y de otros niímeros, fechas y procedencias de la R. A. Es plantita de poca apariencia de unos 20 -(JO cm. de altura, su- mamente social y abundante, cañas numerosas y conglomeradas, inflorescencias en espigas delgadas piramidales. Suministra excelente forraje y sus semillas son comestibles- Esta variedad crece espontáneamente en Córdoba, Catamarca, Tucumán, Salta, Uruguay, Brasil, Antillas, México y aún en Eu- ropa. 74 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 55. Paníoum sanfjiiinnle Lin. var. vulfjaro Doell. Doell, Eheiii Fl. p. 126. Stuckert: Herb. arg. n° 13,988 (10. iii. 1904) y n" 14,051 (iii. 1904). Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I. Prov. Córdoba. Variedad muy común en Europa, quizás introducida, pero bas- tante divulgada en el punto que la hallé. 56. Panieum speclabile Nees. Nees ab Eseub. Agrost. bras. 162. vai'. helodes Hackel nov. var. Planta aquatica, ex geniciüis suhmersis racUces loiigissinias Uíjens, differt a typo foliis an.gustioribnx(6 mm. lat.) paiiicti- la lineari- contracta, ramix hasi non setosis tiimplicihus, sjjí- odis binis non imbricatis, longiuít pedkellatis (pediceUo pri- mario quam spicula duplo, secundario ea 4-plobreciore). Crexcit et/am in viciniis urhis Montevideo, ubi el. Arecharalefa in «Orilla de la laguna ^^ legit. Forma rjenuina in Uruginuj etiam variis locis inventa ex África iUata esse dicitur. Var. helodes vero indígena es.'^e videtnr, probabiUter P. spectahile Nees. forma aquatica. Stuckert: Herb. arg. n" 1.3,863 (8. ii. 1904). Estancia San Teo- doro, ped. Villamonte, Dep. Río I. Prov. Córdoba. Es una graminácea de cañas bastante robustas y jugosas, que vive sumergida bajo el agua, emitiendo de sus internodios raíces larguísimas con las que se fija en las partes barrosas de la orilla ó del fondo. La inflorescencia, que es una espiga, se eleva sobre el nivel del agua, mientras que casi todas las otras partes de la plan- ta quedan sumergidas completamente. No es una planta de jjan- tano ó de agua estancada como podría suponerse, sino es planta acuática que se fija en partes terrosas dentro de la corriente mis- ma del río, ó sea del Río I, que en el presente año llevo un buen caudal de agua. No deja de ser una curiosidad que después de haber estado seco STUCKERT: GRA-MINÁCEAS ARGENTINAS. 75 el río durante cuatro años, aparezca ahora al aumentar mucho su volumen de agua, en su corriente una planta flotante. Delio advertir, que la forma típica es ponderada como uno de los mejores pastos forrajeros. Dícese ser originaria de Angola (África) jí-del Brasil; pero encontróse la típica en varios parajes ¡Dantano- sos del Uruguay y la presente variedad solo una vez también ahí, pero, para la República Argentina, la menciono por primera vez. 57. Paiiicum voliilinosiiia Nees. Nees ex Trin. Gram. Panic. 144 (1826) et Nees Agrost. bras. p. 121(1829). forma typica, vi rule. Syu: Panicum velutinum Kunth, Enum. i. 'J'J. Stuckert: Herb. arg. n" 11,070 (20. ii. 1902) ; n" 11.719 (ni. 1902) de las cercanías de Córdoba y u" 13,776 (1 ii. 1901). Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I. Prov. Córdoba. Planta de unos 50 cm. de altura, muy ramosa, de tallos gruesos', hojas anchas y velutinosas, ella no se parece á la mayor parte de las gramináceas, sino más bien á un amaranto. La he observado solo en estos dos puntos, en donde apareció muy social. Planta que aparece mu}' tarde, floreciendo recién en Marzo ó Abril, y es por primera vez que cito esta especie para la República Argentina; siendo esparcida profusamente en el Brasil. 58. Panicum vclulinosum Nees. forma violascens Stuckert. nov. forma. Paniculae colorationem violascentem praébeant. Stuckert: Herb. arg. n° 11,070 a (20. ii. 1902) junto con n'^ 11,070- Municipio de Córdoba á 5 kilómetros de la ciudad al lado de una chacra. Es probablemente una forma local de la precedente especie. 76 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 59. Setaria ° gloijulifera Gris. Gris. Symb. n° 1975. Syn: Panicum globulifei'um Steud. Syn. i, 51, n°209. Stuckert: Herb. arg. n" 11,205 & n" l],21-4 (ii. 1902). Municipio de Córdoba: Bajos al Este de la ciudad. Hieren. Plant. diaph. p. 290; Arech. Gram. urug. p. 148 n° 4. Kneucker. AUg. bofc. Zeitsch. 1903. Gram. exsicc. n° 370. Grama tierna de 30--40 cm. de altura, espigas compuestas de pequeños globulitos aristados. Florece como todas las setarias en verano y suministra un excelente forraje, en particular para el ga- nado vacuno. Su existencia en la República Argentina es constatada en Pata- gonia. Buenos Aires, Entre-Ríos y Tucumán, y ahora también en Córdoba; fuera del país en el Uruguay. GO. Setaria ni'ftcilis H. B. K. H. B.K. Nov. Gen. et Spec. i. 109. (1815). Syn: Setaria glauca Beauv. var. imberbis Roem. & Sch. iu Gris. Symb. n° 1,972 pp, Syn : Chaetochloa gracilis (HBK.) T. L. Scribner; Studies of the N. A. spec. of Chaetochloa. p. 15; Speg. Fl. Tandil p. 52 n° 312. Syn: Panicum imberbe Poir. Encycl. Meth. Suppl. iv, ]). 272. var. gracilis (H. B. K. ): Kneucker en Allg. bot. Zeitsch. p. 1 1902, n° 187. Stuckert: Herb. arg, n° 11,077, ii. 20. 1902 y 12,667 24. i. 1903, camino á la Chacra de la Merced en los alrededores de Córdoba, 6 Como digo á pág. 75. OK. Rev. ni 2 3i7 y T. v. Post. ¿fc OK. Lex. 115 n" fi". & fl7, no 67, afirman corresponder por prioridad, al género Setaria P.B. el de Chamaerapbis R. Br. (1810) §3, Setaria. De modo, que para estos autoi-es los nombres válidos de las Setanas citadas serian : Chamaeraphis íilobnlifera (Gris.) OK. íirac.ilis (HBK.) OK. hnherhis (R. & S.) OK. leiantha (Hack.) OK. > macros/arlii/a (HBK.) OK. • penicUlata Presl. sefosa(P. B.) OK. typica. et var. inlerriipla St. STUCKEET: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. í t n» 12,927 ( II. 1903). Estancia San Teodoro, Pedanía Villaraoiite^ Dep. Eío I, Prov. de Córdoba. Arecli. Gram. iirug. 142. n° 1. Graminácea algo débil, tallos largos y delgados, diferenciándose princijDalmente de la Setaria imberbis por sus aristas bastante más largas. Superior pasto de forraje. Planta observada en la Repúbli- ca Argentina en Buenos-Aires (Tandil), Córdoba (citado por pri- mera vez) y Tucumán, en el exterior, Uruguay y Brasil meri- dional. til. Setapia imberbis Eoem. et Schult. E. & S. Syst. Veg. ii. 491. Syn: Panicum imberbe Poiret, Seo. Metli. Suppl. iv, 272. (1871). Syn: Chaetochloa imberbis (Poir.) Scribner, stud. of gen. Chae- tochloa Bul. Agrost. n° 4, p. 37. Stuckert: Herb. arg. n" 9,682 (26. iii. 1901), Estancia San Teo- doro. Ped. Villaraoute Dep. Río I, Prov. Córdoba; n" 12,840(25. ii. 1903) y n" 12,861 (28. ii. 1903), Laguna dePeiteados, Prov. de Cór- doba y con varios otros números y fechas de diferentes parajes en las cercanías de la ciudad de Córdoba. Especie menos robusta que la «gracilis», de 30-40 cm. de altura y las aristas de las espiguillas mucho más cortas; fué confundida con la especie anterior. Como la precedente es excelente pasto para forraje. Su área geográfica especial es algo difícil de definir exactamente. Es la primera vez que se cita esta especie para la República Ar- gentina, la creo sin embargo bastante esparcida no sólo en la Pro- vincia de Córdoba, sino también en todas las provincias del Norte. 62. Setaria imberbis Roem. et Sch. forma flaviseta Hackel nov. forma. Forma ad Set penicillatam Presl. vergens. Ulferius observanda. Stuckert: Herb. arg. n» 13,925 (22. ii. 1904). Estancia San Teo- doro, ped. Villamonte, Dep. Eío I. Prov. Córdoba. Es una setaria muy parecida á la gracilis H.B.K. con setas más cortas y amarillas. Se le ha dado provisoriamente este nombre pu- diendo resultar luego, que después de un nuevo y minucioso exá- 78 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. men con material más amplio, resulte ser niia de tantas especies que este género ostenta. Las plantas de esta forma se presentan en innumerables ejem- plares á lo largo de la costa del Río I, prefiriendo terreno arenoso y húmedo, mientras que la especie Set.penicellata'Presl. se e\ienen- tra en lomadas y terrenos más secos. Por lo pronto, esta forma es nueva para la ciencia. 63. Setaria Iciantha H.-vcrel, nov. spec. Perennis, rhizoniate hrevi. CuJinus crectu», acl So em. altus, sub- compres-'^us, glaherrinnis, circ. o-iiodus, simplex. Vaginae suhcomprt'ssac laxiusciilae, infernodia siqieraiifes, ftcaberii- lae, ore mido. Ligidae Iveceit, nievihranaceae, longiuscule ciliatae. Laininae e roiundata hasi lineares, sensim acuminatae, circ. 20 cm. long., 7 mm. lat. rigidulae, scaberidae, margine sca- herrimae, virides tenui-nerves. Panícula cijlindrica, ¡rnbae- qiialis, densa circ. 10 cm. long., 7 mm. lat., rliachi tiUosida, ramisbreribüs (0,5-1 cm. longisj ap^ire-i-sis binis, altero ba.<-8 mm. longa (.spicida. 3-4-plo longiorej aculeoUs sursum directis deorstim scabra f'ultis, quaedam in quovis ramulo hebetatae. Spiculae late oratae, valde convexae, parvae (vix 2 mm. long.), gla- brae pallide viridulae. Gluma 1, orbiculariovuta obtasiu.-cn- la, tenuiter inemhranacea, .'ipicidam dimidiam suhaequans, 1-nercis; II, !, exposición seguramente de- sacertada. En el caso de aceptar la subdivisión del género Cenchrus L. como lo proponen los autores citados, la especie debe pertenecer al § 2. Pennisetum (Pers.) OK. y el § 6, debe borrarse. (Stuckert). stuckert: graminaceas argentinas. 8o 72. Pennisotum rifjiduin (Geis.) Hackel. var. loiigisetum Geis. Gris. Symb. p. 308. n" 1,978. a. Forma sefis longioribus 6-8 min. longis, spicalam hreviorem dujüo excedentihus. Stuckert: Herb. arg. n« l;).322 (19. ix. 1903) Alto Alegre Dep. Burruyacu, Prov. de Tucumán, remitido por D. Segundo González. N. V. Sinibol. Planta de cañas duras, fuertes y macizas de 60-100 em. de altu- ra, podría servir para algún uso industrial, pero no para la ali- mentación de haciendas. Su existencia c^ueda constatada en T. y O. Tribus ORYZEAE. 73. Liiziola leiocarpa Lindm.! Lindm. Svensk. Yetensk. Akad. Handl. 34 ( 1900) p. 12 (ed. sep.). Stuckert: Herb. arg. n° 12,666 (24. i. 1903). Municipio de Cór- doba, camino á la Chacra de la Merced, en los bordes de la laguna de Peiteados, y n° 12,854 (25. ii. 1903) laguna de Yofre, localidad próxima á la primera á 4 kilómetros de la ciudad. Los últimos ejemplares casi siempre van mezclados con otros de Leersia hexandra Sw. Syn: Luziola peruviana Arechavaleta! en Gram. urug. p. 177 n° 1 (non Pers.). Tal vez la Luziola peruviana Pers. citada por E. Matoso en «Cien industrias» p. 172, n° 170 de Corrientes, pertenezca á la especie ci- tada. N. V. Arroz silvestre. Arroz menudo, Ari'oz del agua. Graminácea primaveral de un verde-amarillento, jugosa, esto- lonífera de 15-30 cm. de altura, inflorescencia en panojas, con es- piguillas femeninas axilares pequeñísimas, mientras que las mas- cuHnas son terminales y un poco ma3'ores. El fruto es un cariopso elíptico pequeño. 8G MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Esta especie fué antes frecuentemente coiifnndida con la Luzio- la peruviana Pers. de la cual, sin embargo, se distingue por sus es- piguillas más menuditas, pero mayormente por su cariopso mucho más pequeño, completamente liso y no estriado. Es un pasto muy buscado por el ganado y crece en lugares pantanosos y hasta dentro de acequias de agua de poca corriente. Las semillas trituradas son empleadas para hacer cataplasmas emolientes. Planta citada por primera vez como habitante de la República Argentina, siendo conocida del Uruguay y de E,io Grande do Sul (Brasil) 74. Loepsia " hexaiidi'a Swartz. Swartz, Nov. Gen. et spec. Pl. 21. Syn: Leersia contracta Nes. ab Esenb. Agrost. bras. ólG. Syn: OryzahexandraDoell. iuMart. etEichl. Flor. bras. n. 2. 10. Syn: Asperella hexandra Roem. Syn: Homalocenchrus hexandrus ( Sw. ) Brittou Traus. N. Y. Acad. Sci. IX ; OK. Kev. ii. 7T7. N. V. Arroz silvestre, Arroz bravo. Stuckert: Herb. arg. n» 12,915 (10. iii. 1903) Municipio de Cór- doba; Laguna de Peiteados á 5 kilómetros de la ciudad y con otros números, fechas y localidades de las cercanías de Córdoba, á veces mezclada con Luziola leiocarpa Lindm.; n" 13,907 (16. ii. 1904.) Dep. Río I. Hieron. Plant. diaph. p. 283 (con var. mexicana Kth.). Speg. Flor. Tandil p. 52. n» 313. Arech. Gram. urug. p. 183. u° 1. Peokolt. Pl. med. bras. (1891) p. 366. Planta acuática, de tallo ascendente, de 30-60 cm. de altui-a, hojas de un verde pálido, inflorescencia en panoja con espiguillas muy pequeñas. El fruto es un grano blanco comestible. Especie poco divulgada en la República Argentina, buen forra- je, observada en B.-A. y C. ( por primera vez ). Uruguay, Bolivia y Brasil). » Según OK. Rev. ii. 777 y T. v. Post. & OK. Lex. 617 n° 87, al género Leersia Sw. pertenece por prioridad el nombre de HomalocenchruS Mieg., así que á la especie habría que designarla seg. OK. Rev. 1. c. Uuia.alocenc.hrushexandrus(Svi.) Britton. 1. c. stuckert: gramináceas argentinas. 87 Tribus PHALARIDEAE. 75. Phalaris augusta Nees. Nees abEs. Agrost. bras. 391. Syii: Phalaris americana EIl. Bot. i, 101. Syu: Phalaris occidentalis Nutt. ex Trin. Act. Petrop. (18-10) p. 6G. Stuckert: Herb. arg. u° 12.025 (12. xi. 1902). Villa del Rosario, Dep. Río II, Prov. de Córdoba. Gris. Symb. n° 1915; Hieron Plant. diaph. p. 285. Speg. Nov. add. ad Flor. Patag. iu An. Mus. Nac. B.-A. vii, 184, n" 617; Arech. Gram. urug. j). 236, u° 1. Planta hermosa, de un verde reluciente de un metro y más de altura que se cría en bajos cenegosos; cañadones de tierra negra húmeda y constituye un alimento confortable para las haciendas. Fué observada en la República Argentina en el Chubut, Entre- Ríos, y ahora por primera vez en la Provincia de Córdoba, en el exterior en Uruguay, Am. temp. y trop. 76. Phalaris canaiMeiisis Lin. Liu. Spec. 79. Stuckert: Herb. arg. n" 11.612, (i. 1902), San Fernando cerca de Buenos Aires recibido determinado por el Sr. Miles Stuart Pen- nington y con otros números de las cercanías de Córdoba, cierta- mente escapado de la cultura. Gris. Symb. u" 1916; Berg, Enum. p. 18 n" 123. Hieron. Plant. diaph. p. 285; Speg. Pl. Pat. austr. 580 n" 378; Arech. Gram. urug. p. 239 n° 3. N. V. Alpiste, Alpistera. Pasto de un verde agradable, cuyas semillas son el sustento prin- cipal de los canarios. Especie exótica pero cultivada ( y á veces es- pontánea) en Pat. B.-A., C. E., Uruguay y Brasil. 88 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Tribus AGEOSTIDEAE. Aristida Adsconsionis Lix. Lin. Spec. Ed. i, p. 82. Nota: Es esta una de las especies de gramiuáceas más ricas en formas y ella se esparce con sus numerosas variedades y formas por todos los países algo cálidos del orbe excepto Australia. Muchas de las formas pertenecientes á esta especie fueron des- critas como especies propias, pero las formas intermediarias son tan numerosas que aquellas no pueden sostenerse como tales. En la Argentina también el número de las formas no es restric- to, pero por esta vez voy á mencionar fínicamente las formas en- contradas en las colecciones del Sr. Stuckert, reservándome para estudios ulteriores las formas que se hallan en las colecciones de Galander j Hieronymus. Hackel. A pesar que el Dr. O. Kuntze en su Revis. Gen. Pl. iii' 339 (1898) ya indicó esta especie como habitante de la República Ar- gentina, le agrega como variedad la palabra americana (L.) OK., la cual en efecto se refiere á una especie propia bien definida ó sea á la Aristida americana L. Amoen. Acad. v, 393: (Syn. A. disper- sa Ti'in.) la que en cuanto á la forma, hábito y carácter de la es- j)¡ga es muy aliada con la A. Adscensionis L., sin coincidir sin em- bargo con ella. Stuckert. 77. Arislida Adscensionis Lin. var. Oí argentina Hackel uov. var. Pereiinis, culmus si}n2}¡e.x-, elatior (ad 50 cm. alhut), folia con- toliita, panicida elongata (ad 20 cm. long.) lineari-ohlonga, ramis longiuscidis saepe subnutantihus multifloris in Vs infe- riore indivisis. Glumae steriUs sensim acuminatae longiuscide miicronatae, integrae, I, quam fertilis (III.) parum brecior, II, illam superans; (I, circ. 11 mm., II, 14 mm., III, 12 tmn., long.) Gluma III, laevis. Arista raini circ. 3 cm. longi. Stuckert: Herb. arg. n° lO.-ioS, n° 10.488, n» 11.013 y n" 11.446, (xii. 1091), procedentes de Mina Clavero y sus inmediaciones. Dej). San Alberto, Prov. de Córdoba. stuckert: gramináceas argentinas. 89 78. Aristitla Adscensionis Lin. var. ? laevis Hackel nov. var. Ut praecedens, sed ctilmi e nodis pliiribus inferiorihus ramosi, folia planiuscula, panicnla linearis, pauciflora; glumae ste- riles ohtusiusculae, mucronatae, II, (circ. 11 mm. long.) III, aequans, I, (circ. 8 mm. long.) ea hrevior; gluma III, laevis; aristae rami 1,5 cm. circ. longi. Stuckert: Herb. arg. n° 10.454, (xii. 1901). Mina Clavero. Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba cum var. ¡Draecedente. Tal vez sería mejor considerarla como subvariedad de la antece- dente; mientras que las otras dos variedades se distinguen mucho más netamente. 79. Aristida Adscensionis Lin. var. V sea Iji'i flora Hackel. nov. var. Perennis, culmi humiUores, simplice.'i, folia plana v. suhconvo- luta ; panícula stricta, densa, lineari- oblonga, ramis hrevibus fere a hasi floriferis, spiculae 77iinores, gliimae obtusiiisculae, mucronnlatae; I, circ. 4,5 mm. long., II, 6 mm., III, 7-Suun. long., prae.iertim superna carinaqtie scabra; aristae rami circ. 1 cm. longi. La forma de esta variedad se aproxima mucho á la especie Aris- tida coerulescens Desf., sin convergir sin embargo directamente con ella. 80. Aristida Adscensionis Lm. var. í modesta Hackel. nov. var. Annua? Culmi humiles (7-10 cm.), hasi geniculatisimplices, fo- lia lirevia, planiuscula; panícula oblonga, brevis (circ. 5 cm. long.) densiflora; spiculae parvas: gluma I. circ. 4-5 mm, II et III. 6 mm. longae, sferiles breviter acuminatae, fertilis sca- hriuscula, ejus aristae rami circ. l'J mm. longi. 90 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Stuckert: Herb. arg. n" 11,707 (xii. 1901). Mina Clavero. Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba; y n» 13,1.39 (28. v. 1903) de las cercanías de la ciudad de Córdoba. Variedad de cercano parentezco con la Aristida Adscensionis L. var. ijumila ( = A. pumila Decsne), distinguiéndose sin embargo de ella, por sus glumas (estériles) más obtusas y más cortas. Stuckert: Herb. arg. n« 13,.325 (19. vm. 1903). Cañada Alegre, Dep. Burruj^acu, Prov. de Tucumán constituye también una varie- dad de la misma, pero no es determinable con seguridad, por cau- sa que sus glumas fueron cambiados de forma por la invasión de un Ustilago. Las variedades de esta especie son plantitas de una altura de 10 á 40 cm., en lo general do muchas espigas, pero de insignificante valor forrajero. Su área geográfica es como j'a he dicho muy vasta en la República Ai'gentina, y fuera de ella. Llevan el nombre de Saetilla, con ó sin adjectivos, blanca, rojiza, azuleja, etc. 81. Arislula Adscfínsioins Lin. var. :. coei'ulescens i Desf.) Hack. nov. nom. typica Syn: A. coerulescens Desf. Fl. Atlant. i. 109. Stuckert: Herb. arg. n° 13,865 (11. ii. 190-1) y n" 13,959 (27. ii. 1904). Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I. Prov. Córdoba y de muchos otros números, fechas y procedencias (Dep. Río II, y Punilla) de la provincia. OK. Rev. 111^339 la cita como sinónimo directo de la ^4. Ads- censionis Lin. Pero ni Gris., ni Hierou. mencionan esta especie, porque la confundieron con la A. strida Mich. Kneucker, AUg. bot. Zeitsch. 1903. Gram. exsicc. n" 2^ 1. Pasto bonito de espigas largas azulejas, de una altura de 30-50 cm., muy frecuente en terreno arenoso. Como forraje es de un valor insignificante. En la R. A. ocupa seguramente un área geográfica bastante lata. Fuera del país prodúcese en muchas partes de la América mer. y bor. ; en las Ind. oriont., en Afr. bor., España, Reg. medit.. Pales- tina, etc. stuckert: gramináceas argentinas. 91 82. Aristida Adscensionis Lix. var. í. coei'ulescens (Desf.) Hackel. subvar. condénsala Hack. nov. subvar. Differt a typo, panícula condensata, raniis primarm inox su- pra basin, secundar'ún et tertiariis a basi spicidifevis. In typo ramus primarms in Vs inferiore niidus, secundarii mox su- pra hasin Hpicuüferi. Stuckert: Herb. arg. n' 14,069 (20. iii. 1901). Estancia San Teo- doro, ped. Villamonte, Dep. Eio I. Prov. Córdoba y con lana serie de números de diferentes fechas y procedencias, algunas muestras hasta del Municipio de la ciudad, entre estos últimos hay el n° 12,875 (28. II. 1903) de una forma más débil y más pálida. Subvariedad que uo se diferencia de la variedad típica sino por sus panojas más contraídas. Ella es citada por primera vez ; pero la creo bastante dispersada en la E. A. 83. Ai'i.sl¡da cordobonsis Hackel nov. spec. Perennis, crespitona. Culnii erecti, gracilis, ad 20 cm. cdti, tere- tes, glaberrimi, 2-3 nodi, e nodix ómnibus v. saltem inferiori- bus ramosi, superne breciter nudi. Vaginae teretes, arctae, glaberrimae, internodia sabaequoMes, ligulae bretes, ciliares, laminae lineares, semsim acutatae, planae v. in sicco suhcou- volutae,ad 10 cm. long., 2 mm. lat., glahrae, subtus laeves, su- pra marginibusque scaberulae, rigidulae, crassinerves. Panicida liiiearis, stricta, ad20 cin. longa, ( axillares multo bre- viores) laxiuscida, basi .subinterrupta, rhachi scaberula, ra- niis brevibns (3-5 cm. long.) rhaclieos internodiis plerumque longioribus, erectis, solitarüs v. binis scabris, basi hreviter v. ad 1/3 usque nudis, 4-6 spiculatis, .s'jjIcuUs arete ajJJjressissub- imbricatis breciter pedicellatis. Spiculae lineares, 10-11 mm. longae, viridulae v. subviolascen- tes. Gluniae steriles valde inaequnles: I. 4 mm. long., lineari- lanceolata, acutissima, 1-nerois, carina laevis; II. 10-11 mm. longa anguste lineari-lanceolata, acutissima, 3-nervis, nervis lateralibus breribus, carina scabra ; gluma III. < ferti- 92 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. lii) qiiam II. fere Va bretior Í'S mm. loiig.) augusta linearis, arete convoluta, callo acato hreciter barhato, acabenila, viri- dula et nigro-maculata, ápice liaud torta ñeque arfieulata, sine xtipite in aristaní abiens. Aristae raini stibaeqiíalef:, 2-2,5 cm. longi, seaberrimi, primo po- rrecti, demum basi ciirvata feve horizontaliter patentéis. Palea brevimima. Antherae 1,2 inm. longae. Stuckert: Herb. arg. n" 1'2,741 (IB. ii. 1903). Quebrada del río de Alta Gracia, Dep.Eío II, Prov. de Córdoba y n° 13,00.3 (28. iii. 1903 j; Municipio de Córdoba eu los altos cerca del hipódromo vie- jo j con otros números y fechas de las barrancas del Río I, y del Dep. Río I. Prov. de Córdoba. Nota: Esta especie á pesar de ser bastante afine del círculo de formas tan múltiples de la A. Adscensionis, no puede ser subordi- nado á aquél, porque ella se distingue de todas sus formas por la gran desigualdad en el largo de sus glumas, de las cuales la supe- rior es 2 á 2 V2 veces más larga que la inferior, mientras que en la A. Adscensionis la superior es un poco más larga, pero mide á lo sumo una tercera parte más que la inferior. Como vcíxxj caracterís" tico también en la presente especie es digno de mencionar que la esi^iga es estrecha y lineal, asemejándose así habitualmente á la A. fitricta Michx. Esta última sin embargo se distingue muy bien de la nuestra por sus hojas largas juncosas, su espiga interrumpida y sus glumas de forma aristosa -aleznada, casi iguales en el largo. Lo que es la ^1. atricta citada por Grisebach en sus «Symbolae» como frecuente en los campos de Córdoba, no lo puedo fijar con exactitud, pero me inclino á creer sea una de las formas de la A. Adscensionis Lin. Tocante al sinónimo A. dispersa Trin. que Grisebach anota ahí, es seguro que pertenece á este círculo de formas. Nuestra nueva especie es muy estrechamente aliada con la va- riedad a argentina de la A. Adscensionis Lin., y no queda excluida la posibilidad que ¡posteriormente puedan descubrirse formas inter- mediarias. Este grupo en general parece ser excesivamente rico en formas en la Argentina y su definición, valida en absoluto, debe quedar suspendida hasta que, sobre la basis de un material amplio, pueda emprenderse un estudio monográfico de todo el género. — Hackel. Esta plantita insignificante de 1.5-2U cm. de altura, de cahitas delgadas, es de aspecto secarón y pelado y ciertamente de poco va- lor alimenticio para las haciendas. stuckert: gramináceas argentinas. 9'd En estado fresco la raíz exhala un olor particular recordando al del cloro. Es constatada hasta ahora solo en la Provincia de Córdoba. 84. Aristida pallons Cav. Cav. Icón, et descript. v. p. 43. t. 4GS. f. 2. Syn: Chaetaria pallens P. de Beauv. Ess. 30. N. V. Pasto amargo (Pat.) Barba de bode (Bras.). Stuckert- Herb. arg. n" 12,030 (10. xi. 1902). Colonia Ruiz Vi- dela Dep. Eío II, Prov. de Córdoba, del Dep. Río I y de otros nú- meros, fechas y procedencias de la provincia. Gris. Symb. n» 1,912; Hieron. Plant. diaph. p. 29.5; Niederl.Mis. p. 73. Speg. Flor. Vent. p. 61. n" 344; Flor. Tandil p. 53, n» 323; OK. Eev. ni'' 341: Arech. Gram. urug. p. 244 n° 1; Gay Fl. chil. VI. 29; Peckolt, Plant. med. bras. 1891. p. 4G5. Plantita insignificante de cañas cespitosas, hojas estriadas agu- das de 15-33 cm. de alto. Inflorescencia en panojas erguidas y ra- mificadas, siendo las espiguillas más ó menos fasciculadas. La infusión de la planta pasa jDor ser aperiente y emoliente. Las hojas trituradas y aplicadas en forma de cataplasmas son pre- conizadas para entorpecimientos de las funciones del hígado. Como forraje es de poca estimación y algo amargo. Para el Dep. Río II de la Prov. de Córdoba la cito por prime- ra vez. Especie que crece en Patagonia, Buenos Aires, Entre-Ríos, San- ta-fé, Corrientes (Uruguay, Chile, Brasil). Aristida Spo(jazziiii¡ Ai?ech. Arech. An. Mus. Nac. B.-A. tomo iv. p. 177. fig. 1. et Arech. Gram. urug. p. 247. t. XXX. 1894. var. a genuina Hackel inedit. Cidmus superne breviter nudiis. Paniculae circ. 12-14 cm. lon- gi;e, rami 2-3 ni, primarn longhisculi, hasi 2-3 cm. ntidi, api- ce 2-3 spiculati. Spícidae purpureo-violaceae, gliivia i. 15-16 nim. long., mucro- nata; II, 11-12 nim. long. stihito miocronato-acuuiiiHíta, nec hidentata; iii. 12 mm. long., aristae rami 0-7 cm. longi. 94 MUSEO NACIONAL DR BUENOS AIRES. Speg. Fl. Vent. p. 62 n° 305 y FI. Tandil p. 53 n° 321. Hasta ahora era sólo conocida de la Argentina, de la Prov. de Buenos Aires, siendo descrita originariamente del Uruguay. S5. Ari.stida Spofjazzinii Aeech. vai'. ;í abbreviata Hackel nov. var. CiíJdiiis supcrnelonge deiuidafiis, jífínicnlae circ. 10 cm. longae, nniii 2-3"' t:nlde nhhreviafi, primarins ri.r ad 1 cm. supra hdsi/n nuduít, 'J-spiadatus, secttndarü hrexmíni, unispmdofi. ñpi.cidae utramineo-viridiK-Y . leviter rufescenti-suf'fusae, gh(- ma I 14 mm-long., bidentido, mvtica, ii, 11 mm. long., mimi- te hidentula, inter dentes mucroiudafa, iii. l'J iidii. long., ay/sfae rami 3,5-4 cm. long. Stuckert: Herb. arg. n" 12,415 (31. xii. 1902). Alturas al Oeste de Calera, Dep. Panilla, Prov. de Córdoba á 1000 m. de altura so- bre el nivel del mar. 8fi. ArisSula Spegazzinii Aeech. vai'. ■/ pallescens Hackel nov. var. Culmua ad apicum. usque vaginatus, Panictdae circ. 20 cm. long. rami hini, jyrhnarius .s'rtí/s longus ramído.^us 5-6-spicu- Jatus. Spiculae pyallescentes, raro aristae leviter riolasceiites. Gluma I. 16-18 mm. long., acutixima mucronata ; ii. 10 mm. long., hidentida, mucronata ; iir. 10 mm. long., aristae rami S-D cm. longi. Stuckert: Herb. arg. n"^ 12,022, 12,047, 14,049,12,050 (10-13. XI. 1902). Colonia Euiz Videla, pedanía Matorrales, Dep. Río ir, Prov. de Córdoba. Nota: Las dos variedades -j y "} son babitualmente bien distin- tas, pero la construcción de las espiguillas, sólo demuestra una di- ferencia insignificante, quedando la AriMida Spegazzinü típica próximamente en medio de ambos. El carácter más importante de esta variedad consiste en que la gluma I es más larga que la gluma II, mientras que en todas las otras especies argentinas sucede lo contrario. — Hackel. stuckeet: gramináceas argentinas. 95 Pasfcitos bajos, sin atractivo particular, que más bien parecen siempre secos y estimo sean de poco valor nutritivo para las ha- ciendas; descritas como se ve por vez primera. 87. Stipa" brachycliaeta Godr. Godr. Flora. Juven. ed. 1. p. 42. (18.53) et Mem. Montp. sect. med. I. p. 448(1858). Syn: Aristella brachycliaeta Godr. Mem. Soc. scien. nat. Gher- bourg VII. p. 33 («1873). Syn: Stipa lorentziana Gris. Symb. p. 298. n° 1903 (1879). ^yn: Stipa eminens Cav. 'i micrantha OK. Rev. III^ p. 371. Stuckert: Herb. arg. n" 10,171 (14. x. 1901) y n° 11,710 (xii. 1901). Municipio de Córdoba, en las cercanías de la ciudad; n" 12,046 (12. XI. 1902). Colonia Euiz Videla por Villa del Eosario Dep. Rio II. Prov. de Córdoba. Speg. Stipeae Plat. en Mus. Nac. Montevideo (1901) p. 111 n" 29. Kneucker, Allg. bot. Zeitsch. pug. i. 1903. n° 371. Pasto algo duro y bastante robusto de 40 cm. 1 m. de alto, pero parece regular forraje. Su área geográfica es de regular extensión, Pampa Central, Buenos Aires, San Luis, Córdoba, Entre-Ríos, Tu- cumán, Salta (Uruguay). 88. Stipa capillifolia Hackel nov. spec. Perennis, caespitosa. Cuhni erecti, gráciles, circ. 20 cm. alti, teretes, glaberrimi, binodes, e nodo superiore (supra médium cidmum sito) ramum florifermn hrevem saepiícs vagina semi- inclugU7n agentes, folia longe su;perantes. Vaginae culmeae teretes, internodiis multo breviores, glaherrimae, inferiores emortuae densuní in fibras solutae. Lígula oblonga, obtusa, ad 1 mm. langa, denticulata, foliorum innovationum obso- leta. Laminae omnes tenuissime setaceae, fere capillares, diámetro 0,25-0,30 mm., innovationum 6-8 cm., culmeae 2-3 cm. lon- gae, omnes acutissimae, moUes, glaberrimae, in sicco angxdo- 10 Muchos botánicos modernos escriben el nombre genérico en lugar de Stijia, 'Shípa' (Aselierson), y otros 'Stypa-> (Doell). 96 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. sae, vírides, 3-nerten, fasciculis sclerenchymaticis 7 discvetÍ!< (uno mediano, 2 laf.evalihua infra ñervos sitis et 2 lateralihus infra vallecnla ínter ñervos laterales medioque sitis) munitae. Panicida oblonga, laxa, siihcontracta, pauclflora, 7-f^cm. long., lateralis terminali hrevior ])a tiperiorque, ra mis jjJer Hinque hi- nis, 1-2-spiculatis, spiculis plerisque longepedicellatis, sub- termiiud/biis brevipedicellafis, pedicellis scabris. Spiculae lanceolafae, e flaco, albo et violáceo variegatae. Glumae steriles subaequales (I. paullo longior); I. lanceolata, in acumen capillare 2-3 mm. longum atteniiata, cum acu- mine 14 mm. longa, 3-nervis, glaberrima; II. 12-13 mm. long.. I"' similis, sed angttstior, o -nervio. Gluma fertilis quam I. duplo hrevior, elongato-obconica, superne 1 mm. lata, callo 2,5-3 mm. longo .fubulafo-acutia.úmo, dense rufo-barba- to. barba ultra medtam glumam producía, reliqna gluma prae- ter zonam infra -apicale.m temiiter papillosam laecis, leviter striolata, coronilla a reliqua gluma bene distincta, vix 0,5 mm. longa, dense ciliolata. Tota gluma fertilis prinnim dilute brunnea, demum atrofusca, coriácea. Arista ad. ü cm. longa, columna 2 cm. longa dense pubescens, supra médium geniculata, inferné fusccscens, snbula viridula, scabra. Palea glnmam aequans^ oblonga, trúncala, apiculata, bicarinata, carinis valde approxiiiiatis. Stuckert: Herb. arg. n» 13,803 et n» 14,082 (i. 1904). Estancia San Teodoro, ped. Villanionte, Dep. Río I, Prov. Córdoba R. A. Ínter omnesspecies sectionis « Stephanostipa » Speg. Stip. Plat. p. 58, distinctissima, foliis capillaribus mollíbus, nervis tan- tuní tribus percnrsis, fascicidi-¡ sclerenchi/maficis discretis fnec in stratum Jii/podermicuin continuum confluentibus), panicu- lis in eodem culmo semper duábus (terminali atque laterali, interdum specie confluentibus). Structura spicularum affinis St. melanospermae Presl. quae tamen differt spiculis plus duplo majoribus, gluma fertili excavato-ptmctata, arista ad 25 cm. longa ad ^/^ usque spiraliter torta. Esta uneva es|3eeie de estipa de 20-30 cm. de altura es bastante frecuente en el paraje indicado. Tocante al tamaño ó utilidad no ofrece mayor interés, en cambio presenta la curiosa particularidad que sus espigas laxas ostentan colores abigarrados y que sus hojas son blandas, numerosas, cortas y filiformes. stuckert: gramináceas argentinas. 97 89. Stipa Clarazii Ball. Ball in I" Contrib. Flor. Cat. et Jonrn. Linu. Soc. (188i). jx 237. Syn: Stipa quadrifaria. OK. Eev. iii' p. 369 y 372 (1898). N. V. Flechilla. Stuckert: Herb. arg. ii° 12,02-i & 12,035. (12. xi. 1902 1, en los campos abiertos en el camino desde Villa del Rosario á la colonia Ruíz Videla, Dep. Río II, Prov. de Córdoba, Paja delgada de,30-60 cm. de altura de una diferencia poco re- marcable con las otras estipas. Es incómoda y á veces perjudicial principalmente para la hacienda lanar por sus involucros aristados puntiagudos. Dispersada en la República Argentina, desde Río Negro, al Sur de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba (por primera vez), Tucumán y Salta, como asimismo en el Uruguay. 90. Stipa cordoboii-sis Speg.\zzini. Speg. Stipeae Plat. in Anal. Mus. Nac. Montevideo p. 141, n" 41. Stuckert: Herb. arg. n" 12,142 (2.5. xi. 1902). Laguna del Salto, Ochoa, Dep. Punilla (á 1000 m. de altura), Prov. Córdoba, y con otros números y fechas de varias procedencias del Este de la ciudad. Esta especie fué descrita en 1901 sobre ejemplares de las inme- diaciones de la ciudad, siendo yo el primero que la haya observado en el Dep. Punilla y en cierta altura de la sierra. 91. Stipa hyalina Nees ab Esenb. Nees ab Esenb. Agrost. bras. 878 (1829). Stuckert: Herb. arg. n" 12,675 (27. i. 1903), Municipio de Cór- doba n° 12,924 (II. 1903). Puesto del Paraíso, á 5 kilóm. de la ciu- dad y del Dep. Río I de la Prov. Córdoba. G-ris. Symb. n" 1901; Hieron. Plant. diaph. p. 293; OK. Rev. III ■'372. Arech. Gram. urug. p. 261, n° 5; Speg. Stip. Plant. in An. Mus. Nac. Montev. 1901, p. 58. n° 11. Graminácea de campos áridos; sus cañas alcanzan á una altura de 50-100 cm. es de aspecto insignificante. Juzgo que su valor ali- menticio para las haciendas equivale al de la mayor parte de las otras estipas. Su área geográfica es Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre- Ríos, (Uruguay y Brasil). Anal. Mus. Nac. Bs. As., .Seiue 3", t. iv. .Julio 6, lí)04. 7 98 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 92. Slipa Icluí (Rriz & Fax.) Kuxth. Knutli. Rev. Gram. i. p. IGO (1829). S\-n: Jarava Ichu R. & P. Flor, peruv. V. I. t. G. Syn: Stipa Jarava P. de Beauv. Agrost. p. 19, (1812). N. V. Paja, Paja blanca, Paja de techar. Coirón, Pasto coirón, Aiba, Eiba(T.). Stuckert: Herb. arg. n" 11,775. (18. xi. 1900) y (10. vi. 1902) Est. San Teodoro, Pedania VillamonteDej). Río I; n° 12,750. Alta Gracia, Dep. Río II, (13. ii. 1903) Prov. de Córdoba. Gris. Pl. Lor. 11,790. Symb. n" 1916; HieronPlant. diaph. p. 293 OK Rev. III*. 372; Speg. Stipeae Plat. An. Mus. Nac. Montevideo (1901), p.lOi n" 24. Pasto de cierta belleza, en lo general de 40-80 cm. de alto que forma matas tupidas de gran conglomeración de individuos. Es buen forraje mayormente para yeguarizos. Sirve para techar ranchos. En la República Argentina se produce en M. j Cór- doba (sólo indicado por Hieron. y por mí), pero lo creo de maj'or extensión. forma ad varietatem sequentem vergens. Stuckert: Herb. arg. n» 12,257 (10. xii. 1302). Municipio do Cór- doba. Altos Sur, cerca de la ciudad. Forma que se aproxima á la variedad gi/nerioides (Phil.) Hack. 93. Stipa Iclni (R. & P.) Kth. vai'. gyneríoidos (Phil.) Hack. nov. nom. Syn: Stipa gynerioides Phil. Sert. mend. ii. 203, n'' 235. X. V. Paja de techar, paja bizcachera. Stuckert: Herb. arg. n° 13,660 (xi. 1903). Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba y de otras proceden- cias del mismo departamento. Gris, la identifica con la Stipa Ichu Kth. Hieron. Plant. diaph. p. 293 y. Speg. Stip. Plat. p. 103' n° 25, la citan como especie propia. Estipa de cañas delgadas de 30-50 cm. de altura, sin mayor atractivo, ni erau utilidad. stuckert: gramináceas argentinas. 99 Ella es poco apetecida por las haciendas, las que en general sólo la comen cuando escasea otro alimento mejor. A veces se nsa esta paja para techar ranchos. Su divulgación en la R. A. es extensa desde E.-N. hasta T. 94. Stipa manicata Desveaux. Desv. in Gay Flor. chil. vi. p. 288. (1853). Syn: Stipa latifolia Arech. Gram. uriíg. 257, n" 3. (189-i). Syn: Stipa latissimifoüa OK. Rev. ni" 362 et 369 (1898). Stuckert: Herb. arg. (1898) de los alrededores de la ciudad, de- terminada por el Dr. C. Spegazzini. Speg. Stipeae Plat. p. 74 n° 16. Estipa de hoja ancha de unos 20-50 cni. de altura; pero que no tiene particularidad referente á su calidad como forraje. Su dispersión geográfica es desde la Patagonia boreal y andina, por la Pampa Central, las Sierras de Buenos Aires, sierras de Cór- doba hasta al Este, el Uruguay y al Oeste, Chile. 95. Stipa noesiana Trin. & Ruph. Trin. & Rupr. in Mem. Acad. St. Petersburg. Ser. vi. t. V. p. 27. (1842). Syn: Stipa setigera Presl. Eel. Haenk. i. p. 226 (1836). N. V. Flechilla. Stuckert: Herb. arg. u° 11,951 (4. xi. 1902) cerca del molino Du- casse al Ueste de la ciudad de Córdoba y con múltiples otros nú- meros, fechas y procedencias por ejemplo del Dep. Río I y Río II de la Provincia de Córdoba. Gris. Symb. n° 1902. Hieron. Plant. diaph. 293; y varios otros autores. Speg. Stipeae Plat. in An. Mus. Nac. de Montevideo p. 94, ii° 22 c. icón. Pasto bonito de 60-100 cm. de altura con panojas algo rojizas. A la vez de ser una de las estipas más comunes del género en casi toda la república, es también perjudicial. Pues por causa que sus flechillas, que son de respetable tamaño, se introducen por me- dio en sus puntas agudas y durísimas con rapidez en los tejidos 100 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. vivos de los animales, infiriéudoles heridas que pronto se enllagan, perjudicando así al criador. La especie es citada ])or primera vez para los departamentos re- feridos, existiendo también en el Urnguay y Brasil. 91"). Slipa neesiíína Trin. & Rupr. vai*. vii'cscens Hackel nov. var. Differt a typo Panicula augusta, erecta, spiculís in ápice pani- culae per aristas contortis, ghimis sterilibus virescentihus, albo-hi/alino-marginatis, gluma fertili alhida, concolor. Stuckert: Herb. arg. n" 14,064 (.iii. 1904). Estancia San Teodo- ro, ped. Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba. Esta variedad se asemeja ninelio en su porte á la especie típica, de la cual se distingue por el color verduzco de sus glumas esté- riles. Las puntas de sus semillas son temibles, lo mismo que las de la especie madre. Como pasto de forraje es de valor secundario. El punto indicado es el único de donde se conoce hasta ahora la presente variedad. 97. Slipa neesiaiía Trix. et Rupr. forma contorla Hackel nov. forma. Differt a typo: Aristis in ápice panicuhíe ínter se contortis. UI- terius observando. Stuckert: Herb. arg. n° 1'2,044 (12. xi. 1902) Colonia Ruíz Vi- dela, por Villa del Rosario Dep. Río 11. Prov. de Córdoba. Una forma especial (talvez local) con las aristas retorcidas. 98. Slipa painpafji'aiKlonsis Spegazzini. Speg. Stipeae Plat. p. 158 n° 48. Stuckert: Herb. arg. (1899) de la Sierra Chica de Córdoba. Determinada por el Dr. Spegazzini. Estipa baja de sólo 15-25 cm. de altura, sin interés particular. Sólo fué observada en C. y S. stuckert: gramináceas argentinas. 101 99, Stipa papposa Nees. Nees ab Esenb. Agrost. bras. p. 377 (1829). ~ Syn: Stipa Delilei Steiid. Synop. Pl. Glum. v, 1, p. 126 n" 31 (1855). Syn: Calamagrostis plumosa Spreng. S3'st. i, 253. N. V. Eibe, Paja, Plumerillo. Stuckert: Herb. arg. u'^ 14,068 (iii. 1904). Estancia San Teodo- ro, ped. Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba. F. Kurtz, Sert. cord. p. 19, n" 42; Speg. FI. Vent. p. 64, ii° 308; Fl. Tandil p. 53, n" 333; Stip. Plat. p. 98, n° 23; Ciay, Flor. Cliil. VI, 280; Arech. Gram. urug. p. 264, n° 9. F. Kurtz 1. c. dice: que los ejemplares que Gris. Symb. n° 1,907 y Hieron. Plant. diaph. p. 293, mencionan como StijJa pappoí^a Nees pertenecen á la Stipa Ichu Ktb. Glumácea cespitosa de pajas delgadas de 30-60 cm. de altura, florece casi todo el verano y prefiere terreno seco y arcilloso. De Córdoba se la conoce del Dep. Ischilin (Kurtz) y ahora del Dep. Río I. Es de insignificante valor forrajero. Su distribución geográfica esB.-A., S.-F., S.-L., C, Ct. (Urug. Chile). 100. Stipa Sanliii.sonis Spkgazzini. Speg. Stipeae Plat. in An. Mus. Nao. Montevideo 1901, p. 156. n" 47. Stuckert: Herb. Arg. u° 12,235 y n« 12,242 (5. xii. 1902) Huerta Grande, Dep. Punilla, Sierra Chica de Córdoba y con pocos otros números y fechas de varios parajes serranos de la provincia. Especie de estipa más bien baja (de 30-40 cm. de alto) poco vis- toso, aspecto secarón y empobrecido, produciéndose en lomas are- nosas y pedregosas de las Prov. de San Luis y Córdoba. La primera vez indicada de esta localidad y departamento. 101. Slipa lonuissiina Tnix. Trin. in Acta Petrop. i. Ser. i. (1836) p. 36. Syn: Stipa oreophila. Speg. Flor. Vent. p. 65, n» 311. 1896. Syn: Stipa mendocina Phil. An. Univ. Chile, vol. 27. Sem. ii. p. 339 (1865). 102 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Syn: Stipa geniculiita Pliil. Sert. mend. ii. An. Un. Chile Vol. 34. p. 204(1870). N. V. Paja viscachera. Stuckert: Herb. arg. n« 12,038 ^2. xi. 1902). Colonia Euíz Vi- dela cerca de Villa de Rosario. Dep. Río II. Prov. de Córdoba y de muchos otros números, fechas y procedencias de varios departa- mentos de la provincia. Gris. Pl. Lor. n° 789; Symb. n'- 1905; Rieron. Plant. diaph. p. 293. OK. Rev. III^S73; Speg. Stip. Plat. en An. IMns. Nac. Mont. 1901 p. 153 n° m. G-ramiuácea de aspecto secaron de 30-50 cm. de altura, espi- gas relativamente grandes. No creo que su valor forrajero sea im- portante. Crece con predilección en lugares áridos, medanosos y arenosos y es divulgada por toda la planicie pampeana. Su existencia queda constatada en R.-N., B.-A., M., S.-J., Sf., C, Ct. y Chile. Las estipas, en general, son pastos relativamente duros, pero ali- menticios. Casi siempre se las encuentra en formidable número de individuos, constituyendo á veces la vegetación casi exclusiva. Se crían en matas extensas, tupidas y profundamente arraigadas, de modo que en años de sequía resisten bien á la disecación y propor- cionan por esta condición en épocas fatales en las que las otras plantas desaparecen, un elemento forrajero que no debe despre- ciarse. 102. Nassella " Irichotoina (Xees ) Haekel. Hackel en Arech. Gram. urug. (1891) p. 27G. n" 1. Syn: Stipa trichotoma Nees. Agrost. bras. p. 375. (1819). Syn: Urachue trichotoma Trin. Act. Petrop. Ser. i. p. 21 ( 1819 ). Stuckert: Herb. arg. n° 12,023 (12. xi. 1902) Ochoa, Dep. Puni- Ila, Prov. Córdoba, á 1.000 m. de altara, y con otros números de variadas procedencias de la misma provincia. Speg. StijD. Cat. in An. Mus. Nac. Montev. p. 150 n" -15. 11 OK. Kev. & T. V. Post & OK. Lex. a33 no 102 & fil7, n° 102 § (5. Nassella Triii. engloban el género Nassella en el de Slipa (Trin.) Desv. valiendo para ellos el nombre indicado de St. trichotoma Nees. stuckert: gramináceas argentinas. 103 Pasto fuerte, bastante compacto de unos -iO-SO cm. de altara, produciendo un regular forraje. Su existencia está constatada en casi toda la planicie pampeana de la Argentina, R.-N., B.-A., O., pero, creo ser el primero que la indica para los Dep. Rio II y Panilla de la Provincia de Córdoba. 103. Piplochaetíum " lasianlluim Gris. Gris. Symb. p. 297, n" 1,894 (1879). Syn: Oryzopsis lasiantha (Gris.), Speg. Stipeae Plant. en An. Mus. Nac. Montevideo (1901) p. 1. Syn: Piptochaetium eriantlium Balansa, Bull. Soc. Bot. France. V. XXXII. p. 2'2-i(1885). Stuckert:Herb.arg.n° 10,463(10. XII. 1901). Quebrada del río de Mina Clavero, Dep. San Alberto, Prov. Córdoba. Hieron. Plant. diaph. p. 292; Speg. Flor. Tandil p. 53. n» 324. Arech. Gram. nrug. p. 273 n° 7. Glumácea de tallos delgados de 40-50 cm. de alto, de una inflo- rescencia muy desparramada, su consistencia es blanda y constitu- ye por consiguiente un buen forraje. Su existencia en la Ropiíblica Argentina queda constatada en la Provincia de Buenos Aires (Tandil), Entre-Ríos y ahora por pri- mera vez en Córdoba, citada asimismo del Uruguay. 104. Piplochaelium napostaonse (Speg.). Hack. nov. nom. Stuckert: Herb. arg. 12,033 y 12,033 a (12. xi. 1902) Colonia Ruíz Videla por Villa del Rosario, Dep. Río II. Prov. de Córdoba. Especie que fué descrita recién en 1901 por el Dr. Spegazzini en su obra «Stipeae plat.» en los An. Mus. Nac. de Montevideo, p. 15 n° 6. con el nombre de Orijzopsis napostaiinsis Speg. 12 OK. Eev. II & III 2 y T. v. Post. & OK. Lex. 538 n" 102 y 617 n". 102 en- globan el género Piptochaetium. Presl. bajo el párrafo 6 fsección) Oryzopsis (Miclix.) OK. en el del género de var. chaetophora (Gris.) OK. • tuherculata (Desv.) OK. 104 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Graminácea de unos 50 cm. ele alto, de uu verde ajjagado, con la inflorescencia apanojada empobrecida. No siendo pasto duro, es de suponer sea forraje bueno. Su divulgación en la Repi'iblioa Argentina, es por el territorio de Río Xegro y Sur de la Provincia de Buenos Aires, indicándolo ahora también como habitante cordobés. 105. Piplochaetium ovatum Desv. Desv. in Gay Fl. chil. vi. p. 273. (1853). Syn: Stipa ovata Trin. Act. Petrop. 1829 p. 73.; Trin. & Rupr. Act. Petrop. 1842 p. 24. Sjai: Orijzopsis orafa (Trin. & Rupr. ). Speg. Stip- plat. in An. Mus. Nao. Montevideo iv. p! 21 (1901). Stuckert: Herb. arg. n" 12,029 (12. xi. 1002). Colonia Ruíz Ti- dela por Villa del Rosario, Dep. Río II. Prov. de Córdoba. Paja delgada verde y tierna de unos 30-40 cm. de alto, bastante apetecida por las haciendas, obsei'vada en la R.-A. en la Proviu cía de Buenos Aires y en Córdoba, de la Sierra chica é inmediacio- nes de la ciudad, designándolo ahora como de la nueva localidad. 106. Piplochaetium ovaluru Desv. var. cliaetoplioruní (Ghis.) Hackel nov. nom. S^'n: Piptochaetophorum Gris. Symb. p. 298 (1879). Stuckert: Herb. Argent. n° 9,626. (26. xi. 1900). Estancia San Teodoro, pedanía Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba. Kneucker, Allg. bot. Zeitsch. png. u" 2 ( 1902), Gram. exsicc. n« 202. El Dr. Hackel, agrega: El Dr. Spegazzini en su monografía de las estipeas argentinas «Stipeae Platenses» en An. Mus. Xac. de Montevideo IV, p. 21 (1901), refiere el Piptochaetinm chaetoplioruní Gris, como sinónimo directo de su Oryzopsis ovala (1. c.) (=Stipa ovata Trin. in Mem. Acad. St. Petersb. 1029. p. 73; = Urachne setosa Trin. & Rupr. 1. c. 1834. p. 124. = Piptochaetinm ovatum Desv.). A lo que hay que objetar: Que en el P. ovatum (según Trinius) las palleas interiores sólo tienen 3 líneas (= 6, 5 mm.) de largo y la arista es casi dos veces más largo (sub-duplo longior), que estas líltimas, mientras que en el P. cliaetoplior. las palleas sólo stuckeet: gramináceas argentinas. 105 tienen 6 mm. y la arista 16 mm. de largo, por consiguiente es 4 ve- ces más largo; Y>or lo que, siendo así, su distinción, como variedad 23uede siempre justificarse. 107. Piploohaetium liiberculaliiai Desv. Desv. in Gay Flor, cliil. vi. p. 272. (1853). Stuckert; Herb. arg. n» 12,313 (16. xii. 1902). Quebrada de Oclioa, Dep. Punilla, Sierra Chica de Córdoba, alt. 1000 m. y de variados números, fechas y procedencias de los departamentos del Este de la Provincia. Gris. Symb. n" 1,897. Hieren. Plant. diaph. 292; Speg. Fl. Vent. p. 70 et Flor. Tandil, p. 53. Planta de unos 40-50 cm. de alto de tallos con pocas hojas, de consistencia algo dura, pasto alimenticio para el ganado. Prefiere terrenos algo elevados y pedregosos, formando á veces céspedes densos de un aspecto agradable producido por sus finas y nume- rosas hojas de un verde reluciente. Especie vastamente dispersa desde el territorio del Río Negro hasta el Chaco (pero recién observada en la Sierra de Córdoba. Es considerada originaria de Chile, de donde fué descrita. 108. Muehlenljernia Clonieiia Tbin. Trin. Unifl. 194. Syn:? M. peruviana Steud. seg. OK. Rev. iii'' 357. Stuckert: Herb. arg. n" 13,107 (iii. 1903) cerca de la Ensenada, Puesto de Varas en la planicie (cumbre) de la Sierra de Achala, Prov. de Córdoba, á 2,400 m. de altura. Crris. Pl. Lor. n" 779; Symb. n" 1,876; Hieron Plant. diaph. p. 295. Pastito insignificante de 8-20 cm. de altura (encontrado por mí entre plantas de Gentiana achalensis ííieron.), muy buscado por las ovejas. Su área geográfica es C, E., T. y S. Andes peruvianos y mexica- nos, produciéndose, tanto que yo sepa, sólo en ciertas elevaciones de las sierras, por ejemplo en el Aconquija de Tucumán. lOG MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 109. Sporobolus cofoniandolianiis (Retz) Kuxth. Ivimth, Rev. Gram. i. GSl (1829). Syn: Agrostis coroinandeliana Retz Obs. iv. 19 (1791). Syn: Vilfa commutata Trin. Diss. gram. unifl. 156. Syn : Sporobolus commutatus Kunth, Enum. i. 21-i. Syn: Sp. discosporus Nees, Flor. Afr. anstr. 158. Stuckert: Herb. arg. n" 14,106 (10. iv. 190J:) de las inmediacio- nes de la ciudad de Córdoba. Hay ejemplares encontrados en profusión hasta en los bordes de las veredas de las calles emjje- dradas. Esta especie, parecida á un EragroHiít, de unos 30-40 cm. de altura, hasta ahora no ha sido conocida de la América del Sur. De la América boreal v, gr. de México y Texas se conoce de ciertas aisladas localidades; referente á las cuales Hooker, in El. of. Brit. Ind., manifiesta la sospecha de ser introducida del viejo miando. Dícese ser originaria de las Indias orientales, pero su área geográ- fica es mucho mayor, pues abarca Afghanistan, una gran parte de Asia, como asimismo Norte y Sud- África. 110. Spopobnlus in(l¡(Mis (Lix.) R. Brown. R. Brown Prod. i. 170. Syn: Agrostis indica Lin. sp. Pl. 63 (1753). Syn: Sp. tenacissima P. Beauv. Ess. 23; Arech. Gram. urug. p. 233 n» 3. Syn: Vilfa tenacissima H. B. K. Nov. Gen. et spec. i. 295. N. v. Espartillo. Stuckert: Herb. arg.n^ 11,695 (10. xii. 1901). Mina Clavero, Dep- San Alberto, Prov. de Córdoba; X° 34 K. Municipio de Córdoba, cercanías de la ciudad (ii. 1902), n» 11,183 (ii. 1902) ibidem n" 12,672 (22. I. 1903) ibidem n» 12,835 (28. i. 1903) ibidem. El n» 12,659 (22. I. 1903) es una forma del mismo. Gris. Pl. Lor. n" 785; Symb. n" 1,880; Hieron. Plant. diaph. p. 296. Kneucker, Allg. bot. Zeitsch. 1903, Gram. exsicc. n" 372. Especie que suministra uu regular forraje y es muy común en parajes algo húmedos; constatada en R-N., B-A., C, E , T., Mis., Chile, Urug., Parag., Bras. Zona tropical et Tiltra ejus fines. stuckert: gba-Mináceas argentinas. 107 111. Sporobolus Sprcnfjolii Kunth. Knnth. Enum. i. 212. Syn: Vilfa elatior Nees, Agrost. bras. .396 var. (1829). Syn: Spoi-obolus Sporobolus (Spr.) OK. Rev. iii^3(39. ex Agros- tis Sporobolus Spr. Nov. Prov. 46 (1819). Stuckert: Herb. arg. n" 11,695 (10. xii. 1901). Mina Clavero, Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba, n" 13,494 (10. xii. 1903) y n° 14,087 (i. 1904) Est. San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I, Prov. de Córdoba. Gris. Symb. n" 1888. Grama escasa de unos 40 em. de altura, de consistencia algo dura, creciendo en terrenos pedregosos. Antes sólo conocida en la República Argentina de la Provincia de Salta y ahora también de •Córdoba; en el exterior, del Brasil. 112. Epif^MUipe.s armiílinacca (Trin.) Hack. nov. nom. Syn: Vilfa rigens Trin. Ic. Gram. t. 250 ( 1836;. Syn: Sporobolus rigens Desv. in Gay Fl. Cliil. v. 295. Syn: Diachyrium arundinaceuní Gris. Pi. Lor. n" 708. Symb. N» 1891; Lor. & Nied. Exp. R.-N. 11,286; Hieron. Sert. Pat. 377, n° 140; Plant. diaph. p. 296; Speg. Flor. Vent. p. 70 n" 318; Pl. Pat. aust. p. 582 n° 385; Prim. Chub. 627 n° 199. N. v. Junquillo, Rasqueta íC), Paja de médanos ¡ B.-A.), Majan (R.-N.). Stuckert: Herb. arg. n° 67. (13. ix. 1896). Altos Sur de Córdo- ba, y con otros números de diferentes Dep. de la provincia. A esta planta correspondería por prioridad el nombre de Epi- campes rigens (Trin.) HeLokel, pero como aquél es ya aplicado á otra especie era menester formarlo como antecede. Es una planta de un metro y más de altura, de hojas duras arro- lladas de poco valor alimenticio para ganado, pero produciéndose en puntos áridos y medanosos, siendo a veces exclusiva, es aprecia- da por los viajeros para sus muías. Por causa de su resistencia y tenacidad forma un material adecuado para los talabarteros piara llenar los arneses y aparejos. Por la tenacidad y entrincamiento de sus rizomas es ritil para asegurar médanos ó terrenos movedizos. lOB MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 113. Polypoíjon oloncjatus Kunth. Kth. in Hb. & Bp. Nov. Gen. i. 134. (1815). Syn: Poly])ogon iiiaequalis Trin. Gram. unifl. et sesquifl. p. 171. Stuckert: Herb. arg. ii" 10,754 (18. xii. 1901), S. Pedro, Dep. S.Alberto, Prov. de Córdoba; n" 10,791 (-¿0. xii. 1901). Laguna de Mina Clavero, Dep. S. Alberto, n" 12,277 (10. xii. 1902), n° 12,(190 (3. 11. 1903), n" 12,997 (25. iii. 1903). Municipio de Córdoba de las cercanías de la ciudad; n" 12,928 (25. xi. 1902) Ochoa, Dep. Pa- nilla, Prov. de Córdoba. Gris. Symb. ii° 1882; Hieron. Pl. diaph. p. 298; Pliil. Sert. mend. II, p. 207 n" 245; Speg. Flor. Tandil p. 54 n° 335; Arech. Gram. urug. p. 290; Gay. Flor. chil. vi. 301. Grama esparcida en campos fértiles y lii'imedos, cuyas cañas al- canzan de á 40-60 cm. de altura, siendo de aspecto bonito por su gran conglomeración de flores dispuestas en panoja. Suministra un forraje de excelente calidad. Su distribución geo- gráfica es B.-A., M., Ct., T., Uruguaj-, Chile, Brasil y otros países sudamericanos. 114. IVtIypoíjon monspeliensis (Lix. ) Desf. Desf. Fl. Alt. I. (56. Sj'n: Alopecurus monspeliensis Lin. Spec. 89. Stuckert: Herb. arg. n° 10,290 (29. xi. 1901). Municipio de Cór- doba, inmediaciones del puente Rodríguez del Busto sobre el Río I, en el camino á las Rosas. Gris. Symb. n° 1,883; Hieron. Plant. diaph. p. 298. Pastito bajo, pero alimenticio y bastante divulgado, prefiere te- rreno húmedo á lo largo de acequias y arroyos. Su existencia que- da constatada en Pat., B.-A., M., S.-J., C, R., Urug. y Chile; sien- do considerado originario de Europa y África, en donde es muy frecuente, jirincipalmente p)or las costas del mediterráneo. 115. Polypoíjon monspeliensis (Lin) Desf. foi'nia ar(|entiniis Hackel nov. forma. Fortiia ad I'oli/pogoiiein itiaritímum vergens. Stuckert: Herb. arg. n° 12,266 y 12,286 h (12. xii. 1902). Muni- cipio de Córdoba, en los alrededores del molino Ducasse. stdckert: gramináceas argentinas. 109 Esta forma no se conoce en Europa, ella es intermediaria entre la del Polypogon maritimus DC. y la del Polypogon xtonspeliensis Desf. con más afinidad á la liltima especie. Grama insignificante, produciéndose mayormente en arenas hú- medas, ostentando gran número de espiguillas blanquizcas flo- ridas. IIG. Agi'ostis verliciilíila Vill. Vill. Prosp.Fl. í>auph. p. 10. (1779). Syn: Agrostis densa Bieberstein Flor. Taur. Cauc. I. 5(') (1808). Syn: Vilfa densa P. Beauv. Agrost. p. 16 (1812). Syn: Vilfa verticillata P. Beauv. Agrost. 182 (1812). Stuckert: Herb. arg. n" 12,708. (6. ii. ]903). Municijiio de Cór- doba, cerca de la ciudad. Grama rastrera, probablemente introducida, observada por pri- mera vez en la E,.-A., C, originaria de Europa, región mediterránea. 117. Calamafjrostis montevidensis Nees. Nees ab Es. Agrost. bras. 401. Stuckert: Herb. n° 13,119 (22. v. 1903). Estancia San Teodoro, pedanía Villamonte, Dep. E,ío I, Prov. de Córdoba, Lor. y Nie- derl. Exp. R.-N. n° 270; Speg. Flor. Vent. p. 70 n° 321; Flor. Tandil, p. 5-1 n" 336; Niederl. Eesult. bot. Mis. 78. Arech. Gram. urug. p. 294 n" 1, con lámina. Graminácea bastante escasa entre campos graminosos. Es de ho- jas verde-pálidas, rizomas leñosas, cañas simples de 30-60 cm., de consistencia semi- tierna y buen nutritivo para las haciendas. Su distribución geográfica es de R.-N., B.-A., C. (obervada por primera vez), hasta Mis., Uruguay y Brasil. 118. Calaiuagrostis rosea (Gias.) Hack. uov. nom. Syn: Agrostis rosea Gris. Pl. Lor. n° 775; Symb. u° 1869. Stuckert: Herb. arg. u° 10,894 (24. xii. 1901) Cueva del arroyo de tabaquillos, Sierra de Achala, Prov. de Córdoba á 2.200 m. de altura. Hieron. Plant. diaph. p. 297. lio MUSEO NACIONAL DE BUENOS AlfiES. Especie montañesa presentando cañas de unos 40-50 cm. de altura, ella es lejanamente parecida á ciertas pauiseas y buen sus- tento para las haciendas. Es endémica de la República Argentina y se encuentra en las Sierras de C, R., Ct., Tuc, á 1.500-2.500 m. de altura. Tribus AVENEAE 119. Avon<-i hirsuta Roth. Roth. Cat. bot. ni. 19; Ktli. En. i. 302 n" 22. Sj'n: Avena Ijarbata, Brot. Lus. p. 108. N. V. Cebadilla, Cebada de perro, Balangoo. Stuckert: Herb. arg. n° 10,678 (10. xii. 1901). San Pedro, Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba, único punto donde fué observada por mí. Gris.. Sjmib. n" 1,863; Speg. Flor. Tandil p. 54 n" 338; Arech. Gram. urug. p. 299 n° 1; Gay Fl. chil. vi. n" 358; Hieron. Plant. diaph. p. 302. Speg. Fl. Veut. p. 70 n" 322; Pl. Pat. austr. 584 n° 399. Cañas de 30-60 cm. de altura, de panoja erecta pero de espigui- llas cabizbajas; planta acuosa que suministra un excelente forraje especialmente para hacienda yeguariza. Especie originaria de Europa y Asia; se conforma con toda clase de terreno, sería un elemento forrajero de cierta importancia, si la especie se presentara en abundancia. Raras veces es cultivada en la República Argentina, espontánea en E., C, Ct., T. (Uruguay y Chile). 120. Avena saliva Lin. Lin. sjjee. 1 18. Stuckert: Herb. arg.n° 10,685 (xii. 1901). Fin.-adeRecalde, San Pedro. Dep. San Alberto. Prov. de Córdoba y del Dep. Río I. Berg, Enum. Pl. europ. esp. en la.R. A. p. 19 n° 130. N. V. Avena. Especie euro])ea muy conocida y profusamente cultivada en nuestra república, hallándose también á veces espontánea. Su va- lor nutritivo es tan apreciado, que es inútil indicarlo nuevamente. Se citó su desarrollo espontáneo en R.-N., B.-A., y ahora tam- bién en C. stuckeet: gramináceas argentinas. 111 Tribus CHLOEIDEAE. 121. Microchloa Setacea (Lin. f.) R. Brown. R. Brown. Prodr. i. 208. Syii: Nardus indica Lin. f. Snjipl. 105 (1781). Syn: M. indica (Lin. f.) OK. Eev. iii-'. 356 (1898). Stuckert: Herb. arg. n° 9,515 (29. ix. 1900). Estancia San Teo- doro. Dep. Río I, Prov. Córdoba, y n" 12,469 (31. xii. 1902), Ca- lera, Dep. Punilla, Prov. C(5rdoba y de muchos otros niímeros, fe- chas y procedencias. Gris. Symb. n" 1,921; Hieron. Plant. diaph. p. 299; Arech. Ciram. urug. p. 311 no 1; Kneucker Allg. bot. Zeitsch. (1903). Gram. essicc. n° 373. Pastito bonito de 15-20 cm. de altura, que crece en lo genera], en arena húmeda hasta en ciertas alturas y en gran conglomera- ción de individuos, es muy buscado por las majadas de cabras y ovejas; eu otoño toma un color violáceo. Su raíz es aromática y en otros países se la emplea en medicina como tónica, diaforética hasta diurética, suministrándola en infusión al 5: 100. Por su aroma es usado también en ciertos puntos para condi- mentar los manjares, espolvoreándolos al efecto con el ¡doIvo de la raíz. Hasta ahora no fué indicado en los departamentos que cito. Su existencia queda comprobada en las Prov. C, Ct., T., S. (Uruguay, Bol Zona templada y cálida. 122. Cynodon ^^ Dacíylon (Lin.) Peks. Pers. Syn. i. p. 85. (1805). Syn: PoaDactylon Lin. Sp. ed. i. p. 58 (1753). Syn: PanicumDactylonLin. Sp. pl. ed. i. p. 58. Syn: Capriok Dactylon (Lin.) OK. Rev. ii. 76-1. Stuckert: Herb. arg;. u° 12,917 a (10. iii. 1903). Municipio de Córdoba, Puesto del Paraíso, á 5 kilómetros de la ciudad y n° l3 OK. Rev. III 2 348 y T. v. Post. & OK. Lex. 99 no 170 y fil8 n" 170 afirman que por prioridad corresponde al género Cynodon Pers. (1805) el de Caiiriola Ad. (17(i3) de modo que la planta citada debe llevar según estos autores el nom- bre válido de Cax>riola Dactylon (L.) OK. ii. 714. 1 12 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 12,987 (22. III. 1903), cerca de la. acequia municipal junto á los fil- tros. Gris. Symb. n° 1,938. Hierou. Plant. diaph. p. 300; Arech. Gram. urug. p. 313. n° 1; Peckolt. Pl. med. Bras. (1891) p. -IT-l. Speg. Nov. add. Flor. Pat. en An. Mus. Nac. B.-A. vii. 193. n" 687? N. V. Grama de España, Grama dulce, Pie de gallina (Esp. y Arg.;, Pé de galhina, Capim, Capim puba, C. commum (Brasil). Su valor forrajero no equivale al de las especies de «Bromus» ú otras, pero es regular y la planta puede utilizarse para consolidar terrenos movedizos y medanosos. El cocimiento de sus rizomas es empleado en medicina por sus virtudes diaforéticas y refrigerantes, de modo de sustituirlo por él de la Gramilla fAgropi/rom repen.s Beauv). Las semillas son co- mestibles. Como nutritiva es muy estimada para la hacienda vacu- na y su uso hace aumentar de leche á las vacas. Planta cosmopolita muy esparcida en una gran parts de nuestra república y en los países vecinos, en las América meridional y sep- tentrional, Australia, África, Asia y Europa. 123. Cliloris ciliata Swartz. Sw. Prodr. 25 et Flor. Ind. occ. i. 197. Syn: Paspalum Riciiardii Poiret inHerb. Lansowkii. N. V. Pasto borla. Stuckert: Herb. arg. n" 11,01-1 (2. i 1902). Municipio de Córdo- ba, de las cercanías de la ciudad y de otras procedencias. Gris. Pl. Lor. n'^ 796 ; Symb. n° 1,932. Hieron Plant. diaph. p. 301. OK. Rev. ni' 318; Kurtz, Colectan. Fl. arg. p. 36. Arech. Gram. urug.. p. 342 n° 2. Glumácea de cañas de 10-60 cm. inflorescencia en espiga, salien- do las espiguillas de un eje común; aparece en prados en gran nú- mero ; no es muy estimada por creérsela algo amai'ga. Su existencia queda constatada enC, T., Uruguay, Bolivia, Pa- rao-uay, Brasil, México y América septentrional. stuckert: gramináceas argentinas. 113 1'24. Cliloris dislieliophylla Lagasca Lagasc. Elench. 4. var. 'j. gunuina Hackel. Syn: Chloris confertifolia Trin. in Spreng. ueue Entdeck, ii. 78. Syn: Chloris fasciculata Sehrad. in Schult. ilant. ii. 339. Kth. En. I. 264. Syn: Paspalum superbum Spreng. Syst, i. 248, n° 64. Syn: Eustachys distichophylla Nees ab Esenb. Agrost. bras. 418 (var. 3. excl.) Gay FJ. chil. vi. 367. Syn: Chloris acuminata Trin. Sjjec. gram. xvi. tab. 305. N. V. Borla, Pasto borla (Arg. ); Corobó, Corobbó (Bras.). Stuckert: Herb. arg. n° 12,456 (31. xii. 1902). Calera Norte Dep. de Punilla, Prov. de Córdoba y de muchos otros números, fe- chas y procedencias de las Prov. de Córdoba y Tucumán. Gris, Fl. Lor. n» 795; Symb. n" 1,930; Hieron. Plant. diaph. p. 301 et alt. auct.; Arech. Gram. urug. p 323 n° 1 ; OK. Eev. iii' 348; Peckolt. Plant. med. bras. (1890) p. 473. Graminácea de cañas delgadas rollizas de '/j-l m. de altura, in- florescencia en espjiga de eje común, compiiesta de numerosas es- piguillas. Ella es bastante apetecida por las haciendas, á pesar de tener cierto amargo y ser considerada en algunos puntos (talvez sin razón) como i;ausa provocativa del aborto en la hacienda va- cuna. La infusión de las semillas es preconizada como diurética. Su área geográfica es bastante vasta, apareciendo en C, Ct,, T., S., Corr., Mis. (Urug. Chile, Bol. Parag. Bras.). 125. Chloris ilislichophylla Lagasc. van. .'i. ai'íjentiiia Hackel nov. var. Differt a tijpo, spicis hreviorihus (5-6 cm. lovgis), flore sterili late ohcuneato ápice truncafo. In planta ti/pica fspicae circ. 10 ciii. long., flos sterilis ohlongua, ápice ohtusun nec truncatus. Stuckert: Herb. arg. n" 8,783 (10. iii. 1901), u» 10,188 (2tj. X. 1901) y n" 11.045 (2. i. 1902) de los alrededores de la ciudad de Anal. Mus. Nac. Bs. As., Serik 3", t. iv. .Julio 22. 1904. 8 114 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Córdoba, como también de otras variadas procedencias de las Prov. de Córdoba y Tiicnmáu. Por lo demás, es igual á la típica, ocupando probablemente un área geográfica bastante vasta en la E,.-A. rifi. Chloris polydactyla Swartz. Swartz Prodr. 26. Stuckert: Herb. arg. n" 9,653 (30. xi. 1900). Estancia San Teo- doro, pedauía Villamoute, Dep. Río I, Prov. de Córdoba. Gris. Symb. n° 1,933: Hieron. Plant. diaph. p. 301; Grah. Kerr. Pilcomayo pl. p. 77; Morong, En. Pl. Parag. p. '271; OK. Eev. III" 348; F. Kurtz, Colectan, p. 36. Graminácea muy parecida á la anterior de unos 30-60 cm. de al- tura: con inflorescencia de eje comiiu. Su valor forrajero es de se- gundo orden. Se presenta en la R.-A. en las Prov. de Córdoba (citada por Kurtz de las salinas, confín de las Prov. Cat. y Rioja; por Kuntze del Dep. boreal Ichilin y recién por mí del Dep. Río I) T., S., Form. Fuera del ¡jais en Parag., Bras., América templada y cálida. 127. Chloris radíala Swartz. Sw. Prodr. Veg. Ind. occid. (1788) 26. Syn: Chloris Beyrichiana Kth. Gram. i. 89. 289. t. 56, citada con este nombre por Gris. Symb. n° 1,931; Lor. & Nied. Exp. R.-N., n" 296; Hieron. Plant. diapli. p. 301. Stuckert: Herb. arg. n° 8,922, (14. ni. 1900); n° 12,274 (10. xii. 1902); n« 12,889 (28. ii. 1903) de los arrabales de Córdoba y n'' 10,778 (20. xii. 1901) de Mina Clavero, Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba, de muchas otras procedencias en las cercanías de la ciudad, y de otros parajes de la Provincia de Córdoba; N° 13,317 & 19. (19. IX. 1903) de Burruyacu, Prov. de Tucumán. Ningún autor menciona esta especie, como encontrada en la Prov. de Córdoba y es sin embargo muy frecuente aquí, existiendo en la provincia trechos en donde ella predomina. Planta de poca altura y de un valor forrajero insignificante. Su existencia en la R.-A., queda constatada en R.-N., B.-A., C. y Tuc, j f uei'a del país en el Brasil, Perú, Colombia, Amér. centr., Antillas, África austral y central. stuckert: graminaceas argentinas. 115 128. Chloris vipgata Swaktz. Sw. Flor. Iiid. occid. i. (1797) 203. Syn: Chloris elegar.s H. B. K. Nov. gen. et sjjec. i (1815) 166 Tal. XLix. Syn: Chloris barba ta Gris. Pl. Lor. (1874) 259; Symb. (1879) p. 303 (non Sw. ) confundida con aquélla. Stuckert: Herb. arg. n» 10,276 (20. xi. 1901) y 11,257 (i. 1902) alrededores del Oe&te de la ciudad de Córdoba; n° 11,690 (10. n. 1900) San Podro, Dei^. Sau Alberto. Prov. de Córdoba y de varias otras procedencias de la provincia. F. Kurtz, Colectan. Fl. arg. p. 56. Planta parecida á la Chloris dinfidwjjhi/na Sw. Su valor forra- jero es secundario y se produce como los otros « Chloris» en cual- quier terreno. Fué encontrada en la R.-A., en S.-L , C, (Capital, Dep, Punilla y ahora también Dep. S. Alberto) Cat., T., S., y al exterior Eras., Antill., México, Texas, California y Amér. septentrional. 129. Triehloi-is »' niendozina (R. A. Phil). F. Kuetz. F. Kurtz in Mem. Fac. Cieñe. Exact. Univ. de Córdoba 1896 (1897) 37 etiu Bol. Ac. Nao. Cieñe. Córd., t. xvr. p. 269 (1900). Syn- Chloris mendozina R.-A. Phil. An. Univ. Chile xxxvi. (1870) 208-209. Syn: Trichloris Blanchardiana F. L. Scribner in Bull. Torrey Bot. Club (1882) 146. Kneucker, Allg. bot. Zeitsch. (1902) Gram. exsicc. n° 287. Syn: Trichloris fasciculataFourn. mex. Pl. En.ii. p. 142 (1886). Syn: Chloropsis fasciculata (Fourn.) OK. Eev. ii. (1891) 771. Syn: Chloropsis Blanchardiana (Hackel ) OK. 1. c. J4 OK. Eev. II. (1891) 771 ¿c 111.2 (1898) 848 y T. v. Post. & OK. Lex. 121 n° 177 y (118 11° 177 opinan que el nombre genérico Trichloris Fourn. es mal esta- blecido y que tiene igual sonido y significado con el de Trichlora Bak. género valido de Ja familia de las Liliáceas, debiendo por consiguiente desecharlo y re^ emplazarlo por el de Chlokopsis Hackel (?). De modo que para estos autores los nombres válidos de las especies citadas serían: Chloropsis mendozina (Püil.) OK. Chloropsis pluriflora (Benth.) OK. Conceptúo sea mejor aceptar definitivamente el género Chloropsis Hackel- .Stuckert. 116 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Syn: Chloropsis mendozina (R. A. Phil.) OK. Eev. iii'^ (1898) 348. Stuckert: Herb. avír. Col. Kii. n" 11 (xi. 1900') Estancia San Teo- doro, pedanía Villamonte, Dep. Río I, Prov. de Córdoba y de muclios otros números, fochas y procedencias de la provincia hasta de \-A phiza de \-a ciudad. Glumácea muy común en terrenos áridos y pobres, alcanza á una altura de 30-40 cm., sn inflorescencia es en espiga de eje común. Suministra según parece buen forraje para las haciendas, especial- mente para la cabruna y lanar. Su área geográfica es: Pat., M.. S.-L., C, R., T.. y S. (México, Texas). 1.30. Ti'ichloi'is pliii'iílora Fournier. Fourn. Enum. Pl. mex. ii. p. 142. (1S8G). forma lypica. Syn: Chloropsis pluríflora (Fourn.) OK. Rev. ii (1891) 771. Stuckert: Herb. arg. n" 34 K. (ii. 1902). Municipio de Córdoba, Puesto del Paraíso, á 5 km. de la ciudad; n" 13,32li (19. ix. 19(i3). Alto Alegre, Dep. Burruyacu, Prov. deTuraimáu; remitido por don Segundo González. F. Kurtz. Colectan, ad Flor. arg. p. 49 (1900). Graminácea de una altura de 50-60 cm., de un aspecto verdade- ramente bonito, que merece ser cultivada como planta de adorno; su inflorescencia es, como la de las otras «Chloris», de eje comiin; suministra buen forraje para vacunos. Su distribución geográfica es bastante extensa; en la Argentina se la conoce de C, T. y S. y do otros pocos puntos de la América meridional, reapareciendo en México, de donde fué desciita origi- nariamente. 131. Ti'k'liloi'j.s plurillora Fouen. forma macra Hackel nov. forma. Differt a typo: floribus iierui((p/irodifis non nid dnobus. Forma árida, con sólo dos flores hermafroditas. Stuckert: Herb. arg. n° 12,921 (28. ii. 1903). Municipio de Cór- doba, camino á la Chacra de la Merced, Puesto de Rabot, próxi- mamente á (i km. de la ciudad. Forma observada por primera vez. stückert: gramináceas argentinas. 117 132. Gymiiopofjnn laevis Nees. Nees ab Esenb. Agrost. bras. 428. Syn: Polypogon spicatus Spreng. Syst. Veg. i. 213. Sj'ii : Ct. spicatus (Spi\) OK. Rav. iii- 354; nombre, que por prio- ridad, talvez debe prevalecer. Stuckert: Herb. arg. n° 14,164 (6. iv. 1904), Ochoa, Dep. Puiiilla, Prov. Córdoba á 1,000 m. alt. F. Kurtz, Colectan. Fl. arg. p. 40; Arech. Gram. nrug. p. 333, Lam. xLv. Esta graminácea rastrera verdaderamente bonita, es de una al- tura de 20-30 cm. y presenta espiguillas largas y estrechas de una coloración rojizo -morada. Serviría apropósito como para pasto de adorno; mientras que estimo, que su importancia nutritiva debe ser insignificante. Comparando mis ejemplares con la descripción que de esta plan- ta da el Sr. Arechavaleta, encuentro que ellos son algo diferentes. Plantas más robustas, de 30-50 cm. y aun más altas, inflorescen- cia compuesta y escartada, flores de — 4 mm. ; aristas de 1 i/, - 2 1/2 cm. (no 3 mm. con la flor, como dice Arech.) así que por lo ex- puesto estoj' inclinado á considerarlas como pertenecientes á la variedad longeañstafus OK. 1. c. Encontré esta especie en cierta conglomeración de individuos en el sólo paraje indicado, en terreno arenoso. Es la primera vez que es mencionada de la Prov. de Córdoba y de una cierta alturai habiendo sido citada de las costas del Río de la Plata, de Entre - Ríos y del Uruguay, como también del Brasil y de Bólivia. 133. Schedoniiardtis paniculalus (Nutt.) Trelease. Trelease Rep. Arkans. Geolog. Sw. 1888 Vol. iv (1891) 236. Syn: Lepturus paiiiculatus Nutt. Gen. N.-Am. Pl. i (1818), 81. Syn: Schedonnardiis texanus Steud. Syn. Glum. i (1855), 146. Stuckert: Herb. arg. n» 12,020 (12. xi. 1902). Municipio de Cór- doba en una zanja detrás del Chalet Crisol, Nueva Córdoba; con otros números y fechas en otras zanjas en las inmediaciones de la Penitenciaria, Alta Córdoba, y del Dep. Río I, pedanías Villamon- te y Remedios, de la Prov. de Córdoba. F. Kurtz. Mem. Facnlt., Cieñe. Univ. Córd. (1896) 37; et Colec- tan, ad Fl. arg. (1900) 43. 118 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Esta plantita tenue y aparragada en el suelo es originaria de la América septentrional, ha sido ya indicada por F. Kurtz de la Pro- vincia de Córdoba, pero no de las inmediaciones de la ciudad. 134. Bonleloua arislidoidos ÍH. B. K.) Ghis. Gris, in Fl. Brit. Westind. Isl. p. 537 (1864)!; Thurber in S. Watson Bot. of Calif. ii. (1880) 291. Syn: Dinebra aristidoides H. B. K. Nov. Gen. 1. 171. t. 695 (1816). Syn: Eutriana aristidoides Kth. Revis. Gram. i. 95 (1829V Syn: Boutelona ciliata Gris. Symb. n" 1,924; Hieron. Plant. diaph. p. 300; F. Kurtz, Sert. Córd. p. 20. n» 46. N. V. Saetilla blanca. Stuckert: Herb. arg. n" 12,791 (6. iii. 1003) Cañada Alegre, Dep. Burruyacu, Prov. de Tucumán (remitido por D. Segundo Gonzá- lez), y n" 13,859 (28. ii. 1903) Municipio de Córdoba, camino á la Chacra de la Merced, pue.sto Rabot, como también de otros nú- meros, fechas y localidades de la provincia (Dej:». Río I), hasta de calles apartadas de la ciudad. OK. Rev. m' (1898) p. 341; F. Kurtz, Colectan, ad Fl. arg. (1900) p. 32. Pastito de 15-25 cm. de altui'a, bastante tierno, suministrando un buen forraje, especialmente para ovejas. Los ejemplares de Tu- cumán son bastante más robustos que los de Córdoba. Su área geográfica en la Repiíblica Argentina, es desde S.-L., C, Cat., T. hasta Salta y en el exterior en México, California y Texas. 135. Bonleloua curtipendula (Michx.) Torrey. Torr. in Emory Notes Mil Recon. 153 (1848). Syn: Chloris curtipendula Micliaux Fl. bor. Am. i. 59 (1803). Stuckert: Herb. arg. n" 10,625 (12. xii. 1908) Mina Clavero, Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba, de los alrededores de Córdoba y de muchos otros parajes de esta provincia. Planta citada por Gris. Pl. Lor. n" 793 y Symb. n" 1,923 (var. aristosa As. Gray) como también por Hierou. Plant. diajih. p. 300. OK. Rev. iii" y otros. Creo ser el primero que la cita del Dep. San Alberto, de la Prov. de Córdoba, Dep. colindante con la Prov. de San Luis. stückejrt: gramináceas argentinas. 119 Pasto de 30-40 de alto que suministra un buen forraje para los animales vacunos, produciéndose hasta en terreno pedregoso de las sierras. En la República Argentina su e.x:istencia consta en C, Cat. S., y en el exterior en el Perú y América boreal. 136. líoíjleloua lophostachya Gris. Gris. Symb. p. 302 n» 1.925. Stuckert: Herb. arg. n» 10,277rt (26. xi. 1900) Municipio de Cór- doba, Altos del Pucará cerca de la ciudad, y de otros puntos en los arrabales de la ciudad; n" 13,328 (19. ix. 1903) Cañada Alegre, Dep. Burruyacu, Prov. de Tucumán, remitido por el Sr. Segundo González. Hieron. Piant. diapb. p. 300; F. Kurtz, Sert. Córd. p 21 n" -17. Plantita muy social, de un aspecto blanquisco, produciéndose con predilección en terrenos salitrosos, siendo en ciertos trechos predominante. Es bastante apetecida por la hacienda cabruna y lanar. Lorentz y Hieronymus la recolectaron en las Provincias de Rioja, Catamarca, Tucumán y Salta. 137. Bouleloua imilliseta Gris. Gris. Symb. n» 1927. Syn: Eutriana multiseta Nees ab Es. Agrost. bras. 413 (1829). Stuckert: Herb. arg. n" 13,140 (28. v. 1903). Municipio de Cór- doba en las cercanías de la ciudad y de otros números, fechas y lo- calidades de la provincia. Hieron. Plant. diaph. p. 300; Arech. Gram. urug., p. 436, y otros autores. Kneucker Allg. bot. Zeitsch. (1708) Gram. exsicc. n^ 376. OK. Rev. m'^ 341, considera el Pappophomm megapotamicum Spreng. (1827) como idéntico con la Bouteloua multiseta Gris., de- biéndole, según él, corresponder por prioridad entonces el nombre de Bouteloua megapotamka (SjDr.) OK.; Speg. Flor. Tandil p. 55. II. 340; Nov. ad. Fl. Pat. en An. Mus. B. A. vii. 193 n» 689; pera como la identificación de Eutriana multiseta Nees con el Pappo- phoriim megapotamicum Spr. no está en absoluto comprobada, dejo á esta planta el nombre B. multiseta Gris. 120 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Pastito bonito de primavera, de 10-15 cm. de alto, que se distin- gue fácilmente por sus jjanojas rojizas elegantemente colgantes hacia el suelo. Es buscado por el ganado lanar y común en R.-N., B.-A., E., Sf., C. (Uruguay y Brasil austral). 138. Elciisina indica (Li.v.) GAErax. Cxaertn. De Fruct et sem. i. 8. Syn: Cynosurus indicus Lin. Ed. ii. p. 106. n" 8. N. V. Grama carraspera, Capim pé de galinha (Bras.). Stuckert: Herb. arg. n" 11,202 (ii. 1902) y n» 12,922 (ii. 1903). Muncipio de Córdoba. Puesto del Paraíso á 5 kilóm. de la ciudad y de muchos otros números, fechas y procedencias de la provincia. Gris. Pl. Lor. n" 798; Symb. n» l,93(i. Hieron Plant. diaph. p. 302. OK. Rev. iii" 350; Speg. FI. Tandil p. 55. n" 341; Arech. Gram. urug. p. 339 n» 1. Glumácea de tallos tanto acostados como ascendentes de 30-60 cm. de altura, espigas empizarradas, suministrando buen forraje para el ganado. En medicina el cocimiento de la raíz es usado contra la diarrea y la infusión de la planta joven se toma en caso de hemoptisis 3^ hemopturesis. Su área geográfica es B.-A., C, Cat., T., S., Mis., Form., Urug., Parag., Bras., y muchos otros países de la zona templada y cálida. 139. Eleiisine tristachya Kunth. Kunth. Gram. i. 9:?. Stuckert: Herb. arg. n° 9,625 (20. xi 1900). Estancia San Teo- doro, Dep. Río I, Prov. de Córdoba y n° ll/^Oí^- (11. 1902). Munici- pio de Córdoba, Puesto del Paraíso á 5 kilómetros de la ciudad y de muchos otros números, fechas y procedencias, hasta de las calles de la ciudad. Hieron. Plant. diaph. p. 302. Graminácea en lo general recostada, cahitas ascendentes de 30-40 cm. de altui-a, inflorescencia en espiga empizarrada, especie bas- tante social y divulgada. Suministra un buen forraje, especialmen- te para ovejas. Ha sido observada en C, E., Sf., T. (Uruguay, Brasil) stuckert: gkamixáceas argentinas. 121 140. Leptocliloa '=' virgata (Lijí.) P. de Bealv. P. de Beauv. Agrost. 71 (1S12). Syii: Cyuosurus virgatus Lin. Sy.st. Nat. Ed. x (1759) y muchos otros. StuckerttHerb.arg.n" 1.3,318(19. IX. 1903). Alto Alegre Dep. Burruyacu. Prov. de Tucumán; remitido por el Sr. Segundo Gon- zález; 11° 13,873 (11. II. 1901) y n° 14,04-1 (iii. 1904). Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I. Prov. de Córdoba, (por pri- mera vez). Gris. Symb. ii° 1,939; Hieron. Plant. diapli. p. 301. Morong, En. pl. Parag. p. 272. Pasto de 50-60 cm. de altura, cañas algo duras, pero sin embar- go de regular valor alimenticio para haciendas. Es conocido hasta ahora de E., C, T., Corr. y Form. y fuera de los límites argentinos del Paraguay y de casi toda la América meri- dional hasta de las Antillas. 15 OK. Rev. 11. i5c iii ^ y T. v. Post & OK. Lex. 4.4. n" 194.018 afirman que al género Lejjfochloa Beauv. corresponde el nombre de RabdOChloa (Ehabdochloa) Beauv. (1812), de modo, que la especie citada debería llevar, según estos autores como nombre válido el de Rabdochloa vlrgata (Beauv.) OK. Por el profundo estudio del Dr. A. S. Hiiclicok, publicado por el ü. S. Dep. Agr. Bull. n" 33. Washington (1903), la pertenencia de las especies no 150 Dipla- chne chihia (H.B.K.) Scribn. y n° 153 Diplaohne apicata (Nees) Doell; citadas á p. 130 y nota (10). (y Diplachne. verlU-iUata Nees et Mey. Nov. Act. Nat. Corr. 19 Suppl. I. 158. (1S43) indicada también para la E. A.) al género Leptochloa P. Beauv. fué ratificada. De modo, que para este otro autor serían válidos los nombres siguientes: Leptochloa duhia Nees in Syll. Ratisb. i. 4. (1824). imhrkata Thurb. Bot. Calif. n. 293 (1880). Syn. Diplachne verticillata Nees & Mey. (non Leptochloa verticillata Kunth (1835). Leptochloa spicata (Nees) Scribn. Proc. Acad. Sci. Philad. (1891;. Más, transferidos éstos al género Rabdochloa P. Beauv. obtendráse: Rahdochloa rhilna (Ne>-s) OK. • iiiihricata (Scribn.) Ok. Rev. u. 738 (1891). » spicata (Nees) Oíí. 122 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Tribus FESTUCEAE (Poaeae) lil. Pap|)0|)horiiin alopecuroldeum Vahl. Vahl, Symb. 3. 10. t. 51. (1796) et Kth. En. t. 255. forma (rpiciiin, alhidescons Stuckert. Syn: P. vaginatnm Phil. Sert. mend. ii. p. 200 n° 2J:1 (non alior) Syn: P. lagaroideum Schrad. in Schult. Mant. 342. Syn: P. papjDiferura (Lam.) OK. Rev. iii^ 365. (ex Saccharum pappifernm Lam. 1791.) var. alopecurodeum (Vahl) OK. Stuckert: Herb.arg. n° 8,960 (20. ni. 1900); n° 9,167 (31. in. 1900); n" 11,262 (6. IV. 1902.); n° 12,725 (10. iv. 1902); n" 12,997 (25. ni, 1903), de varios puntos en las cercanías de la ciudad, como asimis- mo de los Dep. Anejos -Norte y Panilla de la Prov. Córdoba. Gris. Symb. n° 1,919, Hieron. Plant. diaph. p. 299; F. Kurtz, Sert. cord. p. 21, n" -18; Arech. Gram. urug. p. 344, n" 1. Planta robusta, de 1 - 1 V2 ^i. de altura que crece con predilec- ción en terrenos salitrosos y toscosos. Sus penachos (panojas) elegantes, llenos y colgantes ofrecen un lindo aspecto. Su consistencia es algo dura y seguramente su va- lor nutritivo paralas haciendas es secundario. Eu la E.-A. se la conoce de M., C, E., Ct., T. y S. siendo tam- bién citada del Uruguay y del Brasil. 142. PappophDPum alopoeupoideuiu Tahl forma coerulesceiis Stuckert nov. forma. Spiciilae ad colorationein coeruleseenfeni cei-gens. Stuckert: Herb. arg. n° 9.167''^ 1 31. ni. 1900) Dep. Anejos-Xorte, Camino al Norte de la Calera, Prov. Córdoba. Es, según parece, una forma local de la típica, jíero bastante bien pronunciada. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARC4ENTINAS. 123 143. Papi)ophoruin miicroiiulatum Nees. Nees ab Esenb. Agrost. bras. 412 (1829). forma lypiciiin humile Stuckert. Syn: Pappophornm apertum Munro ap. Scribn. iu Bull. Torrey Bot. Club (1882) 148. Syn: P. snbbulbosum Arech. Gram. urug. p. 345 (1894). Syn: P. alopecuroideum Vahl var. mucronnlatum (Nees) Ok. Eev. ■ iii2 365 (1898). N. V. Crujillo (O.) Capim amargoso (Bras.) Stuckert: Herb. arg. n° 10,213 (12. xi. 1901) y d» 11,259 (i. 1902) de los arrabales de la Ciudad de Córdoba, y n" ll^^" (9. xi. 1900) Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I, Prov. Cór- doba, como también de muchas otras procedencias de la pro- vincia. Speg. Nov. add. Fl. pat. in An. Mus. Nac. B.-A. vii. 193 n" 690 (9001). Kneucker, Alig. bot. Zeitsch. (1902) Gram. exsicc. n° 238. Plantita de 15 - 25 cm. de altura sumamente común y social, por trechos predominante hasta exclusiva; espiga 1: laxiflora de color amarillento. Las cañas son erguidas y nudosas. Las hojas son estrechas, lineares y puntiagudas. La inflorescencia se presenta en la extremidad de cada caña, formando una panoja espigosa de 8 - 12 cm. Según Peckolt Plant. ut. del Bras. (1891) p. 472, la infusión de Jas hojas es empleada contra la flatulencia de los animales yegua- rizos, los que á pesar de tener un gusto algo amarga la toman con facilidad. También se administra para el mismo objeto una cucha- rada del polvo de la planta en agua tibia varias veces por día. Dícese que el polvo de esta planta insuflado en las narices del caballo, lo cura del moquillo. 144. Pappnphorum nmcronulalmn Nees. forma elatiop Stuckert nov. forma. Culmu.i erecttis ad 1 m. altas, netis in plerisque sj^iculis pur- purascentihus (ap. Nees pp.) Stuckert: Herb. arg. n" 12,682 (27. i. 1903) de las inmediaciones de Córdoba; n° 13,711 (26. i. 1904) y n° 14,063 (iit. 1904.) Estancia San Teodoro, pedanía Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba. 124 ^rrsEo nacional de buenos aires. Planta mas robusta que la otra forma típica, alcanzando sus ca- ñas hasta á nu metro de altura, la espiga es más densiflora, el color de las setas aparece débilmente rosado y los individuos que representan esta forma son menos sociales que los de su congé- nere. Tanto la típica como la forma que cito se encuentran en los mismos parajes y se procrean hasta en los terrenos más áridos. No conceptúo excluido la posibilidad que existan transiciones entre ambas formas y aun nuevas formas más, tratándose de una especie de porte tan variable y esparcida en tan formidable canti- dad, ocupando una área extensa. Observóse hasta ahora esta especie en la R.-A. desde Pat. hasta C, es decir por una gran parte de la planicie pamf)oana y fuera de los límites argentinos desde Uruguay y Brasil hasta México 3' Texas. 145. Miini'(»a honlljainiana Hackel. Hackel apud F. Kurtz in Rev. Mus. La Plata v (1893), p. 301. (Bentham, in Benth. & Hook. Gen. Plan. iii. 1180 dá á conocer los caracteres de la ^ílanta y las diferencias con la M. squarrosa (Nutt.) Torr., sin denominarla). Syn: Monroa argentina Gris. Symb. n° 1,918 pp. N. v. Pasto púa. (C.) Stuckert: Herb. arg. n° 10,521 (12. xii. 1901) en la inmediata ve- cindad de las casas de Mina Clavero, Dep. San Alberto, Prov. Córdoba. F. Kurtz, Sert. cord. p. 23, n" 55, et Collectan. Fl. arg. p. 42. OK. Eev. III- 357, con citas erróneas. Este pastito minúsculo encontré bastante diseminado en unas lomas aridísimas y, tal vez debido á la sequedad del tiempo, en es- tado no suficientemente desarrollado, á pesar de ser florido. Los ejemplares obtenibles son de una altura de 2-8 em. ; sus hojas son tiesas j duras, terminando en una piía aguda. Tuve la precaución de recoger inflorescencias viejas de antaño; las que demostraban que la planta era susceptible á un desarrollo mucho mayor y que podía ramificarse bastante. Las inflorescencias secas recogidas se asemejan á ejemplares muertas de « Cepacaballo » Xnnthium .'y>í/iOAM?« Lin., por lo que sospecho, que la plautita podría ser la M. squarrosa (Nutt.) Torr. stuckert: gramináceas argentinas. 125 ó qne (jnizás ambas sean una misma especie en diferentes estados de desarrollo. La distribución geográfica de la J/. henfhaiuicnia Hack., planta exclusivamente argentina, es S-L., C. (Dep. S. Alberto, Pocho y Minas) y R. 14G. Cortaderia " riuliusciiln Stapf. Stapf in (irardeners Chroniele (Dec. 1S97) p. 39G. Syn: Gynerium argentenm Nees ab Esenb. Agrost. bras. 4G'2 pío parte. N. V. (Dadas á todas las especies del género) Paja de la pamjia, Paja brava. Paja de penacho, Cortadera, Carriza. Stuckert: Hei'b. arg. n" 8,765 (8. iii. 1900) Cercanías de Córdoba sobre las barrancas del Río I á 6 km. al Oeste de la ciudad y de otros números y fechas, procedentes de los Dep. PunilJa, Colon, Anejos-Norte, Río I y Río II de la provincia. Casi todos los autores incl. Gris, y Hieron. citan como habi- tante de la R.-A. el Gi/nerium argentenm Nees, varios cambiaron su adjetivo, pretestando prioridad. Pero parecía rjue el género Gi/nerium, y sobre todo el conjunto do lo que se llamaba G. argentenm encerraba una serie de especies heterogéneas y es precisamente el mérito del Dr. Stapf de haber estudiado estas es- pecies. El resultado del examen fué la separación de las especies americanas del g. Gynerium, fundando para ellas el nuevo gé- nero Corladcria. Fijáronse los caracteres del nuevo género, describiendo con su llave analítico las primeras cinco especies. La especie ü. rudiuscula hasta ahora sólo fué indicada de 3Ien- doza, Tucumán ,,Aconqnija) y Salta (Nevado del Castillo), y para la Prov. de Córdoba la cito por jirimera vez. Es una paja de muchas hojas de color verdemar, entre las que se destacan las cañas largas con sus inflorescencias en forma de penachos blancos. Es planta vistosa, de la que se sirve para ador- no, mientras que para forraje es demasiado áspero y duro. 16 Ok. Rev. ]i& 1112 y T. V. Post. & OK. Lex. 2(ü n" 21ñ y p. iilS n° 210, no reconocen el género Cortaderia Stapf, manteniendo el de Gyuerium Hb. & Bpd., admiten solo las especies citadas por Stapf como pertenecientes al §, 2 (sección) Cortaderia, del género Gynerium. La especie citada debería llamarse en tal caso válidamente para estos autores: Gynerium rudiuSCulum (Stapf) OK. 126 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Sus hojas dan un excelente material para talabarteros y colcho- neros, son utilizadas y apreciadas también para la. fabricación del papel. El cocimiento de su raíz es considerado como diurético y propi- nado en enfermedades del hígado, ríñones y vías urinarias. Su uso al exterior es preconizado para destruir la caspa y fortificar la raíz del cabello. Í-Í7. Arundo Donax Lix. Lin. Spec. Pl. Ed. i, p. 81 (1753). Syn: Donax aruudinaceus P. de Beauv. 78, t. xvi, fig. i. Syn: Donax donax Aschers & Graebn. El. d. nordoestl. Flachl. p. 101(1898). N. V. Caña común, C. de techar, Caña de castilla (R.-A.). Cana do reino, Taquará do reino (Bras.). Stuckert: Herb. arg. n° 8,766 (8. m. 1900). Municipio de Córdo- ba en donde es cultivado y subespontea en muchas quintas de los alrededores de la ciudad. Gris. Symb. n° 1,821; Hieron. Plant. diaph. p. 298. Arech. Gram. urug. p. 360, n" 1; Peckolt, Pl. med. bras. (1891) p. 467. Graminácea que produce cañas huecas, duras, cilindricas, nudo- sas de unos 2-4 metros de altura y de 2-3 cm. de diámetro. Emite rizomas gruesos rastreros, que presentan una especie de anillos. Estos rizomas son suculentos y á pesar de tener un sabor amargo, se toma su cocimiento por sus virtudes diuréticas en los casos de hidropesía y pleuresía. Es también creencia general que este coci- miento haga disminuir la secreción láctea de la mujer. Las cañas que produce esta especie son empleadas para cons- trucciones rústicas, cercos, gallineros, paredes, techos de ran- chos, etc. La planta es originaría de la Europa meridional, Asia y Norte de África, pero profusamente cultivada en la R.-A., encontrándose aun á veces también espontánea. stuckert: gramináceas argentinas. 127 148. Triodia " tacuniinata (Munro) Vasey. Vasey, Grass of the S. West, i (1891), pl. xxxii. Syn: Tricuspis acuminata Munro in Herb. Tliurber, Porter et Coulter Syn. Fl. Colorado (1874) 148. Sj^n: Triodia aveiiacca H. B. K. var. longearistata F. Kurtz Rev. Mus. La Plata (1893), p. 299. Sj'ii: Siegliugia acuminata (Munro) OK. Eev. ii (1891), 789 ( = Triodia pilosa Buckl.) Syn: Sieglingia argentina OK. Rev. iii- (1898) 367. Stuckert: Herb. arg. n° 11,697 ( 10. xii. 1901), Mina Clavero, Dep. San Alberto, Prov. de Córdoba y con otros números, fechas y pro- cedencias hasta del municipio de la ciudad de Córdoba. F. Kurtz Colectan. Fl. arg. p. 50. Pastito de unos 20-25 cm. de altura, inflorescencia empizarrada, pareciendo de lejos como flores blancas. Es de un gusto salado, y sin embargo bastante apetecido por las ovejas y cabras. Su área geográfica es Pat., M., S-J., C, R. (México y Am. sept.). 14'J. Triodia parafjiiayensis (OK.) Hackel nov. nom. Syn: Arundinaria paraguayensis OK. Rev. iii' 341. Syn: Sieglingia ¡paraguayensis OK. ibidem. Stuckert: Herb. arg. n° 13,008 (28. ni. 1903). Municipio de Cór- doba, Alta-Córdoba, en una zanja junto á los rieles del F. C. C. C. Norte y con otros números y fechas procedentes de las cercanías de la ciudad. Grlumácea de inflorescencia desparramada con cañas articuladas de unos 60 cm. de altura. Especie de poca divulgación en la R.-A. y de escaso valor nutri- tivo para las haciendas. Observada jiov primera vez en la R.-A., habiendo sido descrita como oriunda del Paraguay. i'< Segiin OIv. Eev. n (1891)789, y in2 (1898) 3G7 y T. v. Part & OK. Lex. 515, n 210; el género Triodia E. Br., queda englobado como sección § 2 Triodia (E.. Br.) OK. en el género Sieglingia Bernli. Ccon el nuevo sinónimo Moliuiopsis Gandoger) y las dos especies citadas deberían entonces llamarse, según estos au- tores : Sieglingia acuminata (Munro) OK. Eev. u (1891) 789; error S. argenticc OK. Eev. mí (1898) mi, y Sieglingia paraguayensis OIC. Eev. ma 341 erroi Arundinaria parag. OK. 1. c. 128 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES. 150. Diplachne ('* et i^) dubin (H. B. K.) Scribx. Scribn. in Bnll. Torr. Bot. cix. p. 30 ( 1883). Syn: Chloris dnbia H. B. K. Gen. i. p. 169 (1815). Syn: Leptochloa dubia Nees in Syll. Eatisb. i. 4. (1824) et in Agrost.bras. p. 433(1829). Stuckert: Herb. arg. n° 11,187 (ii. 1902) de los alrededores de la ciudad de Córdoba y de varios otros puntos de la provincia. F. Kurtz, Sert. cord. p. 21 (1893); OK. Eev. iir 349. Kneucker, Allg. bot. Zeitsch. pug. i (1903). Gram. exsicc. n°378 F. Kurtz cita á Bentham como autor de la ¡Dresente planta, lo que también trascribe OK., pero el caso es, que Bentham in Benth. & Hook. Gen. Plant. tu. 1173 únicamente expone: « Leptochloa dubia'íííees est nobis Diphcichne species». El no formuló el nombre Diplachne dubia. Es lina graminácea de un aspecto bonito y elegante, de niios 60-60 cm. de altura, qne merece ser cultivada como planta de ador- no. Proporciona buen forraje, pero es de poca divulgación. En la E.-A. sólo fué observada en la Prov. de Córdoba y afuera del país en el Brasil y México. 151. Diplachne lusca (Lix.) P. deBeauv. P. de Beauv. Agrost. 163 (1812). Syn : Festuca fusca Lin. Sp. Pl. p. 109. Stuckert: Herb. arg. n" 13,037 (14. iv. 1903). Puesto del Paraíso á 5 km. al Este de la ciudad de Córdoba y n" 13,494 "" (10. xii. 1903). Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Eio I, Prov. Córdoba. F. Kurtz, Collect. Fl. arg. 39 (1900). cfr. Aschers et Graebn. Syuop. Mitteleurop. Flor. ii. 341 (1900). ( 18) OK. Eev. II & in2 y T. v. Post; Lex. 177 & 519, n° 219, afirman correspon- der al género ])li,hirhne (corregido por OK. en Diplachna Beauv. (1812), por prioridad el de Sieglingia Bernh. (18U0), distribuyendo las especies (excepto la Diplachne latifolia (Gris. Hack.) 4 la sección § 7 Diplachna (Beauv.) OK. y la, D. latifolia (Gris) Hack. á la sección § 8 Nenroblepharuia (Gris.) OK. Si'Siin e^tos autcaes. los nombres citados válidos para ellos, serian: Sieglingia dubia (HBK.) OK. an? Eabdochloa cfr. p. 121. nota 15. » fusca (L.) OK. » latifolia (Gris.) OK. » spicata (Nees) OK. an? Kabdochloa cfr. p. 121. nota 15. stuckert: gramináceas argentinas. 129 Graminácea tierna de unos 40 cm. de altura, suministra un ex- celente forraje, pero es ¡arobablemente de poca divulgación en la R.-A. Ella es originaria de las regiones tropicales de Asia y áfrica y preténdese haber sido introducida de la Argentina á la Alemania (verosímilmente con la lana). Especie mencionada por primera vez para la Prov. Córdoba. í52. Diplacliiie lalifoliji (Gris.) Hackel. Hackelin Oest. bot. Zeilg. p. '273 (190-2). Syn : Tricuspis latjíolia Gris. PI. Lor. n" 789 et Symb. u" 1,942. Syn: Gouinia latifolia (Gris,) F. L. Scribn. in Stud. of am. gras-- ses II. U, S. Dep. of Agricult. Divis. of Agrost. Bull. iv. p. 10(1897) Syn: Sieglingia latifolia (Gris.) OK. Eev. iii^ 367 (1898). Stuckert: Herb. arg. n° 9,260 (iv. 1900) de las cercanías de Cór- doba; n° 12,744 (II. 13. 1903). Alta Gracia, Dep. Eío II; n° 1.3,336 (19. IX. 1903); Alto-alegre, Dep. Burruyacu, Prov. Tucumán, re- mitido por el Sr. Segundo González y con muchos otros números y fechas, procedentes de varios dep. de la Prov. de Córdoba, tanto de sierras, como de llanuras. Hieron. Plant. diaph. p. 303; ilorong., En. Pl. Par;ig. p. 272; F. Kurtz, Collectan. Fl. arg. p. 44. Es grama de un porte esbelto, alcanzando sus tallos á una altura máxima de dos metros. Su.s lai-gas y anchas hojas y princi- palmente sus panojas (penachos), plateadas de un reflejo violáceo la hacen merecer ser apreciada como planta de adorno. Como fo- rrajera es de superior calidad. De la República Argentina es conocida de C, T., S. y Form., del exterior del Parag., Bras. y México. Referente á esta planta, el Dr. Hackel en Oestr. bot. Zeitsch. 1902. l.c, dice: En Plant. Lor. p. 211 (1874) el Dr. Grisebach des- cribe una Tricufpis latifolia, exponiéndola como tipo de un propio Subgénero, ijue él llama « Neui-oblepharum». La asignación de ella al género Tricuspis (el que hoy forma una sección del de Triodia) fué nn desacierto ; porque el carácter esencial de Tricuspis es el de presentar tres puntas aristosas de la gluma, una mediana, naciendo entre los dientes déla extremidad y dos laterales situadas en la prolongación de los nervios laterales. Ahora bien, en el subgénero .A.XAL. Ml-s. Nac. Es. A.5., -Si;n 3.°, t. iv. .Tulio 23 1904 9 I;j0 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. « Neítroblephaniniy , de Grisebach, no existe ni traza de aristas la- terales y por consiguiente la planta no pertenece al género Tri- cuspifi. Por otra parte, los caracteres de esta sección se ligan, no sólo por la construcción de la gluma, sino también por la de su inflo- rescencia (por la disposición de las espiguillas en las ramitas de sus panojas, que hacen recordar á la de las clorídeas) tan íntima- mente con el género de D'iplachne qiae no puedo encontrar el mo- tivo más mínimo para separarla de él. Cuando más, aún en este género, puede considerarse esta especie como perteneciente á una sección propia. Su distinción de las especies típicas {D. fasciciihiris Beauv. y aliadas) se caracterizaría entonces por la abundante cubierta de pelos, de los tres nervios de la gluma, inclusive el de Ja carena, mientras que en las especies típicas sólo los nervios laterales ó sean los orilleros son escasamente jDestañosos, y esto, casi siempre sólo en las partes inferiores. A más de esta esjaecie sudamericana, á la cual doy ahora el nombre de Diplachne latifoUa existen otras tres centro -americanas de un parentesco muy cercano. El género « Gouiíiiai Fourn. (En. Pl. mex. pars. ii. 103) al cual su autor había atribuido la planta en cuestión, ha quedado tanto para el Sr. Bentham (Gen. Pl. iii. 1,178) como para mí, un enigma. Tanto la diagnosis del género « Gouinia » del Sr. Fournier, como la de su primera especie G. polygaiua, no es clara, ni exacta, y como el Dr. Hackel no ha visto ejemplares auténticos, no se atreve á re- chazar en absoluto el género, quedando en todo caso completa- mente superfino el nombre «Gonhiia», puesto que, si puede soste- nerse esta sección como género propio, le pertenecería por priori- dad de 9 años el nombre de <^Xeiirol)IepJu(n(')n». 153. Diplachne spicata (Nees ab Es. ) Doí;ll. Doell in Mart. Flor. bras. ii, 3. 97. tab. xxviii, fig. ii. Syn: Bromus spicatus Nees ab Es. x\grost. bras. 471 (1829). Syn: D. simplex Doell 1. c. ; Arech. Gram. urug. p. 35'2, n" 1. Syn: Triplasis setacea Gris. Symb. p. 304, n" 1,941. Syn: Lejjtochloa spicata (Nees) Scribn. Am. Grass. t, 220, fig. 211 1.1897). Stuckert: Herb. arg. n" 12,(í28 (18. i. 1903). Municipio de Cór- doba, hipódromo de López y de otros jnintos en los alrededores de la stuckert: gramináceas argentinas. 131 ciudad, otras maestras proceden de los Dep. San Alberto, Panilla y Río I. Moroiig, En. Pl. Parag. p. 273. (1892); Cirah. Kerr, Pilcom. p. 78.(1893). F. Km-tz, Mem. Univ. Nac. Córd. p. 37 (1896); et Collectan. Fl. arg. p. 39 (1900). Pastito insignificante de 10-20 cm. de altura, ma}^ social, crece en los terrenos los más áridos y arenosos, aun en ciertas elevacio- nes de las sierras. A veces sas espiguillas ó toda la planta toman un color rojo -violáceo bien pronunciado. Es muy apropiado para forraje de ovejas. Su distribución geográfica es C, Ct., S., Form. (Urug., Eras., México y Texas). 15-1. Eragpostis ¡itrovirens (Desf.)Trin. Trin. in Steud. Nomencl. 562. Syn: Poa atrovirens Desf. Fl. Átl. i. 73 (1798). Syn: Eragrostis bahiensis Sobrad, in Scliult. Maut. ii. 318 (1822). N. v. Capim assú da Bahía (Bras.). Stuckert: Herb. arg. n" 10,-467; n" 10,628 (10-16. xii, 1901) y de otros números provenientes de los Dep. de Mina Clavero y San Al- berto de la Prov. Córdoba. Existen también muestras de las inme- diaciones de la ciudad y del Dep. Eío I. Ciris. Symb. n° 1,8.51; Hieron. Plant. diaph. p. 304; Arech. Gram. urug. p. 380, n° 12. Glumácea de cañas delgadas y nudosas de unos 50-100 cm. de altura, presentando cierta variabilidad. , El cocimiento ó infusión de sus raíces y frutos es preconizado como diurético. Es pasto blando y adecuado para la alimentación de las hacien- das. Su área geográfica es vasta, se conoce de E. C. S. (Urug. Parag. y de otros países de la zona templada y cálida, aun de Asia y África). 155. Eragrostis liuiens Nees. Nees ab Esenb. Agrost. bras. 505. (1829). Syn: E. pilosa P. de Beauv. var. lugens Nees 1. c. Stuckert: Herb. arg. n° 9,607 (29. ix. 1900) y n° 9,631 (30. xi. 132 MUSEO XACIONAL DE BUENOS AIRES. 1900). Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río I, Prov_ Córdoba; n" 11,691'^ (10. xii. 1901) Mina Clavero, Dep. San Alberto y n» 12,039 (12. xi. 1902) Colonia Riiiz Videla, cerca de Villa de Rosario, Dep. Río II, Prov. Córdoba y de varios otros departa- mentos. Gris. Symb. n^ L848; Lor. et Niederl. Exp. R. N. n" 272; Hieren. Plant. diapli. p. BO-l; Speg. Nov. add. Fl. pat, in An. Mus. Nao. B-A. VII. 196 n" 699; Arech. Gram. iirug. p. 374. Gramináeea de cañas delgadas, de 30-50 cm. de altnra con inflo- rescencia desparramada. Especie en alto grado social y predomi- nante en ciertos parajes. Proporciona un buen forraje para toda clase de hacienda. Su existencia es observada en R-N.; B-A.; C; Ct.; R.; T.; Urug.; Bras. y en otros países de la zona templada y cálida. 156. Erafji'ostls uiefji»st:i(*íiyf» (Koei.) Link. Link Hort. berol. i, p. 187 (1827). Syn: Poa megastachya Koel. (1802). 8301: E. major Host, Gram. austr. iv, p. ]4, t. 24(1809), y una serie de posteriore,« sin validez. N. V. Gramilla. Stuckert: Herb. arg. n» 10,620 (16. xii. 1901) Mina Clavero, Dep. San Alberto; n" 12,920 (28. 11. 1903) Oclioa, Dep. Panilla, Prov. de Córdoba; u" 12,997 (6. 11. 1903) Cañada alegre, Dep. Burruyacu, Prov. de Tucumán y de muchos otros números y procedencias del Municipio de Córdoba hasta de las calles de la ciudad. .Gris. Symb. p. 290, n° 1,847 (nota al pie); Hieron. Plant. diaph. p. 304; Ball, Flor. pat. i. 238. Pastito bajo, casi siempre recostado, emitiendo gran número de espiguillas. Es sumamente común y esparcido. Buen forraje. Dícese ser introducido de Europa, pero es casi cosmopolita y es^iontáneo en Pat. R-N.; B-A.; Sf.; C. y T. 157. Kr;u)i'()slis niiiioi' Host. Host Flor, austr i. 135. vai'iotas Stuckert: Herb. arg. n° 10,277 (26. xi. 1901) de las calles y su- burbios de Córdoba, como también de varias otras procedencias de la provincia. stuckert: gramináceas argentinas. 183 OK. Rev. II, 774 (1891) reconoce como válida esta denominación agregándole muchísimos sinónimos, entre otros E. jioaeoides P. Beauv. Agrost. p. 172 (1872) nombre que fué citado por Gris. Symb. n° 1846 y por otros autores como planta argentina. OK. Rev. III* 351 (1898) cambia de opinión y considera la E. mi- nar Host.; la E. capülaris (Lin.) Nees; la E. vertidllata R. & S.; la E. halüensk Schrad. y la E. liigens Nees.' como simples variedades de la E. puosa (Lin.) Beauv. Apreciación imposible de aceptar. Grama blanda y alimenticia para el ganado. Especie europea pero profusamente esparcida en la R.-A. desde C. á S. y fuera del país por la zona templada y cálida de ambos hemisferios. 15S. Eragrosüs pilosa (Lin.) P. de Beauv. P. de Beauv. Essay. p 71 et altr. Syn: Poa pilosa Lin. Spec. Pl. Ed. i. p. 68. íSyn: Poa verticillata Cav. Ic. i. 63. t. 93. N. V. Pasto pelillo (R.-A.) Capim ataña (Bras.). Stuckert: Herb. arg. n° 10,090 (ii. 1901). Estancia San Teodoro, ped. Villamonte, Dep. Río ly n° 12,607 (16. i. 1903), Municipio de Córdoba, camino á la Chacra de la Merced á 6 km. de la ciudad y de varios otros de]5. de la provincia. Gris. Symb. n° 1,848; Hieron. Plant. diaph. p. 304; OK. Rev. iii'^ 353; Arech. Gram. urug. p. 375, n° 6. Especie frecuentísima, de cañas erguidas, geniculadas y ascen- dentes, de 15-50 cm. de altura, hojas algo ásperas, inflorescencia en panojas abiertas con espiguillas multifloras. Buen forraje para haciendas. Sus granos son comestibles y su cocimiento es usado contra la diabetis. El área geogr. es bastante vasta; B.-A., Sf., C, Ct., T., S., Urug. j otros países de la zona templada y cálida. 159. Eragi'ostis pilosa (Lin.) P. de Beauv. Víii*. delicalula (Trin.) Hackel nov. nom. Syn: Eragrostis delicatula Trin. Mem. Ac. St. Petersb. iv. p. 73. (1836). Stuckert: Herb. arg. n° 11,715 (iii. 1902): n" 12,713 (6. ii. 1903); n° 12,925 y n" 12,938 (ii. 1903) de los suburbios de Córdoba y de varios otros dep. de la provincia. 134 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Ball, Contrib. Fl. pat. i. 238; Speg. Fl. Vent. p. 71 n° 328. Según opinión del Dr. Hackel esta planta apenas puede distin- guirse como variedad de la £. pilosa. Es un pasto finito de unos 30-60 cm. de altura, suministrando como la especie madre un regular sustento para el ganado. Es conocido de Pat., B.-A., C, Brasil, etc. IGÜ. Er'a()i'()slis relinoiis Hackel et Arechavaleta. Areehavaleta Gram. urug. p. 3S5. n" 17 (1894). Stuckert: Herb. arg. n° 12,844 (25. ii. 1903). Municipio de Cór- doba á 4 kilómetros al Este de la ciudad, lugar denominado «La- guna de Yofre». (Iraminácea glutinosa de 30-50 cm. de altura; inflorescencia bastante desparramada. Buen forraje. Citada por ^^rimera vez de la Argentina. Ifil. Mélica ai'tjypea Hackel nov. spec. Differt a M. papüionacea Lin. et a M. liyalina Doell. c/ilnio hu- mili, foUU angusiissímis, compUcnfis, panicuJae ramis patn- lis, spiciilarum pediceUix ápice (jJabris, spiciilis multo inino- ribiix 1 6-6 iiiin. nec 10 mni.) longis', praeaertim vero flore fertili in spicuJa anica, additis 1-2 sterilibusbrevihua convo- lutis pyriformüms. Stuckert Herb. arg. n" 10,275(20. xi. 1901). Municipio de Cór- doba, alrededores de la ciudad y con diferentes otros n\íraeros de varios departamentos de la Provincia de Córdoba. Syn: Mélica papilionacea Gris. Pl. Lor. pro parte (non Lin.) quoad numerum 770 Plant. Lorentzianarum pag. 203 (1874). Syn: Mélica papilionacea Lin. var. laxiflora OK. E.ev. iii' 356. — Certe non M. laxiflora Cav. Syn. ? Mélica papilionacea Lin. Mant. p. 31. (1767) var. hj'alina Doell pro spec. Hackel nom. inedit. in Knencker Allg. bot. Zeitsch. (1902 ) Gram. exsicc. n° 261. N. V. Paja brava. Pajilla brava. Pasto duro, tieso y áspero, destacándose entre sus hojas de un verde reluciente sus inflorescencias blanquizcas. Especie muy pre- coz en primavera floreciendo desde Agosto á Xoviembre. stuckert: gramináceas ar&entinas. 135 Ella también es eminentemente social y profusamente esparci- da en terrenos algo húmedos y sombríos, es de nna gran variabi- lidad en su porte, apareciendo en algunas partes como cespitosa, en millares do cañitas con poquísimas flores levantándose sólo á una altura de 15 á 20 om., mientras qno en otras partes forma matas hemisféricas, elevándose sus cañas con sus inflorescencias desparramadas á una altura de 40 - 50 om. Graminácea poco apetecida por vacunos y cabríos, mas sí por yeguarizos. Se sabe con certeza que ocupa en la Prov. de Córdoba una ex- tensión regular y se presume que su área geográfica sea bastante mayor. 162. Mélica macra Nees ab Esenb. Nees ab Esenb. Agrost. bras. p. 426 (1829). N. V. Paja brava. Pasto bravo, Coi-taderilla. Stuckert: Herb. arg. n° 7^ (30. x. 1092) Municipio de Córdoba, inmediaciones de la ciudad y de la mayoría de los dep. de la pro- vincia. Gris. Pl. Lor. n" 709, Symb. n° 1,856: Hieron. Plant. diaph. p. 306;BalI, Fl. Pat. i, p. 238; Speg. Fl. Vent. p. 71 n° 329; Flor. Tandil p. 55 n" 344; Arech. Gram. urug. p. 338 n" 1; OK. Rev. lEi''. 356. Graminácea sumamente abundante, formundo matas densas. Sus cañas floridas de un color amarillento pálido de unos 40 á 60 om. de altura se realzan bien del verde vivo é intenso de sus hojas. Hojas de una consistencia dura y quebradiza, siendo ásperas y filo- sas al tacto. Florece en primavera de Setiembre á Noviembre. Poco apetecida por la hacienda vacuna, pero la hacienda yeguariza la come en defecto de otro alimento mejor. Su existencia queda cons- tatada en Pat.-bor., B.-A., E., C. (Urug. y Bras.) 163. Molica Stuckertü Hackel nov. spec. Perennh. Cuhni erecti, gracüh, circ. 40-60 cm. alti^ pJurinodes teretes glaberrimi, sinipUces. Vaginae arctae, hitecjvae v. su- perite fissae, internodia siiperanten, elevatae-costatae, glabe- rrimae vel sursiim plus minus scahrae. Ligtdae breves ro- tundatae, circ. 1 mm. longae, subJacerae. Laminae e basi ae- 136 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AlllES. qnilata lineares, seiisini aeutatae, ad 15 cin. loug.. 3 tnm. lat . pJanae v. in sicco suhcoucolufae, erectiii.sculae, rigidue, (jlaitco- virentes, undique i!r scabrne, snpra cras.únerves. Panicula pj/ramidalis, pafens, laxa, circ. 20 cm. long., rhachi laevi. raiim ternis valde inae.qualibus temii-filifonnibiis subtereü- bus laevibuíí, saepe ángulo recto patentibus, primario inferiere circ. 8 cm. longo ad médium usque indiviso dein ramulos se- cundarios páticos 1 - o spicalatos patiilos procreante, sjñculis laxiuscule dispositis, pedicelUs quam ipsae 2-4 pío breviori- hus ápice curvafis íbique pubescentibiis faltis. Spicnlae obovatae circ. ft-10 mm.long., flore uno 5, adjectis 2 sterilibus flavescentes atque fascescentes. Gluma I. spiculam aequans, late subrhombeo - obovafa , ubtu.siu.^- cula, membranácea, 9-11-nervis, nervis lateralibus ultra mé- dium evanescentihus, intermediis ápice anastomosantibug ; II. quam I. ^j^brevior atque angustior, ohovato- oblongo, I'"" .si- milis, sed 5-neri-is; 111. (fertílis) quam I. Vs brevior, lanceo- lata, acula, integra, praeter apiceni hyalinum coriaceo-char- tacea, ciridula nerris circ. 11 crassis e.rtus prominulis sibi approximatis (quam inter.stitia latioribus) scaberrimis per- cursa, versus margines .^-etis patentibus parce liirxuta. Palea glumam aeqnans, oblonga, obtusa, carinis superne scabra. Lo- dicula 1, denticulata; antherae 2 mm. longae. Flores steriles 2in Corpus claviforme siobtruncatuní pedicellatum.S mm. lon- gum scaberrimnm congesti. Affinis M. laxiflorae Cae, qnae di/ferf a no.stra vaginis .sursum scaberrimis, ligulis oblongis elongatis, paniculae rhachi acu- léis deorsum direcfis scnherrima, glwmis I. et II. subaequali- bus, I. elliptico-subrhombea o-nervi, II. saepius 3-neri:i, III. in 1/^ - 1/3 stcperiore hyalina, obtusa saepe denticulata, nervis 7 haud ita crassis (quam inte.rstitia angu.stiori.bus) percursa M. exaltata FhiL, vi.v a M. la.riflora ■■^pecie diversa, eodem modo a nostra diff'ert. Stuckert: Herb. arg. u" 12,718(13. 11. 1903). Quebrada del arro- yo de Alta-íxra.-ia, Dep. Río II, 3- 11° 13,7(;5 (1. 11. 1904). Estancia. San Teodoro, ped. Villamoate, Dep. Río I, de la Prov. Córdoba. El Dr. Hackel me dispeusD el gran honor de dedicarme la pre- sente especie, por lo que le expreso aquí mi agradecimiento. Los ejemplai'es del Dep. Río I, son más desarrollado? que los del Dep. Río II, y la aparición de la planta en el De|). Río I, es bas- STÜCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 187 tante frecuente. Ofrécese un magnífico espectáculo ver tremolar sus glumas anchas amarillentas, movidas por la brisa matinal. Es la mélica más alta que yo conozco, y á pesar que sus cañas no son muy robustas, se apoyan en los arbustos vecinos y pueden así ex- cepcioualmente alcanzar la altura máxima de un metro. La nueva especie no tiene afinidad con las otras existentes en la R.-A., pero sí con una del Brasil y con otra de Chile. Se la conoce sólo de dos puntos de dos diferentes dep. de la Prov. de Córdoba, puntos que distan unos 100 km. uno de otro, pero presúmese sea mayor su dispersión. Todas las mélicas son pastos algo duros y ásperos y con preferencia aptos para forraje de yeguarizos. IfiJr. Distichiis scoparia (Kth.) Ahech.waleta. Arech. Gram. urug. p. 397. con lam. Syn: Poa scoparia Kth. Eev. Gi-am. i. 182: En. i. 325. Syn: Unióla spicata Nees ab Esenb. Agrost. bras. (excl. syn.). N. V. Pichana de indio (Córdoba'i. Stuckert: Herb. arg. n" 12,026 (12. xi. 1902) Villa del Rosario, Dep. Río II. Prov. Córdoba (pl. r^ ). Speg. Pl. pat. austr. p. 584, n" 403; Nov. add. Fl. pat. in An. Mus. Nac. B.-A. t. vii. p. 196. n" 702. Plautitas estoloníferas de cañas de 20-25 cm. de altura suma- mente tiesas y duras, inadecuadas para forraje. Viven entérrenos áridos y salitrosos, las hojas se enrollan á lo largo y forman así una conglomeración de púas punzantes. Los ejemplares recogidos por mí son puramente masculinos. Su distribución geográfica es Pat. austr. y boreal, M. ? E. ? y ahora C. (observada ¡Dor primera vez) (Uruguay). 165. Briza strieta (Hook.) Steüd. Steud. Syn. I. 287. Nomencl. Ed. ii. i. 225. Syn: Calotheca strieta Hook. Bot. Beech. Voy. Chile p. .50 (1841). Stuckert: Herb. arg. n" 9,557 (16. x. 1900) Altos Sur de Cór- doba. Gris. Symb. n" 1,837 y Hieron. Plant. diaph. p. 305, citan la var. mandoniana Gris, de la misma, mientras que á la Calotheca strieta 138 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Kth. también citada para laR.-A. corresponde según OK. Rev. iii'' 342 por prioridad el nombre de Briza erecta Lam. La especie típica arriba indicada no ha sido citada hasta ahora como habitante argentina, ella es oriunda de Chile, Bol. y Perú. Es algo semejante á la Briza triloha Nees y superior pasto fo- rrajero. 166. Briza Iriloba Nees ab Esenb. Nees ab Esenb. Agrost. bras. 482 (1829). Syn: Calotheca poaeformis Spr. Syst. i. 348(1825). excl. Syn. Syn : Chascolytrum trilobum Desv. in Gay Fi. chil. vi. 383. Syn: Br. poaeformis (Spr.)OK. Rev. m° 342. Es posible que á esta planta corresponda por prioridad este úl- timo nombre. Stuckert:Herb. arg. n" 12,027 (12. xi. 1902) Colonia Ruiz Vi- dela, por Villa de Rosario, Dep. Río 11, Prov. Córdoba y de mu- chísimos otros números y fechas, procedentes del Municipio de Códoba y de varios dep. de la provincia. Gris. Symb. n" 1,836; Lor. Veg. Nord-Este Entr. p. 152 n» 1,222; Lor. & Niederl. Exp. R.-N. w" 269; Hieron. Plant. diaph. p. 305; Niedori. Result. bot. Mis. p. 74; Speg. Fl. Vent. p. 71, n° 333; Prim. Chub. p. 628, n° 205; Fl. Tandil p. 55, n° 348. Glumácea común de 40 - 60 cm. y más de altura, cañas erguidas, flores conglomeradas en forma de borlitas; encuéntrase esta espe- cie muy esparcida tanto en los prados de las planicies, como en las de las sierras. Todas las brizas proporcionan un excelente forraje. Se conoce la presente especie desde el Chub. por B.-A., E., C, T., hasta Mis. como también de Chile, Urug. y Bras. mer. 167. Bi'izn triloba Nees ab Esekb. lonna piiinila H.\ckel. Hack. in Kneucker, Allg. bot. Zeitsch. pug. 5, n" 246 (1902). Stuckert: Herb. arg. N" 9,602"" (30. x. 1900) Estancia San Teodo- ro, ped. Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba. ^sta iovma, pumila es verosímilmente local, debido á que los ejemplares hayan crecido en terreno húmedo y en la somln-a de grandes árboles. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 139 Es graminácea sin mayor distinción, tenue y blanda, suminis- trando buen forraje para el ganado. La menciono por primera vez para la ciencia é ipso fado tam.bién para la Argentina. 168. Poa aiinun Lin. Lin. Sp. Pl. 99. N. V. Pastillo (B.-A.) Capim gallinlia (Bras.) Espigúela, Yerba de la punta (Esp.). Stuckert: Herb. arg n° 11,62-i (i. 1902) San Fernando, Prov. B.-A., ejemplar recibido determinado por el Sr. Miles Stuart Pen- ningtou. Abrigo la creencia, de poseer también muestras de esta especie, verdaderamente común, recogidas por mí en los alrededo- res de Córdoba. Gris. Pl. Lor. n° 768; Symb. n° 1,8.88; Hieron. Plant. diapli. p 303 y de muchos otros autores. Especie más ó menos rastrera, cañas ascendentes de unos 30-40 cm. de altura. Pasto tierno y blando, proporcionando un superior forraje para el ganado. Su distribución geográfica en la Repiíblica Argentina es la más amplia, jiues se la conoce desde la Tierra del Fuego hasta Misio- nes y el territorio de los Andes. Dícese ser oriunda de Europa, pero es citada también de Chile, Uruguay y Brasil. 169. Poa bnnai'iensis (Lam ) Kunth. Kunth Rev. Gram. i. 115; En. i. 353. Syn: Festuca bonariensis Lam. iii. i. 192. Syn: F. secunda Presl. Reí. Haenk. i. 271. N. V. Pasto fuerte. Stuckert: Herb. arg. n° 11,043 (2. i. 1903 ) Municipio de Córdo- ba.— 9 . N° 11,277* (26. XI. 1901) Barrancas del Río I, cerca de la ciu- dad.— 9 . N° 10,903 (24. xii. 1901) Cumbre de la Sierra de Achala, Prov. Córdoba á 2.200 metros de altura.— cf. N° 13,015 (XI. 1902). De los alrededores de la ciudad. - 9 . N** 13,544 (xii. 1903). Altos Sur de las cercanías de la ciudad.— 140 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. cf & 9 ) y de varios otros números y fechas procedentes de otras localidades de la provincia. Gris. Symb. n° 1,S44; Hieron. Sert. pat p. 'M-i n" 135; Plant. diaph. p. 303; Speg. Flor. Vent. p.71, n° 336; Flor. Tandil p. 5Ü, n° 3.33; P. Dusén, Svensk. Exp. 221; Gay, Flor. Chil. vi. 413; Arech. Gram. urug. p. 41(i. u° 4. Grama cespitosa con rizomas subbulbosas, cañas erguidas de 15-30 cm.: inflorescencias en panojas, espiguilla? comjjrimidas de color verde-blanquizco hasta rojizo-violáceo. Su" consistencia es dura, proporcionando un forraje de escaso va- lor alimenticio, dícese sin embargo ser bastante buscado por las cabras. Su área geográfica es la Tierra del Fuego, Pat., B.-A., Sf., C., E. (Uruguay, CHiile) 170. I'oa l:uiugin().sa Poir?:t. Poiret Encycl. v. 91. Stuckert: Herb. arg. n" 12,048(14. xi. 1902) Colonia Ruiz Vide- ]a, por Villa de Rosario, Dep. Río II, Prov. Córdoba; 9;n" 12,409 d';y n" 12,410 cf & 9 (31. xii. 1902) Quebrada del río de la Cale- ra, Dep. Panilla, Prov. Córdoba á 1.000 m. alt. y con otros núme- ros y fechas, provenientes de las cercanías de la ciudad. Gris. Symb. n" 1.8-14; Hieron. Plant. diaph. p. .303; Niederl. Result. bot. Mis. p. 74; Speg. Flor. Yent. p. 71, n° 337; Pl. Pat. austr. p.585, n° 408; OK. Rev. iii'' 366; Gay, Flor. Chil. vi, 421; Arech. Gram. urug. p. 415 n" 3. El número primero consiste en ejemplares puramente femeni- nos, el segundo en puramente masculinos y el tercero en ejempla- res de ambos sexos. Con estos hallazgos se ha hecho una valiosa adquisición para la ciencia, por causa que hasta la fecha sólo se conocía un i'inico ejemplar de la planta masculina, que yace en el Museo de París, recogido por Desveaux. La descripción de este ejemplar es dema- siado corta é insignificante, de modo que efectivamente no se co- noce sino en ejemjylares femeninos. He pedido al Dr. Hackel la descripción de la planta mas^ui- lina, pero no se atreve de hacerla, hasta poder tener el ejemplar auténtico de Dcsveaux á \a vista, para com]iararlo con los míos, stuckert: gramináceas argentinas. 141 para i^oder ampliar la diagnosis de los ejemplares femeninos y dar una diagnosis exacta y segura en absoluto de los ejemplares mas- culinos. Tal cual como se presenta la planta femenina es bastante varia- ble en porte y aspecto. Sus cañas alcanzan desde 5-40 cm. de altura, según la localidad ó calidad del terreno en que crece. Planta poco social, de consistencia algo dura y poco apete- cida por la hacienda, excepto las cabras. Florece de Octubre á Di- ciembre. Su área geográfica en la República Argentina es desde la Tierra de Fuego, por Pat., B.-A., C. (por primera vez), hasta E. y Mis., siendo conocida asimismo del Uruguay y Chile. El Dr. Hackel dice: «Debo advertir que mis determinaciones de \& Poa honariensi.s Kth. y de la Poa ¡anuginosa Poir. son hasta cierto punto inseguras, por apoyarse únicamente sobre las descrip- ciones originales demasiado cortas de estas especies. «Antes de poder efectuar cotejos de ejemplares originales, no me será posible asegurar en absoluto la validez de mis asignaciones de estas dos poas.» He remitido además alDr.Hackel un regular número de ejempla- res de Poa de la sección «Dio'/capoae», }iero su determinación tro- pieza con la dificultad de no poder constatar en absoluto la co- nexión de pertenencia de masculinos y femeninos á la misma es- pecie. 171. Fosliica lüeronyini Hacickl. Hackel in Oestr. Bot. Zeitsch. (1903) png. i. p. 33. ^n" 108). Perennh; caespitosa; irmovatioiies e.xtravaginales v. mixtae. Cuhnierecti ad 7 cm. alti, gráciles, teretes, scaheriiU, 1-no- des, nodo in Va" Vi i» feriare ciilmi sito, ohtecto. Vuginae tere- tes, arctae, innovationum 'JO cm. long. v. longiores, físsae, scabernhíe, glaJirae, emorluae .■itraniineae, din persistentes, fru.stulMtim dUahentes. Ligtilue hreiñssimae, truncatae, denti- culatae, exauriculatae, glabrae. Laminae setaceo-comjjlica- tíie, valde elongatae; innovationum ad óO cm. long., diam. 0,5-0,6 mm., culineae paruní breciores, sed lat/ores, laxius complicatae v. plauittsculae, .'rnntma paniculam aequans v. superans, omnes in cuspideni subcapiUarem circ. o mm., lon- gnin sidñto contractae, scabrae, siccitate extus proniinenter costatae, sectione transversa ovales, 11-nerves, intus costis 9 142 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. vidde ehvatix percurnae, infra singulos ñervos faxciado f 1. Maleza esparcida en terreno revuelto, en chacras de trigo y de otros cereales. Estos cereales pueden llegar á ser perjudiciales, cuan- do se mezclan con las semillas de la presente especie. Pues, pan hecho con harina en la que se encuentran semillas de este pasto, provoca vértigos, desvanecimientos y una especie de embriaguez. Esta glumácea rastrera es considerada venenosa para hombre y animal, debido á que sus semillas (invadidas por un hongo) contie- nen varios principios activos narcóticos. Segvín algunos autores, la toxicidad consiste en un glucósido amargo y en una substancia oleosa de un sabor aere; según otros, en dos alcaloides la Loliina y la Temulenfina, y segvín terceros, en una base llamada Temiilina. Para mayores informes confróntese: J. A. Domínguez, datos so- bre materia médica argentina (1903) p. 272. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Serie 3", t. iv. Agosto 12. 1904. 10 146 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Especie originaria de Europa, pero que se ha hecho es^^ontáuea en Pat. aust. y bor. B-A. ; Sf. ; E. y ahora por primera vez obser- vada en Córdoba, siendo también indicada del Uruguay 3' Chile. 177. Agi'opyínim '" repens (Lm.) P. de Beauv. P. de Beauv. Agrost. 110. pl. xx. fig. 1 et 2. Syn : Tritieum repens Lin. Sp. Pl. Ed. 1. 86. N. V. Gramilla, Grama del Norte, Gr. blanca (España). Tupé (Mis.) Grama común, Gr. blanca, Trigo grama, Tr. silvestre, Tr. selvagem, Tr. reptante. Grama das pharmacias (Bras.). Stuckert: Herb. arg. n" 8,083 (17. xii. 1901). Puesto del Paraíso 5 km. al Este de Córdoba: n" 13,799 (i. 1904). Estancia San Teo- doro, ped. Yillamoute, Dep. Río I, Prov. Córdoba y de otras locíili- dades de la provincia. Hieren. Plaut. diaph. p. 312; Niederl. Riq. forest. p. 94; Arech. Gram. urug. p. 449. Las cañas de esta especie alcanzan hasta dos metros de altura, por lo que su adjetivo repens podría creerse mal aplicado, merece sin embargo bien su denominación reptante á causa que stis rizo- mas se extienden en todas direcciones bajo el suelo y el agricultor conoce bien esta aparición y sabe que cuanto más ara el terreno, tanto más rigurosamente se levanta la planta. El rizoma (impropiamente llamada raíz 1 de esta planta es desde siglos empleado en medicina con el nombre de Radix graminis y goza de gran fama como diurético, antiflogístico, contra la icteri- cia, afecciones del hígado y cálenlos biliares. Los rizomas de esta planta contienen un principio activo, llamado Triticina, al que corresponde la fórmula C'"^ H^- O". Haciendo fermentar con agua estos rizomas, contundiéndolos, puede obtenerse por destilación nn alcohol. La planta nueva es devorada con avidez por los vacunos y cerdos. 19 El autor primitivo de este frénero .1. Gaertner (1770) lo denominó Aijropuron y muchos autores siguen escribiéndolo con esta terminación, mientras que otros le han dado la terminación latina de «um>. OK. Eev. II & III 2 » var. elongatum (Gris.) Hack. Pennisetum montanum (Gris.) Hack. » rigidum (Gris.) Hack. » » var. longisetnm Gris. Plialaris canariensis Lin. Piptochaetiuin ovatnin Desv. » var. chaetophorum (Gris.) Hack. » tuberculatum Desv. Poa annua Liii. » bonariensis Kth. Polypogoii elongatus Kth. » monspelieusis Desf. ■ Rottboellia compressa Lin. var. fascicul. (ham.) Hack. Schedomiardus paniculatus (Nutt.) Trel. Setaria setosa Beauv. Sporoboliis indicas R. Br. Stipa brachychaeta Godr. » cordobensis Speg. » hyalina Nees. » Ichu (R. & P.) Kth. » manicata Desv. » neesiana Trin. » pampagrandensis Speg. » papposa Nees. » sanluisensis Speg. » tenuissima Trin. TricUoris mendozina (PhiL) Kurtz. » pluríflora Fonrn. typ. Triodia acuminata (Munro) Vasey. stuckert: grámináceas argentinas. 151 11 CATEGORÍA Novedades para la Provincia de Córdoba. ESPECIES AgropjTum repeus Beauv. Calamagrostis montevidensis Nees. Chloris radiata Sw. Cortaderia rudiiiscula Stapf. Diplachne fusca (Lin.) Beauv. Distichlis scoparia ( Kth. ) Arech. Eriochloa montevidensis Gris. Gymnopogon laevis Nees. Leersia hexandra Sw. Leptoehloa virgata (Lin.) Beauv. Lolium multiflornm Poir. var. muticum D. C. » temulentum Lin. Panicum Bergii Arech. » insulare G. F. "W. Mey. typ. Phalaris angosta Nees. Piptochaetium lasianthum Gris. » napostaénse (Speg.) Hack. Poa lanuginosa Poir. Setaria globulifera Gris. » gracilis H. B. K. > penicillata Presl. Sporobolus Sprengelii Kth. Stipa Clarazii Ball. SÚBESPECIES Andropogon saccharoides Sw. subitp. leucopogou Hack. subvar. typ. Hack. VARIEDADES Andropogon nutaus Lin. ccw. avenaCeus Hack. » saccharoides Sw. subsp. leucopogon Hack. subvar. perforatus (Trin.) Hack. Bromus unioloides (W.) H. B. Iv. imr. hrevis (Steud.) Hack. Eragrostis pilosa Beauv. var. delicatula (Trin.) Doell. Panicum crus galli L. var. sabulicolum Doell. » insulare Mey var. penicilligenim (Speg.) Hack. Stipa Ichu (R. & P.) Kth. var. gynerioides (Phil.) Hack. 152 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. III CATEGORÍA Novedades para la República Argentina. ESPECIES Agrostis verticillata Yill. Andropogoii imberbis Hack. » macrothrix Trin. » paniculatus Kth. » selloanus Hack. » squarrosus Lni. f. Briza stricta Stend. Eragrostis retiuens Arech. Luziola leiocarpa Lindm. Panicum anceps Michx. » debile Desf. var. aequiglume Hack. » fuscuin Sw. » monostachyum H. B. K. » velutinosiim Nees. typ. Paspalum Larrañagai Arecli. Setaria imberbis R. & Sch. » macrostacliya H. B. K. Sporobolixs cororaandelianus Kth. Triodia paraguayensis (OK.) Hack. VARIEDADES AgTOpyrum repeus (Lin.) Beauv. imr. scabrifolium Doell. Andropogon contortus Lin. var. seczmdus Hack. nutans Lin. var. atipoideg (H. B. K.) Hack. sacciiaroides Sw. var. barhinodiif (Lag.j Hack. » var. imperatoides Hack. Aristida Adscensionis Lin. var. coertdescens (Desf.) Hack. Panicum crns galli Lin. var. vulgare Doell. » insulare Mey. var. sacchariflorum (Raddi) Hack. » » var. tenerrimum fKth.) Hack. » sanguinale Lin. var. ciliare (Retz) Vasey. » » var. vulgare. Doell. Paspalum dilatatum Hack. var. parviflorum Doell. Tragus racemosus Hall. var. berteronianus Hack. stuckert: gramináceas argentinas. 153 FOBMAS Panicum colonum Lin. forma maculatum Arech. IV CATEGORÍA Novedades para la ciencia. ESPECIES Aristida cordobensis Hackel. Mélica argyrea Hackel. » Stuckertü Hackel- Paspalum Stuckertü Hackel. Setaria leiantha Hackel. Stipa cnpilJifoIia Hackel. VARIEDADES Y SUBVARIEDAD Aristida Adsceusionis Lin. » var. a¡ argentina Hackel. » » p laevis Hackel. » » Y scahriflora Hackel. » » ? modesta Hackel. » í * ^ eoerulescens (Desf.) Hackel. » [ suhvar. cofidensata Hackel. Aristida Spegazzinii Arech. » var. abbreviata Hackel. » » pallescens Hackel. Bromus unioloides (W.) H. B. K. var. montanus Hackel. Chloris distichophylla Lag. var. argentina Hackel. Panicum spectabile Nees. var. helodes Hackel. Paspalum malacophyllum Trin. var. longipilum Hackel. Setaria setosa E. & S. var. interrupta Stuckert. Stipa neesiana Trin. & Rupr. var. virescens Hackel. 154 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. FORMAS Briza triloba Nees. forma pumila Hackel. Eriochloa montevidensis (-rris. forma suhcolorata Hackel. Panicum velutinosam Nees. forma violascens Stuckert. Pappophorum alopecuroideum Vahl. forma coeriilescens Stuckert. » mucronulatum Nees. forma elatior Stuckert. Paspalum dilatatum Poir. forma paucispica Hackel. » plicatulum Michx. forma macra Hackel. Polypogon monspeliensis Desf. forma argentina Hackel. Setaria imberbis E,. & Sch. forma flaviseta Hackel. Stipa neesiana Trin. & E.upr. forma contorta Hackel. Trichloris pluríflora Fourn. forma macra Hackel. EESEÑA GENERAL I Categoría. De nuevas localidades 86 II » Novedades para la Provincia de Córdoba 31 III ¡> Novedades parala Argentina 32 IV » Novedades para la ciencia 30 Total 179 ÍNDICE DE LOS NOMBRES LATINOS Pag. I Pág. Acicarpa sacchariflor.a Raddi 71 Agropvron Gaertn 14() Agropyruiu repetís Beauv 1411,151 . » var. seabrifnl. D. 147, irtí Agroslis coromandeliana Rtit¿. lOli > densa Bieberst 109 » indica L lOfi 5 rosea Gris 109 Sporobolus Spr 107 vertlcillata Vill 109, 152 Alopecurus monsp. L IOS Anilropos9u avenaceus Miclix .... 51 barbinodis Lap: 53 benthamianus Steud 48 i bicornis Benth 52 candidas Trin 47 ciliatus Elliot. . . . 51 . condensatus cordob. Gr. . . . 49 > condensatus Kth \^g ^^q » • var. genniniis Hak. . I ' • > var. panicuintus HackX c.t > sub^'ar. typicus Hack. . / ■> consangiiiiieiis Kth . . . . i , q , .q var. geiininus Hack ( • conlortus L 49, 148 5 » var. secuiiilus Hack. 50, 152 • densus Desv 52 > iniberbls Hack 50, 152 • insularis L 70 » laguriformis Gris 54 . laguroides D. C 51 > Lechleri Steud 52 leptophyllus Trin 57 ■> leucopogon Nees .55 • leucostachyus Kth ....... \ g,, > subsp. selloanus Hack./ » macrothrix Trin 51,1.52 » muricatus Eetz 5< • »"«""^ L „ •■•¡■51,1.51 > var. a\eiiaceiis Hack' ' • > prllliiis Haek 51,148 . . süpoiil. (HBK) H. 52, 1.52 • panirulutiK Kth 52, 152 » perforatus Trin 55 • Preslii Kth 57 ' *»"'""•»'"•■* ^,7 „■■,} 53, 152 > var. barb. (Lag.) Hack ' ' » > iinpcraloliles Hack. 53, 1-52 . . lasuroide8(D.C.)H. 54,148 > snbsp. leucop. (Neesi H\ — ^^^ » aiibvar. typ. Hack. I ' » . |)erro'r.(Tr¡n) H. 55,151 » var. polytrichus Gris 51 .%ndropognn scoparius Presl 52 > secundus Willd 50 > sellnanns Hack 5H, 152 . sorglHMii Brot. \ 56, 148 var. vulsaris Hack I > Hquarrnsus L. f 57, 152 » stipoides H.B.K 52 . tener Kth 57, 148 • ternatus Nees 51 • subsp. macrothrix (Trin.) ■! -., Hack / _ Apogonia glabrata Fourn 50 Aristella brachychaeta Godr 95 .%rlstida Adscensionis L 88 » > var. argentina Hack.. 88,1.53 » » > cooral?scens (Desf ) Hack typ 90,152 » ' subvar. condens. Hack. 91, 153 • var. laevis Hack 8í), 153 » > » modesta Hack.... 89,153 » » » seabrillora Hack. . 89,153 > coernlescens Desf 90 . cordnbcnsls Hack 91, 153 > dispersa Trin 92 . pallens Cav 93,148 > eípegazzinll Arecb. var.geniiina Hack 93 > » var. abbrevlata Hack. . . . 94, 1.53 • ' var. palleseens Hack... 94,153 • stricta Michx 92 Asperella hexandra Roeni 86 Arundinaria paraguayens. (JK 127 Arundn ixmnx L 121), 148 Avena barbata Brot 110 . hirsuta Roth 110,149 . sativa L ■ 110,149 Kouteloua arlstid. rH.B.K.l Gris. 118, 149 . clliata Gris 118,149 » curlipendula (Michx ) Torr. 118,149 . lopbostactiya Gris 119,149 > megapotamica (Spr.) OK 119 í mnítioeta Gris 119,149 Briza erecta Lam 138 • poaeformis (Spr.)OK 138 • stricta (Hook.) Steud 137,152 . trlloba Nees 138, 149 • r. piinilla Hack 138, 154 Bromus auleticus Trin 143, 149 . brevis Steud 144 • erectus Huds V ^¡o var. aulfeticus Trin ' > spicatus Nees 130 156 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Pág. Itroiiius untoloiile» iW.i H.B.K. 143.149 ■ var. hrev. (Steud.) Hack. 141, 151 > > > iiiaiitaiiMs Hack... 144,158 C/'alainagros(Í8 inonlevid. Nee.«. . 109,151 • ]jlumosa Spr 101 • rosea (Gris.) Haek 109, 149 Calotheca poaeformis Sjir 138 y stricta Hoock l37 . > var. inandoniaiía Gris.... l37 . Ktli l37 Capriola Dactylon (L.) OK lll Cenclirus echinatus L \ o.j var. tribulodes^(L.)OK..Í "-^ i » montanus (Gris.)OK 84 | . muricatus Phil 83 • mutilatus OK 84 > rayosuroides H.B.K 82, 149 » raceniosus L 58 » rigidus (Gris) OK 84 » • var. longisetus (Gris) 85 » spinifex Cav 83 • tribulnides L 83, 149 Ceratochloa brevis Steud 14 1 > unioloides Ball 143 Chaetaria pallens Beauv 93 Chaetocliloa grácil. (H.B.K.)Scribn. 7(5 • imberbis(Poir.) Scribn 77 > • penicillata (Nees) Scribn. 79 • macrostachj'íi (H.B.K.) Scribn. 79 Chamaeraphis globulifera (Gris.) Hack 7b', 79 > gracilis H.B.K 7(i . imberbis (R.S.) OK 76 . leiantha (Hack.) OK ^ 7(> » macrostachya (H.B.K.) OK. .. . 7(5 • penicillata (Presl ) OK 70 • setosa (Beauv.) OK 76, 80 » var. interrujjta St 76 Chascolytrum trilobuní Desv 138 ChlorU acuminata Trin 113 > barbata Gris, (non Sw.) 115 » Bevrichiana Kth 114 » cllíala Sw 112, 149 • confertifolia Trin 113 • curtipendula Michx 118 . dUtirhophylla Lag 113,149 • . var, argentina Hack... 113,1.53 • dubia H.B.K 128 » elegans H.B.K 115 • fasciculata Schrad 113 • mendozina Phil 115 . polsdacivla Sw 114,149 » radíala Sw 114, 151 » virgata Sw 115, 149 ChloropsisBlauchardiana(Hack)OK 115 « fasciculata CForm.) OK 115 • mendozina Phil) ÓK 116 . pluríflora 'Benth.) OK 116 Chryso]K)goii avenaceus Benth 51 Coriarteria rudiiiscula .Stapf 125, 151 Cymbopogon condensatus Spr 48 Cynodoa uaclylon (L.) Pers 111,149 Cynosurus indicus L 120 > virgatus L 121 Dactylum sanguinale Vill 72 Diachyrium arundinaceum Gris 107 Pág- Digitaria ciliaris Koel 73 » marginata Link 73 Dinebra aristidoides H.B.K 118 Diplachna (Bi-auv.) corr. OK 118 Ulltlaelme dubia (H.B.K.i Se. 121, 128, 149 » fasciiularis Beauv 130 . fusca (L.) Beauv 1'28, 151 • latirolla (Gris.) Hack 129. 149 •• simplex Doell 130 . spicala (Xees) Doell ... 121, 139, 149 » verticillata Nees & Mey _ 121 DisticlilU seoparia (Kth.) Arecli.. 137,151 Uonax arundinaceus Beauv 126 • donax Asch. & Graebn 127 Echinorliloa crus galli Beauv 67 KleuHiiir Indica ( L.) Gaertn 120, 149 . irlsiacliya Kth 120, 149 F.lionuriis eandldus (Tr.) Hack... 47,149 » ciliaris Nees 47 Elyonurus W 47 EIyonurus muticus i'Spr.) OK 47 Eplcaiiipcs arunrtliiac. (Tr jHack. 107, 149 . rigens (Trin.) Ha(;k 107 I!ragro»lisulrovlreiis(Desf.)Trin. 131, 149 • bahiensis Schrad 131,133 » capillaris (L.) Nees 133 > delicatula Trin 133 • luspiis Nees 131, 133, 149 > niajor Host 132 » iiiegastacliya Link 132,149 • iiiliior Hast. var 132,133,149 . pilosa (L.) Beauv 133, 149 . var.dcllcai.(Trin.)tíack. 133,151 • vur. lugeus Nees 131 ■ poaeoides Be.auv 133 . reiluens Hack. & Arech 134,152 . verticillata E. líe S 133 Erlocliloa annulata Kth 65 » luonlcvldensu Gris 6.5, 151 . r. subrnlorata Hack.... (55,154 • punctata Haní 84 Eustachys distichopylla Nees 113 Eutriana aristidoides Kth 118 » niultiseta Nees 119 Festuca bonariensis Presl 139 . fuscaL 128 • llieronymi Hack 141,149 ' secunda Lam 139 • unioloides Willd 148 Gouinia latifolia (Gris.) Scribn 129 • polygama F.ouru _ 130 Ciyinnopogon lacvU Nees 117,151 » spicatus (Spr.) OK ._ 117 • • var. longearistat OK 117 Gymnothrix rígida Gris 84 Gynerium argeuteura Nees 125 "» rudiusculum (Stapf) OK 125 Ilelopus annulatus montevid. Nees. 64 Hemarthria fasciculata Kth 46 Heteropogon contortus R. & S 49 Holcus condensatus (H.B.K.) OK. . 48 > contortus (L.) Olv 48 > > var secundus Hack 48 » macrothrix (Trin.) OK 48 stuckert: gramináceas argentinas. 157 Pág. Holcus nutans (L.) OK i ^g y var. avenaceus Hack. ( > pellitusHack 48 > stipoides Hack. . . 48 • saccharodes (Sw.) OK. \ ^g var. barbinodis (Lag.) Hack. / . ' imperato''es Hack . . . 48 . . lagurodes(D.C.) Hack 48 • > perforat. (Trin.) Hack 48 . Salzmaiinii (Steud.) OK 48 > sclloanns (Hack.) OK 48 > Sorghum L &H . Sorgum(Brot.) OK...^...;.... 48 » zizaniodes (L. f.) OK 48 Honialücenchrus lie,\aiidrus (Sw.) B. 8ij ilonleiiiii coiiipresítuiii Gris, . . . 147, 149 » maritimum Sm \ -,,- var. procerins Nees / » secalinum S<;hreb 147 Hymeuachne montana Gris 84 Ixophorus Schl 81 JaravalchuE. & P 98 Lappago aliena Spr 58 I^eersiu «Hitracta Nees 86 . Iic\aii spicata íNees) Scribn 121, IBÜ . verticillataKth 121 • vlrgata (L.) Beauv 121,151 Leptocoryphiuui penicilligerumSpeg. 71 Leptunis paniculatus Nutt 117 IjOIIuiii aiinuuiii Lam 145 ' brasilianum Nees 145 • italicum A. Braun \ < , . var. iiiutii'um Doell / • .i.„liir.»r<...i Poir.. ...í i^j 151 \ar. iiiiiiicuní U.C / ' > perenne L 14.5 • ■eiiiiileiiluiii L 145, 151 Luziola Iciocarpa Lindm 85, 152 ■ peruviana Arecli 85 . Pers 85 Lj-curus muticus Spr 47 IManisuris L 4G Manisuris compressa (L. f.) OK i .g var. fasciculata Hack / Mélica arsvrea Hack Iá4, 153 3 laxiilora Cav 134 • muera Nees 135, 149 > papilionaeea Gris (non L.). . . . 134 > » L. var. hvalina Doell.... 134 > . . laxifloraOK 134 > stitrkei'tii Hack 135, 153 inlcroriiloa indica (L. f.) OK 111 . solacea K Br 111,149 Milium digitatuní .Sw 73 > hirsutuní Beauv 7u Moliniopsis Gandouer 127 Monroa argentina Gris 124 muelilenliersia clnnieiia Trin. . . . 105, 149 • peruviana (Steud.) OK 105 Miinroa bpiilliainiaiía Hack 124,149 • squarrosa (.Nutt.) Torr 124 Pág. i^'ardus indica L. f 111 Kassella tricholonia (Nees1_Hack. 1U2_ 149 Nazia racemosa (Hall) OK ( -g var. lierterüniana(Seh.) Hack. ( Neuroblepharum Gris 128, 129, 130 Oplisnienus crus galli Kth fi7 » sabulicolum Ktli 'i8 Oryza hexandra Doell 86 Oryzopsis lasiantha (Gris.) Speg.. . . 103 » napostaensis Speg 103 • ovata (Trin. & R.) Speg 104 Panlciini aequiglume Hack. & Arech^ 69 . aiicep.s Michx 65,152 > Hersii Arech 66, 151 » ciiiare Retz 73 , col» .11111 L 66, 149 . f. inaculatuui Arech... 67,153 . crus galli L 6i,149 . var. colünum Mch... t)6 . . . l»re\lseliiiii Doell... 6.8,149 . , . sabiillcoluin Doell 68,151 . \iilsni-c 69, 152 . cultratum Trin 72 > Dactylon L. . . 111 . deblle Desf. var.^. ^■c,^ 152 aequiglume Hack ) . distichum (L.) OK 59 fasciculatuní Nees... \ ,:;g ::} (i9, 152 .. 76 var. fuscum Arech. fuscuní Sw. var glübuliferuní Steud.... imberbe Poir _..... 77 > var. gracile (H.B.K.) Kn ... 76 iiisularc (L.) Meyer \ ,;- ^-i var. lyplcum / ' • leucophaeum (H.B.K. )0K. . 70 > penicllliser. (Speg.) Hack. 67, 151 . saccliariflor. (Kaddi)Hack 68,152 • tencrrimum (Kth.) Hack. (38,152 Lagascae ( R. & S.) OK 59, 62 lanatuin Rottb 70 Larrañagai (Arech.) OK 59 leucophaeum H,B,K 70 litorale (Spr ) OK ■. , , . 59, 61 malacophyllum ^Trin.) OK 5 g^ var. cordubense OK \ . var.elüngatum(;Gris.)OK. /9, 63 • var. longipilum Hack....^ 59 moiioMacliyum H.B.K 72,152 penicillatum Nees 79 penicilligerum (Speg.) Hack. . . 70 platéese (Spr.) OK 59 plicatulum (Michx.) OK 59. 62 raraosum L 69 sabulicolum Nees 68 sacchariflorum Steud _. 71 sauguinale L 72, 149 . \ai-. ciiiare (Retz) Vas.. 73,152 5 üigilatnm iSw.) Hack 73,149 > vulgare Doell 74,152: > B. iun;;iglume I I yg marginatum (Arech) . . . / Sellowii Nees 70 setosura S w 80 spectablle Nees . ........ y ^^ ^53 var. Iielodes Hack. ../ 158 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Pás PáK. oí» 71 l>aniciini Stiu;kertii (Hack.) OK • tenerriüium Kth ' velutl..«M.... Nees y 51,75,152 f. t.viiiruiii, »irlilc( ' ' f. tiolasci'jis St 75,154 ■ veliitiimuí Rth 75, PQppi>l>li(>riiinalo|iecuroiil. V.. I .,5., ..« f. l>|>. albUli'ísCeiis St..í ' > f. coenilesceiis St 122, 154 » > var. muiTonulat. (Nees) OK. 123 • apertuui iMunro) 123 » laguroideum Schrad 122 » inesapotainicum Spr ll'J > iiiiicrniiiilaluiu Nees . . . . \ ,.,.> ir,r\ í I. i>|.ie. Iiumile St. ../ ^'^''' ^°" f. i-lalior St 12S, 154 ! • i)apijlferuia iLaiii.)OK X 199 ' var.. alopecurodeum (V.) OK/ " » subbulbosum Arech 123 » vaginatum Phil 122 ■*as]»aliiiii inrd(ilien;íe Pourn lil (lílatatiBtii Poír 59, 15U ' »ar. iiarviflariim Doell. 59, 152 » -. f. paiicispica Hack . . . 00, 154 » Enalacoplivlluní Trin 1 .., .-.:, ■ • ■ Tj 1 > Oljlod » notaliiDii Fliieggo 01,150 • l)latense .S]ir 59 > pllcaiiiluin Micl]K 02, 150 > • f. iiiacra Hack 62, 154 > pubcscHiis Lag- 02 • quadrirariuiii Lam 62, 150 • ' íar. eliuis. (Gris.)Hack. 03,150 • EicliarJii Poir 112 » sanguinale Lam 72 > stiiickertil Hack 63, 153 » superbum Spr 113 • uudulatum Poir 02 Paspalus «ivatus Necs 70 peiiiilsclinii m»iilanuni((Tris.)Hack84, 150 > mutilatum Hack 84 > nivoíiviroides Spr 82 ■ ri^idiiiH (Gris.; Hack 84, 150 tar. iniisisciiiin Gris. ... 85,150 ■•halaris aiiuíricaiia Eli 87 > aiigii^iía Nees 87, lol • raiiarifiisi.s L 87, 150 « Dccideutalis Nutt 87 zizanioides L 57 piploi^liariluiii cliaetophorum (iri.s. 104 > ci'iaiiiliUin Balaijsa 103 » laüiaiilliuiii Gris 103, 151 » iiaposiai'iiso (Speg ; Hack. 1U3, 151 > ovatiiiii J )esv 104, 150 > > var. «•liaelopUor. (Gr.)Hack 104, 150 > lubcmilatiiiii Desv 105, 150 l»oa aiiiiiia \j 139, 150 • atii)\irens Dcsf 131 « lioiiarlrnsls (Lam) Klh... 139, 150 . Dactylon L 111 » laiiilitiiiusa Poir 140, 151 » iiiegastachya Koel 132 i»oa pilosa L 133 • scoparia Kth 137 • verticillata Cav 133 Polypogoii eluiiitatus Kth 108,1.50 • inaei|Ualis Trin 108 • nionsperieiisis Desf 108, 150 > • r. argriitiiia Hack 108, 154 > spicatus Spr 117 Babdochloa dubia (Nees) OK 121 • imbricata (Scribii.) ÓK 121 • spicata ( Nees) OK 121 . virgata (Beauv.) OK 121 Roltborllia roiiipressa L í ^g j^-q . var fasciciil. (Lam.) Hack. ) ' • fasci culata Lam 46 > Salzmannii Steud 50 Saccharum pa])piferuni Lam 122 scliedouiiarilu!) paiiiciilatus(Nutt)l j^y ^^y^ Trel . . ' > texanus Steud 117 Schizachyrium intermedium Nees.. 49 • tencrum Nees 57 setaria glauca Beauv \ yg > • var. imberbis E. &S / • > » penicillata Gris 79 ' globtilifpra Gris 70, 151 . gracilKH. B. K 70,148,151 • imberbis R. & S 77, 148, 152 . f. navisela Hack 77, 154 > leiaiiiha Hack 78, 1-53 • murL-oniacliya il. B. K 79, 152 . peiiicillala Prcsl 79, 151 • selo»a Bcíi uv SO, 150 > > var. iiiierrupla St.... SO, 153 Sleglingia acuminata (Miiuro) OK. 127 > argentina O K 127 • dubia (H. B. K.) OK 128 . fusca (L.) OK 128 • ]atifolia(Gris.)OK 128,129 • paraguavensis OK 12i . spicata (Nees) OK 128 Sorghum avenaceum Chapm 51 » nutansAs. Gray 51 » vulgare Pers ^ ■ 56 Sorgum condensatum iH. B. K.) OK 48, 49, 52 . contortum (L.) OK..; 49 ■ saccharodes (Sw.) OK V. 54 subsp. lagurodes ( I). C.) OK. / > » var. perforatum (Tr.) Hack. 55 • Salzmannii(Steuil.jOK 50 » zizaniodcs (L. 1 OK 57 SporoboliiN ciimniutatus Kth 106 . coroiiiaii(leliaiiiis(Eetz.) Ktli 106, 152 > discüsporus Nees 106 . ludiriis B. Br 106,1.50 > rigeiis Desv 107 • Sporobolus (Spr.) OK 107 » üpreiisclll Ktli 107,151 • tenaeissimus Beauv 100 Stcnotaphruní american. Gris 46 «illpa brarUychaela (!odr 95, 1.50 . raplllirolia Hack 95,153 > < :lara¿li Ball 97, 1.51 corriiibeiiíiis .Speg" 97,150 . Delilei Steud... r 101 STUCKERT: GEAMINACEAS ARGENTINAS. 159 Pág. Slipa eminens Cav \ g- 3 micrantha OK / . geniculata Phil 102 • gynerioides Phil 98 • liyallna Nees 97, 150 > Jarava Beauv 98 . iclui (R. &P.) Kth 98,150 . var. gyuer. CPhil.) Hack. 93, 151 . lasianthaiGris. OK 103 • latif olía Ai-ech 99 . latissimif olía OK 99 » lorentziana Gris 95 . inanicala Desv 99, 150 > mendocina Phil 101 > napostaensis (Speg.) OK 103 • iieesiaua Trin 99, 150 > ' var. viresceiis Hack. . . 100,1.53 f. coiilorta Hack 100, 154 • oreophila Speg 101 . ovata Trin. OK 103, 104 var. chautophora (Gris.) OK. 103 . painpagraiidensis Speg lOO, 150 » papposa Nees 101, 150 • quadrifaria OK 97 » sanlulsenis Speg 101,1.50 » setigera Preal 99 > Icnülssima Trin., 101,150 » trichotoma Nees 102 . tuberculata (Desv.) OK 103 Stupa Asch 95 Stypa Doell 95 Thrasj-a cultrata Nees 72 Pág. Tragus berteronianus Schult 58 • racemosus (L.) Hall. var.X -g .^-n beneronianus (Sch.) Hack.' ' Trlchachne insularis Ness 70 ■ saccharifiora Nees 71 . Sellowii C. Müll 70 • tennis Nees 71 Trichioris Blanchardiana Scribn. . . . 115 • fasciculata Fourn lio . iiidiilozliia(Phil.) Kurtz 115,150 » pliirinora Fonrn. typ 116,150 » > f. iiiacra Hack 116, 154 Tricuspis acuminata Munro 127 • latifolia Gris 129 Triodla aciiniiii. (Mvinro) Vasey.. 127 ,150 • avenacea H. B. K. var. longea-i rist. F. Kurtz ( 127 • paraguayensls (OK.)Hack. . 127,152 > pilosa Buckl 127 Triplasis setacea Gris 130 Triticum repens L 146 Unióla spicata Nees 137 Urachne setosa Trin 104 • trichotoma Trin 102 Vilfa commutata Trin 106 > densa Beauv 109 • elatior N^es 107 » rigens Trin lOí » tenacissima H. B. K 106 • verticillata Beauv 109 índice de los nombres vulgares Pág. Alcandía (Esp.) 56 A iba. Aibe Alpiste Alpistera Arroz bravo. » del ao;ua . 98 110 87 87 86 85 silvestre 85, 86 • menudo 85 Avena 110 Balango(Esp.) 110 Ballico 145 Barba de bode (Bras.) 52, 93 Borla 113 Borrachuela (Esp.) 145 Busca 46 Tadilla 82 Cadillo 82 Camalote 80 Caña común 126 » de castilla 126 > de techar 126 Cana do reino (Bras) 126 Capim (Bras.) 112 > amargoso > 123 » arroz • fi8 > assu do Bahia • ..^ 131 » ataña 133 » comum > 112 • gallinha • 139 • pé de gallinha » 120 » puba . (i8, 112 ' roseta • 83 • vetiver . 57 Carriza 125 Cebada de perro 110 Cebadilla 110, 143, 147 Cebadilla de la sierra 143 Chepina dulce 6U Cola de zorro 52, 80, 82, 84 » » áspera 84 Coirón 98 Colita peluda 47 Copete 55 Corobó (Bras.) 113 Corobbó . 113 Cortadera 125 Cortaderilla 135 Crujillo 123 Eiba 98 Eibe 98, 101 Pág. Espartillo 106 Espigúela (Esp.) 139 Flechilla 82, 83, 97, 99 í"aranchuela(Esp.) 73 Grama blanca (Esp.) 14ii branca (Bras.) 146 carraspera 120 > cheirosa(Bras.) 57 > común ■ 146 » das pharmaeias » 14i! de España 112 > de olor 57 del Norte (Bras.) 146 » dulce 112 Gramilla 132, 146 » blanca 61 dulce 60 Guizazo de Cuba .57 Joyo (Esp.) 145 Junquillo 107 K.us(Bras.) 57 liancú (Pat.) 143 Lanzú 143 Lucero 83 llaiz de Guinea 56 May in 107 Milho de Angola (Bras.) 56 i^egrillo bl I»a,ia 98, 101 » blanca 98 » biscachera 98, 102 . brava 125, 134, 135 » colorada 63 » déla Pampa 125 » de médanos (B. A.) 107 • de penacho 125 » de techar ÍI8 • mansa 61 » simbol 84 » voladora 66 Pajilla brava 134 Panizo negro 56 Pastillo 159 » de verano 60 Pasto amargo (Pat.) 93 . borla 112,113 STUCKERT: GRAMINACEAS ARGENTINAS. 161 Pág. Pasto bravo 135 • cebollin 01 » coirón Í18 ■ colchón 72 . colorado 48, 49, 52, 03 • de la cuaresma (Bras.) 72 • fuerte 189 ■ manchado K7 • miel 59 . pelillo 133 . pvia 124 • salado 70 Pata de gallina 72 ■ » gallo 6S Pó de galhina (Bras.) 112 . . gallo . Ii8 Pichana de indio 137 Pie de gallina 112 Pierna de gallo 07 Plumerillo 101 Rasqueta 107 Eav-gi-ass criollo 145 Roseta...., 82, 83 Pág. Saetilla.. 90 > azuleja 90 . blanca 90, 118 • rojiza 90 Saina (Esp.) 50 Simbol 84, 85 Taquará do reino (Bras.) 120 Té pampa 49, 53 Trigo grama (Bras.) 140 » reptante > 140 » selvagem » 140 » silvestre » 140 Tupé (Mis.) 140 Vallico (Esp.) 145 Vetiver 57 Viraga (Esp.) 145 Verba de la punta (Esp.) 139 Xizaña común 145 Anal. Ml's. Nac. Bs. As., Skkie 3", x. iv. Agosto 10, 1004. 11 AEQUEOLOGÍA ARGENTINA. EL BRONCE EN LA REGIÓN GALCHAQüI JUAN B. AMBROSETTI. Mucho tiempo hace que vengo reuniendo el mayor material posible de objetos de bronce y de la región Calchaquí á fin de poder presentar este trabajo de conjunto, cuya utilidad he repu- tado indispensable para fijar ideas y rumbos á ¡propósito de los hechos tan singulares que encontramos á cada paso en nuestros estudios arqueológicos. A pesar de toda mi buena voluntad, creo que mi monografía está muy lejos de ser completa y de contener todo el material existente ó todos los datos que se hayan escrito ó recogido sobre este tema;" de ninguna manera lo reputo agotado ni tengo la pretensión de decir la última palabra al respecto. Sin embargo, creo que quedará demostrado por el acopio de datos, que los objetos que nos ocupan han sido fabricados en la región Calchaquí, con minerales extraídos también de la misma y de ninguna manera importados. Todos ellos, ó eu su mayor jjarte, tienen un carácter ¡^rojíio in- confundible con sus similares peruanos, y si algunos tipos de los más comunes son los mismos en ambas regiones, también no es menos cierto que ellos rej)resentan formas primitivas comunes á una gran parte de regiones del continente americano, y que no pueden exactamente atribuií'se á una civilización determinada. Posibles han de haber sido los cambios, el comercio quizá ó los saqueos mutuos en las guerras ó invasiones entre Calchaquíes y Peruanos en el largo lapso de tiempo de la coexistencia de estas civilizaciones ú otras que se deben haber sucedido en ambos países 1Ü4 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. y de allí también la semejanza ó identidad de algunos vítiles funda- mentales, como los cinceles, hachuelas ó uno que otro rompecabe- zas de forma estrellada, etc., pero las placas pectorales ó frontales, los discos y campanas y otros objetos Calchaquíes, tienen un carác- ter tan propio, tan mareado j un simbolismo tan coherente con el que se halla en los demás restos de su civilización, como en la alfa- rería por ejemplo, que excluye toda suposición de atribuirles un origen exótico. Por esto es que desde el comienzo de mis investigaciones he ve- nido comprobando la tesis del señor Ameghino, quien hace más de veinte años con clara visión de lo que más tarde debía comprobar- se, nos decía: El suelo argentino dio origen á una civilización pro- pia que data de una gran antigüedad y que difería de la de los Incas '. 1 Florentino Ameghino, La antigüedad del hombre en el Plata, t. r, pág. 551). Doy mis más expresivas gracias á todos los que han contribuido con su buena voluntad para la realización de este trabajo: al Sr. Dr. Florentino Ameghino, di- rector del Museo Nacional; al Dr. Francisco P. Moreno, director del Museo de La Plata; al Dr. Karl von den Steinen; al Dr. Koch y demás personal directivo del Museo Etnográfico y Arqueológico de Berlin, que me enviaron las fotografías del material que posee esa Institución; á Eduardo A. Holraberg (h.); Sheridan Russell; al Dr. Eobert Lehmann-Nitsche: al Sr. Samuel A. Lafoiie Quevedo, Adán Qui- roga. al Dr. Indalecio Gómez, Alfredo Meabe; á los que han puesto á mi disposi- ción el valioso material que poseían. Químicos Señores J. J. J. Kyle. Eduardo Suárez y Dr. Herrero Ducloux, á cuya bondad debo todos los análisis que aijui publico, y al señor D. Santiago Pozzi, Jefe de los Laboratorios del Museo Na- cional, de quien son muchas de las fotografías que ilustran este trabajo. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 165 PAETE I. LA MINERÍA Y METALURGIA DE LOS CALCHAQUIES. Antecedentes y datos sobre antiguas minas. El Dr. Enrique D. Hoskold, en su importante memoria*, resulta- do de cuatro anos y medio de exploraciones mineras que efectuó acompañado pov su hermano el Sr. Carlos L. Hoskold por nuestra República, y autoridad en la materia, llamó la atención sobre estos objetos arqueológicos atribnyéndolos á la industria local y á una época contemporánea á la de los Incas. He aquí lo que dice: « En mis expediciones al interior del país, en varias partes de la Provincia de Catamarca, he descubierto muchos instrumentos de cobre endurecido, fabricados y empleados por los indios. A algunos de éstos se les puede dar un filo cortante, muy fino y duradero, casi igual al del acero. «Algunos anticuarios son de opinión cjue los indios conocían un procedimiento secreto para producir esta dureza; pero otros creen que esta propiedad del cobre es debida á la presencia de una pe- queña porción de estaño. Humboldt, por ejemplo, dice que un instrumento de esta clase que llevó á Francia se componía de 0.94 "/o de cobre y 0.06 % de estaño. Sin embargo yo no he que- rido destruir los instrumentos indios que tengo, analizándolos; pues soy de oj^inión, que la presencia del estaño no ofrece suficiente explicación; probablemente estos instrumentos no datan de una época anterior á la de los Incas.» l Memoria general y especial sobre las minas, metalurgia, etc. en la Mepiiblica Ar- gentina, ilustrada con mapas topográficos geológicos, mineros, Planos, Secciones, vistas, por H. D. Hoskold, presentada á la Exposición de París de 1989. Hay tam- bién una edición francesa (pág. 4). 166 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. El mismo autor agrega las siguientes consideraciones á propósito de los procedimientos mineros en el Perú, también aplicables á la región Calchaquí (pág. 3). «La minería y el arte de convertir los minerales por medio de procedimientos metalúrgicos, ala forma necesaria para los adornos y utensilios dedicados al culto y uso domésticos, también florecieron en alto grado. Pero la minería no se limitaba á sólo buscar los me- tales preciosos y minerales en las orillas y lechos délos ríos, pues tenemos pruebas de que abrazaba el modo más formal de atacarlas vetas de minerales en la superficie haciendo canteras abiertas y ga- lerías de poca profundidad. Como las vetas de los minerales eran numerosas, no pudo haber motivo ni necesidad de profundizar considerablemente los trabajos. Se dice que algunas de las minas explotadas por los Incas estaban situadas cerca del Cuzco en el valle de Curimajo, al nordeste de Caxamarca, j en Porco, cerca del Potosí. >• Martín de Moussy trae también otros datos que atestiguan el la- boreo de los metales, principalmente cobre, en la época anterior á la conquista en el territorio Calchaqaí*. En las siguientes líneas transcribo lo que se refiere á la hoj' pro- vincia de la Rioja. «Parece que en la época de la conquista los indios del valle de Famatina tenían ya conocimiento de los metales que encerraban las montañas, pues acabamos de ver que en su falda oriental, habían muy probablemente extraído cobre por una simple fusión, indus- tria que nonos debe de extrañar, pues los Quichuas del Perú sabían trabajar el oro y el bronce y que el imperio de los Incas se exten- día hasta estas regiones. » «En el Potrero Grandelvdy minas de cobre que se han explotado desde tiempos remotos. Parece que antes de la conquista los indios las explotaban extrayendo el metal para fabricar sus armas é ins- trumentos de agricultura. En una pequeña quebrada cerca de la aldea del Jarjüé se hallan montones de escombros y ruinas de hor- nos groseros que fueron construidos por los antiguos habitantes; hállanse también escorias producidas evidentemente de fundiciones hechas en este lugar. » 1 Desoription géographique et statistique de la Confédération Argeutine. Paris 18G0 (pág. 395 y siguiontes) tomo ii. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 107 En mis notas de arqueología calchaquí', al tratar de la fabrica- ción de los objetos de bronce, dije que creía que sus principales ar- tífices en Calchaquí fueron los antiguos habitantes de los valles de Yocavil (hoy de Sta. María), y Andalgalá, cerca del i, en que los indios fun- dían los metales de cobre con que hacían esas hachas, cinceles, ro- delas y otros objetos vaciados, que á cada paso se hallan por todo el país » . Mas tarde, el mismo señor Lafone Quevedo nos dio estas otras noticias en su Relación Histórico-Descriptiva del Mineral de las Ca- ¡jillitas y de sus ingenios en Andalgalá. 189-i*. No tenemos noticias del modo de extraer el cobre que raras veces se ofrece al estado nativo en el Peni ; es probable que la mayor parte lo traían de Chile, pues es dudoso supiesen fundir los minerales cobrizos que abundan en algunas provin- cias peruanas. • « En los análisis hechos por don Mariano E. de Eivero de varios instrumentos de cobre, como cinceles, hachas, etc., ha encontrado el sílice en proporción de 5 á 10 por ciento.» «Si tal substancia se halla mezclada con el objeto de dar mayor dureza á sus instrumentos ó se combinó al tiempo de extraer el n'ietal de su quijo, no podemos por ahora asegurarlo . > • Si este existe en todos los instrumentos de que hacían uso para labrar Us pie- dras y sus Ídolos es probable que tuviesen de su propiedad real ó atribuida de en- durecer el cobre, asi como el carbón de formar el acero. • « La liga del cobre con el estaño de que se servían tampoco sabemos si la fabri- caban combinando estos metales, pues no empleaban el segundo al estado puro en sus obras ■ (pág. 214). En los objetos calchaquies la proporción do sílice es mínima 0.03 en una hacha de molino, 0,80 en un disco, 0.20 en una hacha, rastros en un Tumi, etc.; de manera que el sílice no ha influido para nada en la dureza de estos objetos, la que única, mente se debe, á mi entender', á la presencia del estaño que ha convertido al cobre en bronce (Ñola del Autor) . Mas adelante en la pág. 222 los mismos señores agregan: < De cobre se hallan muy pocos artefactos; parece que no sabían labrar este me- tal con tanta perfección como el oro y lo plata; sin embargo conserva el Museo de Lima algunas vasijas de este metal muy delgadas, ídolos, instrumentos, etc. » Wiener y otros autores q-ue tratan de antigüedades peruanas traen relativa- mente pocos objetos de cobre ó bronce y en los Museos tampoco existen nume- rosos ejemplares. Mientras que aquí en la Eepública Argentina con muy pocos trabajos de explo- ración podemos presentar un conjunto de bronces calchaquies como el presente (Nota del Autor). AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 175 lies para fundir. Fundían á poder de soplos, con nuos cañutos de cobre, largos de media braza, más ó menos como era la fundición, grande ó chica. Los cañutos cerraban por el un cabo, dejábanle un agujero ]3equeño, por donde el aire saliese más recogido, más recio. Juntábanse ocho, diez y doce, como eran menester ¡Dará la fundi- ción, andaban al deredor del fuego, soplando con los cañutos y hoy se están en lo mismo que no han querido mudar costumbres. Tam- poco supieron hacer tenazas para sacar el metal del fuego, sacában- lo con unas varas de palo ó de cobre, y echábanlo en un monton- cillo de tierra humedecida, que tenían, cabe si, para templar elfue- go del metal; allí lo traían y revolcaban de un cabo á otro, hasta que estaba para tomarlo en las manos. « Con todas estas inhabilidades hacían obras maravillosas, princi- palmente en vaciar unas cosas por otras, dejándolas huecas, sin otras admirables, como adelante veremos. También alcanzaron con toda su simplicidad, que el humo de cualquier metal era dañoso para la sakid. Y así hacían sus fundiciones gi-andes ó chicas al des- cubierto en sus patios ó corrales y nunca sotechado'». Métodos de fundición. Más adelante nos habla del empleo de las famosas Giiai/ras ó Huairas^ es decir, de los hornillos de viento para fundir metales so- bre todo los de plata, pero que los calchaquíes emplearon para fundir su bronce. « El metal de la plata se saca del Cerro Grande como atrás se ha dicho; en el cual hallaron á los principios mucha dificultad en fun- dirlo, porque no corría, sino que se quemaba y consumía en humo, y no sabían los indios la causa aunque habían tratado otros meta- les. Mas como la necesidad ó la codicia sea tan gran maestra, prin- cipalmente en lances de oro y plata, puso tanta diligencia buscando y probando remedios, que dio en uno y fué que en el Cerro Pequeño, halló metal bajo, que todo ó casi todo era de plomo, el cual mez- clado con el metal de plata, le hacía correr, por lo cual le llamaron curuchec que quiere decir el que hace deslizar. Mezclaban estos dos metales por su cuenta y razón, que á tantas libras del metal de plata, echaban tantas onzas del metal de plomo, más menos se- 1 Op. cit. Libro II. Cap. xxviii. 176 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. gún que el uso y la experiencia les enseñaba de día en día; jiorqne no todo metal de plata es de una misma suerte, que unos metales son de más plata que otros aunque sean de una misma veta : porque unos días los sacan de más plata que otros, y otros de menos, con- forme á la calidad y riqueza de cada metal, le echaban el curuchec: Templado así el metal, lo fundían eu unos hornillos portátiles, á manera de añalfes de barro. «No fundían con fuelles, ni á- soplos con los cañutos de cobre como en otra j^arte dijimos que fundían la jílata y el oro para la- brarlo, que aunque lo probaron muchas veces nunca corrió el me- tal ni pudieron los indios alcanzar la causa por lo cual dieron en fundirlo al viento natural. Mas también era necesario templar el viento como los metales, porque si el viento era muy recio, gasta- ba el carbón y enfriaba el metal, y si era blando no tenía fuerza para fundirlo, por esto se iban de noche á los cerros j collados y se pjonían en las laderas altas ó bajas conforme al viento que corría, poco ó mucho para templarlo con p1 sitio más ó menos abrigado. Era cosa hermosa ver en aquellos tiempos, ocho, diez, doce, quin- ce mil hornillos arder por aquellos y á alturas. En ellas hacían sus primeras fundiciones, después en sus casas hacían las segundas y te»rceras con los cañutos de cobre para apurar la plata y gastar el plomo'.» El historiador Zarate nos confirma el dato y también hace men- ción del empleo de la Yareta (Azórela madrepórica) como com- bustible: <• II y a quelques endroits de ees montagnes oú il ne croit point du tout de bois, de sorte qiie ceux qui voyagent dans ees lieux lá sont obligés de se .servir pour faire du feu d'un espéce de terre qui s'y trouve, et qui brüle á peu prés comme celle dont on fait les tourbes. II y a dans ees montagnes des veines de terre de diverses couleurs, et on y en trouve aussi d'or et d'argent: les indiens les connoissent, for bien, et il savent fondre et épurer ees metaux avec beaucoup moins de travail et de dépendence que ne font les Chré- tiens: pour cela il font sur les plus hautes montagnes des four- neaux dont l'ouverture est du cote du Midi; d'oñ nous avons déjá dit que le vent vient toujours souffland vers le Septentrión. lis mettent le metal dans ees fourneaux avec do la fíente de brebis si bien que par le moyen du vent qui allume le charbon, l'or et l'ar- gent s'y fondent et s'y épurent. Dans la grande quantité d'argent i Op. eit. Lib. VIH. Cap. x.w. AMBBOSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQIIÍ. 177 C]u"on a tiré des mines de Potosi, on a vu par experience que ne le pouvant foudre par iemoyen des soufflets leslndiens en venoient aisément á bout dans ees fourueaux qu'ils nomment Guaijras, comme qui diroit le vent, parce qi;e c'est le vent qui leur sert pour produire Teffet qu'ils désirent'.» Otros datos sobre las Cxuayras y su empleo las hallaremos en la obra del Dr. Marcos Ximenes de la Espadad Otro procedimiento bien primitivo por cierto era el de fundir en ollas de barro; el P. Bernabé Cobo^ trae los siguientes datos: l Tomo I, Libro i, Cap. viii, pág. 45 y 40, edición francesa. í Kelaciones geográficas de Indias, Tomo ii. Apéndices cxx y cxxi. Fr. Baltasar de Ovando, obispo de la Imperial en Chile, en su Descripción del Peni, Ms., cap. 101; y Baltasar Ramírez, en otro libro del mismo asunto, en el articulo • Guairas » (a). El primero dice: • Cuando los metales acudían á mucho más que ahora (160.t) no los fundían los españoles sino los indios. La causa no se sabe. • El metal cernido y lavado echábanlo á boca de noche en unas hornazas, que llaman guairas ahugereadas, del tamaño de una vara, redondas, y con el aire que entonces es más vehemente fundían su metal. De cuando en cuando lo limpia- ban; y el indio fundidor para guarecerse, estábase al reparo de una paredilla sobre que sentaba la guaira, y derretido el metal, limpio de la escoria, sacaba su tejo de plata y veníase á su casa muy contenió; y á este paso, de noche este cerro era todo luminarias de guairas fundiendo plata. Y se hacían procesiones por viento como por falta de agua cuando se detiene. Cesaron totalmente las guairas desde que empezó el beneficio del azogue, que fué en el segundo año del gobierno de Don Francisco de T • (P. B. Cobo, Historia Natural del Nuevo Mundo, Ms. 1653, primera parte, li- bro 3). Anal. Mus. Nac. Bs. As., Skrie 3", t. iv. Agosto 20. 1!I04. 12 178 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIKES. «Para el beneficio de este metal tiene cada minero su asiento de fundición y en él los hornos y pertrechos necesarios ¡jara ella. Háse mudado varias veces el modo de beneficiar y fundir estos metales. El que se usaba antes que se inventara el que ahora se si- gue se llamaba de jábecas, y era que, desmenuzado el metal en pe- queños f)edaoillos, lo fundían en ciertas ollas ó vasijas de barro. Mas el beneficio presente es mucho más fácil, de menos coste, y acuden á más los metales, ques echarlos como se sacan de las mi- nas, sin desmenuzarlos, en unos hornos de particular hechura. « Este arbitrio se halló en tiempo del virrej- conde de Chinchón y el autor del fué bien remunerado con gruesa renta que le dio el virrej-. » Para triturar el mineral los indios usaron el Marai/ (jue el señor Lafone Quevedo nos describió jjor primera vez del lugar de Capi- llitas (fig. 1): Fig. 1. — Maray de las Capillitas, según un dibujo del Sr. Ten-Kate. « La muela ó batán, dice, que se halla derribada al lado de la so- lera, es un gran canto rodado acanalado en varias partes, en unas para acomodar las palancas y las sogas con que éstos se asegura- ban, en otras para formar la superficie triturante del batán: ésta es convexa y consta de cuatro bordes con tres canaladuras que los separan.» (pág. 59). Ten-Kate' dice que es de piedra blanquizca con apariencia gra- nítica, y da las siguientes medidas de ella: ancho en la base Om95; ancho superior OmSO; largo ó altura total Om60. l Eap))ort, Soniniaire, etc. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHA Qüí. 179 Otro ejemplar interesante es el que se halla en Huasán (figs. 2 y 3) cerca de Andalgalá y en la costa de un arroyuelo. Fig. 2. — Maray de Hunsán, Cronuis de F. Vultmer. También es de piedra blanquizca y dura y más alto que el de las Capillitas, pues tiene 1 metro '20. La conana es una gran piedra plana que sobresale un j.oco del suelo. Este maray se dife- rencia del anterior en que la superficie de trituración es com- pletamente pulida, sin estrias, y presen- ta en vez de ranuras, cuatro agujeros cerca de su borde superior: — dos en cada una de sus caras latera- les. Estos agujeros son poco profundos, más bien pequeños y su objeto parece ha- ber sido el de alojar una grampa de metal para asegurar las va- ras que servían para imprimirle un movi- miento oscilante so- bre la conana. Esta clase de via- rays fué también empleada por los españoles para moler los meta- les, una vez instalados aquéllos en la tierra, aprovechando así lo Fig. 3. — Maray de Huasán. De fotografía del señor Blamey. — Visto del otro lado. 180 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. que la experiencia había enseñado á los indios, pues la mayor par-- te de los que se ocuparon de minas, no entendían absolutamente nada de esa clase de trabajo, al cual se dedicaron aguijoneados por esa insaciable codicia qne tanto distinguió á los hombres de la conquista y que tantos y tantos males produjo, sin contar los mi- llares de indios que sacrificaron, extenuándolos en medio de fati- gas sin cuento y en su mayor parte poco provechosas. No creo que siempre hayan usado los viejos calchaquíes estos marays para triturar y pulverizar los minerales que iban á fundir; supongo, con el Dr. Ameghino, como ya lo apuntó hace algunos años', que debieron recurrir á los numerosos morteros que se ha- llan esparcidos en gran número sobre las rocas en toda la región, los que ya es sabido empleaban principalmente para majar su maíz y demás sustancias alimenticias. El Bi-once. El Sr. D. Juan ilartín Leguizamón en sus cartas ya citadas sobre Antigüedades Americanas, dirigidas al vicepresidente de la Junta de Antigüedades Americanas, el malogrado historiador Dr. Ángel Justiniano Carranza', al enviarle unos discos ó rodelas de los antiguos calchaquíes de Salta, le decía: « Del mismo modo se cree también, que hasta la venida de los españoles, no fué conocido en América, ni el hierro ni el acero y que los indígenas daban consistencia al cobre para reemplazar es- tas materias por un procedimiento que hoy nos es desconocido. «Quizá analizando las rodelas que les envío, se pueda descubrir aquel procedimiento, y en tal caso habremos rendido á las cien- cias, según creo, un positivo servicio. No dejes pues de hacer anali- zar por persona competente tan preciosos objetos. » Casi treinta años después se han cumplido los deseos del ilustra- do erudito salteño; hoy no son sólo dos rodelas las analizadas, sino un número mucho mayor que nos permite asegurar que todas ellas son de bronce como lo son también casi todos los objetos que se hallan en la región Calchaquí y que hasta hoy se han supuesto da cobre endurecido. Como hemos visto, anteriormente Humboldt halló eu uno de estos objetos 94 % de cobre por 6 % de estaño'' pero era de procedencia peruana. 1 La anti.trüedad del humbre en el Plata, tcaiui i, pág. 512. ü Anales de la Sociedad Científica Argentina, tomo i, pás 328, 1875. 3 Citado por el Dr. H. D. Ho.slíolrl. AMBROSETTi: EL BRONCE Eís LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 181 El señor De Champeaux ' también trae un dato parecido al an- terior. «On a retrouvé, dice, des instruments trancliants em^iloyés jíar les jjeruviens á une époque antérieure á l'histoire des Incas et formes de quatrevingt quatorze parties de cuivre, six d'étain avec quelques milliémes de fer et de plomb. » « En México, por los análisis liechos de los diversos objetos fun- didos que en él existen, se ha visto que todos son de una mezcla de cobre, estaño y plata, lo que constituye un bronce. «Se advierte que la liga es siempre la misma sin excepción, y el señor Troncoso ha observado que la hacían hasta alcanzar su den- sidad máxima, lo que supone que practicaban varias pruebas, y que hasta que el metal estaba á ese punto no formaban sus piezas. «Por lo tanto, muchas de éstas, que en nuestro continente referi- mos á la edad del cobre, debemos aplicarlas á la del bronce, distin- guiéndolas de los objetos verdaderamente de cobre hechos á marti- llo y de los que se han encontrado ejemplares en los niounds'. » El Dr. Moreno en su conferencia sobre antropología y arqueolo- gía, leída en la Sociedad Científica Argentina en 1881, dijo que « un disco de metal encontrado en la Rioja y que se conserva en el Mu- seo (hoy de La Plata) analizado por el Dr. Pedro N. Arata, ha re- sultado ser de broni'P ». Su análisis dio cobre: Estaño : Oxido de cobre: 100.00 Como se ve por los datos anteriores, la mayor parte de los obje- tos de metal que han llegado hasta nosotros son de bronce, esto no excluye que los indios hayan empleado el cobre puro y seguramen- te en grande escala en los lugares en que no se halla el estaño pero esos objetos se han perdido por oxidación en su casi totalidad. Según los cronistas, los indios emjjleaban el cobre nativo que en relativa abundancia existe en casi toda la región andina ya en forma de bolsadas, núcleos, dendritas, etc., por poco que extrajeran cada vez, tenían para poder fabricar algunas armas ó útiles. De la obra 80.55 lo 16.53 » 3' el resto de 2 . 92 í) l Dietionnaire des fomleurs, etc. Paris, 1886. '^ Chavero: México á travé.s de los siglos, tomo i, pág. 6.51. 182 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. del Sr. D. José T. Medina. «Los aborígenes de Chile», extractamos los siguientes datos (pág. 371 y siguientes): «Los indios del Perú, decía frai Gregorio García, usaban siem- pre del cobre así para sus armas como para instrumentos de cortar y labrar.» «Los primitivos chilenos, añade Molina, extraían el oro, la plata, el cobre, el estaño i el plomo de las entrañas de la tierra i después de haberlos purificado se servían de estos metales para varias labores titiles i curiosas; pero en particular del cobre cam- panil ó sea mineralizado, con el cual, por ser más duro hacían ha- chuelas i hachas i otros instrumentos cortantes, aunque en muí poca cantidad, por que se encuentran raramente en los sepulcros'. » El eslaño ai'(jeiit¡no. Hallándose estaño en las aleaciones que el análisis químico reve- la en estos objetos, el hecho hoj- comi^robado de haber sido fundi- dos en el territorio Calehaqiií, hasta hace muy poco tiempo, no pasaba de una afirmación muy discutida, puesto que los yacimien- tos de estaño no eran conocidos. Más aun: se dudaba de su posible existencia en el territorio de la Repiíblica. Los datos conocidos eran los siguientes: El Dr. H. D. Hoskold, de indiscutible autoridad minera, sólo ha- bía obtenido una muestra de Casiterita en Copacabana, Provincia de Catamarca, en casa de íin señor Tejerina, quien le informó que habían hallado vina bolsada de este mineral, bolsada que se broceó y que llevado el metal á Chile fué allí vendido como metal de plata. Esta muestra era bien cristalizada y su peso específico de 6.27.3'. Eu la memoria correspondiente á los años 1893 y 1894 del mismo Departamento nacional de minas y geología', en el resumen de al- gunos ensayos, se halla el siguiente análisis de una muestra de Cór- doba, u" 75, que contiene estos elementos: 1 Historia natural, lib. i, cap. iv. * Catálogo B de las muestras ensayadas en el laboratorio del Departamento na- cional de minas y geología, inserto en la memoria de ese Departamento correspon- diente al año 1891, pág. 68; la muestra tiene el n° (iH. 3 Pág. 309. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQüí. 183 GRAMOS POR 1000 KILOS Oro 0. á 737.8 Plata 0. á 1664.6 POR CIENTO Cobre 2.3 á 31.0 Plomo 10.0 á 73.7 OTROS ELEMENTOS Antimonio 7.85 Estaño 2.16 El Dr. Guillermo Bodenljeuder hace también mención de la Casiterita : «Este mineral, dice, lo conozco de una muestra bien cristalizada, procedente de la Provincia de Catamarca. El nombre de la mina no lie podido averiguar. El mineral se halla dentro de cuarzo poroso con hierro pardo. Pertenece al terreno granítico ^ La muestra á que hace referencia, le fué dada en 1894 por el ingeniero Hünicken quien le declaró que el criadero no era explo- table. Por fin hoy, el mismo Dr. Bodenbender se ha apresurado á dar- nos la grata nueva de su descubrimiento- por el ingeniero D. Da- niel Babot, en el Cerro de las Minas, distrito de Mazan, departamen- to de Arauco, provincia de la Rioja, al sur de la Cuenca de An- dalgalá, antiguo foco principal de la industria metalúrgica de los indios, como ya me lo había presumido en mis notas de arqueología Calchaquí. Según el Dr. Bodenbender, « el Cerro de las Minas, en cuya cum- bre y falda afloran los filones, se compone de gneis con rumljo noroeste 30", granulitos porfíricos y greisen. Los filones de cuarzo compacto ferruginoso, en que se halla el óxido de estaño, cortan á ellos con dirección constante de este á oeste, pero con variable inclinación desde 30° hasta la vertical dirigida hacia el norte ó sur, siendo probable que ellos se unan en más profundidad. Su ancho varía entre 30 centímetros y dos metros. «El ó.KÍdo de estaño, de color gris-pa.rduzco, se presenta en agre- gados cristalizados de grano grueso — caras de cristales son bien visibles y alcanzan hasta 1 centímetro de largo — ó también en cristales sueltos, constituyendo fajas ó masas irregulares con pre- ferencia contra las Salbandas. «La presencia del óxido de estaño se nota claramente en todos los afloramientos y en una extensión de más de mil metros de longitud. 1 Los minerales, su descripción y análisis. Córdoba, 1899, pág. 171. 2 Comunicaciones mineras y mineralógicas, i.x. Boletín de la academia nacional de ciencias de Córdoba, tomo xvii, pág. 359 y sig. 1903. 184 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIKES. « El acarreo alrededor del cerro contiene también el mineral. Con la facilidad del agua en su proximidad, los criaderos pueden ser beneficiados con poco costo. Chumbiclia, estación del ferrocarril Recreo Catamarca, queda catorce leguas distantes del criadero.» Con estos datos puede verse que sólo en este criadero, para las necesidades de los Calchaquíes, liaj^ material de sobra y á la mano, sin que hayan tenido ne- cesidad de hacer grandes trabajos para arrancar el estaño necesario para sus aleaciones. .^ Fig. 5. — Fragmentos de es- coria de Tolombón. '2 taiii. nat. Pero si estos datos no fueran suficientes }- to- davía se quisiera suponer Fig. 4. — Fragmentos de escoria de Fuerte que esOS objetos de bron- Quemado. '■• tam. nat. ^g hubieran sido trans- portados desde Bolivia ó el Perú por latan decantada dominación incásica, doy á continua- ción los análisis de dos muestras de escorias de las varias qne exis- ten en el Museo Nacional, una de ellas hallada en el Fuerte Que- mado y otra de Tolombón, que personalmente extraje de una ruina en mi expedición de 1896. Ambas escorias contienen estaño (fi- guras 4 y 5). He aquí el documento que lo comprueba. La n'' 1 es de Fuerte Quemado y la n" 2 de Tolombón. Ambos lugares están situados en el valle de Yocavil y pertenecen respec- tivamente á las jírovincias de Catamarca y Salta. Casa Moneda.— Buenos Aires, Abril 28 de 1904. — Señor D. Juan B. Ambrosetti. — Museo Nacional, presente. — Muj- estimado ami- AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. ISo go. — Tengo el agrado de comunicarle los resultados del análisis de los dos metales calcliacjuíes que Vd. me envió el 9 del corriente. Cobre Estaño Arsénico Fierro Oxigeno y Anhid. carbónico. . N" 1 N"2 Excoria Eficoria grande. 2)e(juena. 91 i 80 95.60 1.34 3 22 0.40 — rastros rastros 1.46 1.18 100.00 100.00 Ambas muestras se hallan bastante oxidadas, el N" 1 tiene una costra de óxido rojo y á la superficie de óxido negro. También se ven en ambas muestras manchas del carbonato verde. Son muy maleables. Me es grato saludarlo y repetirme su afectísimo amigo. Jitan J. J. KyJe. Los métodos calchaqiiíes. Resumiendo diremos que los calchaquíes, tal cual los conocemos, se hallaban en su líltimo tiempo en plena edad del bronce, los aná- lisis nos dan en todos los casos una aleación comjDuesta principal- mente de cobre y estaño. Este último lo aprovecharon tal cual se le presentaba en los ya- cimientos descubiertos hasta hoy en la República, en forma de Ca- siterita ó sea óxido de estaño, la cual lavada y mezclada con carbón en sus hornos producía el metal que les era necesario. Mi distinguido amigo el reputado químico y ensayador de la casa de moneda el Dr. Juan J. J. Kyle, me escribe al respecto : « Como en muchas de las aleaciones antiguas para armas y mo- nedas, la proporción de estaño en estos objetos no es muy alta ' ; i Carta en mi poder de fecha Julio 31 de 1908, acompañando unos análisis que se publican en su lugar y en los cuales se ve que la proporción de estaño es: 1..57, 2.90, 2..52, 3.14, 5.43 «lo en discos, y de 3.34, 5.73 y 6.06 "lo en hachas y 6 "ío en una campana. 186 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. pai'ece que ha sido agregado el estaño para dar dureza al metal sin afectar mucho el color rojo. » En cuanto al cobre, metal tan abundante en toda la región Cal- chaqui, en la que se presenta en tan variadas formas, es de presu- mir que en primera línea emplearon el nativo, en segundo término los de fácil fusión como ser los carbonatos verdes; ¡lero no es di- fícil que también liaj'an echado mano do los cobres grises y sulfu- res, principalmente piritas, cuando no han tenido aquéllos amano. En uno de los discos el Dr. Kyle halló plata en la proporción de 0.225 "/,,, y en otros dos mi amigo el Dr. Herrero Ducloux encon- tró también vestigios de este mismo metal. Muchos contienen rastros de plomo, ó muy pequeñas cantidades de este metal ' ; lo mismo sucede con el bismuto *, el zinc ' y el hierro^. Mi buen amigo el químico Sr. Eduardo Suárez halló en algu" nos análisis níquel en proporción de 1.80 en una hacha, de 2.04 en un disco, de 0.78 en un fragmento de disco y rastros en un cuchillo semilunar ó Tumi y rastros de níquel y cobalto en otro disco. Rastros de arsénico halló el mismo químico en una hacha, en un fragmento de disco y en un disco completo. El azufre fué notado por el Dr. Kyle en tres muestras (dos discos y un hacha) y el mismo me escribe « probablemente el cobre ha sido obtenido de sulfuro y en las otras muestras el metal habrá sido nativo ^? ». El tír. Suárez halló también la presencia del azufre como rastros en dos discos y en un Tumi. El mismo químico Sr. Suárez me escribe^: « La presencia de los metales varios que figuran con menor pro- porción en la aleación de las muestras, puede atribuirse, como he observado, á la presencia de los mismos en los minerales de cobre que probablemente han utilizado para la fundición. » « Así, por ejemplo, á los cobres grises acompaña generalmente algo de plata, hierro, zinc, plomo, bismuto, mercurio, arsénico ó antimonio, según sean arseníferos ó antimoníferos; estos últimos son los más conocidos en el país. » 1 0.21, 0.18,0.14, 1.04, 0.22 % (Herrero Ducloux). ■¡ 0.33, 0.82, 0.311, 0.23. (Herrero Duclüux I. 3 0.94, 1.01. 0.81, 1.1.5, 1.65. (Herrero Ducloux ). i 0.37, 0.75, 0.50, O.OS, 0.11. (Herrero Ducloux) 1.05, 1..54, O.Sfi, 1.79, 0.50, 0.28, 0.4(3, 0.91, 0.28 (Eduardo Suárez ). & Carta en mi poder de .Tullo 31 de 1903. 6 . . . Noviembre 18 de 1901. AMBROSETTI : EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 187 «En las muestras dominan, como se ve, el cobre y el estaño y contienen algunas también niquel en menor proporción y algunos vestigios de cobalto; todas contienen vestigios de hierro. » «No lie encontrado oro ni plata en ninguna de las muestras que he examinado, pero teniendo en cuenta que estos cuerpos si exis- tiesen en aligación su proporción sería mínima con releción á la masa y su presencia tal vez accidental, resultando que podía darse el caso que un trozo de la misma pieza lo contuviera y otro no y por consiguiente resultar falseado un análisis en que se ha opera- do con poca cantidad de muestra. » La presencia de la plata en un análisis del Dr. Kyle viene á lle- nar el vacío notado por el Sr. Suárez de este metal en las muestras que le tocó analizar. ,•^/.^■. i >* t Fig. 6. — Molde de un hacha de bronce y vaciado en yeso del hacha que de- bía reproducir. Col. Museo de La Plata. El procedimiento metalúrgico empleado por los indios ha sido el siguiente: Estos metales muy bien machacados y molidos reduciéndolos seguramente á estado de polvo, ó sea por medio del maray ó de los morteros. El todo mezclado con carbón de leña, estiércol seco de llama y 188 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. yareta ha sido fundido eu hornillos huairas'; y de los mismos casi seguro es que han extraído sangrías para colar el producto en los moldes de tierra cocida que debían colocar muy cerca de los mis- mos á fin de que el metal no se enfriase. Los moldes han sido de tierra cocida á juzgar por el ejemplar que se conserva en el Museo de La Plata y (pie ha servido para fabricar una de esas gruesas hachas en forma de cuña (fig. 6). El trabajo no es de los más prolijos, pero lo suficiente para el ob- jeto deseado. Los moldes eran de dos valvas ó piezas; menos en las campanas que necesitaban uu hoyo ó núcleo destinado á la parte interna'. La colada en general debería ser muy rápida y los moldes no permitían el franco escape de gases, pues en algunos objetos rotos se ven vacuidades en la masa que no tienen otra explicación s'no el haber sido ocupadas por burbujas de gases. El metal es muy variable en estos objetos, no sólo en cuanto á su composición, sino también en cuanto á la mayor ó menor proliji- dad que se ha tenido para refinarlo ; hay objetos muy ordinarios de pasta grosera, y otros en cambio presentan una homogeneidad y perfección de técnica que asombra. Esto es la ley general de todos los productos de la industria hu- mana que se hallan y sobre los cuales no puede haber un tipo único desde el momento que en su confección han intervenido mu- chas personas y se ha llevado á cabo en lugares y épocas dife- rentes. En muchos objetos se hallan señales de un martilleo y de un pu- lido consecutivo ó la fundición. Otros en cambio presentan señales de cortes de cincel tendentes á destruirlos, esto se ve comunmente en las hachas en forma de cuña á las que han rebanado ya sea una aleta de la T ó una parte del cuerpo mismo. l El Sr. D. Moisés Lozano, iiifatigal>le minero y cateador de minas de Salta' me ha comunicado que sobre los cerros en diversos puntos de esta Provincia halló restos de huairas, todas ellas de pequeño tamaño ; uu metro á lo más de diámetro, cuyas paredes eran de pirca de piedra, una arenisca y el fondo eu forma de taza de una mezcla de ceniza y huesos machacados. Segvín este señor, por restos de carbón que halló, cree que éste lo hacían con leña de churqui (Mimosa farino.sa Gr.) una leguminosa muy abundante en la región Calchaqui. a Debo agradecer al Sr. Ángel Radice, modelador del Museo Nacional, muchos datos y observaciones que me sugirió en cuanto á la técnica de estos ob,jetos. AMBROSETTI: El; BRONCE EN LA REGI(')N CALCHA QUÍ. 189 No sabría á qué atribuirlo, ó puede ser una destrucción ritual funeraria, una muerte del objeto á fin de dejarlo inservible, algo parecido á lo que pasa con la muerte de la alfarería, ó quizá haya sido con el objeto de aprovechar de nuevo el metal y volverlo á fundir reducido á fragmentos. Es tan extraordinario es^to, sobre todo la destrucción de una sola •de las aletas de la T á todas luces intencional y que deja el hacha inservible para poder enhastarla, que me inclino á creer lo primero. líH» MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. PARTE II. DESCRIPCIÓN DEL JIATEEIAL ARQUEOLÓGICO. Punzones. El instrumento más primitivo que hallamos es el punzón, sim- ple varilla de metal aguzada en uno ó ambos extremos, y derivada del punzón de hueso ó de la es))ina de los cactus. Los primeros ensayos de fundición seguramente dieron por re- sultado este útil; es decir, una varilla cuyos extremos se aguzaría en una piedra por frotación; más tarde se jierfeccionó adquiriendo formas y dimensiones diversas. El Museo Nacional posee varios ejemplares: unos son punzones hechos con pedazos de varillas que deben haber tenido otro desti- no, y otros fabricados ó fundidos expresamente. Entre estos últimos hay varios de 42 mm. de largo 23or 4 mm. de aucho que semejan pequeños clavos chatos, con punta aguda. Otros son de sección cuadrada do 4 mm. por lado y afilados en sus dos extremos. Dos ejemplares típicos de estos últimos se hallan en el Museo Nacional y proceden do los Sepulcros de Inca-huasi, Provincia de Salta, traídos ])or el Sr. Carlos Burmeister; uno de ellos es de gran tamaño, mide Ü9 Va cm. de largo por 5 mm. de grueso; el otro es muy pequeño, de B7 mm. de largo por 4 de grueso, en ambos sus dos extremos terminan en punta. Este útil era indispensable á los Calchaquíes, que trabajaban, como se sabe, mucho en cuero, y lo empleaban para perforarlo y facilitar así la costura del mismo por medio de tientos'. Fuera de esto, es natural que debieron utilizar también estos punzones en muchos otros trabajos de índole diversa según lo re- quiriesen sus necesidades. 1 Pe(iueñas cintas cortadas del mismo cuero. AMBKOSETTi: EL BEONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 191 Fig. 7. — Punzones de bronce: a, b, r, de Inca-huasi (Salta). Los demás proceden de Santa María, Amaicha, Tolombón y Cafayate. (Valle Calchaqui Sur), Col. Museo Nacional. 192 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Ciiclúllos simplos. El Dr. Eduardo Seler, al presentar la colección recogida por el Dr. Max Uhle en la región Cakhaquí á la Sociedad Antropoló- gica de Berlín', llamó la atención sobre un cncliillo semilunar de Fig. 8. — Col. Museo Etnográfico de Berlín. cobre (jue por medio de un cordón de lana se hallaba unido á una oreja y un dedo de llama. 1 VerhandlunKer der Bei-liner Gesellschalt l'ür Antliropolosie, in: Zeitschrift für Ethnologie, 18S)4, páginas 409 y 410. AMBROSETTI: EL BEONCE EN LA REGIÓN CALCHAQüí. 193 Este objeto (fig. 8) lleva en el Museo de Berlín el n.» V. A. 11.341, y le fué dado al Dr. TJhle por el cura de Tilcara, presbítero Filgueira. En mi trabajo sobre las antigüedades de la Provincia de Jujuj^ hice mención de este hallazgo, y entonces dije: La rara combina- ción de estos tres objetos reunidos se explica: debe de haber sido un cuchillo cjue emplearon para señalar las orejas de la llamas, ce- remonia que varias veces he descrito. No he cambiado de opinión y persisto en ella. Pero por ahora nos interesa sólo la forma de este CTichillo si- Fig. 9.— Cuchillos simples: De Inca-huasi, Santa Maria, Amaicha y Tolomb(Jn. Col. Museo Nacional. La medida representa 20 c-m. guiendo el plan que me he trazado de describir todos los tipos de objetos de bronce de la región Calchaquí conocidos hasta hoy. La forma es muy sencilla: es un segmento de disco afilado en sus Anal. Mus. Nac. Bs. As., Skkie 3", t. iv. Agosto 22, 1!»04. 13 194 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. extremidades; podría decirse que es una hoja angosta de forma lanceolada pero cou uno de sus costados mayores curvo. Este útil deriva, seguramente en su forma, del cuchillo ¡irimitivo ó laja de piedra y hasta su disposición permite asegurarlo en la mano y operar con él como si fuera una laja de pedernal de tipo paleolítico. En el centro y en la parte superior cerca del dorso, hay un agu- jero perforado: el agujero de suspensión. Esta es la forma prístina del útil pero ella se modifica y varía en sus detalles sin que por esto cambie en su tipo fundamental. El Museo Nacional posee varios ejemplares, uno de ellos, de este tipo, es un ejemplo de lo que acabo de decir, de 1-4 cm. en su parte más larga ó borde superior que puede decirse que es recto, por un ancho que varía entre 3 V21 4 ^Ui y V2 ©" su punta (fig. 9 «)• También el Museo de Berlín posee otro de La Barranca, igual al anterior (u° del Catálogo V. C, 1702). Modificación del tipo anterior es el cuchillo fig. 9 b, que puede decirse es semilunar, esto es, terminado en dos puntas. Esta for- ma es rara y procede de los sepulcros de Inca-huasi (Salta). El tijjo de cuchillo fig. 9 c es más regular, no ]n-esenta puntas y puede decirse que es una lámina cuadrangular alargada con un filo redondeado. Tres ejemplares posee el Museo Nacional, de los cuales dos son de gran tamaño, pues tienen respectivamente: Largo 15 era. 4 y 4 '/2 cm. 5 y ^'a cm. 16 '/2 cm. Ancho de los extremos Ancho en el medio 4 y 4 ',» cm (i cm. Ambos están j)rovistos de un agujero de suspensión en su ])arte central y superior, muy cerca del borde. Este tipo procede del valle de Yocavil, cerca de Santa María, Provincia de Catamarca, aunque se han hallado también ejem- jílares en el norte del valle Calchaquí como en Molinos, etc. Cinceles. El instrumento de bronce más sencillo, más útil, y que se halla más profusamente exjmrcido en toda la región Calchaquí, es el cincel. AMBROSETTI: EL BEONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 195 Fig. lU. — Cinceles de bronce de muchas localidades. Col. Museo Nacional. La medida representa 10 cm. 196 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Como instrumento es de los más primitivos y deriva del punzón puntiagudo ó (juizá de otro de la misma forma de piedra ' ó hueso. Generalmente es una varilla de bronee de sección cuadrangular alargada, lo que le da ese aspecto chato, anclio y poco grueso, y que termina en punta en una extremidad y en arco la otra: el filo. Por algunos ejemplares que han sido hallados (fig. 13 c) se ve que se empleaba incrustado en un mango de madera redondeado Fis-. 11. Fig-. 12. — Cincel de filo de gran r.adio. Col. Museo Etnográfico de Berlín (N° del Catálo- go V. A. 11-^27"). al cual se le hacía un corte para extraer un casco y dentro de aquél la ranura destinada á alojarlo, de manera que una vez colocado dentro de ella y asegurado por medio de un retobo de tientos de cuero fresco, quedase firme y apto para ser empleado como un formón. Otros ejemplares han sido usados sin mango, como parecen indi- carlo sus dos extremidades, que aunque de distinto tamaño, presen- tan dos filos. El Museo Nacional posee, entre varios, uno de estos cinceles de 33 cm. de largo por 22 mm. de ancho en su parte media (fig. 10 a). 1 El Sr. Lafone Quevedo halló un cincel de pizarra idéntico á los que nos ocu- pan, el cual supone sirvió para grabar la alfarería. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUf. 197 El tamaño de estos instrumentos varía al infinito siempre pre- sentando la misma forma, ya sea con uno ó dos extremos utiliza- bles desde el de 33 cm., que es el mayor que conozco, hasta uno de Fig, 13.--Cinceles de bronce de muchas localidades. Col. Museo Nacional. 4 1/2 cm., pero el tamaño general varía de lOálScm. de lai'go por 8 á 9 mm. de ancho y 3 á 5 mm. de grueso. Algunos ejemplares muestran un filo, no en un arco amjDlio que empieza y termina muy en el extremo del instrumento, sino que 198 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. progresivamente se va ensanchando todo él y termina en un arco muy cerrado sin solución de continuidad de las lineas del borde, estos presentan el aspecto como si el líltimo tercio del instrumen- to hubiera sido achatado á martillazos por igual, perdiendo así su sección cuadrangular (fig. 11). En otros ejemplares el filo en la extremidad se ensancha mucho presentando arcos de gran radio en comparación á los otros; un ejemjjlar tiene hasta 4 cm. de radio (fig. 13 d y 121. Estos instrumentos han servido de escoplos ó mejor de buriles para trabajar madera, etc., pero sólo á pulso y sin que se haya gol- peado sobre ellos con piedra ó martillo, por lo menos así lo demues- tran los de dos filos ; quizá se haya hecho uso de la percusión en los encabados, á pesar de que creo que con ellos han de haber tra- bajado los calchaquíes lo mismo que he visto trabajar á los cain- guá, por ejemplo, con instrumentos similares de hueso ó dientes de grandes roedores encabados. Sin embargo, muchos de estos cinceles muestran trazos de haber sido golpeados en su extremo opuesto al filo, pero como se han usado encabados, supongo que esos golpes deben haber sido mo- dernos y causados por los que los hallaron jjosteriormente. Hay algunos instrumentos que Fig. i4.-rieara mostrando la hue- no han sido fundídos desde el pri- 11a de la fricción de los objetos de mermomeuto como cinceles, pero bronce que se afilaban en ella. ^^^^ j^^ -^^j-Qg i,,^^tilizaron después como tales transformándolos. La fig. 13 a y h son un ejemplo. A fuerza de martillazos y de re- fregarlos en piedras de afilar han sacado filo á éstos para emplear- los con ese objeto. El Museo Nacional posee algunas piedras que han servido para sacar filo á estos y otros instrumentos por fricción directa (fig. 14). Uno de ellos h resultó de defectuosa fundición; es asimétrico, pero los indios lo utilizaron de ese modo afilando y golpeando su extremidad más ancha. El otro, fig. a ha sido en su origen una varilla de metal de sec- ción casi cuadrada, las extremidades han sido martilladas: una, la menor, afilada para servir de cincel, y la otra mayor ha quedado transformada en una especie de disco irregular con un gran agujero en el centro cuyo uso no me puedo exjjlicar sino el de poderlo col- gar con algún cordón. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 199 Hojas de hachuelas. Otra forma de cinceles son las hojas de hachuelas. Estas son generalmente cortas, alargadas, de poco espesor con el arco del filo saliente á los lados. Su tamaño varía entre 16 cm. y 5 cm. y han sido empleados de varias maneras; unos han servido para esculpir como verdadero cin- Tig. 15.— Hojas de hachuelas. a, reconstrucción del modo de encabarlas; h, cincel típico. Col. Museo Nacional. La medida representa 10 cm. cel por medio de la percusión directa sobre la extremidad contra- ria al filo que es generalmente recta como parecen demostrarlo uno de ellos encorvado debido á un fuerte golpe sobre un objeto 200 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. resistente y otro quebrado que presenta su fractura antigua y que recogí en Tolombón en 189fi. Otro es un cincel típico destinado quizá á cortar metales (fig. 15 h) como lo atestiguan algunashacliasy otros objetos de bronce que el Museo Nacional posee donde se ven los cortes producidos por uno de estos instru- mentos. Este es de 0.12 de largo con un ancho me- dio de 4 cm. y un espesor medio de 1 cm. Pesa 478 gramos y muestra señales de per- cusión en su extremo posterior. El filo es en caballete. Otros en cambio, los de filo más arqueado y saliente, se lian usado en un mango de forma clásica antigua como lo demuestra el magnífico ejemplar que se conserva en el Museo de Berlín (número del Catálogo V. A. 11.282, que reproduzco en la fig. 16) halla- do en Taranto cerca de Casabindo. Estudiando bien estas piezas con el dato del ejemplar del Museo de Berlín, se ve que no han podido servir sino para ese uso. Por lo pronto el filo no es igual en las dos caras: en la inferior, que se adaptaba sobre el man- go, es plano, recto; mientras que en la supe- rior va redondeándose, ó mejor, toma la for- ma convexa hacia abajo como conviene á ■v-í^-' Vig. Ifi. — Hachuela encabada hallada en una tumba de la Puna de .Tujuy. Col. Museo Etnoirráfico de Berlín. AMBROSETTI: EL BKONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 201 las hojas de esta clase que debían de cortar golpeando con el filo de arriba para abajo. Además el tamaño de estas hojas, y su forma chata y delgada, hacen que su empleo directo sea muy incómodo y poco eficaz, pues Fig. 17— Hojas Je hathuelas mostrando la disposición del filo en media agua. la mano, en la mayoría de los casos, no las podría asegurar bien y menos los dedos. Supongo que sólo en algún apuro ó necesidad urgente se pudo trabajar con ellos por percusión y eso con mal éxito pues su misma forma chata y ancha tenía que producir forzosamente la dobladu- ra de la misma y aun su rotura, como ya hemos visto. La mayor de estas hojas tiene 16 cm. de largo por un ancho me- dio de 57 mm. y un grueso medio de 7 mm. Peso 552 gramos '. Las demás varían mucho respecto del largo y ancho con un es- pesor medio de 3 á 5 milímetros. 1 Hojas dé hachuelas de este tipo, pero de tamaño mucho mayor, puede decir- se el doble, han sido halladas en Georgia por el distinguido arqueólogo ameri- cano señor Clarence B. Moore, de Filadelfia*. Mide 7.1» pulgadas de largo y 2 pulgadas de ancho en el filo y un espesor de 0.27 de pulgada. Se halló entre madera ó corteza muy descompuesta, en un mound junto á un esqueleto muy destruido también. Rodeando la extremidad opuesta al filo presentaba una banda negra como de una pulgada de ancho, lo que aparentemente demostraba que esta hoja ó cincel se hallaba enmangado. Otro cincel del mismo tipo pero más largo aunque más delgado que éste según el mismo autor, ha sido figurado por el coronel Jones como procedente de un mound del valle Nacoochee, en Georgia. * Certain aboriginal mounds of the Georgia Coast. Fig. 24, pág. 41.— For Cla- rence B. Moore. Journal of the Academv of Natural Sciences of Philadelphia, vol. XI, 1897. 202 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Los númei'os siguientes se refieren al largo y ancho de algunos de estos instrumentos. Lars'o Anclio Peso 13 cm. 3 1/2 cm. 862 G ramos iltí Santa María 11 3 260 • Tolombóu 9 2 % 95 » Tolombón 8 2 "fe 83 » Amaioha Sur (i 1/; 2 53 > Molinos 9 4 149 • Fuerte Quemado 4 >;•. 3 07 » Santa María Fig. 18 —Puerta: Provin- cia de Catamarea, Museo de Berlín (Col. Max Uhle). El Museo Nacional tiene una de estas hojas de 10 ^j^ cm. de largo ¡jor 4 cm. de ancho y 5 en el filo que es muy abierto, 6 mm. de grueso y 185 gramos de peso, que posee la particularidad de presentar un agujero cuadrado cortado eu su tercio posterior casi en el medio, quizá para su- jetarla con un clavo ó un cuero á su man- go. (Véase fig. 16). Espátulas. Doy este nombre á unos objetos pare- cidos á un cincel, pero que se diferencian de éste porque su parte media superior se ensancha paulatinamente hasta tomar la forma indicada; mientras que la mitad inferior termina lo mismo que en los cince- les casi en punta. Esta última creo que de- be haber estado en un mango de madera. El Museo Nacional no posee aun de estos objetos, el de Berlín tiene uno do La Puerta (n° de su Catálogo V. C. 1.665) que mide 27 cm. de largo por 6 cm. de an- cho en su borde mayor, y casi un centí- metro eu su extremidad más angosta. (Fi- gura 18). El Museo de La Plata posee también una de estas espátulas pero mayor. Tiene 31 cm. de largo por 7 cm. y 1 cm. de an- cho respectivamente. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 203 No me imagino el empleo que debían tener estas espátulas, qui- zá hayan servido para trabajar alfarería. Tumis ó Tajaderas. Como bien lo dice el señor Masón ai hablar del Ulu ó cuchillo de las mujeres esquimales, esta forma halla sa representación moder- na en el cuchillo de los talabarteros, de los zajjateros, de los carni- ceros, de los pescadores y del cortador semilunar de las cocinas*. Es uno de los instrumentos más antiguos que conoce la humani- dad y frecuentemente se ve representado en manos de algún traba- jador en los monumentos egi])cios ^. La misma impresión tuvo Montesinos cuando describió en sus memorias este mismo objeto usado en el Perú: Tumi, dice, era nn instrumento de cobre al modo de trinchante de zapatero, que se en- hastaba en un palo^. Entre el Tumi del Perú y el Ulu de los Es- quimales hallamos en toda la región mexicana y de la América Central, toda esa larga serie de objetos de metal que, bajo el nom- bre de tajaderas, azadas ó hachuelas, demuestran la evolución de este útil en todo el oeste americano^; instrumentos de cobre y 1 The ulu or ivoman's knife ofthe Enkimo. liy Otis T. Masón. Smithsonian Report. National Museum. 1900. Wasliington. Véanse planchas Liii fig. 1, Liv, fig. 1, 2, 3. Lv fig. 1, 2, como referencias, á fin de darse una idea de la similitud práctica entre ambos instrumentos Esquimales y Calchaquies. 2 Véase la reproducción de una figura de Wilkinson que trae el mismo autor. Planclia Lii. 3 Memorias Antiguas Historiales del Perú en la Revista de Buenos Aires. Tomo XII, pág. 230. Cap. 26. 4 Los americanos llaman á este tipo Coper Hoe y muctios objetos de éstos pue- den verse dibujados en distintas publicaciones y entre ellas en los Eeports del Peabody Museum. Vol. iii, pág. 127 en un trabajo sobre el cobre, del Sr. P. W. Putnam. Una idea de la abundancia de estos objetos pueden darla los siguientes párra- fos que se extractan de la obra del Dr. Nicolás de León: «Lyobaa ó Mitlan, pág. 27 cap. vi, México, 1901. « Entre los instrumentos característicos del arte en Mitla, existen ejemplares de una especie de hacha, objetos en forma de Tan griega, hechos de cobre forjado. Se encuentran por lo común en las sepulturas, y en tal abundancia que un amigo nuestro que posee una haciendita cercana á Ciulapa pudo con ellos mandar ha- cer los cilindros de su trapiche para moler la caña dt- aziícar. 204 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. bronce en forma siempre de T ó Tauy filo ancho semilunar varia- bles hasta el infinito. El Sr. "Wiener llama á estos objetos Tnlpo; ignoro si este es su nombre actual en el Perú. Los Tumis de la región Calchaquí son, puede decirse, iguales á los peruanos; generalmente de bronce. El Sr. Blake describió dos de ellos en el tomo ii de los Reports del Peabody Museum (pág. 289), procedentes de una sej^ultura de la Bahía de Chacota, al sur de la ciudad de Arica; de cobre con un pequeño porcentaje de estaño. Ambos son del tipo común, de filo ancho no perfectamente semilunar, uno es de mango achatado y con un agujero perforado cerca de su extremidad, y el otro tiene el mango redondeado terminado por una cabeza de llama con un ani- llo pequeño en la parte posterior de la misma, exactamente igual al fragmento de mango que posee el Museo Nacioinil (fig. 19?))) hallado en Santa María. Este tipo es muy común en el Perú y "Wiener dibuja algunos también bajo el nombre de Champí, que creo no le corresponde. El Tumi calchaquí ha sido un útil ó herramienta de uso común, que seguramente desempeñó las funciones del cuchillo qiTe emplea hoy la gente de campo; su forma se adapta muy bien para todos los trabajos menudos y sobre todo jíara los de cuero, cuyo emjjleo, como ya sabemos, por lo que nos dice Cabrera ' entraba mucho en sus vestidos. El mismo autor al hablarnos de la indumentaria de estos indios, también afirma que « hacen por gala muchas varillas largas de metales, y al cavo della como cucharas' y toáoslos más con un cuchillo colgado con tm fiador de la mano derecJia». Estos últimos creo i¡ue serían los Tumis, porque casi todos ellos presentan en su mango ya sea un agujero, ó esto mismo formado por un doblez de su extremo superior. La forma y tamaño de los Tumis es muy variable; es una T in- vertida de bronce, cuya línea transversal representa el filo y la vertical el mango. A veces, todo es formado por i;na lámina delgada achatada á fuerza de martillazos; otras, el mango es redondeado y terminado ó en una cabeza de llama ó en un botón discoidal (fig. 19 c), pero generalmente el mango es delgado de sección cuadrada que va dis- l Relación sumaria de los pueblos que ha descubierto y va á poblar don Geró- nimo Luis de Cabrera, gobernador de los Juries. Documento n° 2, Archivo Gene- ral de Indias en Sevilla, pliego 1 '/< (Gol. Cárcano). S Los Topus, de los cuales trataremos más adelante. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 205 i fe é '■ ¡1 3 -^ ü 206 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. minuj'endo hacia su extremo superior, el que ha sido doblado sobre sí mismo á fin de formar uua especie de gancho cerrado que deja en su interior un ojal para pasar por él el fiador, que debía permi- tir llevarlo colgado de la mano. Como estos mangos de sección cuadrada son muy delgados y no permiten agarrarlos bien, creo que debieron haber sido enhastados en un cabo de madera perforado longitudinalmente, como lo indi- ca Montesinos, y de esta manera estos cuchillos son mucho más manuables ^ En cuanto sus dimensiones, varían mucho entre sí; el euadrito adjunto podrá dar una idea: S. Maria Tolombón Cachi S. María Molinos Amaicha S. María Largo 125 nuil. 110 mía. 1í!5 iiim. 130 ni m. 95 mm. 100 nini. 70 muí. Ancho del filo HO . 150 . 130 > 120 . 90 • 130 . 70 • Alto del filo.. JO . 20 • 35 . 70 • 25 • 15 . 8 . Un fragmento de Tumi, es decir, el filo sin el mango, de 135 mm. de largo por 38 mm. de ancho y de 3 á 4 de grueso que hallé en' Tolombón en 1896 y actualmente está en el Museo Nacional, fué analizado por el químico Sr. Eduardo Suárez, dando el siguiente resultado : Cobre oio 95.90 Níquel rastros Estaño 3 80 Hierro 0.28 Sílice V azufre rastros Hacljas. Estos grandes y jjesados útiles ó armas, son bastante comunes en la región Calchaquí; se conoce que los fundidores del Aeonqui- ja trabajaron con perseverancia en la confección de ellas, habiendo llegado á perfeccionarlas hasta el límite de lo posible. Las fundían en moldes de dos valvas y las hay de todos los ta- maños y pesos. 1 Para la mejor comprehensión de esto, he hecho restauí-ar uno de estos Tumis ton un cabo de madera (fig. 19 a). ÁMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 207 La primera que se ha descrito, lo fué por el Sr. Ewbank' y el Sr. Toribio Medina transcribió lo que aquél dijo en su interesante obra''', prestando así un verdadero servicio á los que carecen de aquélla. El hacha era calchaquí y seguramente fué fundida, ya sea en Antofagasta, donde el Dr. Moreno halló restos de hornos j' moldes, ó en los valles de Salta ó Catamarca, se encontró en una áspera quebrada de la Provincia chilena de Atacama, no lejos de donde el camino llamado de los Incas se dirige hacia el cerro de Tres Puntas en la latitud de 26° 42'. El Sr. Ewbank supuso que fuera peruana en la creencia de que los primitivos chilenos no sabían trabnjar los metales, según sus projDÍas ]ialabras; pero ignoraba que de este lado de los Andes y aun en plena Puna, se habían fundido en otras éjDOcas miles de pie- zas de este mismo tipo. Pesaba tres y media libras y denotaba un gran uso. El mismo autor creyó que fuera empleada más bien como azuela que como hacha, guiándose por la idea de que el mango hubiera estado dispuesto perpendicularmente al filo y no paralelamente. Esta suposición del distinguido autor no me parece viable. Entre los ejemplares de que dispongo hay varios sin las escota- duras que muestra en sus costados el hacha de Atacama y entre ellos una más grande c[ue aquélla, más pesada y en forma de Tau sencilla; pues bien, esta hacha presenta en cada brazo de la T y á cada lado, es decir, en los cuatro ángulos internos que forma, el desgaste de las correas que la sujetaron á un mango vertical, es de- cir, paralelo al filo. La pai'te posterior ó superior, si se quiere, del palo transversal de la T es liso chato y se halló intacto como por haber sido alojado en una ranura del mango, y allí fuertemente amarrado contra el resto del mismo mango por una recia atadura de cuero fresco que más tarde al secarse lo hul)iera mantenido firme. No veo (dada la forma de su filo en caballete perfecto y no en media agua como en las azuelas que he descrito anteriormente), que hubiera podido servir esta hacha para ese uso. 1 Thomas Ewbank: A Description of the Indian antiquities brouglit from Chi- le and Perú by the United States Naval Astronomical Expedition. The U. S. Naval Astronomical Expedition to the Southern Hemisphere during the years l.S49-'óO-'ol-'.o'2. Lieut J. M. Gilliss, Superintendent. Vol. ii; Appendie E, p- 111-15U, p). vni-x. Philadelphia, 185G. 2 Los aborigénes de Chile, pág. 373 y siguientes. 208 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Además, en el hacha del Sr. Ewbank y eu varios ejemplares se nota también que el filo ha sido gastado de un costado más que otro ; es decir, que ese costado actualmente más bajo que el otro, ha sido el que primero ha trabajado ó golpeado, lo que es natural Fig. 20.— Hachas de San Carlos (a) y Tolombón (h), en su posición natural mos- trando el desgaste del borde inferior del filo. Col. Museo Nacional, donación J. B. Anibrosetti. dada la posición del hacha que he descrito, y de ningún modo se hubiera producido si el instrumento hubiera trabajado con el filo horizontalmente como una azuela (fig. 20). El hacha á que se refiere el Sr. Ewbank es del tijiO de las que AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 209 presentan, además del palo transversal de la T, unas puntas ó pro- minencias laterales en los costados paralelas á él y separadas por una cierta distancia. Esto cree el mismo autor que sirvió para « precaver, lo que real- mente se consiguió, que el mango descendiese del punto en que propiamente debía de estar». En el Museo de Berlín hay dos hachas de este tipo de La Toma, cerca de la Puerta en la Provincia de Catamarca (fig. 21), una de ellas casi del mismo tamaño de la descrita por nuestro autor y Fig. 21. — Hachas con apéndices laterales del tipo de la descrita portel se- ñor Ewbank. Col Museo Etnográfico de Berlín. (ISs. del Catálogo V. G. Wb2 y V. C. 1658). otra la mitad, ambas presentan el filo destruido; y otra corta de filo muy ancho semilunar, plana, con todo el aspecto de haber sido un hacha ceremonial, ó insignia de mando, en la que se notan las prominencias ó puntas muy largas y de una forma regular, tanto es así, que semejan más bien una barra transversal paralela á la posterior (véase fig. 22). El Museo Nacional posee otra del mismo tipo, pero más ancha y más corta relativamente también con las dos prominencias, á los costados cortas y de forma más bien cónica (fig. 23). Anal. Mus. Nac. Bs. As., Skrie 3", t. iv. Agosto 23, 1904. 14 210 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. La barra transversal posterior muestra de uno y otro lado una depresión en toda su longitud como para agarrarse mejor al mango. Una de las caras es convexa y se halla llena de rastros de marti- lleo, la otra cara es plana. Fig. 22.— Col. Museo Etnográfic/o de Berlín. (N-del Catálogo V. A. 11330). Fig. 23.— Fuerte Quemado, Col. Museo Nacional. Si no fuera pior las dos depresiones que indican claramente el modo de eiihastarla, se creería más bien una azuela por su filo en media agua, ])ero esta disposición creo que ha de haber sido un de- fecto de modelado y no intencional. Parece haber sido también como la anterior, ceremonial ó de in- signia. Sus medidas son: Largo Ancho ■lela barra trans versal Ancho .\nclio entre las Espesor medio prominencias posterior Espesor medio 10 ',2 cui. 10 cm. Peso 530 gramos. 9 '¡2 cm. 1 'i; cm. 8 mm. A mi parecer, estas puntas ó prominencias han servido para ase- gurar mayormente la fijeza del hacha contra el mango, sujetando otras correas y aun una ta])a de cuero también, que cubría el to- tal, como se nota en los ejemplares enhastados que se han hallado en la región Calchaquí y sur de Bolivia, como se verá más ade- lante; con lo que estoy de acuerdo es con que todos estos objetos han recibido un martilleo, pulido y afiladura final después de la fundición, ya sea por medio de martillos de piedra ó quizá del mis- AMBEOSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 211 mo metal aunque este último no está demostrado por ningún ha- llazgo hasta ahora. Muvhos de estos ejemplares presentan, como la mayoría de los Fig. 24. — De Santa María, Col. Museo Nacional. objetos de bronce de esta región, un color negro en su superficie casi como tinta, y parecen haber sufrido poco ó nada por la oxida- ción, como bien lo observó nuestro autor. Los siguientes análisis de hachas de tipo T sencillo, dan este re- sultado : Colire 91.40 Cobre 93.58 Estaño '''.38 Estaño G.CX5 Hierro 1.05 rastros de plomo Sílice 0.03 (J. J. J.Kyle). (Eduardo Suárez;. Fig. 20. h — Cobre !)6.66 Cobre 92.67 Estaño 3.34 Estaño 4 4 J Plomo rastros Níquel 1 .80 (J.J. J.Kyle) Hierro 91 Sílice 0.20 Fig. 20 o.-- ( Eduardo Suárez). Cobre 94.28 Estaño 5.73 Plomo rastros (.J. J.J. Kvle). Fig. 24. - Como se ve, todas ellas contienen estaño en cantidad que varía entre 7.38 á 3.34 %. Esto dan los análisis, pero si se tiene en cuenta que el metal, dada la imperfección de su fundición no debe ser homogéneo en todas 212 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. las partes de la pieza, resulta que de estos cinco análisis tendríamos 5.35 o/ü ó mejor de 5 á G % de estaño como término medio para las hachas de bronce. A pesar de lo que nos dice el señor Ewbank, el hacha de Atacama ha sido de bronce como sus simi- lares calchaquies: de cobre puro no sólo no habría tenido ese co- lor negro, sino que tampoco se habría conservado en las condi- ciones que él la describe. Los objetos de cobre puro casi todos están muy oxidados y son sumamente frágiles. Por las razones expuestas, tam- poco soy déla oj)inión que expre- sa el señor Medina en su pág. .376, en que declara que estas hachas debían usarse sin mango '. Esta era la impresión que al principio tuve cuando conseguí los primeros ejemplares, pero rá- pidamente la modifiqué cuando entré á estudiar la cuestión con detalle. El Museo Nacional posee un ejemplar (fig. 25) de hacha de pie- dra de Molinos, casi exactamente igual á una de estas hachas de bronce, puede decirse que es la copia de una de ellas; tiene un buen filo y las aletas mucho más robustas, con señales en su arranque de haber estado sujetas con correas, como parece demostrarlo el pu- lido especial producido por ellas, que presenta. Mide 16 cm. de largo por 6 cm. de ancho en su parte media y 2 á 2 1/2 cm. de grueso. La rama transversal de la T tiene 11 cm. y su parte posterior 10 cm. por 2 1/2 cm. en su parte más ancha. Este ejemplar creo que nos presenta la forma antecesora en pie- dra de estas hachas de bronce. Fig. 25. — Hacha de piedra del mis- mo tipo de las de bronce . Col. Museo Nacional, donación .T. B. Ambrosetti. I Es cierto que en algunos ejemplares se notan las cabezas de la rama trans- versal de la T con señales de haber sido muy golpeadas; esto mismo, si es que esas señales fueran muy antiguas, denotarían simplemente un empleo ocasional, pero de ninguna manera puedo aceptar que el único empleo posible de estas hachas sin mango fuera el de martillo. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGI(')N CALCHAQUÍ. 213 Doy á continuación las dimensiones y pesos de varias de estas hachas con algunas observaciones pertinentes á cada una, lo que me evita su descripción. g O C J Oí ¿ ^ t ' o ií'C o ^ 5 í .a 0,0 ^-2 u" o N 2 C _ 3 c 5 ^"^ ^ O cí-^-c-S ■-'- ó O 0^ -^ CM T-H C<] i, ° Ú ? "j S P 'o o ^ 2 2 >0 v^ S CD ^ lllEll '^ ^ Ph 3 ^ f/; a^ bD cr co ^1 X Tf cq OÍ oj ~' Oí o 3 vj tí v: c 3 -o ^^ ¿■5 6 1^ 1^ rt s <:o o; •« rf -H c o ""í; r- 3 rt ■= '? 2 b .0 a be E ^lO.-H s • - • 1- .2 cS be .st: " ^ -^ t3 rt '-2 5 3 - O) 3 -^ r s+H o 0—0 H (M r^ ^cá C ^ g C, rt >-í rt e^ rt ü ce 3 .:: .3 Ñ COCOíOcíl^íM ^ rt_ o- oís S ^j'3 f-i o o 2 bcbc-r o o o X X ^ rt rt tí gj ry-j 3 .1. _a c s 3 -^ 3 OÍ c; be rt¿ 33 g k; — :j 0,0 s * * .. * I ^§11 :í '3' S iOOJtH(N _0 13 Rota p ,d bien ucho u Dorso 1 )ta d e u 3 bb E fe en O) tí tí rt ^ -P 3"-- tí ,-^ X X ■^ tí 2 i; s rt g ? = .3-g o tí o. -^ 3 OJ o K^ •3 ■^i t.-' p-^ X bl-S X rt ^10-^Cq-H(>Jr^ rt tí S r- rt tí 3 tí c o ■= : tí 3 Cj;- gÜ >-.S^ S"£-^ o rt = . X 5 rt 3 o íí S^-^t-^-a^ X C,. rtorta)„jO Jíií- ^ xT3 -^ *-> tí § rt : o O)— .• X c-s o .íf í* aj rt 3 >-t r^ X liS >>3 ° O rt es;; , t(^.i2j: ii-3 o o 1> X .i^ 43 o TT T3 "3 „ tí rt « X ,— o OJ a tí tí" rt rt tí ^ CU (T ^ o o c «j 7", (-. 214 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ^j^Sijftiie'» "5*-^ ^•^* 1 a o 'o 3 o o X I tu 'A AMBROSETTI: EL BRONCE EiST LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 215 En el Museo Nacional hay un gran trozo de una de estas hachas de 14 centímetros de largo por 6 y 5 de ancho, respectivamente, y Fig. 2".— Santa María. Col. Fig. ¿s. Museo Nacional. Nacional. -Santa María. Col, Museo Fig. '29. 2 1/2 de grueso y de 1 kilo 630 gramos de peso, que ha sido cortado á cincel del mismo modo atacándolo de los dos lados. Fig. 29. 216 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Objetos (le adorno. Llamo así á unas varillas cuyo uso no j^uedo atribuir á nada práctico y de las cuales el Museo Nacional posee dos ejemplares. Una de ellas tiene 16 cm. de largo por 4 mm. de ancho y es muj' delgada; en una de sus extremidades se ensancha un poco tomando el aspecto del filo de un cincel (fig. 30). La otra tiene 23 Va em. de largo ¡lor 4 mm. de ancho y de igual espesor que el anterior, toda la mitad superior de esta varilla es ondulada y va en- sanchándose en esta forma hacia su extremidad. En el Museo de La Plata hay un ejemplar pare- cido de tamaño mayor: mide 33 cm. de largo por 1 1/2 cm. de ancho en su parte media y 2 V2 en su extremidad superior que termina en forma de espátula. Creo que no han tenido otro uso sino el de ser- vir de adornos personales, probablemente femeni- nos, algo así como los Topus de que pasamos á tratar. Topus de cabeza chata y agujero. Una forma comiín al Perú y al norte de Cal- 1 chaqui son los Topus de pequeño tamaño de ca- beza chata redondeada, unas veces producto del martillo y otras de la fundición, y que muestran en su interior y en el tercio inferior de la cabeza una pequeña perforación ó agujero. Todos los ejemplares que conozco tienen ese agujero. El Museo de Berlín posee varios ejemplares (nú- meros de su Catálogo V. C. 1.743. V. A. 11.286. V. A. 11.269) y el Museo Nacional y de La Plata también ofrecen entre ambos un buen material. (Figura 31). De cabeza discoidal chata, pero sin agujero, el Museo de La Plata tiene unos Topus muy grandes, pues miden hasta 42 cm. de largo y con el diámetro mayor de la cabeza 13 cm. por 12 cm.; los bor- Fig. 30. — Santa María. Col. Museo Nacional. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA EEGIÓN CALCHAQUÍ. 217 des son irregulares y se ve que esta ha sido arreglada á fuerza de martillo; el alfiler es cilindrico y del grueso de un alambre común. Esta forma se modifica en un tipo que se ha mantenido casi sin variación; me refiero á dos prominencias divergentes que sobresa- a b c d e f Fig. 31. — Topus de cabeza chata. Col. Museo Nacional. len del disco en el centro de su borde superior. Estas son cortas más ó menos cuadradas y muchas veces con un agujerito que los perfora (fig. 31 a.). Este tipo se halla en el Perú, y Wiener lo trae dibujado en su libro pág. 157 con las prominencias transformadas en una espiral. Hay además otro tipo de pequeño tamaño en el que la cabeza, en vez de ser más ó menos discoidal, es semilunar con la curva para arriba como una especie de sombrero, estos también tienen un agujero colocado del mismo modo que los anteiñores ' (fig. 31 d, e, f). Una excepción se nota entre éstos y es, en uno de cabeza muy pequeña, en el que el agujero se halla hacia un lado y debajo del sombrero, transformado en un anillo saliente (fig. 31 f). 1 Hay que hacer una excepción en cuanto al tamaño de estos Topu, pues el Museo de La Plata posee uno de 1(5 '/a cm. de largo. 218 MUSEO NACIONAL DR BUENOS AIRES. Los agujeros creo han de haber servido para colgar de ellos un cordoncito con cuentas de turquesas ó pequeños amuletos. Este último tipo procede de la Puna de Jujuy. Del primer tipo tenemos las siguientes medidas. Diámetro Largo Cabeza de la misma 15 cm. -1 cm. 31 mm. Ancho Cabeza de la cabeza segundo tipo Largo 10 c-m. 12 ';•. , 12 , 11 1/: : . 4 ■ 4 ';■.' cm. 3 . 3 . 2 > 2 2 mm. Del tercer tipo. 10 i'rn. 1 'i's cm. 27 mm. roto H . 1 - 2 '/2 cm. 10 . I 1 '/2 . Topii (le espiral. El Museo de Berlín posee un curioso Topu (fig. 32), hallado en la Barranca (N" del Catálogo V. C, 1703), que es el segundo que co- nozco. El otro es de Calingasta, Provincia de San Juan, y se halla en poder del señor Desiderio Aguiar. Fué publicado este último, en su trabajo sobre Los Huarpes eu una mala fotografía', pero tuve ocasión de verlo en uno de mis viajes á la ciudad de San Juan, habiéndome llamado fuertemente la atención por su forma nueva. Se trata de un alfiler grueso y chato cuyo extremo superior se abre en dos es¡)irales una á cada lado, dejando cada una de ellas en su interior un agujero circular. El del Museo de Berlín tiene casi doce centímetros de largo, el de San Juan es de el doble. 1 Tomo V., páfí. 295 de la primera rennic'in del Connreso Latino Americano. lOOO, (fig. 2 n" 10). AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 21 í) El singular fragmento que posee el Museo de Berlín de la Toma' (fig. 33), (n" V. C, 1717), debe haber pertenecido á uno de estos Topn. Topii cdii oi'afitos. Esta magnífica pieza de 26 centímetros de largo procede de Casabindo, Puna de Ju- juy (fig. 34). El alfiler es cilindri- co, grueso, y la paleta chata ovalada y del- gada con un diámetro mayor de 85 milíme- tros y el transverso de 86 mm. Como todos estos To- Fig. -d'ó. pus, presenta un agu- jero cerca del arran- que del alfiler. La parte central de Pig. 32. la paleta se halla ocu- pada por unos grafitos que representan una escena; pero los dibu- jos están colocados de modo que para mi- rarlos hay que dar vuelta el Topu y poner hacia arriba la punta del alfiler (fig. 35). En esta posición se ven grabados tosca- mente una gran llama con las orejas hacia adelante, la boca abier- Fig. 34. Nacional. Col. Museo • La Toma, Provincia de Catamarca. 220 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ta y al parecer empacada que es conducida por medio de una cuer- da que le sale del pescuezo, por un personaje vestido con ropa ta- lar cruzada por bandas separadas y transversales formadas j^or dos líneas que contienen series de pequeñas verticales. El personaje lleva en la mano un palo vertical que atraviesa un disco 3- dos lineas semilunares; este conjunto me hace la impresión de querer repre- sentar un buso de hilar en movimiento. Esto no tiene nada de particular si se tiene en cuenta que aun hoy día esas gentes no dejan el huso para nada y van hilando lana á medida que caminan. Esto y el traje talar ¡jarecerían indi- car á una mujer que va conduciendo lina llama é hila al mismo tiempo. Detrás de la llama hay un línea ho- rizontal terminada en punta y sobre ella una indicación sumaria de otro animal con una larga cola parada, como si estuviera detrás de ella, casi en perspectiva dire- mos, que á mi juicio representa un perro. Este conjunto de figuras se halla, aunque completamente desta- cado, sobre dos cintas enrrolladas sobre sí mismas y en sentido di- vergente, que supongo representen algo parecido á las prominen- cias que vemos en los Toj)us (fig. 31 a). Rodeando la paleta hay una franja entre líneas de series de pe- queñas rectas unas debajo de otras. La cara posterior de la paleta muestra impresiones muy anti- guas, al parecer dejadas por un tejido, que al oxidarse la superfi- cie del metal dejó como estamjjadas unas huellas. Hasta ahora creo que esta pieza es tínica, y se halla en el Museo Nacional al cual he hecho donación de ella. Fifí. as. Anillos, ele. El Sr. Erland Nordenskicild ha pul)licado un anillo de cobre que fué hallado en el asiento de una antigua habitación indígena, AMBROSETTi: EL BRONCE EN LA REGI(')N OALCHAQUÍ. 221 (AVohnplatz ii» 6) que descubrió en el Saladillo Redondo, cerca del Rio San Francisco, Chaco Jujeño ' y hace notar lo escasos que son los objetos de metal en esa región, por estar alejada de las mon- tañas. El anillo en cuestión es genuinamente Calchaquí; el Museo Na- cional posee varios ejemplares idénticos ó mejor exactamente igua- les que proceden de Tolombón, Provin(;ia de Salta. Estos anillos están formados por una simple banda de metal, enrollada en espiral de 5 á 7 mm. de ancho. Esta forma de anillo es muy primitiva. En Estados Unidos se han hallado tres ejemplares: dos por el Profesor Putnam^ en el ce- menterio de Madisonwille, Ohio, y uno por el Sr. Clarence B. Mooi-e en un Mound de Georgia^, todos de cobre. En el Perú es frecuente también hallarla en plata. Un ejemplar del Museo Nacional es mucho más ancho, 11 mm., y se diferencia de los anteriores porque la banda no se enrolla en espiral sino que ambos bordes llegan justo á encontrarse. Algunos ejemplares son de muy pequeño diámetro y parecen haber pertenecido á niños; entre estos últimos hay algunos hechos con alambre de cobre también enroscados en espiral, dos de ellos son de alambre retorcido sobre sí mismo y muestran en su super- ficie las estrias correspondientes al retorcido. Mejor dicho, son hechos con dos delgadas planchitas de metal retorcidas juntas, de manera que forman una especie de alambre; hay también un fragmento de un brazalete fabricado según este procedimiento. Otro ha sido hecho con un especie de clavo. Por el diámetro de casi todos estos anillos jjarecen haber sido usados por mujeres y niños. l Praecolumbisehe Wohn-und Begrasbnisplatze un i.ler Sud-Westgrenze voii Chaco, en Kongl. Svenska. Vet. Akad. Haiidlingar. Band 36, n" 7, fig. 17, pág. 21. * XVI y xvii Annual Eeports del Peabody Museum, pág. ItiG. S Certain Aboriginal Mounds of the Georgia Coast, fig. 8, Journal Acadeuiy N. S. Phila., Vol. XI. (1897). 999 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ♦ ^ ) ( • ^ 9 O o o C r~ O O o n I. bi) AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 223 Brazaletes. Los más senoillos que se encuentran están formados por un sim- ple aro de bronce de poco diámetro encorvado y con sus extremi- dades libres y separadas entre sí, para que tengan juego y puedan abrirse lo suficiente á fin de entrar en el brazo. El Museo posee un ejemplar hallado en el sepulcro de La Paya, otro de Lica-huasi; otro de Santa María es del mismo tipo que el anterior con la diferencia de que en vez de ser un aro cilindrico es una angosta lámina encorvada; en cuya cara externa se halla gra- bado un zig-zag de líneas muy alargadas (fig- 37). Fis. 37. También de Santa María, Provincia de Catamarca, posee el Mu- seo Nacional otro ejemplar del mismo tipo que el anterior pero más pequeño, que presenta en su cara extérnalos dibujos (fig- 38). Fig. 88. De otro tipo se hallan también como la (fig. 39 d) de Casabindo, que es un gran fragmento de 10 cm. de largo por 6 de ancho j un milímetro de espesor. El extremo que queda es cortado oblicuamente y presenta en uno de sus tercios cerca del borde un pequeño agujero. Ambos bordes laterales de la cara externa se hallan grabados con una línea que los recorre todo á lo largo y sobre ella una serie de 224 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. á ^ P3 3 C 1 ■^ -^ ^ a m Ph ;i. c ,o ? ^ I á t ^ (5 ce ■s :£ te i c bi a; o 0) '^ E :e ü 3 11 p ^ "o .5 cí •? C V X CS oí * o ce rt a; bs¡ ü m ^ 1^ C 3 ri ri ^3 O co K ^ I I i AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 225 triángalos pequeños cuya base es la línea misma, con dos ó tres lí- neas pequeñas en su interior (fig. 40). Fig. -JO. Un ejemplar de Santa María que obtuve en 1897 (fig. 39 c) es de otro tipo; ha sido un adorno de brazo para colocar sobre el pulso. Muy ancho, pues mide 10 cm., y es casi cilindrico, presentando la abertura más ancha unos 6 centímetros de eje mayor y cinco la más angosta. La parte inferior está destruida, la superior muy convexa pre- senta en el centro un pequeño círculo grabado y el borde anterior entre dos líneas muy finas, una guarda de 5 mm. de cuadrados co- locados de punta y unidos entre sí por un punto, figura resultante del entrecruzamiento de dos líneas angulares (fig. ■ll). Fig. 41. Sobre el uso de estos brazaletes el P. Techo dio algunas noticias diciendo que los calchaquíes: «se cubren los brazos hasta el codo con láminas de plata ó bronce, para servirse de ellas cuando pe- lean á flecha y algo para adornar sus personas». El examen de estos objetos y su antigüedad nos hacen disentir de la opinión expresada por el P. Toscano' que afirma « que estas láminas no son sino una imitación del brazal español muy iisado en los tiempos de la conquista como un defensivo de la armadura y vestido militar de aquella época». Esta forma ú otras similares son comunes en las momias. Una de las conservadas en el Museo de Berlín halladas en Taranto cer- i La región Calchaqui, pág. 37. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Skrie 3", t. iv. Agosto 24, 1904. 15 220 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ca de Casabindo y llevadas por el Dr. Max Uble', tiene en i\nc' de los brazos brazaletes de éstos. En el Museo Nacional se halla otra momia de Calingasta, Pro- vincia de San Juan, con idéntico adorno. Una placa muy delgada de 13 Vs t'in- de largo ¡ior 78 mm. de ancho, con dos agujeros en el borde superior, hoj- plana, ])ero que parece que anteriormente fué cilin- drica, creo que sea uno de estos bra- zaletes, que tomó la forma que ac- tualmente presenta por los que la hallaron. Procede de Santa María y se halla en el Museo Nacional (fig. 39 h). El Museo de Berlín tiene otro adorno personal: un brazalete segu- ramente (fig. 42), más ó menos se- micilíndrico de unos 16 centímetros de largo, pero con dos grandes en- tradas semicirculares, una en cada extremidad, de manera que el braza- lete presenta como cuatro cuernos, dos arriba y dos abajo. El Museo Nacional posee un obje- to casi semejante recortado del mis- mo modo (fig. 39 a) pero no con- vexo, sino plano, y con sólo los bor- des laterales levantados dos centí- metros. Esta jDÍeza tiene en su parte más corta central 12 y Va centímetros 3' casi 25 C'entímetros en su parte más larga, es decir, de cuerno á cuerno, por un ancho de 10 centímetros. El ejemplar fué hallado en el Gólgota, Quebrada del Toro, Pro- vincia de Salta, por el Sr. Carlos Burmeister en 1890, y como está muy destruido y oxidado, no sabría si asegurarle el mismo uso que el anterior ó no. A pesar de todo, me hace la impresión de un obje- to inconcluso. Fig. 42. — Brazalete du bronce. Col. Museo Etnográfico de Berlín. (N*-' del Catálogo V. A. U.ó'iG a). l Sobre estas momias me he ocupado en mis Datos -arqueológicos sobre la Provincia de Ju.juy. AMBROSETTI: EL BEONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 227 Oti'os adornos personales. Pocos objetos de esta categoría posee el Museo Nacional; entre ú 'o O 25'2 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. en el lugar de Hualilán, y se halla en poder de mi amigo el Sr. De- siderio Aguiar, quien me ha comunicado uu dibujo de la misma. Sobre el uso de estas manoplas ó empuñaduras se ha extendido mi colega el Sr. Lafone Quevedo, haciendo notar de paso esto que es muy sugestivo: « Parece imposible que en el Perú y Bolivia no se hayan encontrado muchas de estas manoplas, como de allí nos llegan las primeras noticias de estas cosas, mientras que la región Calchaquí está muy lejos de los puntos donde actuaron los autores citados'. «Ya sea porque los peruanos los introdujeron al Tucumán, ó por- que de esta Provincia pasaron á aijuel reino, si se encuentran en un lugar deberían también ajsarecer en el otro. «La noticia que aquí se da, incompleta como ella es, basta para despertar el interés de los Arqueólogos Americanistas y no me cabe duda que se han de encontrar ejemplares que nos faciliten la determinación del suuin cuiqíie. Es indudable que muchas de estas manoplas, junto con campanas, discos y otros objetos han ido á aumentar el metal destinado á convertirse encampanas, almireces, etc., pero muchos tienen que haber quedado y saldrán á luz en las crecientes que causan derrumbes en las barrancas que contienen restos de antiguos. » Lo que diré sobre los discos j' campanas lo vuelvo á repetir aquí: en el Perú será muy difícil que se hallen estos objetos, unos y otros pertenecen á la civilización calchaquí y no á la peruana. Miles de objetos de metal peruanos han sido hallados allí, sin que hayan aparecido jamás estos objetos típicos calchaquíes: discos campanas, cetros, placas pectorales, manoplas, etc., que son rela- tivamente abundantes en el territorio del antiguo Tucumán. Por esta razón creo también que el uso atribuido por mi distin- guido colega estrictamente no debió haber sido ese. El P. Cobos di ce 2: «gue cuando (los Peruanos) oraban al ]'ira- cocha, al Sol y al Trueno xe ponían unas como manoplas en las ma- nos y en esta postura les ofrecían sus dones y sacrificios y pedían lo que habían menester». El Sr. Lafone agrega al ti-anscribir esta cita: «Esta noticia ve- nía confirmando otra que nos da el P. Acosta en su Lib. v. Cap. 4, en que trata de los propios tres Dioses: Viracocha, Sol y Trueno, noticia que según él mismo es sacada de Polo. Según este autor. 1 Los PP. Cobos y Molina, como se verá más adelante. 2 Historia del Nuevo Mundo, t. iv, pág. ó:). AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 253 la ceremonia se celebraba poniendo una como manopla ó guante en las manos cuando las alzaban ». La cita de Acosta aclara la de Cobos : el término empleado por ambos: manopla, según el diccionario de la academia, es una pieza de armadura antigua con que se guarecía la mano, es decir, algo así como un guante, como lo indica Acosta. Ahora bien, ninguno de los dos autores indica que estos guantes ó manoplas fuera de me- tal y por la cita de Cobos se deduce que deberían ser algo así como para evitar el contacto de las manos con los dones y sacrificios que ofrecían, entiendo que deberían ser guantes, y precisamente por esto es que ellos le dieron por su aspecto semejante el nombre de manoplas, nombre que nosotros hemos aplicado mal á estas em- puñaduras de metal. Me inclino á creer que tuvieron más bien un objeto mixto, ya sea de insignia como parece demostrarlo el único ejemplar que ha sido hallado en una tumba, como el de La Paya que describí', y que, á no dudarlo, ha pertenecido á un jefe por los adornos de oro y el hacha Toki que le acompañaban. Ya sea en algunos casos de arma ofensiva, quizá sacrificatoria, como también lo presintió el Sr. Lafone Quevedo cuando nos dice Fig. 63. — Empuñduaras (a y c de la fig. C2) vistas de lado y en posición pro- bable al usarlas para mostrar su carácter de armas. Dibujo del Sr. E. A. Holm- berg (h). que abrigaba la sospecha, « de que pudiesen haber servido ¡^ara ayudar á dar muerte á las victimas en los sacrificios, visto que uno de los objetos tenia una cimera parecida á cuchilla » (fig. 62 h). A esto agregaré por mi parte, que siempre estos objetos me han hecho la impresión de puño de fierro ó paipai de un efecto eficaz por las cimeras rígidas y sólidas que presentan las que, como vere- mos, varían en muchos de los ejemplares. (Véase las figuras adjun- tas rt y c fig. 63). 254 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. La forma general de estas empuñaduras es la de un arco cerrado por un radio de sección más ó menos semicnrcular, que se adapta á la mano introduciéndola, y con el frente ancho, convexo y cuadran- gular. A veces es simple, como la del Museo Etnográfico de Berlín (N" del Catálogo V. C. 1.655), pero generalmente se halla provista de una porción saliente en su parte inferior como recortada y unas prominencias en su parte superior de forma variada. (Fig. 62 a.) En sencillez sigue esta otra empuñadura del Museo Nacional, procedente de Santa María, Valle de Yocavil, que pre- senta una cimera en forma de placa gruesa, ancha y de borde re- dondeado cortante. En su frente lleva un grabado, compuesto de una especie de T formado por elementos de guarda griega, de cuyo palo vertical arrancan á cada lado líneas como escaleras que terminan por gan- chos cuadrados que se cruzan con otros en sentido inverso. Es un adorno sencillo en sí, pero no perfectamente simétrico. Es una de las piezas de mayor tamaño que se han hallado. (Fig. 62 c.) Esta es la que le sigue, también desprovista de adorno alguno en la parte anterior de la empuñadura misma. En cambio, la cimera se ha recortado presentando un borde en forma de media luna cortante, unida á un exágono algo irregular recortado en la misma lámina al que á su vez se halla sobre un pa- ralelógramo alargado que se une á la empuñadura. Este paralelógramo tiene calados dos cuadrados uno á cada lado. Este calado lo hallaremos más angosto y de distinta forma en las cimeras de otras empuñaduras. El ejemplar que nos ocupa fué hallado en Shikimi, cerca de San- ta María, y pertenece al Museo Nacional. Tiene todo el aspecto con el anterior de ser una verdadera arma que manejada por un robusto brazo podría causar heridas serias. (Fig. 62 h.) Parecida á la anterior, pero mucho más grande es esta del Museo de La Plata de 16 cm. de largo por 6 Va mm- en el filo de la parte superior, en la que presenta el tipo de un filo de hacha, ancho, curvo, cuyos lados dismii)uy*^n gradualmente hacia la parte media en la que sobresalen á cada lado unas especies de elemen- tos estrellados con un agujero cuadrado en el centro. En este objeto se puede ver mejor la idea de una arma y arma terrible manejada por un buen puño. (Fig. 62 d.) También del Museo de La Plata; procede del lugar lla- mado Potrero, cerca de Andalgalá y pertenece á la colección de mi AMBEOSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHA QUÍ. 255 amigo el Sr. Lafone Quevedo; es corta 9 V2 cm. de largo, su snper- ficio es lisa, pero en el borde presenta una serie de cuatro tubércu- los resistentes y de poca altura separados por simples acanaladu- ras, las que parece han servido para aumentar los efectos del golpe. Al ver esta pieza se diría que es un verdadero puño de hierro. (Fig. 62 e.) Es una pieza sencilla, igual á la mayoría de las halla- das en distintos puntos de los valles Calchaquíes, desde Salta hasta San Juan. Pero ésta tiene la particularidad de que en vez de loros ú otros adornos, presenta en su parte anterior una larga protuberancia anillada, y terminada por la cabeza comprimida de un animal de ojos saltones, que tiene, visto de lado, un vago parecido con una cabeza de serpiente. Fué hallada en el sepulcro de La Paya, en el departamento de Cachi, Provincia de Salta. Se diferencia de las demás por lo angos- ta que es su cara anterior. Fig. 62 e. Las siguientes empuñaduras presentan tfidas en su cara anterior dos aves parecidas á loros ó papagayos separados entre sí, dispuestos uno detrás del otro y mirando hacia el lado contrario de la cimera. En el Museo Nacional y procedente del valle de Yocavil existe un ejemplar exacto al figurado por los señores Liberani y Hernán- dez en su atlas de las exploraciones de Loma Rica. A este objeto como á aquél le falta un loro que se ha perdido. La cimera es del tipo anillado de la anterior pero termina en una punta redondeada. Del lugar de Livernadas, Distrito de Hualilán, Pronvincia de San Juan el señor Desiderio Aguiar obtuvo una de estas empuña- duras con los loros y con la cimera también anillada de forma triangular muy gruesa y ancha pero dividida verticalmente casi en dos mitades, por una fosa triangular alargada. Este es el paso hacia las cimeras que se siguen en las que representan dos figuras una al lado de la otra bien distintas'. Su tamaño á juzgar por todos los datos es el común. Fig. 64. Esta es la que halló el Sr. Boman en Anillaco, y como ya ha sido descrita, tomo del Sr. Lafone Quevedo los párrafos que se siguen : l Esta empuñadura ha sido figurada sin descripción por el Sr. Desiderio Aguiar en la pág. 4'J de su trabajo: Huarpes. 2" parte. Buenos Aires, Imprenta de Juan A. Alsina. 19u4. 256 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIKES. « Tiene en la empuñadura dos papagayos, la cabeza para abajo, que ocupan el frente de la manojDla ; ésta termina hacia arriba en un cimero, formado por una escalinata de cuatro gradas con dos pentágonos sobre la última, que se tocan por uno de sus ángulos y contienen cada cual sus dos círculos simétricamente colocados. «Esta es la impresión que nos produce la manopla al verla por la primera vez; pero al mirarla con más detención nos convence- mos que se trata de dos figuras antropomorfas unidas por un cos- tado, que los pentágonos son cabezas, y los círculos ojos, mientras que los tres vanos sirven para acentuar las piernas de este perso- naje gemelo.» Fig. 64. Fig-. 65. Los personajes de la figura anterior se acentúan mejor en la em- puñadura siguiente, también descripta por el Sr. Lafone. Fig. 65. Museo de La Plata. El cuerpo de la manpla es idén- tico al anterior, pero el cimero es muy distinto, este también es doble y sin duda por algo análogo al otro, ó bien porque repre- senta los dos hijos ó las dos emanaciones de Viracocha, Imaimana y Tocapo. Como se ve, las figuras son dos y antropomoi'fas, pero tan conven- cionales como los de la fig. fi-i. La unión en este (;aso es por los AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 257 brazos, que están levantados en actitud de orar, rodeando así las cabezas, que sólo contiene un ojo cada una. Los dos cuerpos contienen adornos en losaujes triples, concéntri- cos, que muy bien pueden serlos tocos ó ventanas, éstos acabañen trípodes que representan las extremidades inferiores y tal vez el pene también. » Tantanes ó campanas. El primer dibujo de estos singulares objetos lo hallamos en el atlas de la Excursión á Loma Rica, que publicaron los señores Li- beran! y Hernández. Ella es igual á la que se figura con el N" 67. El Dr. Ameghino ' dio su descripción: «Es de cobre y tiene una sección muy elíptica. Su sección ma- yor mide 25 milímetros de largo por cuatro de ancho. En la parte sujDerior presenta dos orificios que servirían sin duda para suspen- derla» (pág. 540). Anteriormente da también la descripción de otra sobre un mo- delo en yeso que poseía: « Tiene 8 centímetros de alto y su abertura de forma circular. Aunque no perfecta porque es ligeramente elipsoidal, tiene 72 mi- límetros de diámetro mayor por 58 de diámetro menor » (pág. 531). Más tarde el Dr. Adán Quiroga describió someramente varias de las campanas de la colección Zavaleta actualmente en el Museo Nacional^. Posteriormente, en mis notas de Arqueología Calchaquí me ocupé de todo el material que pude reunir sobre estos objetos, y discutí algunas cuestiones á propósito de su simbolismo, que remi- to al lector^. Hoy, aumentado ese material, paso á describii'lo. Las campanas ó tantanes que se hallan con cierta abundancia relativa en la región Calchaquí y sobre todo en la Provincia de Salta, que es la que ha suministrado casi todos los ejemplares co- nocidos, tienen una forma peculiar inconfundible y puedo decir línica, si se exceptúa un vago parecido con ciertas campanas anti- guas de la China. 1 La antigüedad del hombre en el Plata. Tomo i. 2 Bol. Inst. Geogr. Arg. Tomo xvii, n° 4, .5 y fi. 3 Bol. Inst. Geogr. Arg. Tomo xix, pág. 212 y sig. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Skkie 3", t. iv. Agosto 31, 1904. 17 258 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. En el Peni, por más indagaciones que haya hecho, hasta ahora no han sido hallados objetos semejantes. Son de boca elíptica com- primida, con paredes chatas que van inclinándose hacia el fondo, que es muy angosto, convexo, donde se hallan perforados dos agu- jeros cuadrados muy separados entre sí y (jue han servido para pa- sar por ellos las lonjas ó tientos de cuero necesarios para suspen- derlas. Entre estos agujeros, generalmente hay unos botones cuadrados ó discoidales sobresalientes, los que seguramente han correspondi- do á agujeros en el molde por donde se colaba el metal, que altei'- naban con las partes salientes destinados á los agujeros á fin de facilitar la fundición de estas campanas, al mismo tiempo que en- grosaban de cierto modo el fondo para hacerlo más resistente. Como puede verse en la serie de fotografías que siguen, el tama- ño de estas piezas es muy variable y seguramente la aleación debe de serlo también, y por consiguiente el tañido que producen al ser golpeadas no es igual. Esta forma tan característica, creo que además del ritual, debe su origen á la dificultad que debía presentarles el vaciado del bronce líquido en moldes de otra forma y de mayor vuelo ó diá- metro compuestos de varias piezas; pues estaban acostumbrados á fundir casi todos sus objetos de bronce en un molde plano y con grabados de un solo lado, como los discos, las placas, etc., lo que indicaría que una vez vaciado el metal lo hubieran alisado al en- friarse en su cara opuesta, con una piedra plana, etc., ó por lo me- nos con una segunda valva que, como en el caso de los discos, mo- delase los anillos de suspensión que llevan en su cara posterior. Eu el caso de estas campanas, los moldes deberían ser un poco más complicados; por lo pronto se notan en las mismas campanas la indicación de dos valvas para formar el molde de la parte exter- na y fué necesario, indiscutiblemente, un molde sólido central nú- cleo ó noi/o, como dicen los fundidores, para que el objeto no re- sultara macizo. De modo, que por lo menos el molde debió constar de tres jaartes, lo que nos da una idea de lo adelantado que estaban en sus procedimientos de fundición. Los ejemplares de la Colección del Museo Nacional, son: (Fig. fiG a). Gran campana hallada en Caf ayate, con dos grandes cabezas humanas dispuestas una al lado de otra en el centro de cada cara de la camjiana. En la región mentoniana cada una de ellas poseen cinco líneas verticales; lo mismo que veremos en las caras de los discos. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 259 a o o s a 3 cu ■o o I ¡JO 260 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Sus dimensiones son: alto total 28 cm., eje mayor de la abertura 27 cm., eje menor 9 Va ^^-i peso 3 kilos 620 gramos. (Fig. 66 b). Esta le sigue en tamaño, pero su ornamentación se reduce á una sola cara humana de cada lado, grande con los mis- mos apéndices mentonianos y otros dos, uno á cada lado de la cabe- za, los que ai-raneando de las sienes, terminan en una vuelta de es- piral dirigida hacia adentro. Sus dimensiones son: Alto total 23 cm., eje mayor de la abertura 23 cm., eje menor 6 Va cm., peso 2 kilos 500 gramos. (Fig. 67). Procede de Jujuy. seguramente llevada allí del valle Calchaquí y fué donada al Museo Nacional por el se- ñor Alfredo Meabe. Es parecida una de sus caras á la publicada por los Sres. Liberani y Her- nández: presenta dentro de una orla de dos líneas paralelas de un lado, una cabeza humana en el cen- tro y á cada lado la silueta muy simple de un Suri ó Avestruz. Del otro lado hay dentro de la misma orla una serie de cuatro Fig. 67. — Col. Museo National. Donación caras humanas separadas Alfredo Meabe. unas de Otras y disjDuestas en la misma posición. Sus dimensiones son: Alto 16 cm., diámetro mayor de la boca 16 cm., diámetro menor 5 '/a t'm., peso 1 kilo 260 gramos. (Fig. 66 c). El Museo de La Plata posee entre sus colecciones una de estas campanas con cuatro caras que arrancan de una línea en relieve á medio centímetro del borde. Estas cuatro caras están situadas una en cada frente y otra en los costados abrazando la curva; estas últimas son sencillas mien- tras que las otras tienen cuatro largos apéndices que se desprenden del mentó y otros dos uno á cada lado que, arrancando de las sie- nes, terminan en una vuelta de espiral á la altura de la mitad de la cara como en la de la fig. i\i^ b. Esta disposición alternada de las caras ya la veremos al tra- tar de los discos. AMBEOSETTI: EL BIIONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 261 La campana mide 0.20 centímetros de alto por 0.20 cm. en su eje mayor y 0.08 centímetros en su eje menor central de la boca. La parte superior de la campana tiene 0.14 centímetros en su eje mayor y 0.05 en su parte más ancha. Los agujeros de suspensión son casi cua.drados, de unos dos cen- tímetros por lado y se liallau á distancia de siete centímetros uno del otro; del lado externo de estos agujeros se levantan pocos mi- límetros unos como botones circulares y en el centro quedan los restos de otro. La fig. 66 g es una pequeña campana hallada en la Pampa Orande, cumbres del Acouquija y ¡jertenece al Museo Nacional. Es muy sencilla, sólo presenta una cara humana desprovista de apéndices en cada uno de los frentes. Mide de alto 15 cm., diámetro mayor 13 cm., diámetro menor 8 cm., peso 1 kilo 70 gramos. En el Museo Etnográfico de Berlín existen tres campanas lleva- das por el Dr. Max Uhle, dos de las cuales son muy interesantes. La fig. 68 a. Hallada en Auimaná, valle Calchaquí, Provincia de Salta, es de pequeño tamaño y es muy parecida á la fig. 65 d con la diferencia que no presenta sino dos caras humanas, una en cada frente, con tres cortas líneas verticales debajo del mentó. La fig. 68 h. Es mayor que la anterior y fué hallada en la Cur- tiembre, quebrada de las Conchas, Provincia de Salta, que comuni- ca el Valle de Lerma con el de Calchaquí. Se halla deteriorada, presenta en seguida del borde una ancha faja compuesta de dos líneas que gira alrededor de la campana. Dentro de esta faja se ven en cada frente 5 cabezas humanas en forma de cuña unas al lado de las otras en sentido alternado, es de- cir, colocadas de modo que mientras una mira hacia arriba, la del otro lado mira hacia abajo, de manera que á la altura de los ojos de una, se halla la boca de la del lado; sirviendo además una sola línea entre ellas para separarlas y dibujar el perfil de ambas. Esta serie de 5 cabezas humanas ocupa cada frente. En la parte de los costados que da vuelta se hallan á cada lado una serpiente cuyo cuerpo está adornado en el interior se- gún se puede ver en la fotografía por líneas que forman tabiques ó sino por otros que forman círculos alternados más ó menos re- gulares. Este es el línico ejemplar de esta ornamentación que conozco. Fig. 68 c. Muy interesante y curiosa es también esta campana en cuanto á su dibujo. 262 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. > > cS CQ 63 AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 263 Procede del mismo paraje que la anterior. El dibujo consta de i;na banda ancha compuesta de dos líneas paralelas con una cabeza humana en el centro de cada uno de los frentes que la interceptan. La banda se halla dividida en cuadrados por medio de líneas verticales, y cada uno se halla cruzado diagonalmente por un zig-zag, de modo que éste sejDara los cuadrados en dos escaleras de aspecto más ó menos triangular. Este dibujo es el tantas veces repetido en la alfarería y otros ob- jetos grabados y pintados en los que generalmente el zig-zag no se halla dibujado, sino que resulta como el espacio dejado por las dos escaleras pintadas y rellenadas de color generalmente negro. En el grabado de esta campana no se ha hecho más que sinteti- zar con esa simple línea en zig-zag el símbolo á que me refiero. La cabeza humana, si bien su frente arranca de la línea superior de la banda, la línea del óvalo corta la inferior y baja sobrepasán- dola mucho en la región mentoniana; de esta última se despren- den, como en un disco del Museo de la Plata, (fig. 91 c), esas dos lí- neas divergentes como formando un ángulo y cuyo borde interno da lugar á la formación de esos triángulos, tres en cada una, con su base hacia abajo. Aquí los triángulos, en vez de ser de relieve como en el disco an- tedicho, están representados por líneas. La nariz de esta cara está formada por la línea conocida que arranca de la frente, en cuya extremidad otra la cruza en forma de T, pero que ha resultado algo confusa. Algo parecido se puede ver en la cara del disco fig. 90 a. Los ojos son dos triángulos de base corta cruzada por una línea y de vórtice distante y dirigido hacia abajo. La boca son dos líneas paralelas unidas por cuatro pequeñas verticales como para representar los dientes. La ornamentación de esta pieza sale de lo general. El Museo de La Plata posee 5 campanas más con caras humanas del tipo de las anteriores (figura 66 rt y 6 ). La mayor mide 32 om. de alto por 33 cm. de diámetro mayor en la boca; una de ellas fué hallada en Luracatao y la recogió el doc- tor Ten-Kate en Seclantas. Sólo nos resta presentar dos campanas con otro tipo de orna- mentación. Esta se compone de una orla de dos líneas paralelas, dentro de la cual se desarrolla una guarda de óvalos unidos entre sí ó paralelógramos irregulares con ó sin punto central. 264 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Dos casos conozco: la fig. G6 d, mayor, de la cual posee un mol- de el Museo Nacional, hallada en La Paya, cerca de Cachi, y colec- cionada por el señor Eurico Boman para la misión francesa de los Sres. Grequi de Montfort y Senechal de la Grange, que mide: alto 19 cm., diámetro mayor de la boca 18 cm., diámetro menor 7 cm. Y otra, fig. 66 e, del Museo Nacional, hallada en Molinos, Provin- cia de Salta, muy cerca de la anterior, cuyas dimensiones son alto 11 cm., diámetro mayor de la boca 11 cm., diámetro menor 1 cm., peso 620 gramos. En cuanto al simbolismo de estas campanas, escusado es decir que es el mismo que el de los discos. De estas campanas sólo he podido hacer analizar una, ó mejor, uu gran fragmento que el señor Eurico Boman consiguió en uno de sus viajes por la Provincia de la Salta y procedente de Cachi. El Dr. J. J. J. Kyle hizo su análisis y me envió los siguientes datos que transcribo: Casa de Moneda. — Buenos Aires, Mayo 20 de 1901. — Señor don Juan B. Ambrosetti. — Museo Nacional. — Mi estimado amigo. — Recién he tenido tiempo para analizar el fragmento de tan-tan que me mandó con su atenta del 2 del corriente. El metal parece lleno de pequeñas cavidades, algunas de éstas tapizadas de carbonato verde. Ambas superficies llevan una costra delgada de óxido negro. El análisis dio : Cobre 91.2 Estaño fi . O Fierro rastros Oxigeno, anhidriilo foQ Carbónico y pérdida \ 100.0 Se ve que esta aleación se parece bastante á la muestra n° 1 que analicé en Julio del año próximo pasado'. Lo saludo con todo aprecio S. S. y affuio. Juan J. J. Ki/le. 1 La muestra á que hace mención, n° 4, procedía de una haciía de Molinos, cerca de Cachi. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REr4I(')N CALCHAQUÍ. 265 Placas pectorales y frontales (Cailles) De algunas de estas piezas me he ocupado anteriormente ' dán- dole ya el empleo de placa frontal y de pectoral; hoy con mayor material creo que puede continuar esta división para la mayor par- te de ellas, á pesar de que algunas pudieran haber tenido ambos destinos ó probablemente sólo el segundo. Las placas son por lo general de pequeño tamaño, de poco espe- sor y ya redondas ó cuadradas. En estas últimas se ve en el borde superior dos sobrantes perfo- rados, ó un agujero á cada lado, que han tenido por objeto adaptarles un hilo de suspensión á fin de poderlas llevar colgadas sobre el pecho. Un ejemplar redondo de la Puna de Jujuy publicado por el doctor Lehmann-Nitsche^ fué hallado dentro de su retobo de cuero conser- vado en parte, loque hace suponer que ese sistema fuese empleado con frecuencia para resguardarlas, exactamente como sucede to- davía entre la población rural, que envuelven las medallas religio- sas dentro de trapos y el todo lo encierran en una bolsita de género grueso, la que á su vez cosen definitivamente y así las llevan so- bre el pecho sin extraerlas de su envoltorio más en la vida. Los dibujos simbólicos que llevan estas placas nos demuestran que seguramente sirvieron de amuletos, y en algunas se hallan casi borrados del todo, lo que hace su^joner que su uso ha sido muy con- tinuado por varias generaciones sin los cuidados y precauciones del caso anterior. Estos dibujos, como en los discos, no han sido grabados en la placa, sino en el molde y han resultado por simple vaciado al fun- dirlo. 1 Bol. Inst. Geog. Arg., tomo xix. Notas de arqueolugia Calchaquí. 8 Asi describe este ejemplar : N° 36. Disco de bronce ( Lám. ii. fig. 35 'U t. n. ). Esta placa redonda de bronce ó • placa pectoral >, según Ambrosetti, mide 7 cm. de diámetro por 2 mm. más ó menos de espesor; no tiene adorno. En un lado, á 4 mm. del borde, se encuentran dos perforaciones de 3 mm. de diámetro, cuya distancia de una á otra es de un centímetro. En una de estas perforaciones todavía se conservan restos de cordones. Este disco se hallaba dentro de un es- tuche de cuero del cual aun existen restos. Se nota que primeramente se plegó un pedazo de cuero; después se cortaron los bordes redondos cosiéndolos con un tendón grueso. Catálogo de las antigüedades de la Provincia de Jnjinj conservadas en el Museo de La Plata. Revista del Museo de La Plata, t. xi, pág. 73 y sig. 266 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Algunas piezas, como se verá, son bien concluidas, y en su géne- ro, artísticamente ejecutadas, pero la mayoría son de factura tosca. Sin detenernos á describir las placas simjíles *, pues las figuras bastan por sí solas para dar una idea de ellas", nos ocuparemos de las que presentan un interés especial por su simbolismo. En cuanto al empleo de estas placas creo que muchas de ellas debieron de servir de Cnilles, es decir, de ídolos especiales que, al decir del Padre Lozano, eran «imágenes labradas en láminas de co- bre que traían consigo, y eran las joyas de su mayor aprecio, y así dichas láminas, como las varitas emplumadas, las ponían con gran- des supersticiones en sus casas, en sus sementei-as y en los pueblos, creyendo firmemente que con estos instrumentos vinculaban á Fig. G9.— a, Pampa Grande, (Salta), Col. Facultad de Filosofía y Letras; A, Lu- racatao (Salta), Col. Museo Nacioual. aquellos sitios la felicidad sobre que decían notables desvarios y que era imposible se acercase por allí la piedra, la langosta, la epi- demia ni otra alguna cosa que les pudiese dañar'». Creo que muchas de las placas simples debieron serlo también, pero que pertenecían á gente pobre que no podían pagarse una placa bien grabada y llena de símbolos. Entre los Calchaquíes, como entre todos los pueblos, debería ha- ber también sus diferencias sociales, según el diverso grado de for- tuna, etc. 1 El señorearlos Brucli halló en Huaüín, Provincia de Catamarca, dos de estas placas simples: una de ellas rectangular delgada, agujereada cerca del borde, es- taba dentro de un sepulcro donde había cuatro esqueletos (sepulcro n° 6). La otra fué hallada en el sepulcro n" 5 á la derecha del único cadáver que lo ocupaba, es delgada y simplemente perforada. (Descripción de alyunos sepulcros Calchaquíes, en la Revista del Museo de La Plata, tomo \i, pág. 11 y siguiente). 2 Véase la figura 43, donde se han reproducido varias de estas placas simples. 3 S. A. Lafone Quevedo: Tesoro de Catamarqueñismos: voz Caille. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 267 (Fig. G9 a). Placa cuadrada de 9 centímetros de largo por ocho de ancho, muestran en el borde superior los restos de los anillos de suspensión y en su cara anterior la imagen de un lagarto rarapante con cabeza lanceolada, cuerpo alargado y larga cola, sus cuatro miembros dispuestos en ángulo recto terminan por tres dedos cada uno, siendo mayor el del medio. Dignos de notarse en esta placa son los dos pequeños anillos chatos poco sobresalientes cuya abertura sólo da cabida á un alfi- ler algo grueso, y que se hallan uno á cada lado del lagarto más ó menos á la altura del codo. Uno de estos anillos está destruido, y colijo hayan servido para co- locar algunas plumas ó cintas cuyo objeto fuera adornar esta placa. Este ejemplar procede de la estancia Pampa Grande, cumbres del Aconquija, en la Provincia de Salta, de propiedad del Dr. In- dalecio Gómez, quien la obsequió al gabinete de Etnografía de la Facultad de Filosofía y Letras. (Fig. 69 /)). Más ó menos del mismo tamaño que la anterior es esta placa, presenta el mismo tipo sin los anillos de la cara anterior, pero tiene en cambio dos lagartos en vez de uno dis- puestos paralelamente. Fué hallada en Luraca- tao, Departamento de Moli- nos, Provincia de Salta, y se halla en el Museo Nacional. (Fig. 70). Interesante pla- ca, quizá frontal, que perte- nece á mi distinguido colega y amigo el Dr. Adán Quiro- ga, hallada en Mutquin, cer- ca de Pomán, Cuenca de Londres, Provincia de Cata- marca, en la expedición que realizó en 1901 junto con los Sres. Carlos Correa Luna y Julio Garino. Es un disco de bronce que lleva, recortados alrededor, seis ani- males, de los cuales quedan, sólo cinco, que he supuesto vizcachas de la sierra (Lagidium peruanum, Meyen)' que tendrían mucha ana- Fig. 70. — Mutijuin, Prov. de Catamari'a, Col. Adán Quiroga. I En mis Datos Arqueológicos sobre la Provincia de .Tujuy, Anales de la Soc. Cient. Arg., tomo luí, me he explayado sobre esta figura y sus relaciones con el simbolismo de otros objetos. 268 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Fig. 71.— Casabindo, Museo Na cional, donación Ambrosetti. Di biijo de E. A. Holmberg. (h.). logia con los animales de los discos figuras 87 y 88 que descri- biremos. Estos animales marchan nno detrás de otro de derecha á izquier- da, con la boca abierta, grandes orejas y la cola enroscada para arriba: uno de éstos tiene la cabeza mutilada y en el disco (juedan las señales del arranque de las patas del sexto. Muy curiosos y dignos de notarse, pues más tarde los volveremos á ha- llar; son los dos pequeños Taus ó medias lunas que están una á cada lado entre las vizcachas laterales. Fig. 71. Procedente de Casabin- do, Provincia de Jujuy, es esta pla- ca discoidal. La cara anterior se halla ocupada por una figura que, al parecer, repre- senta un sapo (Bufo), cuya cabeza ha desaparecido por el agujero de suspensión, brutalmente perforado para pasar por él un cordón de lana negro y grueso que existe todavía. Este sapo tiene su cuerpo formado por dos losanges uno dentro del otro y el centro ocupado por una gran cruz maltesa. Entre los brazos tiene además cuatro circulitos pedunculados de cada lado. Teniendo en cuenta que la cruz quiere decir agua, y el sapo mucho tiene que hacer con ella ó como creo con el granizo, esta placa pectoral supongo que debe haber sido un amuleto propiciatorio de la lluvia y un contra granizo. La facies de este sapo, es exacta á los que vemos comunmente pintados en las urnas funerarias cal- chaquíes desde Molinos hasta la sierra del Atajo'. (Fig. 72.) Del mismo tipo, podemos decir, que la anterior, es esta placa de la colección Lafone Quevedo, actualmente en el Museo de Fig. 72.— Dibujo de la figura que ocupa la placa, de San José (Ca- tamarca). Col. S. Lafone Quevedo. Museo de La Plata. 1 Véase mis notas de Arqueología Calchaqui, n" xx.xi, El Simboln del Sapo. Bol. del Inst. Geogr. Arg., tomo .\x, pág 290 y sig. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 269 La Plata, fué hallada en San José en 1891 al snr de Santa María. Valle de Yocavil. La figura, aun cuando no es tan perfecta como la de la placa anterior, creo representa también un sapo sin cabeza. Dentro de los bi'azos tiene algunos círculos, dos dentro de cada uno. La gran cruz maltesa ha sido sustituida por una serie de espira- les que arrrancan de un lado del cuerpo dirigidas: dos hacia abajo y una hacia arriba, teniendo cada una del lado externo y todas en una misma dirección, dos trazos rectos y paralelos. Supongo que esta figura es una modificacióu de la que veremos más tarde en otras placas, compuestas de una espiral cuadrada ó elemento de guarda griega que nace de un triángulo y que tiene un peinecillo de tres ó cuatro pequeñas rectas. En este caso, la espiral inferior que termina en un triángulo, el que á su vez forma con otras líneas una especio de número 4, mos- traría mejor la modificación del símbolo á que he hecho referencia. Sobre este líltimo y hacia un lado, en los dos espacios que seha- \ Fig. 73. — Chiquimi, Catamarca, Fig. 74. — Cachi (Salta). Col. Mu- Col. Museo Nacional. seo Nacional. Dibujo de E. A. Holmberg (h.). lian entre estas tres espirales, se ven dos pequeños ángulos que por ahora no sé á qué referir. Las patas posteriores son muy sencillas y el cuerpo se abre en dos líneas en su parte posterior, una recta y otra terminada por el símbolo conocido de la mano. Nos empezaremos á ocupar de una serie de placas que presenta- ba la figura humana. (Fig. 73). Hallada euAmaicha, es discoidal con una prolongación 270 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. que sobresale y en la que se halla bien mareada la cara humana que corresj)onde al cuerpo modelado sobre el disco. Los brazos están bien señalados y en actitud de adoración con las manos dirigidas hacia arriba, las jjiernas son largas y delgadas con indicación de los muslos y los pies. Se halla en el Museo Nacional. (Fig. 74.) Aunque borrada en parte, esta placa de Cachi, jjarte norte del valle Calchaquí, es muy interesante. Es cuadrada, i-on dos pequeñas protuberancias en ambos extre- mos superiores, donde ¡carece que han estado los agujeros de sus- jiensión. La lámina de metal que la forma es de un espesor de pocos mi- límetros. La cara anterior presenta un delgado filete de relieve que la ro- dea cerca de los bordes, y en el centro, también dibujada por líneas delgadas, una figura humana cuya cabeza sobresale del borde su- perior. Esta figura es mu}' sencilla: la cara encerrada en un círculo, tie- ne indicación de ojos, nariz y boca; el cuello es largo y rodeado por un collar de tres vueltas. El cuerpo está dividido en dos partes: una larga, desde los hom- bros ala cintura, ocupada por dos líneas que se cruzan, y la otra, corta, corresjjondiente á la región ventral y separada de la' primera por otra línea transversal. Sobre esta región ventral se repite el dibiijo anterior, con la diferencia que los espacios que dejan entre sí las líneas al cruzarse, se hallan ocupados, tres de ellos por un círculo simple, y el cuarto inferior por el símbolo del órgano geni- tal femenino, formado por un arco, que termina en el contorno del vientre, con una pequeña vertical en el centro. Las piernas son dos trazos simples sin indicación de pies. Los brazos están igualmente señalados y parecen que tuvieran en cada mano dos plantas con círculos en los extremos de las ramas. El desgaste de esta placa no deja ver nada más; pero los datos anteriores nos permiten sospechar qae se trata de algún aniuleto propiciatorio con el objeto de obtener buenas cosechas. El órgano genital femenino es un buen indicio que se complementa con los atributos vegetales, que bien pueden representar plantas de maíz. (Fig. 75). El Museo de La Plata posee esta otra placa cuadrada que presenta en su borde superior dos prominencias casi discoida- les con un cuello, como si quisieran representar dos cabezas de per- sonajes como los de las placas anteriores. En el grabado, bastante borrado, pero que aun permite descu- AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 271 Fig. 75. — Dibujos de una placa. Col. Museo de La Plata. brir los trazos, vemos que en vez de dos cuerpos no presenta más qiie uno central sin cabeza (que quizá haya existido). Este cuerpo es grueso con sii interior cruzado por rectas en sentido contrario que forma una especie de red. Las piernas son gruesas, cortas y cruza- das por líneas rectas horizontales. Los brazos son delgados y parecen ter- minar caídos, en manos de tres dedos. Algunas líneas en forma de ganchos se hallan á un lado y otro, y á los lados de las piernas, parece haber existido un cír- culo con dos líneas cruzadas en el centro, á cada lado. El cuerpo y las piernas gruesas y cruzadas de líneas de esta pla- ca, los veremos repetirse en los personajes de las placas que descri- bimos en seguida. (Fig. 76). Es una de las más importantes placas por su figura y simbolismo; pertenece al Museo de La Plata. Representa un personaje cuya cabeza provista de abundante ca- bellera, que cae á uno y otro lado de la frente, describiendo un arco el que termina sobre el borde superior de la placa. En la frente lleva el doble tau ó las dos medias lunas separadas por una barra que ya hemos visto bosquejada en la placa fig. 70 y que veremos aparecer más tarde en la magnífica placa del Sr. La- fone Quevedo (fig. SO,. En el vértice de la cabeza se eleva un anillo de suspensión cua- drado. Debajo del cuello y ya en la lámina de la placa, se ve uu collar de tres vueltas como el del personaje (fig. 74) y que hallaremos, también, en las demás figuras que siguen. El cuerpo es cuadrado, dividido en su interior por una diagonal interrumpida, formando dos espacios triangulares, dentro de los cuales se hallan los símbolos á que he hecho referencia, es decir, de la espiral greca, que nace de un triángulo, y con el peinecillo. Este símbolo importantísimo lo hallamos también en las figu- ras 77 y 80. Las piernas son del mismo tipo de la figiíra anterior y de la fig. 79. Los brazos son largos y arqueados en forma de S extendidos y terminados en manos de tres dedos, como en las figuras siguientes: el interior de estos brazos es cuadriculado como en la fig. 79. 272 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Sobre los brazos y siguiendo las sinuosidades de los mismos, hay una serie de óvalos con punto central de un lado y sin ellos del otro, caracteres que se repiten en las otras placas. De la mano derecha cuelga una hacha ó Toqui, como en el per- sonaje del disco (fig. 95 c) y de la izquierda cuelga una figura hori- zontal en forma de media luna que creo un cuchillo como los que se describen en su sección respectiva. Fig. 76. - Dibujo de E. A. Holmberg (h.). Rioja. Col. Museo de La l'lata. Tam. Natural. El hacha se halla también en el personaje de la placa fig. 79 y también en la misma posición y mano. Cinco cruces maltesas se hallan simétricamente repartidas, dos debajo de los brazos, una entre las piernas y otras dos en los ex- tremos inferiores de la placa debajo de las armas ya descritas. Al lado interno de la cruz izquierda está la imagen del sol con punto central, que aparece colgada del codo del brazo corres- pondiente de este personaje, y del lado opuesto arranca de la pier- AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA. REGIÓN CALCHA QUÍ. 273 na derecha, nn símbolo de los ya indicados de elemento de greca con pestaiías ó peinecillo y un círculo sin punto central. Tendremos presente que la misma cruz liemos visto ya en el sapo y más tarde la hallaremos en algunos personajes de los discos. (Fig. 77.) Es la placa frontal á que me he referido junto á la fig. 80 en mis notas de Arqueología Calchaquí' y que fué hallada por los Sres. Liberani y Hernández, en su importante excursión á Loma Rica cerca de Santa María, valle de Yocavil. Fig. 77.— Loma Rica (Catamarca). Tamaflo natural. (Fotografía del Dr. Miguel Lillü). Es discoidal con dos protuberancias que sobresalen y corres- ponden á las cabezas de los dos personajes que se destacan sobre osta placa. Ambos llevan una diadema de plumas cortas de la que caen dos bolas á cada lado de la cara. 1 El peinado y el tocado, N" xiv en el Bol. Inst. Geogr. Arg. Tomo 19, pág. 67 y 68. .ínal. Mus. Nac. Bs. As., Skrie 3", t. iv. Skptiemere 2, lí)04. 18 274 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Eii el cuello llevan los collares á que me he referido y debajo de ellos corre una línea gruesa cuadriculada en zig-zag. Los brazos son gruesos y lisos y como no se ven más que el de- recho del personaje de la derecha y el izquierdo del de ese lado, la impresión que producen ambos es el de que están abrazados por detrás del cuerpo con los brazos que faltan, los mismo que en los otros personajes, gemelos, que describí del Pukará de Jujuy talla- dos en madera sobre una espátula ^ El cuerpo de cada personaje de éstos, muestra dos pequeños cir- culitos en el pecho y debajo de ellos, se halla dividido por rectas transversales en tres secciones, mostrando el mismo símbolo de triángulos y elementos de greca con ]5einecillo á que he hecho re- ferencia. Las piernas son gruesas, reticuladas, y terminan en pies toscos con indicación de los dedos. Debajo de los brazos arranca una orla gruesa que rodea el resto de la placa. Esta orla está rellena de pocitos lo que le da un aspecto de piel de serpiente y en el centro de la parte inferior parece que hubie- sen dos cabezas de serpientes con la boca abierta y colocadas en sentido contrario, pero como del arranque de la orla á cada lado y del lado interno se desprenden dos patas terminadas por tres dedos cada una, supongo que toda ella sea la síntesis de un lagarto. Sobre esto último nos ocuparemos al tratar de la placa fig. 80 donde reaparecen estas patas. En ambas placas ya llamé la atención sobre los dos anillos sa- lientes alargados que aparecen en el borde inferior y cuyo uso he atribuido para poderlos asegurar en una vincha y servir de 2)lacas frontales, pues así se mantendrían verticales sobre la frente, por- que no es creíble que dada la posición de esos agujeros los colgasen de otro modo y quedase el objeto invertido. El padre Techo, en su libro v, cap. 23, nos dice que « /o.s princi- pales did pueblo (Calchaquíes) fte ciñen las sienes con un orbe de plata ó bronce asegurado en una corona». La corona sería una vincha de lana ó cuero y sobre ella coserían estas placas asegurándolas arriba por un hilo pasado por el cuello de las figuras y por debajo dentro de estos agujeros. Coronas ó diademas las ha habido también de otros metales: oro. 1 Datos arqueológicos süljre la Provincia de Jujuj-, fig. l(j AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 275 plata y aun de bronce de formas variadas ¡aero principalmente an- gostas como cintas. En Santa María se descubrió en un sepulcro un cráneo ceñido por una cinta de cobre que se destruyó al extraerlo por estar muy oxidado. Eu mi viaje de 1897 tuve ocasión de ver algunos fragmen- tos en poder de uno de los vecinos de allí. Fig. 78. — Casabindo, Jujuy, Col. Museo Etnográfico de Berlin. (N° del Catálogo V. A., 11.340.) Fig. 78. En el Museo Etnográfico de Berlín existe esta placa cuya fotografía debo, como las demás de objetos Calcliaquíes de ese establecimiento, á la deferencia de la Dirección de ese Museo y al Sr. Prof. Dr. Karl von den Steinen. Esta 2)laca, si bien es muy sencilla, viene á servir de punto de arranque á la presente serie de tres y que se diferencia de las de- más por presentar la figura humana en el centro con dos animales, uno á cada lado mirando á aquélla. En el presente caso los animales se parecen á los de la placa si- guiente, y sobre todo, no sólo por su fascies general, pero ¡jor el triángulo que forma la punta del hocico. Anteriormente referí estos animales á vizcachas de la sierra; ahora, comparándolos con los de la placa siguiente teniendo en co- mún el carácter del hocico, creo que debo modificar mi opinión. Esta placa fué hallada por el Dr. Max Uhle en el Río Negro, cer- ca de Casabindo. 276 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Fig. 79. En Tolombón, sur del valle de Calchaqui, de la Provincia de Salta, fué hallada esta j)ieza interesante [que cedo al Museo Na- cional. Representa á un personaje acompañado 'por dos animales pare- cidos á los de la placa anterior, con grandes o"rejas, ojo redondo y grande hocico, largo triangular, con otro triángulo calado en su in- terior como para representar la boca, cola lai'ga y patas cortas y robustas y terminadas en pies formados por un círculo con cuatro ganchos largos dispuestos en dirección contraria dos á dos. Fig. 79. — Tolombón, Col. Museo Nacional, donación Ambrosetti. Esta forma de pies es igual ala de los animales correspondientes de la placa que sigue. El cuerpo de estos animales se halla cubierto por círculos como si hubiesen querido representar un tigre, esto recuerda el modo de macular la piel de este animal en las pinturas de la gruta del río Pablo'. l Ambrosetti, Las Grutas Pintadas y los Petroglyfos de la Provincia de Salta. Bol. Inst. Geogr. Arg., tomo xvi. AMBEOSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN OALCHAQUÍ. 277 Los círculos los hallamos también, aunque dispuestos de otro modo, eu el cuerpo y cola de los animales de la jjlaca siguiente. El ijersonaje tiene una cabeza grande alargada con una gran na- riz, ojos redondos y boca abierta; sobre la frente se eleva un to- cado compuesto del resto del óvalo más agudo en esta mitad, cru- zado por tres rectas casi equidistantes entre sí y terminado por im círculo. Parece que hubiera querido representar la cabeza fajada con una vincha adornada con una patena ú orbe. Sobre la frente del personaje de la placa siguiente se ve también la patena circular pero más grande, y en. ambos vemos un collar al- rededor del cuello. El cuerpo es cuadrado, alargado, al parecer cubierto con un pon- cho con dibujos; estos se hallan divididos en tres zonas verticales, la central más ancha que las otras. Empezando jDor la derecha, tenemos una serie vertical que ocupa toda la zona de óvalos que se tocan unos con otros por su eje ma- yor conteniendo cada uno un circulito en el centro, véase la coin- cidencia de este símbolo con los que llevan en el cuerpo el perso- naje del disco fig. 95 a. La segunda zona, más ancha, se halla cruzada por dos líneas quebradas en sentido contrario que van formando una figura com- puesta de dos triángulos laterales, un cuadrado central, otros dos triángulos y otro cuadrado, dos triángulos, y por fin un triángulo central cuj^a base viene á ser la orla inferior del poncho. En todos los triángulos laterales hay en el centro un circulito y en los cuadrados uno mayor, mientras que en el inferior hay un gancho doble como una A sin trazo central. La tercer zona muestra tres grandes ganchos dobles ó S, muy alargadas, colocadas una debajo de la otra, que se unen por medio de sus extremos correspondientes. Esta figura apenas perceptible por el uso, la encontramos también en la placa del Museo de La Plata (fig. 75) á que hemos hecho referencia anteriormente. Las piernas son gruesas, cruzadas por líneas y sin indicación de pies como en las placas fig. 75 y 76. Los brazos son largos con su interior reticulado ¡Dor líneas y ex- tendidos y terminados por manos de tres dedos la izquierda y cua- tro la derecha que sostiene, como en la placa fig. 76 una hacha invertida cuneiforme, de cuyo centro salen dos trazos arqueados para arriba y qiie recuerdan las dos plumas y el hacha del perso- naje del disco fig. 95 c. 278 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIP.ES. Debajo de los brazos y dirigidos hacia el cuerpo del personaje hñv dos pájaros en actitud de vuelo, pero verticalmente; por los razgos generales parecen ser papagayos. Debajo de cada pájaro y arrancando del borde inferior de la placa hay la mitad de una figura compuesta de un círculo doble con una cruz maltesa que ocupa el interior del círculo interno. ....a Fig. 80. — Chaquiago (Catamarcai. Col. Lafone Quevedo: para sujetarla á la vincha. tam. nat. a, anillo Este detalle viene á ligar el simbolismo de esta placa con el de la fig. 76 y fig. 80, donde también se hallan estas. (Fig. 80). Tócanos ahora ocuparnos de la pieza más hermosa de este género que ha sido hallada hasta hoj'. Pertenece á mi distinguido amigo el Sr. Samuel A. Lafone Que- vedo, quien la dio á conocer en su trabajo Notas arqueológicas apro- AMBROSETTi: EL BRONCE EK LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 279 pósito de un objeto de arte indígena^, y cuya reproducción gráfica lia merecido el honor de ser insertada en la mayor parte de los tra- bajos que sobre arqueología calchaquí se han publicado entre no- sotros. Fué adquirida en Chaquiago, una media legua al NW. de la Villa del Fuerte de Andalgalá, cuenca de Londres; pero el lugar preciso de su hallazgo fué entre las piedras de una pared de pircas, en un lugar cubierto de ruinas cercano al potrero de Santa Lucía. La placa tiene muchas analogías en cuanto á su simbolismo con las placas fig. 70 y 77, el mismo Sr. Lafone Quevedo ya lo hizo no- tar en lo que se refiere á la encontrada por los Sres. Liberani y Her- nández en Loma Rica. El tipo general es el de la placa anterior, aun cuando la técnica de la ejecución sea en un todo muy superior. Se trata también de un personaje acompañado por dos animales, cuj'as tres cabezas se hallan á un mismo nivel. La placa sencilla del Museo de Berlín responde, como hemos vis- to, al mismo propósito (fig. 78). Los animales aquí tendrían un aspecto de lagarto, si no fuera por las grandes orejas compuestas dedos círculos concéntricos con Fig. 81. — a, animal simbólico de la placa fig. 80. h, animal simbólico de la placa fig. 79. el interno ocupado por una cruz maltesa perforada. Este símbolo lo hallamos, como hemos visto en las placas fig. 76 y fig. 79, aun- que en esta última sólo se halla reducido á la mitad. Los animales miran de frente, además, de los ojos pequeños muestran un hocico grueso, corto y prominente, estriado en su parte superior, vacío en la inferior y con cuatro aberturas al frente separadas por un tabique en forma de cruz. 1 Anales del Museo de La Plata. 280 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. El cuerpo es alargado, curvo en su parte superior, recto en la inferior y terminado en una larga cola que se enrosca en espiral sobre la placa, está ocupado por círculos en una sola línea, tres para el cuerpo, el del centro mayor, y cuatro para la cola, colocados á distancias pro^Dorcionales. Las patas son cortas, gruesas y terminadas en pies como los de los animales de la placa anterior. Descritos los animales, pasemos á la figura importante del per- sonaje central. La cabeza es muy grande, adornada con una ]3atena central re- donda y una diadema de siete plumas ó rayos, la central más ancha. La cara es muy alargada lo mismo que la nariz bastante promi- nente, la boca es grande y abierta, y en vez de ojos, de la patena central se desprenden como dos cintas con cuatro hoyuelos cada una, que parece que los cubrieran. En el cuello lleva un collar de tres vueltas y colgando de él el doble Tau, pero colocado de otro modo, esto es, las dos medias lu- nas dispuestas una sobre otra con la curva en la misma dirección hacia abajo. Este collar y las medias lunas cubren la j^arte central del pecho, á uno y otro lado de éste, hay tres listas angostas interceptadas por acanaladuras paralelas dispuestas en tres grupos de á tres por cada lado. Parece que fuera un adorno compuesto de distintos canutos de metal de diversos colores que cayesen en dos grupos uno á cada lado sobre el pecho, un algo modificado como el adorno que cae á ambos lados de la cara y que se desjjrende de la diadema de ^dIu- mas en los personajes de la placa fig. 77. Los brazos están desnudos y dirigidos hacia abajo con las manos apoyadas sobre una figura angular con el borde externo tallado en escalera como si fueran los brazos de un sillón lo que da á éste personaje el aspecto de estar sentado. Sobre los hombros lleva unas hombreras radiantes que supongo un adorno de plumas. De la cintura hasta la rodilla el cuerpo está cubierto por una especie de manta angosta raj-ada verticalmente por líneas y dos grandes fajas con cuatro hoyos circulares cada una. Las piernas y pies también están desnudos. Como en la placa fig. 77, se repite aquí la orla que rodea la parte media é inferior déla misma, que yo he supuesto una síntesis de un animal ó lagarto. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQUÍ. 281 La oi'la aquí empieza gruesa inmediatamente después de la cur- va que forma la cola de los animales y se separa de ella por una simple línea. Esta orla lleva los símbolos que ya conocemos de la espiral cua- drada con peinecillo repetido cuatro veces, dos de cada lado, sepa- rados entre sí por una espiral redonda. Del último tercio de cada lado interno de esta orla se levanta el muslo de una pata que después se dobla para abajo formando án- Fig. 82. — Orlas inferiores de las placas a, fig. 80 y h, fig. 77. Para hacer ver la identidad en cuanto á las patas interiores. guio agudo para terminar en largos pies de tres dedos encorvados que pasan por sobre los j)ies del personaje central. Fuera de estos símbolos, los más característicos y que correspon- den á algunas de las placas que ya hemos estudiado, se ven algunos zig-zags grabados y en la parte inferior un adorno formado por dos hoyuelos circulares y otros dos alargados como puntos de ex- clamación acostados y unidos por una pequeña recta vertical. En la parte exterior é inferior de esta placa sobresalen los ani- llos alargados á qiie he hecho referencia en la fig. 77. Qué pueden representar estas figuras grabadas en los Cailles que acabamos de estudiar? Por las razones expuestas y lo que sugiere el estudio comparado del simbolismo de todos ellos, no puedo aceptar la interpretación que ha dado mi distinguido colega señor Lafone Quevedo, en su trabajo citado y ensayo de interpretación de los símbolos y signos que aparecen en la placa que describió. 282 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Si estudiamos este personaje en sí, que usa el hacha en dos de las placas descritas, eso nos obligará á referirlo á uno de los dos personajes del disco fig. 95 c, que también la lleva, y en cuyo es- cudo hallamos como único símbolo, el círculo, símbolo que encon- tramos también en la mayor parte de las ¡jlacas descritas. Fig. 83. — Manos con hachas en los personajes; a, de la placa fift'. 79; h, dn la placa fig. 76, y c, personaje con hacha del disco fig. 95 c. Pero se argüirá, que en ese disco donde se halla el equivalente son dos personajes, mientras que en las placas es uno solo. A esto hay que responder con las dos figuras humanas de la placa fig. 77, que llevan en su cuerpo los mismos símbolos del personaje de la ])laca fig. 76 y de la fig. 79 qne también usa el hacha. Tim Fig. 84. — Símbolos iguales en el cuerpo de los personajes; a, de la placa fig. 7fi, y i, de la placa fig. 77. Lo mismo sucede comparando las placas fig. 76 y 79, en donde ambas llevan el hacha, pero que en una es único y en la otra se halla acompañado por los dos animales míticos, en éste falta el AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHAQO. 283 símbolo de la espiral cuadrada con el peinecillo, pero en cambio reaparece el mismo en la placa fig. 80, cuyos animales llevan la cruz maltesa de la fig. 7(5 y 79 y de los hombres del disco (fig. 95 b). Como se ve, todas estas figuras humanas tienen relación entre ellas y si tomamos los personajes de la placa 77 con los datos ante- riores, vemos que podremos referirlos á los personajes dobles de los discos descriptos. Una figura de dos personajes iguales fácilmente puede reducirse á otra donde ambos se fundan en uno solo. En los discos ya veremos, en tres casos, donde no aparece sino una sola cabeza grande. Si los personajes dobles de la placa 77., llevan los mismos sím- bolos de los de los únicos de las placas 76 y 80, y 76 es igual á 79 ten- dremos una simplificación de los personajes dobles de la placa 77 en 76 79 y 80. Esto me permite volver á referir este personaje á Catequil; era él el dispensador de las lluvias, era él, que igual al Pillán Araucano, usaba un Toki ó hacha como símbolo de mando y se servía de ella para fulminar el rayo ; en fin, fué él el f ecundador de la tierra por medio del agua y creador de todo lo vivo, por eso creo que esos animales que lo acompañan en algunas placas (mamíferos, aves y aun reptiles), están allí para probar su potencia creadora. Si bien es cierto que Catequil andaba con su hermano Piguerao, su nombre sólo llenaba para muchos las necesidades de la adora- ción y culto, siendo por otra parte más cómodo congratularse uno solo de los dos ó así lo harían sin excluir al otro por completo. Por eso es que lo vemos indistintamente figurado solo ó acompa- ñado de su hermano, ya sea en los discos, en los cailles ó en otros objetos como los que ya he publicado, por ejemplo, en los dos hom- brecillos abrazados á que he hecho referencia al hablar de la pla- ca 77, que llevan cada cual detrás de la cabeza un Tau como el de la frente de la figura de la placa 76, y los otros dos arrodillados sobre una tableta de ofrendas de madera que llevan una cruz en la frente cada uno '. 1 Véase fig. 14 de mis Datos Arqueológicos sobre la Provincia de Jujuj-. 284 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Discos ó Rodelas. Eutre los objetos más interesantes de bronce que se han hallado hasta ahora en la región Calchaquí, sin duda alguna, los discos ó rodelas son los que más se distinguen, ya por su tamaño como por su ornamentación. Todos presentan la forma circular, pero su diámetro y espesor varían. Algunos, completamente lisos, desprovistos de adornos ó figuras, son los menos, por lo que puedo colegir según los datos que poseo; en cambio, la mayoría, j^or no decir casi todos los que conozco, jore- sentan dibujos en relieve, en una de sus caras, formados por líneas delgadas, que han resultado del trazo efectuado con una ¡junta al dibujarlos en la superficie plana del molde empleado para fun- dirlos. En esto no hay duda alguna, pues no se ven rastros de otro ])ro- cedimiento. La cara opuesta ó posterior es completamente lisa, pero posee á cierta altura dispuestos en una línea pero separados entre sí, dos anillos salientes, también productos de la fundición, que sólo dejan una abertura apta para pasar por ella una cuerda delgada, que sir- vió seguramente para asegurarlos ó colgarlos. Por excepción, como en el disco fig. 91, estos anillos se hallan en la cara anterior junto con el grabado. El Dr. Quiroga cree que estos discos fueron usados por los gue- rreros sobre el pecho á modo de coraza ó como una insignia, y que su escaso nvimero hace suponer que sólo los usaron los jefes. Montesinos, en sus memorias antiguas Historiales del Perú ', nos dice que el rey del Perú Hirascar Tilupac ó Hua-Achka-Kakari- Titu-Pak', de la dinastía de los Amantas, mucho anterior á la di- nastía de los Incas, al reorganizar el ejército peruano, entre otras cosas «inventó armas defensivas, que eran mantas largas de algo- dón ceñidas con muchas vueltas por el cuerpo, en el pecho y es- paldas grandes patenas de cobre. Los señores las usaban de oro y los de su casa de plata». Curiosa coincidencia se observa en las láminas de la obra de De 1 Revista de Buenos Aires, Cap. 10, pág. 51, Tomo xxii. a Vicente Fidel López: Les Haces Aryennes du Perou, pag. 309. AMBROSETTI: EL BRONCE EN LA REGIÓN CALCHA QUÍ. 285 Bry \ en las que se ven algunos guerreros de La Florida que llevan discos de metal sobre el pecho casi tan grandes como los discos Calcliaquíes; apunto solo el dato, pues es muy sugestivo, tanto más que en aquella región el Sr. Clarence B. Moore, mi distinguido co- lega y amigo, ha efectuado hallazgos arqueológicos que tienen tanto parecido con nuestras cosas, en sus lineas generales, que no será difícil que algún día tengamos que tomarlos en cuenta seriamente como ya lo hacemos con lo que se refiere á los de los Pue- blos. En apoyo á la suposi- ción del Dr. Quiroga, debo hacer notar que el disco fig. 91 a del Museo Nacio- nal, no posee los anillos antedichos, pero en vez de ellos tiene á cada lado dos agujeros p)equeños, poco separados entre sí y muy cerca del borde; esto que seguramente es excesivo para poder colgar el objeto si fuera un simple tam- tam, es lo suficiente para poder asegurar el disco so- bre el pecho por medio de cuerdas que lo sujetarían por la mitad y de ambos lados. Aun cuando no sea un disco del tipo de los que pasamos á des- cribir, debo hacer constar que una de las momias de Taranto cerca de Casabindo que el Dr. Uhle llevó para el Museo de Berlín, pre- senta uno de estos objetos de cobre sobre el pecho (fig. 85). Debo hacer también presente, ya que he dado la cita de Montesi- nos, que en el Perú, á pesar de los tantos hallazgos y exploraciones Fig. 85. — Momia de Casabindo, con un dis- co de metal sobre el pecho. Museo Etnográ- fico de Berlín. 1 De Bry, Brevis Narratio, &., republicadas por el Sr. Clarence B. Moore en su interesante discusión Scheet copper from the vionnds is nof necesaarh/ of Eiiropeaa orirjin. American Anthropologist, vol. 5, n° 1. 1903. 28G MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. efectuadas hasta el presente, no se ha hallado ni un solo ejemplar de estos discos de bronce ni nada parecido á los mismos. Esta observación _ya fué publicada por el Dr. Moreno'. He tenido ocasión de comprobarla en las publicaciones apare- cidas desde entonces, y visitando las colecciones de antigüedades peruanas y bolivianas más imjijortantes que existen en Europa j- Estados Unidos. Hasta ahora los discos en cuestión son típicos y exclusivos de la región Calchaquí y su simbolismo en general puede referirse al que hallamos pintado en las Urnas y Pucos del tipo Santa Mariano. Como se verá por las descripciones siguientes, el simbolismo de estos escudos, si bien parecería presentar grandes variaciones si tomásemos de toda la serie las figuras extremas, no es así si se co- locan en cierto orden. Felizmente, con el material hasta ahora conocido se puede per- fectamente seguirla evolución del simbolismo, sin que falte un solo elemento que ]io ligue unas figuras con otras.